Los cristales contienen luz, sabiduría y energía sanadora que pueden usarse en cristaloterapia para equilibrar los campos energéticos del cuerpo y aliviar enfermedades. Su estructura molecular les permite vibrar y resonar con el cuerpo humano. Cada cristal tiene propiedades y colores específicos que los hacen útiles para diferentes fines terapéuticos y de meditación.