El documento define el consumo responsable como cambiar los hábitos de consumo para favorecer la conservación ambiental y la igualdad social. Recomienda comprar solo lo necesario y verificar el impacto ambiental de los productos, reciclar en lugar de comprar, evitar artículos desechables no esenciales, comprar el contenido y no el envase, y exigir los derechos del consumidor ante fraudes. También promueve el uso de software libre y comprar en tiendas de comercio justo que apoyen a personas vulnerables.