El carnaval se origina de la mezcla de fiestas babilónicas y judías, representando una época de permisividad donde se celebran excesos y se ignoran las autoridades. Esta 'fiesta de la carne' está asociada a la indulgencia en pecados como la promiscuidad y el consumo de alcohol, y se contrapone a los principios espirituales del ayuno y la autoridad divina. A lo largo del texto, se enfatiza que estas prácticas carnales son contrarias a la vida espiritual y a los mandamientos de Dios.