La ciudad inteligente utiliza tecnologías de la información y comunicaciones para hacer que la infraestructura crítica y los servicios públicos sean más eficientes e interactivos para los ciudadanos. Una ciudad inteligente también se compromete con el medio ambiente y la cultura. Las ciudades enfrentan nuevos desafíos como el aumento de la población y el consumo, que requieren un enfoque integrado e innovador.