Wi-Fi es un mecanismo para conectar dispositivos electrónicos de forma inalámbrica a través de puntos de acceso con un alcance típico de 20 metros. Surgió en 1999 como una alianza entre empresas para estandarizar la interoperabilidad inalámbrica bajo el estándar IEEE 802.11b, adoptando posteriormente el nombre Wi-Fi. Proporciona ventajas como la movilidad y flexibilidad pero también presenta desventajas como velocidades más bajas y problemas de seguridad.