LUNES 18                                                           tonces el, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto        mos la cena de Pascua? El contesto: Id a casa de Fula-
                                                                   Señor: ¿quién es? Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le       no y decidle: "El Maestro dice: mi momento está cerca;
 Juan 12, 1-11 (Isaías 42,1-7))
                                                                   dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio        deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos".
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde           a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan,           Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y
vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los
                                                                   entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que            prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa
muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y               tienes que hacer hazlo en seguida. Ninguno de los co-          con los doce. Mientras comían, dijo: Os aseguro que uno
Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa.               mensales entendió a qué se refería. Como Judas guarda-         de vosotros me va a entregar. Ellos consternados se
María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y              ba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba           pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso,
costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su          comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los           Señor? El respondió: El que ha mojado en la misma
cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.         pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmedia-         fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo el Hombre
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a
                                                                   tamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora          se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a en-
entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume
                                                                   es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado        tregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber
por trescientos denarios para dárselos a los pobres?               en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glori-    nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entre-
(Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino             ficará en sí mismo: pronto lo glorificará). Simón Pedro        gar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es.
porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo             le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde
que iban echando) Entonces Jesús dijo: Déjala: lo tenía            yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás            C0MENTARIO: Al Siervo, que nos presenta Isaías, el Señor
guardado para el día de mi sepultura; porque a los                 más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo
                                                                                                                                  le ha abierto el oído para escuchar, y le ha dado lengua
                                                                                                                                  para poder decir palabras de aliento al abatido, y le ha
pobres los tenéis con vosotros, pero a mi no siempre me            acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le con-          defendido en los momentos de peligro. // ¡Tú, Señor Jesús,
tenéis. Una muchedumbre de Judíos se entero de que                 testo: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no        eres la defensa de mi vida; con las palabras que has oído al
estaba allí y fueron no sólo por Jesús, sino también para          cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.
                                                                                                                                  Padre nos alientas y das vida. Te doy gracias, Señor. Ensé-
                                                                                                                                  ñame a consolar al abatido! (1ª)
ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muer-                                                                          En el Cenáculo, uno tras otro de los discípulos, le van pre-
tos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a               C0MENTARIO: “Te hago luz de las naciones, para que mi          guntando a Jesús: ¿Soy yo acaso, Señor, el que te va a
Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban            salvación alcance hasta el confín de la tierra.” Y eso, aun-   entregar? //¿No estaban seguros de sí mismos y de su fe en
                                                                   que parezca que en vano te has cansado y en nada has           Jesús? La fe de los apóstoles era, como la nuestra, frágil e
y creían en Jesús.                                                 gastado tus fuerzas. Estas palabras, referidas en Isaías al    insegura. ¡Fortalece, Señor, nuestra fe! (Ev.)
                                                                   Siervo, se aplican a Jesús. // ¡Tú, Señor Jesús, eres la luz
C0MENTARIO: El Siervo de Dios “no gritará, no clamará, no
voceará por las calles”, pero liberará, salvará: abrirá los ojos
                                                                   del mundo, tu entrega por amor no ha sido un fracaso y nos
                                                                   has dado la salvación. Haznos participar en tu entrega por
                                                                                                                                  JUEVES 21                (Santo)
al ciego, sacará al cautivo de la prisión, de la mazmorra a
los que habitan en las tinieblas. // ¡Señor, entregándote en
                                                                   amor para que podamos aportar luz allí donde estemos. (1ª)     Juan 13,1-15 (Exodo 12,1-8.11-14; 1Cor. 11,23-26)
                                                                   Era de noche cuando Judas abandona el Cenáculo. Y
humildad eres luz para nuestras vidas. Te doy las gracias!         cuando abandona el Cenáculo se dispone a perpetrar la          Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus
(1ª)                                                               traición. // El Cenáculo es la imagen de la Iglesia que se     manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de
María unge a Jesús con perfume de nardo, y la casa se              reúne en torno al Señor Jesús, que se alimenta del pan de
llena de la fragancia del perfume. La presencia de Jesús
                                                                                                                                  la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la
                                                                   su Palabra y de la Eucaristía, que aprende de Él a entregar
llena la casa del buen olor de la amistad, de la vida. // Los      la vida en el servicio. ¡Que no abandone, Señor, el Cenácu-    ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles
cristianos hemos de hacer presente el buen olor de Cristo          lo para que mi vida no acabe en la noche de la traición!.      los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que
en el mundo: participar en su entrega para que las perso-          (Ev.)
nas tengan vida y la tengan en abundancia. (Ev.)                                                                                  se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:
                                                                                                                                  "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo
                                                                   MIÉRCOLES 20
MARTES 19                                                                                                                         que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo compren-
                                                                   Mateo 26, 14-25 (Isaías 50,4-9a)                               derás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies
Juan 13, 21-33. 36-38 (Isaías 49,1-6)                              En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Isca-          jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido,                   riote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué          que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo
dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.             estáis dispuestos a darme si os lo entrego? Ellos se           los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le
Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no           ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces          dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más
saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto          andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El           que los pies, porque todo él está limpio. También voso-
amaba, estaba a la mesa a su derecho. Simón Pedro le               primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a         tros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía
hizo señas para que averiguase por quién lo decía. En-             Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te prepare-         quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis
limpios."                                                         SÁBADO 23           (Santo)                                           Semana Santa
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo                                                                        Del 17 al 23 de abril de 2011
puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho           Stabat Mater (Jacopone da Todi, s. XIII)
con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el              1. Estaba la Madre dolorosa /junto a la Cruz llorosa,/           Pautas para la oración
Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maes-         mientras pendía su Hijo.
tro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros           2. Su alma gimiente,/ contristada y doliente/ atravesó     1. Haz despacio la Señal de la Cruz y aca-
debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo          la espada.                                                    lla tu interior.
para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros tam-           3. ¡Oh cuán triste y afligida/ estuvo aquella bendita/     2. Ponte en presencia de Dios: Él está
bién lo hagáis."                                                  Madre del Unigénito!                                          cerca; en Él “nos movemos, existimos y
                                                                  4. Languidecía y se dolía/ la piadosa Madre que veía/         somos”. Salúdale, pídele que te ayude
ORACIÓN: Señor Dios nuestro, tu Hijo, antes de entregarse         las penas de su excelso Hijo.                                 a rezar durante este rato y ábrele tu vi-
a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor; que      5. ¿Qué hombre no podría llorar/ si a la madre de Cristo
la participación en él nos lleve a alcanzar plenitud de amor y
                                                                                                                                da: los gozos y las fatigas, las alegrías
de vida.                                                          viera/ en tanto suplicio?                                     y las penas, las luces y las sombras,…
                                                                  6. ¿Quién no se entristecería/ a la Madre contemplan-         tuyas y las de la humanidad.
VIERNES            22 (Santo)                                     do/ con su doliente Hijo?                                  3. Pídele que te ayude a “escuchar” con
Juan 18,1-19,42 (Isaías 52, 13 - 53,12; Heb. 4,14-16;5,7-9)       7. Por los pecados de su gente/ vio a Jesús en los tor-       provecho su Palabra. Que te dé la gra-
(...) Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la her-          mentos/ y doblegado por los azotes.                           cia de conocer por dentro a Jesús para
mana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la               8. Vio a su dulce Hijo/ muriendo desolado/ al entregar        “más amarle y servirle” haciendo, como
Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo          su espíritu.                                                  nos pidió María, “lo que Él nos diga”.
que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a           9. Ea, Madre, fuente de amor,/ hazme sentir tu dolor,/     4. Lee la Palabra con tranquilidad y sin
tu hijo." Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu ma-          contigo quiero llorar.                                        prisas; más de una vez para captar los
dre." Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su         10. Haz que mi corazón arda/ en el amor de mi Dios/ y         detalles y los matices. Usa el pequeño
casa. (…)                                                         en cumplir su voluntad.                                       comentario, si te ayuda.
                                                                  11. Santa Madre, yo te ruego/ que me traspases las         5. Detente en aquello que te llame la
Recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su aprehensión,            llagas/ del Crucificado en el corazón.
los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la                                                                     atención y pregúntate que te sugiere
                                                                  12. De tu Hijo malherido/ que por mí tanto sufrió/
coronación de espinas y la crucifixión.                                                                                         Dios en ello. No te importe leerla de
                                                                  reparte conmigo las penas.
                                                                                                                                nuevo y releerla repetidas veces, deten-
Jesús en la cruz, con un sufrimiento físico y moral muy           13. Déjame llorar contigo/ condolerme por tu Hijo/
grande, fue capaz de perdonar a los que lo ofendieron.                                                                          te cuando sientas una llamada interior.
                                                                  mientras yo esté vivo.
Las “siete palabras" de Jesús son el testamento que nos                                                                      6. Agradece, suplica, ofrece…
deja al morir y emprender su partida al Padre:                    14. Junto a la Cruz contigo estar/ y contigo asociarme/
• Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.                 en el llanto es mi deseo.                                  7. Pídele llevarla a la vida; que te robus-
• En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.       15. Virgen de Vírgenes preclara/ no te amargues ya            tezca con su Espíritu.
• Mujer ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre.                                                                         8. Pídele a María que te enseñe a guardar
• Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?                 conmigo,/ déjame llorar contigo.
• ¡Tengo sed!                                                     16. Haz que llore la muerte de Cristo,/ hazme socio de        la Palabra de Jesucristo en el corazón y
• Todo está cumplido.
                                                                  su pasión,/ haz que me quede con sus llagas.                  a vivir de ella (de la Palabra).
• Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.                                                                                9. Despídete: ¡Señor, ¿a quién iremos?,
                                                                  17. Haz que me hieran sus llagas,/ haz que con la Cruz
Desde la cruz, Jesús nos termina de dar su mensaje de             me embriague,/ y con la Sangre de tu Hijo.                    Tú tienes palabras de vida, Tú eres el
amor y salvación dejándonos a su Madre y enseñándonos a
                                                                  18. Para que no me queme en las llamas,/ defiéndeme           Pan vivo bajado del cielo, el alimento de
perseverar hasta el final. El sacrificio de la cruz se vuelve a
vivir en cada Eucaristía, por medio de ella, Jesús sigue vivo     tú, Virgen santa,/ en el día del juicio.                      nuestra vida. ¡Quédate junto a nosotros!
y permanece con nosotros.                                         19. Cuando, Cristo, haya de irme,/ concédeme que tu           Amén.
ORACIÓN: Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericor-
                                                                  Madre me guíe/ a la palma de la victoria.
dia son eternas; santifícanos y protégenos siempre, por           20. Y cuando mi cuerpo muera,/ haz que a mi alma se
medio de Jesucristo, tu Hijo, que se entregó por nosotros.        conceda/ del Paraíso la gloria.

Cuaresma semsanta00 2011

  • 1.
    LUNES 18 tonces el, apoyándose en el pecho de Jesús, le pregunto mos la cena de Pascua? El contesto: Id a casa de Fula- Señor: ¿quién es? Le contestó Jesús: Aquél a quien yo le no y decidle: "El Maestro dice: mi momento está cerca; Juan 12, 1-11 (Isaías 42,1-7)) dé este trozo de pan untado. Y untando el pan se lo dio deseo celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos". Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: Lo que prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y tienes que hacer hazlo en seguida. Ninguno de los co- con los doce. Mientras comían, dijo: Os aseguro que uno Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa. mensales entendió a qué se refería. Como Judas guarda- de vosotros me va a entregar. Ellos consternados se María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y ba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba pusieron a preguntarle uno tras otro: ¿Soy yo acaso, costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los Señor? El respondió: El que ha mojado en la misma cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmedia- fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo el Hombre Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a tamente. Era de noche. Cuando salió dijo Jesús: Ahora se va como está escrito de él; pero ¡ay del que va a en- entregar, dice: ¿Por qué no se ha vendido este perfume es glorificado el Hijo del Hombre y Dios es glorificado tregar al Hijo del Hombre!, más le valdría no haber por trescientos denarios para dárselos a los pobres? en él (Si Dios es glorificado en el, también Dios lo glori- nacido. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entre- (Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino ficará en sí mismo: pronto lo glorificará). Simón Pedro gar: ¡Soy yo acaso, Maestro? El respondió: Así es. porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo le dijo: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde que iban echando) Entonces Jesús dijo: Déjala: lo tenía yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás C0MENTARIO: Al Siervo, que nos presenta Isaías, el Señor guardado para el día de mi sepultura; porque a los más tarde. Pedro replicó: Señor, ¿por qué no puedo le ha abierto el oído para escuchar, y le ha dado lengua para poder decir palabras de aliento al abatido, y le ha pobres los tenéis con vosotros, pero a mi no siempre me acompañarte ahora? Daré mi vida por ti. Jesús le con- defendido en los momentos de peligro. // ¡Tú, Señor Jesús, tenéis. Una muchedumbre de Judíos se entero de que testo: ¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no eres la defensa de mi vida; con las palabras que has oído al estaba allí y fueron no sólo por Jesús, sino también para cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces. Padre nos alientas y das vida. Te doy gracias, Señor. Ensé- ñame a consolar al abatido! (1ª) ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muer- En el Cenáculo, uno tras otro de los discípulos, le van pre- tos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a C0MENTARIO: “Te hago luz de las naciones, para que mi guntando a Jesús: ¿Soy yo acaso, Señor, el que te va a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban salvación alcance hasta el confín de la tierra.” Y eso, aun- entregar? //¿No estaban seguros de sí mismos y de su fe en que parezca que en vano te has cansado y en nada has Jesús? La fe de los apóstoles era, como la nuestra, frágil e y creían en Jesús. gastado tus fuerzas. Estas palabras, referidas en Isaías al insegura. ¡Fortalece, Señor, nuestra fe! (Ev.) Siervo, se aplican a Jesús. // ¡Tú, Señor Jesús, eres la luz C0MENTARIO: El Siervo de Dios “no gritará, no clamará, no voceará por las calles”, pero liberará, salvará: abrirá los ojos del mundo, tu entrega por amor no ha sido un fracaso y nos has dado la salvación. Haznos participar en tu entrega por JUEVES 21 (Santo) al ciego, sacará al cautivo de la prisión, de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas. // ¡Señor, entregándote en amor para que podamos aportar luz allí donde estemos. (1ª) Juan 13,1-15 (Exodo 12,1-8.11-14; 1Cor. 11,23-26) Era de noche cuando Judas abandona el Cenáculo. Y humildad eres luz para nuestras vidas. Te doy las gracias! cuando abandona el Cenáculo se dispone a perpetrar la Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus (1ª) traición. // El Cenáculo es la imagen de la Iglesia que se manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de María unge a Jesús con perfume de nardo, y la casa se reúne en torno al Señor Jesús, que se alimenta del pan de llena de la fragancia del perfume. La presencia de Jesús la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la su Palabra y de la Eucaristía, que aprende de Él a entregar llena la casa del buen olor de la amistad, de la vida. // Los la vida en el servicio. ¡Que no abandone, Señor, el Cenácu- ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles cristianos hemos de hacer presente el buen olor de Cristo lo para que mi vida no acabe en la noche de la traición!. los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que en el mundo: participar en su entrega para que las perso- (Ev.) nas tengan vida y la tengan en abundancia. (Ev.) se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo MIÉRCOLES 20 MARTES 19 que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo compren- Mateo 26, 14-25 (Isaías 50,4-9a) derás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies Juan 13, 21-33. 36-38 (Isaías 49,1-6) En aquel tiempo, uno de los doce, llamado Judas Isca- jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, riote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: ¿Qué que ver conmigo." Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar. estáis dispuestos a darme si os lo entrego? Ellos se los pies, sino también las manos y la cabeza." Jesús le Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más saber de quién lo decía. Uno de ellos, al que Jesús tanto andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El que los pies, porque todo él está limpio. También voso- amaba, estaba a la mesa a su derecho. Simón Pedro le primer día de los ázimos se acercaron los discípulos a tros estáis limpios, aunque no todos." Porque sabía hizo señas para que averiguase por quién lo decía. En- Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te prepare- quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos estáis
  • 2.
    limpios." SÁBADO 23 (Santo) Semana Santa Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo Del 17 al 23 de abril de 2011 puso otra vez y les dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho Stabat Mater (Jacopone da Todi, s. XIII) con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el 1. Estaba la Madre dolorosa /junto a la Cruz llorosa,/ Pautas para la oración Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maes- mientras pendía su Hijo. tro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros 2. Su alma gimiente,/ contristada y doliente/ atravesó 1. Haz despacio la Señal de la Cruz y aca- debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo la espada. lla tu interior. para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros tam- 3. ¡Oh cuán triste y afligida/ estuvo aquella bendita/ 2. Ponte en presencia de Dios: Él está bién lo hagáis." Madre del Unigénito! cerca; en Él “nos movemos, existimos y 4. Languidecía y se dolía/ la piadosa Madre que veía/ somos”. Salúdale, pídele que te ayude ORACIÓN: Señor Dios nuestro, tu Hijo, antes de entregarse las penas de su excelso Hijo. a rezar durante este rato y ábrele tu vi- a la muerte, confió a la Iglesia el banquete de su amor; que 5. ¿Qué hombre no podría llorar/ si a la madre de Cristo la participación en él nos lleve a alcanzar plenitud de amor y da: los gozos y las fatigas, las alegrías de vida. viera/ en tanto suplicio? y las penas, las luces y las sombras,… 6. ¿Quién no se entristecería/ a la Madre contemplan- tuyas y las de la humanidad. VIERNES 22 (Santo) do/ con su doliente Hijo? 3. Pídele que te ayude a “escuchar” con Juan 18,1-19,42 (Isaías 52, 13 - 53,12; Heb. 4,14-16;5,7-9) 7. Por los pecados de su gente/ vio a Jesús en los tor- provecho su Palabra. Que te dé la gra- (...) Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la her- mentos/ y doblegado por los azotes. cia de conocer por dentro a Jesús para mana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la 8. Vio a su dulce Hijo/ muriendo desolado/ al entregar “más amarle y servirle” haciendo, como Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo su espíritu. nos pidió María, “lo que Él nos diga”. que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a 9. Ea, Madre, fuente de amor,/ hazme sentir tu dolor,/ 4. Lee la Palabra con tranquilidad y sin tu hijo." Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu ma- contigo quiero llorar. prisas; más de una vez para captar los dre." Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su 10. Haz que mi corazón arda/ en el amor de mi Dios/ y detalles y los matices. Usa el pequeño casa. (…) en cumplir su voluntad. comentario, si te ayuda. 11. Santa Madre, yo te ruego/ que me traspases las 5. Detente en aquello que te llame la Recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su aprehensión, llagas/ del Crucificado en el corazón. los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la atención y pregúntate que te sugiere 12. De tu Hijo malherido/ que por mí tanto sufrió/ coronación de espinas y la crucifixión. Dios en ello. No te importe leerla de reparte conmigo las penas. nuevo y releerla repetidas veces, deten- Jesús en la cruz, con un sufrimiento físico y moral muy 13. Déjame llorar contigo/ condolerme por tu Hijo/ grande, fue capaz de perdonar a los que lo ofendieron. te cuando sientas una llamada interior. mientras yo esté vivo. Las “siete palabras" de Jesús son el testamento que nos 6. Agradece, suplica, ofrece… deja al morir y emprender su partida al Padre: 14. Junto a la Cruz contigo estar/ y contigo asociarme/ • Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. en el llanto es mi deseo. 7. Pídele llevarla a la vida; que te robus- • En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. 15. Virgen de Vírgenes preclara/ no te amargues ya tezca con su Espíritu. • Mujer ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre. 8. Pídele a María que te enseñe a guardar • Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? conmigo,/ déjame llorar contigo. • ¡Tengo sed! 16. Haz que llore la muerte de Cristo,/ hazme socio de la Palabra de Jesucristo en el corazón y • Todo está cumplido. su pasión,/ haz que me quede con sus llagas. a vivir de ella (de la Palabra). • Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. 9. Despídete: ¡Señor, ¿a quién iremos?, 17. Haz que me hieran sus llagas,/ haz que con la Cruz Desde la cruz, Jesús nos termina de dar su mensaje de me embriague,/ y con la Sangre de tu Hijo. Tú tienes palabras de vida, Tú eres el amor y salvación dejándonos a su Madre y enseñándonos a 18. Para que no me queme en las llamas,/ defiéndeme Pan vivo bajado del cielo, el alimento de perseverar hasta el final. El sacrificio de la cruz se vuelve a vivir en cada Eucaristía, por medio de ella, Jesús sigue vivo tú, Virgen santa,/ en el día del juicio. nuestra vida. ¡Quédate junto a nosotros! y permanece con nosotros. 19. Cuando, Cristo, haya de irme,/ concédeme que tu Amén. ORACIÓN: Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericor- Madre me guíe/ a la palma de la victoria. dia son eternas; santifícanos y protégenos siempre, por 20. Y cuando mi cuerpo muera,/ haz que a mi alma se medio de Jesucristo, tu Hijo, que se entregó por nosotros. conceda/ del Paraíso la gloria.