Lucy era una chica solitaria y extraña que sufría bullying por parte de sus compañeros. Sus padres la cambiaron de colegio pero allí también la molestaron. Cansada, Lucy juró venganza y comenzó a empujar a sus compañeros frente a autos, atropellándolos. Fue llevada a juicio y declarada inimputable debido a su estado mental producto del bullying. El juez pidió reflexionar sobre las consecuencias del acoso escolar.