Claudio Nerón, hijo de Domicio Enobarbo y Agripina, fue adoptado por el emperador Claudio y se convirtió en uno de los personajes más criticados de la historia. Inicialmente gobernó con rectitud, pero con el tiempo mostró ser cruel y depravado, despreciando la opinión pública. A pesar de su controversia, su legado como emperador de Roma es objeto de debates continuos.