Las ciudades inteligentes, o smart cities, buscan mejorar la calidad de vida mediante el uso de tecnologías avanzadas, enfocándose en la economía, vialidad, población, vida y gobierno. Estas ciudades promueven la infraestructura eficiente y competitiva, inclusión social y sostenibilidad, con ejemplos notables en lugares como Amsterdam, Singapur y Southampton. Sin embargo, enfrentan desafíos como la resistencia gubernamental y la falta de fondos para implementar soluciones tecnológicas efectivas.