El documento explora la complejidad de definir la creatividad y su importancia en la educación, señalando que la creatividad no solo es un don personal sino también una capacidad que puede ser desarrollada en un contexto educativo. Se argumenta que la creatividad es esencial para que los estudiantes enfrenten problemas de manera efectiva en un mundo en constante cambio, y se proponen estrategias para fomentar esta habilidad en el aula, incluyendo el aprendizaje basado en proyectos. Además, se destacan las barreras a la creatividad y la necesidad de un marco educativo que promueva la participación activa y el pensamiento creativo.