Los cinco cazadores de focas quedaron atrapados en una caverna submarina después de que su bote se hundiera durante una tormenta. Lograron encender un fuego con restos de su bote y cazaron focas para alimentarse. Con el paso del tiempo, su situación se volvió desesperada y uno de ellos se fue nadando hacia el mar, pero nunca regresó. Los demás empezaron a reír y llorar de manera extraña, sin saber si era de día o de noche en la caverna.