Cuento policial 1
Lucy, era una muchacha muy antipática, tenía pocas, o mejor dicho, ninguna amiga. No le gustaba
estar cerca de la gente. Era muy extraña, solitaria e incluso a veces hablaba sola! Todos sus
compañeros pensaban que estaba loca. Le hacían bullying y ella no se defendía, solo se quedaba
mirando y murmurando sola.
Sus padres pensaron que lo mejor para ella iba a ser cambiarla de colegio! Buscaron uno fuera del
vecindario, ya que Lucy no se llevaba bien con ninguno de sus vecinos. Luego de unos días de
búsqueda se decidieron por el Instituto José M. Paz. Pero ella tampoco se sentía cómoda allí! Sus
nuevos compañeros eran amigables. Todos se acercaron a saludarla, pero ella los ignoro y actuó
fríamente. Gracias a eso uno de sus compañeros se ofendió y le grito "Rara" delante de todos. Los
demás hicieron lo mismo. Día a día el bullying hacia ella crecía más y más, hasta que Lucy se cansó y
juró venganza delante de ellos.
Ninguno le hizo caso, pero al día siguiente ella comenzó. Primero se vengó del chico que había
empezado con eso. Lo siguió camino a su casa y cuando encontró el momento lo empujó hacia la
calle, donde lo atropellaron.
Al día siguiente hizo lo mismo con otro de sus compañeros, y así hasta que acabó con todos.
Luego de cumplir con su venganza, se mostró muy feliz, lo cual era raro en ella.
Al notar la ausencia de los alumnos y la sonrisa constante y aterradora de Lucy, todos se
preocuparon. Y comenzaron a sospechar!
Los padres de Lucy la escucharon hablar en su cuarto. Al parecer le contaba a alguien como se
vengó de todos. Ellos, asustados, decidieron entrar! Y al ver que ella hablaba sola, con mucho dolor y
tristeza, pensaron que lo mejor era encerrarla en un loquero.
En ese instante golpearon la puerta. Vinieron los padres de todos los "accidentados" ya que se
enteraron de que varias cámaras en el vecindario filmaron los momentos donde Lucy se vengaba.
Ellos traían armas, piedras y demás cosas para acabar con ella, pero justo intervino la policía.
Llevaron a la muchacha a juicio. Ella, sin ningún signo de arrepentimiento confesó cada crimen. Y los
justifico diciendo que se lo merecían por todo lo que la hicieron sufrir. El juez, al notar su estado
mental, la declaró inimputable. Dijo que debido al bullying ella había enloquecido y pidió a todos que
hicieran un poco de conciencia y pensarán bien antes de hacer bullying. Porque cosas como estas
pueden ser el resultado.
Relato de Tomás Britos, dibujo de Aylén Bascunián – Alumnos de 3º Año CB
Cuento policial 2
Un día como cualquiera, yo entraba al colegio a la noche en el instituto José María Paz, en el piso de
arriba. Cuando estaba por subir la escalera veo que del otro lado venían el director con un preceptor
trayendo dos televisores y pensé: genial, tenemos cosas nuevas en el cole. Le conté a un compañero
y él me dijo que creía que en el colegio pasaba algo raro. Yo la verdad pensé que solo estaba
mintiendo; hasta que un día iba saliendo del colegio y me quedé con una chica hablando en la
baranda de afuera. Vimos cuando salieron el director y el vice director llevando una bolsa que parecía
tener un cuerpo adentro y entre los dos, lo metieron en un auto. Ellos no lograron vernos ya que
estábamos en la oscuridad; nos quedamos muy sorprendidos de lo que estábamos viendo ya que era
muy turbio, cuando iba yéndome pensé qué harían con ese cuerpo.
Luego fui a la parada del colectivo como lo hago habitualmente y mientras me iba a mi casa en el
colectivo pensaba en tratar de descubrir aquel extraño suceso que había visto.
Me levanté al otro día decidido a resolver el misterio. Llegué al colegio y vi que estaban trayendo
unas computadoras de última tecnología. Busqué al chico que me había comentado que le parecía
que había algo raro en la escuela y le conté lo que había visto aquella noche. Él me dijo que quizás
vendían órganos, porque todos los viernes había una supuesta excursión y luego de eso siempre
faltaba algún alumno los siguientes días.
Él y yo empezamos observar bien de cerca al director y en un momento fue a su habitual salón donde
realiza el papeleo. Nosotros lo seguimos y vimos cuando movió un libro de su biblioteca y con eso
logro abrir una puerta que nunca habíamos visto. Nos fuimos rápido al curso con una intriga enorme
y ansiosos ya que estábamos a un paso de descubrir todo.
En el recreo, el director cotidianamente salía afuera a fumar un cigarrillo y ese era el momento justo
para descubrir ese lugar donde había ingresado. Fuimos hasta su salón de trabajo pero no pudimos
abrir la supuesta puerta ya que no sabíamos qué libro había movido, hasta que mi compañero lo
encontró y entonces se abrió la puerta. Pasamos y encontramos unas escaleras que daban a un cuarto
donde había muchos cuerpos humanos y bolsas que tenían órganos colgando, algo realmente
espeluznante. También había una caja fuerte del tamaño de una heladera. Sacamos fotos y cuando
estábamos saliendo entró el director y nos preguntó que qué hacíamos allí en su oficina; rápido de
reflejos, le dijimos que lo habíamos ido a buscar a él, nos respondió que nunca más volvamos a entrar
a su oficina sin su permiso.
Ese mismo día a la noche nos fuimos a la policía a decirles lo que estaba pasando en nuestro colegio,
los oficiales primero no nos creían hasta que les mostramos las fotos, en ese mismo instante se
dirigieron al colegio con nosotros ya que nos necesitaban como testigos. Entramos al cole y fuimos
hasta la oficina del director. Ellos entraron sin pedir permiso y le dijeron manos en alto. El director,
sorprendido, alzó las manos y pregunto qué ocurría. Uno de los agentes, sin decirle nada, lo esposó
rápido mientras el otro nos pedía que le mostráramos ese cuarto secreto que habíamos visto.
Abrimos la compuerta y, extrañamente, comprobamos que no había nada, absolutamente nada.
Nosotros no sabíamos qué hacer, no había ninguna prueba contra el director. Le juramos al policía
que no le estábamos mintiendo, que un rato antes habíamos estado ahí. Decepcionado de nosotros,
el agente le pidió a su compañero que quitara las esposas al director y nos miró muy serio: con algo
así no se bromea. Nos dijo que era algo muy grave lo que acabábamos de hacer. Nosotros insistíamos
con las fotos pero él no podía hacer nada sin otras pruebas.
El director luego de eso dejo de hacer ese negocio turbio y se dedicó a hacer estafas millonarias a
personas que conocía en el Casino. No pudimos hacerlo llevar preso pero al menos no hubo más
alumnos fallecidos desde ese día.
Gonzalo Mansilla - Alumno de 3º Año CB
Cuento policial 3
Hace una semana yo estaba feliz porque mi banda favorita había venido a la ciudad a dar un concierto
en mi colegio, el José María Paz. Lamentablemente, al día siguiente encontraron en el patio, al lado de
un arbusto, un cuerpo muerto con una bala en la cabeza, a su lado estaba un revólver. La víctima era
el conserje del edificio. Por las huellas digitales que tenía se encarceló al hermano a su hermano.
Todo parecía resuelto; se cerraron las investigaciones. Sin embargo, vi en el acusado tristeza y culpa.
Esto me llevo a profundizar la investigación por mi cuenta.
Desarme el arma. A juzgar por el estado del percutor, el cañón y el tambor, era muy nueva. Se había
disparado una vez.
Encontré la firma del fabricante. A partir de ahí investigue y fui al local de venta. Pedí el recibo y el
informe del expendio, en ellos figuraba el sueldo y dinero de la cuenta bancaria del fallecido. Supe
que se encontraba en bancarrota, pero su esposa y sus hijos Vivian con lujos.
Fui a su casa, entreviste a su mujer, lloraba mientras su hijo la miraba desprecio, con odio. En secreto
hable con él. Me conto que últimamente su padre volvía ebrio de noche, y lloraba. Le hable sobre su
madre. El niño me mostró el correo electrónico de ella. Había muchos emails mandados y recibidos
por un hombre. Por su contenido, me di cuenta que ella era infiel a su marido. Cuando este se enteró,
habló con su esposa, pelearon y esta le dio dinero del otro para que compre un arma.
El conserje muerto había engañado a su hermano para que le ayude con el concierto. En un momento
se dirigió al arbusto, su hermano lo había seguido. Aprovechando que no había nadie y que el arma
tenía silenciador, se disparó sin que se escuche el tiro. Al verlo matarse, su hermano se había tirado
sobre él y accidentalmente apoyo sus manos sobre el revólver.
El caso fue cerrado como suicidio y el hermano fue liberado.
José Valenzuela - Alumno de 3º Año CB
Cuento policial 4
Unas chicas de la escuela secundaria que eran grandes amigas planearon una fiesta en la casa de
Paola. Luciana y Milagros aceptaron ir a la fiesta.
Ellas decidieron ir de compras para llevar comida y bebidas. Ya estando en el supermercado vieron
un cartel de un criminal buscado hace un tiempo por la justicia. Luego Milagros y Luciana hablaron
sobre lo que vieron luego comenzaron a bromear del tema…
Milagros dijo: .--Entonces si es cierto, mira el criminal esta suelto…
Luego de hacer las compras se fueron a la casa de Paola, ya estando en su casa la saludaron y también
a los otros jóvenes que estaban en el lugar.
Comenzó la fiesta y se pusieron todos a bailar.
Milagros sacó nuevamente la conversación sobre el criminal buscado. Pao entrando en miedo oyó
tocar la puerta ya que nadie quería abrirla puesto que habían estado hablando sobre tema.
Caro se levantó finalmente para abrir la puerta, mientras los demás jóvenes seguían bailando,
En ese momento, Caro es atacada violentamente colocándole un pañuelo con alcohol en el rostro. Los
chicos se asombraron al ver que ella nunca regreso.
-Mira, no ha venido caro. Hay que ir a ver qué sucede. -dijo Luciana.-
Bajaron la música y varios chicos se acercaron hacia la puerta, asombradas de ver que caro no estaba
revisaron toda la casa y comprobaron que no estaba por ningún lado. Entonces llamaron a la policía.
Llegó un detective y empezó haciéndoles preguntas a los jóvenes...
La policía registró toda la casa, cuando encontraron cerca de la puerta una pañoleta que olía a alcohol.
El detective muy sorprendido fue a reunirse con la policía. Sabiendo que el criminal es muy inteligente
ya que la única prueba que tenían era esa pañoleta que se le había caído al criminal.
Milagros y Luciana, muy asustadas por todo lo sucedido, fueron a casa de Alexandra ya que ella estaba
en el momento del ataque. Ellas le preguntaron si no había oído nada, ya que inmediatamente de lo
sucedido se fue rápidamente sin decir una palabra.
Alexandra estaba extremadamente nerviosa y decidió no atender a sus amigas.
El detective y los policías se fueron a la casa de Paola para seguir con la investigación, pero tenían muy
pocas pistas. Decidieron llevar la pañoleta para ver si podían hallar las huellas del criminal buscado,
que se llamaba Ángel Garay. Y sí! Las huellas coincidían con las del mismo criminal prófugo: Ángel
Garay.
Después de varios días de investigación se había dado cuenta de que el tal Garay, era tío de
Alexandra, la amiga de las jóvenes de la fiesta.
En la investigación comprobaron que él y su sobrina habían planeado todo el secuestro de carolina.
Todavía quedaba buscar todavía a Carolina, la joven desaparecida en plena fiesta.
El detective fue a casa de Alexandra sin revelarle que ya sabían que su tío era el criminal, y allí
empezó a hacerles unas preguntas. Como veía que Alexandra se ponía nerviosa, el detective decidió
decirle que ya sabían todo del secuestro. Alexandra no pudo más, se largó a llorar confesando que su
tío la había obligado a participar del secuestro, y decidió decirle al detective a dónde tenían a
Carolina.
La policía se dirigió a una casa no muy lejana de la cuidad y allí lo encontraron a Ángel Garay con
Carolina, la muchacha secuestrada,
Lo subieron al móvil y se llevaron preso, dándole 10 años por secuestro a una menor.
Lourdes Sarapo - Alumna de 3º Año CB
Cuento policial 5
El día 13 de junio se abrieron las puertas del Instituto José María Paz para usarlo de dispensario para
la gente en situación de calle. Ese día ocurrió un misterio inexplicable.
La enfermera dejo a un paciente y abandono el salón de eventos (que oficiaba de enfermería)
entrando a secretaria que se encontraba a dos aulas de distancia.
Unos segundos después, volvió a la consulta y… un grito irrumpió en el pasillo de la escuela. Dos
chicas y un hombre, entraron corriendo a ver qué pasaba. Se encontraron a la enfermera de pie junto
al hombre que estaba tumbado en la camilla, y con la cara muy pálida
-¡Qué ocurre señorita?- Preguntó.
- Este hombre… no respira. –contestó tartamudeando. -¡Tiene una aguja en el cuello!!- Los presentes
quedaron estupefactos. Una de las chicas se acercó al cuerpo.
-No soy doctora- Comenzó a decir –Sin embargo aprendí primeros auxilios y tengo algunos
conocimientos. Lamentablemente este hombre está muerto.
-Ya nos dimos cuenta- dijo la enfermera.
-¡No puede ser!- Exclamo la otra chica. –Llamen una ambulancia.
-No. Mejor llamen a la policía. –Contestó rápidamente la primera. – Está herida… no ha sido un
accidente, alguien se la ha clavado. Esto es un asesinato.
La policía no tardó en llegar y los testigos explicaron todo. El detective Marco, experto en
criminología, al ver lo que sucedía se hizo con el control de la situación.
-Tranquilos –dijo el detective calmando el ambiente. –Vamos a intentar esclarecer este asunto lo más
pronto posible. Pero antes necesito que me den sus datos. Empecemos con la enfermera. Usted es la
señorita Eón. – El detective se había fijado en la chapa de su uniforme en la que se leía “L. eón” - ¿De
nombre?
-Lorena. Lorena Eón. Un gusto.- dijo ella.
-¿Y usted?- Se dirigió a la primera chica.
-Mi nombre es Romina Pereyra.
-¿Y la señora?
-Yo soy Claudia Ferreyra.
-Falta usted señor. ¿Podría identificarse por favor?
-Por supuesto. Soy Carlos Fernández.
-Perfecto. Ahora estamos todos. Explique con lujo de detalles lo ocurrido.
-El hombre entró en el salón.- Empezó a narrar Lorena. –Y le pedí que se prepara mientras
comprobaba unas cosas en la secretaria y cuando volví encontré el cadáver, tendido sobre la camilla
con una aguja en el cuello.
-Nosotros escuchamos el grito que la enfermera dio al descubrir el cuerpo y entramos a ver qué
pasaba.- Añadió Carlos. –Luego la señorita Ferreyra sugirió que les llamásemos.
-Han hecho bien. –contesto el detective. –Con un vistazo rápido nuestro forense ha determinado que
no fue un accidente ni un suicidio. Por cierto, ¿tienen cámaras de seguridad?
-Sí, tenemos una justo en la entrada.
Los cinco entraron a secretaría, y Lorena encendió el ordenador y buscó el archivo en el que se
guardaban las grabaciones. Tardó un poco, como si no supiera encontrarlo, pero lo consiguió. Puso
finalmente la grabación. En ella se podía ver a Claudia, Romina y Carlos esperando sentados su turno,
y al misterioso paciente entrando a la consulta.
-Qué extraño… -Murmuró Marco.
-Fuera hace frio, es norma que vaya tapado.- Sugirió Romina. La grabación continuó. Momentos
después de entrar se escuchó el grito de la señorita Eón y todos entraron en la sala. Sin embargo, no
se vio a nadie salir.
-¿Cómo es posible?- Exclamo Claudia.
-¿No habrá puerta trasera o algo por el estilo?- Pregunto Romina.
-Estamos en la planta alta. Es imposible. – Explicó Lorena.
-Entonces el asesino estaba en el salón y aún no ha salido….- observó Carlitos con mirada de horror.
Todas las miradas se dirigieron hacia Lorena.
-¡Yo no he sido. Lo juro!
-Y yo tampoco creo que haya sido ella.- dijo Romina. –Es prácticamente un suicidio. Si lo hubiera
hecho aquí, todo el mundo sospecharía de ella. Es como ponerse a disparar en la calle a plena luz del
día.
- Puede que tengas razón.- dijo Marco.- Sin embargo estas imágenes han demostrado que el asesino
sigue dentro de esta sala.
Todos se miraron suspicazmente. Dando por hecho que solo estaban ellos en la planta baja, uno de
ellos era el asesino. Pero, ¿quién?
-Empecemos por registrar la sala. Puede que el asesino este todavía escondido. –Sugirió Carlos.
Y eso hicieron. Pero a pesar de que registraron todos los rincones solo encontraron una cosa. Un
bolígrafo permanente de color negro bajo una montaña de toallas.
-¿Qué hace esto aquí.- se dijo extrañada Claudia. – Es como si estuviera escondido aquí.
-Seguramente deje aquí las toallas sin darme cuenta que estaba ese permanente debajo.- aclaro
Lorena.
-Pero porque lo saco del salón?- La interrogó Carlos.
-¡Yo qué sé!- La enfermera se estaba poniendo nerviosa.
-Tiene la bata manchada con el bolígrafo.- observo Romina.
-¡Y que más dará!- Grito hecha un manojo de nervios.
-Lleva un rato callado, inspector.- dijo Carlitos. -¿ocurre algo?- Marco no contestó. Tenía los ojos
cerrados y estaba pensativo. De pronto los abrió y dijo:
-Señores, ya sé quién es el asesino. ¿Podemos volver la grabación señorita Eón?
-Por… por supuesto.- dudo en la respuesta.
Pusieron otra vez el momento en que el paciente entró en el salón.
-¿Qué ven aquí?- Preguntó Marco.
-A un hombre entrando en el salón.- dijo Carlos.
-¿Están seguros?- Sonrió el agente. –A quien vemos aquí no es un hombre. Es una mujer.
-¿Cómo?- exclamaron todos.
-Romina, Claudia y Carlos, tengo una pregunta para ustedes. ¿Alguna vez vieron a quien iba a
atenderlos?
-No.- dijeron todos.
-Entonces ¿no sabía el sexo de la enfermera?
-Claro que sí, es Lorena.- dijo Romina.
-Eso lo han dado por hecho según los acontecimientos, pero no pueden asegurarlo. El verdadero
enfermero era un hombre. El hombre que está muerto, de hecho.
Pasaron unos segundos en los que el reinó el silencio mientras todos procesaban la noticia, inmersos
cada uno en sus pensamientos. Momento en que alguien aprovechó para intentar escapar.
-No se moleste, señorita Eón. Está rodeada de policías. Aunque tal vez ya podríamos empezar a
llamarla por su verdadero nombre, ¿no cree?
La mujer enloqueció. Empezó a reír con grandes carcajadas que se oían siniestras. Finalmente dijo:
-Mi nombre es Noemí Gómez.
-Voy a explicar todo lo sucedió.- anuncio Marco.- La señorita Gómez llego…. Cubierta completamente,
aunque no para cubrir su rostro. Creo que el crimen no fue premeditado y que, por lo tanto, Romina
tenía razón: era por el frio. Cuando entro asesino al enfermero y lo puso en la camilla. Le quito la bata
y se la puso ella. Sin embargo se le presento un problema. Esta tenía una chapa que no podía quitar y
en la que ponía León, el nombre de la víctima. Así que Noemí Gómez tomo el permanente e hizo un
solo punto. Así parecía que la chapa ponía su inicial y su apellido y se hizo pasar por L. Eón. De esa
forma mató tres pájaros de un tiro: oculto su identidad, solucionó el problema de la chapa y se creó
una coartada.
Romina Pereyra - Alumna de 3º Año CB
Cuentos policiales

Cuentos policiales

  • 1.
    Cuento policial 1 Lucy,era una muchacha muy antipática, tenía pocas, o mejor dicho, ninguna amiga. No le gustaba estar cerca de la gente. Era muy extraña, solitaria e incluso a veces hablaba sola! Todos sus compañeros pensaban que estaba loca. Le hacían bullying y ella no se defendía, solo se quedaba mirando y murmurando sola. Sus padres pensaron que lo mejor para ella iba a ser cambiarla de colegio! Buscaron uno fuera del vecindario, ya que Lucy no se llevaba bien con ninguno de sus vecinos. Luego de unos días de búsqueda se decidieron por el Instituto José M. Paz. Pero ella tampoco se sentía cómoda allí! Sus nuevos compañeros eran amigables. Todos se acercaron a saludarla, pero ella los ignoro y actuó fríamente. Gracias a eso uno de sus compañeros se ofendió y le grito "Rara" delante de todos. Los demás hicieron lo mismo. Día a día el bullying hacia ella crecía más y más, hasta que Lucy se cansó y juró venganza delante de ellos. Ninguno le hizo caso, pero al día siguiente ella comenzó. Primero se vengó del chico que había empezado con eso. Lo siguió camino a su casa y cuando encontró el momento lo empujó hacia la calle, donde lo atropellaron. Al día siguiente hizo lo mismo con otro de sus compañeros, y así hasta que acabó con todos. Luego de cumplir con su venganza, se mostró muy feliz, lo cual era raro en ella. Al notar la ausencia de los alumnos y la sonrisa constante y aterradora de Lucy, todos se preocuparon. Y comenzaron a sospechar! Los padres de Lucy la escucharon hablar en su cuarto. Al parecer le contaba a alguien como se vengó de todos. Ellos, asustados, decidieron entrar! Y al ver que ella hablaba sola, con mucho dolor y tristeza, pensaron que lo mejor era encerrarla en un loquero. En ese instante golpearon la puerta. Vinieron los padres de todos los "accidentados" ya que se enteraron de que varias cámaras en el vecindario filmaron los momentos donde Lucy se vengaba. Ellos traían armas, piedras y demás cosas para acabar con ella, pero justo intervino la policía. Llevaron a la muchacha a juicio. Ella, sin ningún signo de arrepentimiento confesó cada crimen. Y los justifico diciendo que se lo merecían por todo lo que la hicieron sufrir. El juez, al notar su estado mental, la declaró inimputable. Dijo que debido al bullying ella había enloquecido y pidió a todos que hicieran un poco de conciencia y pensarán bien antes de hacer bullying. Porque cosas como estas pueden ser el resultado. Relato de Tomás Britos, dibujo de Aylén Bascunián – Alumnos de 3º Año CB
  • 3.
    Cuento policial 2 Undía como cualquiera, yo entraba al colegio a la noche en el instituto José María Paz, en el piso de arriba. Cuando estaba por subir la escalera veo que del otro lado venían el director con un preceptor trayendo dos televisores y pensé: genial, tenemos cosas nuevas en el cole. Le conté a un compañero y él me dijo que creía que en el colegio pasaba algo raro. Yo la verdad pensé que solo estaba mintiendo; hasta que un día iba saliendo del colegio y me quedé con una chica hablando en la baranda de afuera. Vimos cuando salieron el director y el vice director llevando una bolsa que parecía tener un cuerpo adentro y entre los dos, lo metieron en un auto. Ellos no lograron vernos ya que estábamos en la oscuridad; nos quedamos muy sorprendidos de lo que estábamos viendo ya que era muy turbio, cuando iba yéndome pensé qué harían con ese cuerpo. Luego fui a la parada del colectivo como lo hago habitualmente y mientras me iba a mi casa en el colectivo pensaba en tratar de descubrir aquel extraño suceso que había visto. Me levanté al otro día decidido a resolver el misterio. Llegué al colegio y vi que estaban trayendo unas computadoras de última tecnología. Busqué al chico que me había comentado que le parecía que había algo raro en la escuela y le conté lo que había visto aquella noche. Él me dijo que quizás vendían órganos, porque todos los viernes había una supuesta excursión y luego de eso siempre faltaba algún alumno los siguientes días. Él y yo empezamos observar bien de cerca al director y en un momento fue a su habitual salón donde realiza el papeleo. Nosotros lo seguimos y vimos cuando movió un libro de su biblioteca y con eso logro abrir una puerta que nunca habíamos visto. Nos fuimos rápido al curso con una intriga enorme y ansiosos ya que estábamos a un paso de descubrir todo. En el recreo, el director cotidianamente salía afuera a fumar un cigarrillo y ese era el momento justo para descubrir ese lugar donde había ingresado. Fuimos hasta su salón de trabajo pero no pudimos abrir la supuesta puerta ya que no sabíamos qué libro había movido, hasta que mi compañero lo encontró y entonces se abrió la puerta. Pasamos y encontramos unas escaleras que daban a un cuarto donde había muchos cuerpos humanos y bolsas que tenían órganos colgando, algo realmente espeluznante. También había una caja fuerte del tamaño de una heladera. Sacamos fotos y cuando estábamos saliendo entró el director y nos preguntó que qué hacíamos allí en su oficina; rápido de reflejos, le dijimos que lo habíamos ido a buscar a él, nos respondió que nunca más volvamos a entrar a su oficina sin su permiso. Ese mismo día a la noche nos fuimos a la policía a decirles lo que estaba pasando en nuestro colegio, los oficiales primero no nos creían hasta que les mostramos las fotos, en ese mismo instante se dirigieron al colegio con nosotros ya que nos necesitaban como testigos. Entramos al cole y fuimos hasta la oficina del director. Ellos entraron sin pedir permiso y le dijeron manos en alto. El director, sorprendido, alzó las manos y pregunto qué ocurría. Uno de los agentes, sin decirle nada, lo esposó rápido mientras el otro nos pedía que le mostráramos ese cuarto secreto que habíamos visto. Abrimos la compuerta y, extrañamente, comprobamos que no había nada, absolutamente nada. Nosotros no sabíamos qué hacer, no había ninguna prueba contra el director. Le juramos al policía que no le estábamos mintiendo, que un rato antes habíamos estado ahí. Decepcionado de nosotros, el agente le pidió a su compañero que quitara las esposas al director y nos miró muy serio: con algo así no se bromea. Nos dijo que era algo muy grave lo que acabábamos de hacer. Nosotros insistíamos con las fotos pero él no podía hacer nada sin otras pruebas. El director luego de eso dejo de hacer ese negocio turbio y se dedicó a hacer estafas millonarias a personas que conocía en el Casino. No pudimos hacerlo llevar preso pero al menos no hubo más alumnos fallecidos desde ese día. Gonzalo Mansilla - Alumno de 3º Año CB
  • 4.
    Cuento policial 3 Haceuna semana yo estaba feliz porque mi banda favorita había venido a la ciudad a dar un concierto en mi colegio, el José María Paz. Lamentablemente, al día siguiente encontraron en el patio, al lado de un arbusto, un cuerpo muerto con una bala en la cabeza, a su lado estaba un revólver. La víctima era el conserje del edificio. Por las huellas digitales que tenía se encarceló al hermano a su hermano. Todo parecía resuelto; se cerraron las investigaciones. Sin embargo, vi en el acusado tristeza y culpa. Esto me llevo a profundizar la investigación por mi cuenta. Desarme el arma. A juzgar por el estado del percutor, el cañón y el tambor, era muy nueva. Se había disparado una vez. Encontré la firma del fabricante. A partir de ahí investigue y fui al local de venta. Pedí el recibo y el informe del expendio, en ellos figuraba el sueldo y dinero de la cuenta bancaria del fallecido. Supe que se encontraba en bancarrota, pero su esposa y sus hijos Vivian con lujos. Fui a su casa, entreviste a su mujer, lloraba mientras su hijo la miraba desprecio, con odio. En secreto hable con él. Me conto que últimamente su padre volvía ebrio de noche, y lloraba. Le hable sobre su madre. El niño me mostró el correo electrónico de ella. Había muchos emails mandados y recibidos por un hombre. Por su contenido, me di cuenta que ella era infiel a su marido. Cuando este se enteró, habló con su esposa, pelearon y esta le dio dinero del otro para que compre un arma. El conserje muerto había engañado a su hermano para que le ayude con el concierto. En un momento se dirigió al arbusto, su hermano lo había seguido. Aprovechando que no había nadie y que el arma tenía silenciador, se disparó sin que se escuche el tiro. Al verlo matarse, su hermano se había tirado sobre él y accidentalmente apoyo sus manos sobre el revólver. El caso fue cerrado como suicidio y el hermano fue liberado. José Valenzuela - Alumno de 3º Año CB Cuento policial 4 Unas chicas de la escuela secundaria que eran grandes amigas planearon una fiesta en la casa de Paola. Luciana y Milagros aceptaron ir a la fiesta. Ellas decidieron ir de compras para llevar comida y bebidas. Ya estando en el supermercado vieron un cartel de un criminal buscado hace un tiempo por la justicia. Luego Milagros y Luciana hablaron sobre lo que vieron luego comenzaron a bromear del tema… Milagros dijo: .--Entonces si es cierto, mira el criminal esta suelto… Luego de hacer las compras se fueron a la casa de Paola, ya estando en su casa la saludaron y también a los otros jóvenes que estaban en el lugar. Comenzó la fiesta y se pusieron todos a bailar. Milagros sacó nuevamente la conversación sobre el criminal buscado. Pao entrando en miedo oyó tocar la puerta ya que nadie quería abrirla puesto que habían estado hablando sobre tema. Caro se levantó finalmente para abrir la puerta, mientras los demás jóvenes seguían bailando, En ese momento, Caro es atacada violentamente colocándole un pañuelo con alcohol en el rostro. Los chicos se asombraron al ver que ella nunca regreso. -Mira, no ha venido caro. Hay que ir a ver qué sucede. -dijo Luciana.- Bajaron la música y varios chicos se acercaron hacia la puerta, asombradas de ver que caro no estaba revisaron toda la casa y comprobaron que no estaba por ningún lado. Entonces llamaron a la policía. Llegó un detective y empezó haciéndoles preguntas a los jóvenes... La policía registró toda la casa, cuando encontraron cerca de la puerta una pañoleta que olía a alcohol. El detective muy sorprendido fue a reunirse con la policía. Sabiendo que el criminal es muy inteligente
  • 5.
    ya que laúnica prueba que tenían era esa pañoleta que se le había caído al criminal. Milagros y Luciana, muy asustadas por todo lo sucedido, fueron a casa de Alexandra ya que ella estaba en el momento del ataque. Ellas le preguntaron si no había oído nada, ya que inmediatamente de lo sucedido se fue rápidamente sin decir una palabra. Alexandra estaba extremadamente nerviosa y decidió no atender a sus amigas. El detective y los policías se fueron a la casa de Paola para seguir con la investigación, pero tenían muy pocas pistas. Decidieron llevar la pañoleta para ver si podían hallar las huellas del criminal buscado, que se llamaba Ángel Garay. Y sí! Las huellas coincidían con las del mismo criminal prófugo: Ángel Garay. Después de varios días de investigación se había dado cuenta de que el tal Garay, era tío de Alexandra, la amiga de las jóvenes de la fiesta. En la investigación comprobaron que él y su sobrina habían planeado todo el secuestro de carolina. Todavía quedaba buscar todavía a Carolina, la joven desaparecida en plena fiesta. El detective fue a casa de Alexandra sin revelarle que ya sabían que su tío era el criminal, y allí empezó a hacerles unas preguntas. Como veía que Alexandra se ponía nerviosa, el detective decidió decirle que ya sabían todo del secuestro. Alexandra no pudo más, se largó a llorar confesando que su tío la había obligado a participar del secuestro, y decidió decirle al detective a dónde tenían a Carolina. La policía se dirigió a una casa no muy lejana de la cuidad y allí lo encontraron a Ángel Garay con Carolina, la muchacha secuestrada, Lo subieron al móvil y se llevaron preso, dándole 10 años por secuestro a una menor. Lourdes Sarapo - Alumna de 3º Año CB Cuento policial 5 El día 13 de junio se abrieron las puertas del Instituto José María Paz para usarlo de dispensario para la gente en situación de calle. Ese día ocurrió un misterio inexplicable. La enfermera dejo a un paciente y abandono el salón de eventos (que oficiaba de enfermería) entrando a secretaria que se encontraba a dos aulas de distancia. Unos segundos después, volvió a la consulta y… un grito irrumpió en el pasillo de la escuela. Dos chicas y un hombre, entraron corriendo a ver qué pasaba. Se encontraron a la enfermera de pie junto al hombre que estaba tumbado en la camilla, y con la cara muy pálida -¡Qué ocurre señorita?- Preguntó. - Este hombre… no respira. –contestó tartamudeando. -¡Tiene una aguja en el cuello!!- Los presentes quedaron estupefactos. Una de las chicas se acercó al cuerpo. -No soy doctora- Comenzó a decir –Sin embargo aprendí primeros auxilios y tengo algunos conocimientos. Lamentablemente este hombre está muerto. -Ya nos dimos cuenta- dijo la enfermera. -¡No puede ser!- Exclamo la otra chica. –Llamen una ambulancia. -No. Mejor llamen a la policía. –Contestó rápidamente la primera. – Está herida… no ha sido un accidente, alguien se la ha clavado. Esto es un asesinato. La policía no tardó en llegar y los testigos explicaron todo. El detective Marco, experto en criminología, al ver lo que sucedía se hizo con el control de la situación. -Tranquilos –dijo el detective calmando el ambiente. –Vamos a intentar esclarecer este asunto lo más pronto posible. Pero antes necesito que me den sus datos. Empecemos con la enfermera. Usted es la señorita Eón. – El detective se había fijado en la chapa de su uniforme en la que se leía “L. eón” - ¿De
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    nombre? -Lorena. Lorena Eón.Un gusto.- dijo ella. -¿Y usted?- Se dirigió a la primera chica. -Mi nombre es Romina Pereyra. -¿Y la señora? -Yo soy Claudia Ferreyra. -Falta usted señor. ¿Podría identificarse por favor? -Por supuesto. Soy Carlos Fernández. -Perfecto. Ahora estamos todos. Explique con lujo de detalles lo ocurrido. -El hombre entró en el salón.- Empezó a narrar Lorena. –Y le pedí que se prepara mientras comprobaba unas cosas en la secretaria y cuando volví encontré el cadáver, tendido sobre la camilla con una aguja en el cuello. -Nosotros escuchamos el grito que la enfermera dio al descubrir el cuerpo y entramos a ver qué pasaba.- Añadió Carlos. –Luego la señorita Ferreyra sugirió que les llamásemos. -Han hecho bien. –contesto el detective. –Con un vistazo rápido nuestro forense ha determinado que no fue un accidente ni un suicidio. Por cierto, ¿tienen cámaras de seguridad? -Sí, tenemos una justo en la entrada. Los cinco entraron a secretaría, y Lorena encendió el ordenador y buscó el archivo en el que se guardaban las grabaciones. Tardó un poco, como si no supiera encontrarlo, pero lo consiguió. Puso finalmente la grabación. En ella se podía ver a Claudia, Romina y Carlos esperando sentados su turno, y al misterioso paciente entrando a la consulta. -Qué extraño… -Murmuró Marco. -Fuera hace frio, es norma que vaya tapado.- Sugirió Romina. La grabación continuó. Momentos después de entrar se escuchó el grito de la señorita Eón y todos entraron en la sala. Sin embargo, no se vio a nadie salir. -¿Cómo es posible?- Exclamo Claudia. -¿No habrá puerta trasera o algo por el estilo?- Pregunto Romina. -Estamos en la planta alta. Es imposible. – Explicó Lorena. -Entonces el asesino estaba en el salón y aún no ha salido….- observó Carlitos con mirada de horror. Todas las miradas se dirigieron hacia Lorena. -¡Yo no he sido. Lo juro! -Y yo tampoco creo que haya sido ella.- dijo Romina. –Es prácticamente un suicidio. Si lo hubiera hecho aquí, todo el mundo sospecharía de ella. Es como ponerse a disparar en la calle a plena luz del día. - Puede que tengas razón.- dijo Marco.- Sin embargo estas imágenes han demostrado que el asesino sigue dentro de esta sala. Todos se miraron suspicazmente. Dando por hecho que solo estaban ellos en la planta baja, uno de ellos era el asesino. Pero, ¿quién? -Empecemos por registrar la sala. Puede que el asesino este todavía escondido. –Sugirió Carlos. Y eso hicieron. Pero a pesar de que registraron todos los rincones solo encontraron una cosa. Un bolígrafo permanente de color negro bajo una montaña de toallas. -¿Qué hace esto aquí.- se dijo extrañada Claudia. – Es como si estuviera escondido aquí. -Seguramente deje aquí las toallas sin darme cuenta que estaba ese permanente debajo.- aclaro Lorena. -Pero porque lo saco del salón?- La interrogó Carlos. -¡Yo qué sé!- La enfermera se estaba poniendo nerviosa. -Tiene la bata manchada con el bolígrafo.- observo Romina. -¡Y que más dará!- Grito hecha un manojo de nervios.
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    -Lleva un ratocallado, inspector.- dijo Carlitos. -¿ocurre algo?- Marco no contestó. Tenía los ojos cerrados y estaba pensativo. De pronto los abrió y dijo: -Señores, ya sé quién es el asesino. ¿Podemos volver la grabación señorita Eón? -Por… por supuesto.- dudo en la respuesta. Pusieron otra vez el momento en que el paciente entró en el salón. -¿Qué ven aquí?- Preguntó Marco. -A un hombre entrando en el salón.- dijo Carlos. -¿Están seguros?- Sonrió el agente. –A quien vemos aquí no es un hombre. Es una mujer. -¿Cómo?- exclamaron todos. -Romina, Claudia y Carlos, tengo una pregunta para ustedes. ¿Alguna vez vieron a quien iba a atenderlos? -No.- dijeron todos. -Entonces ¿no sabía el sexo de la enfermera? -Claro que sí, es Lorena.- dijo Romina. -Eso lo han dado por hecho según los acontecimientos, pero no pueden asegurarlo. El verdadero enfermero era un hombre. El hombre que está muerto, de hecho. Pasaron unos segundos en los que el reinó el silencio mientras todos procesaban la noticia, inmersos cada uno en sus pensamientos. Momento en que alguien aprovechó para intentar escapar. -No se moleste, señorita Eón. Está rodeada de policías. Aunque tal vez ya podríamos empezar a llamarla por su verdadero nombre, ¿no cree? La mujer enloqueció. Empezó a reír con grandes carcajadas que se oían siniestras. Finalmente dijo: -Mi nombre es Noemí Gómez. -Voy a explicar todo lo sucedió.- anuncio Marco.- La señorita Gómez llego…. Cubierta completamente, aunque no para cubrir su rostro. Creo que el crimen no fue premeditado y que, por lo tanto, Romina tenía razón: era por el frio. Cuando entro asesino al enfermero y lo puso en la camilla. Le quito la bata y se la puso ella. Sin embargo se le presento un problema. Esta tenía una chapa que no podía quitar y en la que ponía León, el nombre de la víctima. Así que Noemí Gómez tomo el permanente e hizo un solo punto. Así parecía que la chapa ponía su inicial y su apellido y se hizo pasar por L. Eón. De esa forma mató tres pájaros de un tiro: oculto su identidad, solucionó el problema de la chapa y se creó una coartada. Romina Pereyra - Alumna de 3º Año CB