Este documento presenta las conclusiones de una reflexión sobre la formación de los laicos en una arquidiócesis. Reconoce los esfuerzos pasados pero concluye que hace falta un centro de formación con una identidad clara, una metodología definida y programas integrales que respondan mejor a las necesidades de la arquidiócesis. Propone un modelo de formación continua con cinco etapas y establecer un centro común de formación con criterios unificados para beneficiar a las parroquias y los laicos.