Alejandra descubrió que era VIH positiva después de sentirse cansada y enferma. Aunque siempre se protegía, recordó que había recibido una transfusión de sangre. Pasó una semana deprimida antes de contárselo a su madre, quien la apoyó, a diferencia de su pareja que la dejó. Teme que sus compañeros de clase se enteren y la rechacen. Su sueño es tener una mejor calidad de vida y ser aceptada a pesar de su condición.