Este documento ofrece directrices bíblicas para hacer frente a los problemas de salud y discapacidad. Explica que los cristianos deben orar los unos por los otros y mantener un estilo de vida saludable. Aunque el sufrimiento no siempre se debe al pecado, Dios puede usarlo para bien. Los creyentes deben permanecer fieles a Dios y mantener la esperanza a pesar de las dificultades.