El documento resume la vocación de Isaías como profeta. Isaías recibe la llamada de Dios en el Templo de Jerusalén, donde tiene una visión de Dios en el trono rodeado de serafines. Al ser tocado por un serafín con un carbón ardiente, Isaías acepta la misión de revelar el fiel cumplimiento de la Alianza entre Dios e Israel y denunciar cuando el pueblo se aleje de Dios. A pesar de las dificultades, Isaías confía plenamente en Dios y en su palabra.