Un creativo de publicidad cambió el letrero de una ciega que pedía limosna en la calle. Donde antes decía "Ciega, ayúdeme" ahora decía "Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo, y verán que puede que resulte mejor de esa manera". Como resultado, la taza de la ciega se llenó de billetes y monedas. Cuando la ciega le preguntó qué había escrito, el publicista respondió que no era más que la verdad, pero con otras palabras.