Mackenzie se despierta aplastada por James, quien se metió en su cama por miedo. Luego recibe una llamada de Raden advirtiéndole que todavía está secuestrada y que su vida corre peligro con las personas con las que está. Raden envía una limusina para recogerla y llevarla a un avión a España, donde se reencuentra con Raden, quien parece tener malas noticias sobre su padre.