El documento describe el nacimiento prematuro de Dana Blessing a las 24 semanas de gestación y las pocas probabilidades de supervivencia que le dieron los médicos. A pesar de esto, Dana sobrevivió y fue creciendo sin mostrar signos de discapacidad física o mental. Años más tarde, Dana sorprendió a su madre al reconocer el aroma de Dios, sugiriendo que fue Él quien la confortó durante sus primeros y más vulnerables meses de vida.