El documento discute cómo la enfermedad física puede ser una expresión de un malestar espiritual y cómo la curación viene a través del alma. Explica que las emociones negativas como el miedo y la falta de autoestima pueden tener consecuencias físicas y que aprender sobre la anatomía de la energía nos ayuda a comprender la interrelación entre la mente, el cuerpo y el espíritu. Finalmente, argumenta que la conciencia y la voluntad de sanar juegan un papel importante en el proceso de curación.