El documento resume el sueño que Dios reveló a Nabucodonosor sobre el futuro de los reinos mundiales. Daniel interpretó el sueño, explicando que representaba a Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma, seguidos de un reino dividido y finalmente el reino eterno de Dios. Relata los detalles históricos de cada imperio y cómo fueron conquistados sucesivamente hasta la caída de Roma a manos de las tribus bárbaras.