El cibercrimen abarca delitos como fraude informático, robo y sabotaje, usando el ciberespacio para actividades delictivas, mientras que el ciberterrorismo se centra en causar daños por motivos políticos-religiosos. La protección del usuario incluye consejos para evitar ataques de phishing y el uso de software de seguridad. Además, se mencionan hackers famosos como Jonathan James y Adrian Lamo, quienes realizaron intrusiones notorias en sistemas informáticos.