El documento compara el tiempo actual con los días de Noé, cuando la maldad del hombre había alcanzado su punto máximo antes del diluvio. Al igual que en los días de Noé, la maldad se ha multiplicado hoy en día. Sin embargo, el que permanezca fiel a Dios hasta el final será salvo, mientras que el que se vuelva al mundo será condenado. Nuestra única esperanza de salvación es permanecer en Cristo, quien es nuestra verdadera arca de salvación. Aquellos que se comprometan con el Señor no deben volver al