El siglo XIX se caracteriza por la revolución industrial, el surgimiento del proletariado y un panorama político de liberalismo y nacionalismo. Las revoluciones liberales y el desarrollo del movimiento obrero marcan un cambio social significativo, mientras que el romanticismo y el positivismo definen el arte y la cultura de la época. Se producen movimientos de cambio social, destacando el socialismo y el anarquismo como respuestas a las desigualdades provocadas por el liberalismo económico.