El documento describe los desafíos iniciales que enfrentaron los hermanos viatorianos franceses al establecerse en Canadá en 1847, incluyendo la falta de recursos, la inexperiencia de los hermanos y las dificultades para adaptarse a la realidad canadiense. También destaca el liderazgo y apoyo clave del obispo Bourget y del padre Querbes para superar los problemas y establecer con éxito la nueva fundación viatoriana en Canadá.