El documento describe un pasaje del Evangelio de Juan donde Jesús habla con una mujer samaritana junto a un pozo. Jesús le pide de beber agua y le habla sobre el agua viva que él puede dar, que saciará la sed eternamente. La mujer expresa interés y Jesús revela que él es el Mesías. Muchos samaritanos luego creen en Jesús por el testimonio de la mujer.