Este documento narra la historia de Dana Blessing, una niña que nació prematuramente a las 24 semanas de gestación en 1991. Los doctores le dieron solo un 10% de posibilidades de sobrevivir y advirtieron que, de sobrevivir, enfrentaría graves problemas de salud. A pesar de las bajas expectativas médicas, Dana fue fortaleciéndose con el tiempo y pudo ir a casa sin mostrar signos de impedimentos. Años más tarde, Dana recordó haber sentido el aroma de Dios cuando era bebé, dando testimonio