El documento habla sobre la necesidad de liberar la fuerza del Evangelio de Jesús. Argumenta que debemos centrarnos en la Buena Noticia proclamada por Jesús y su mensaje de vida digna, en lugar de otras prácticas y doctrinas. Para renovar la Iglesia, debemos aprender directamente de los relatos evangélicos y transmitir el mensaje de Jesús a la sociedad moderna.