Lección 5
Al hablar de descanso en Cristo, es
imprescindible acudir a Mateo 11:28-30.
Vale la pena analizar detenidamente el texto
para comprender cuán abarcante es el
descanso que Jesús nos ofrece.
A la luz del contexto inmediato (Mt. 11:27), podemos
deducir que la capacidad de Jesús para dar descanso se
basa en su divinidad y su unidad con el Padre.
El descanso que Jesús ofrece no es automático e
incondicional. Solo tiene una sencilla condición: “Venid”.
Para ir a Jesús necesitamos hacer dos
cosas. La primera es la más fácil:
sentirnos trabajados y cargados, y sentir
la necesidad de descanso.
La segunda consiste en renunciar a tener
el control sobre nuestras cargas, y
llevárselas a Jesús para que Él se ocupe
de ellas.
El yugo que se colocaba sobre los hombros de los animales les
permitía realizar su trabajo con menor esfuerzo (p.e. labrar).
Sin embargo, este yugo limitaba al animal, pues ya no era
libre de hacer lo que él quería, sino que estaba sometido a
aquel que lo había uncido.
Al colocar sobre nosotros SU yugo, Jesús
hace que nuestras cargas sean fáciles de
llevar. Por otro lado, cuando aceptamos su
yugo, nos sometemos a la voluntad de
Jesús y aprendemos a obrar como Él desea
que lo hagamos.
Al llevar el yugo de Cristo, nos convertimos
en sus colaboradores. Tenemos un trabajo
que realizar con Él y para Él.
“Solamente estáis seguros cuando, en
perfecta sumisión y obediencia, os
relacionáis con Cristo. El yugo es fácil,
porque Cristo lleva el peso. Al levantar la
carga de la cruz, se convertirá en liviana; y
esa cruz es para vosotros una garantía de vida
eterna. Es el privilegio de cada cual seguir
alegremente a Cristo”
E. G. W. (Hijos e hijas de Dios, 15 de marzo)
Al igual que se dice de Moisés (Nm. 12:3), la Biblia expone
que Jesús era manso (2Co. 10:1). La mansedumbre es fruto
del Espíritu Santo (Gál. 5:22-23). Todo creyente debe
actuar con mansedumbre (Col. 3:12; 1Tim. 6:11; Tit. 3:2).
Esta actitud llegó a su punto culminante cuando se entregó
voluntariamente para ser crucificado (Fil. 2:8). Con este acto, se convirtió
en nuestro Salvador. El único capaz de librarnos de la carga del pecado,
aliviar nuestro sufrimiento, y darnos descanso para nuestras almas.
Jesús no era manso y humilde porque fuese incapaz de
responder con contundencia a sus adversarios. Actuaba con
amabilidad, no se imponía a la fuerza.
El yugo se usa frecuentemente para ilustrar un estado
de esclavitud o sometimiento a otros.
En este contexto, encontramos yugos difíciles de
llevar y que nos esclavizan, como, por ejemplo, el de
la circuncisión (Hch. 15:10), o el de la salvación por las
obras (Gál. 5:1).
En contraste, Jesús nos habla de un yugo fácil de llevar. Este yugo es un
símbolo de la “Ley de la libertad” (Stg. 2:12). Cuando entendemos
correctamente su función, los mandamientos de la Ley de Dios “no son
gravosos” (1Jn. 5:3).
Cuando la justicia de Jesús nos cubre y
caminamos unidos a Él, Él nos sostiene en
nuestros pasos tambaleantes, nos levanta
cuando caemos, y nos ayuda a andar en el
camino de la justicia.
El yugo se colocaba sobre dos animales. Esto permitía repartir
el esfuerzo. En un momento determinado, si un animal estaba
débil, el otro suplía esa debilidad con su fortaleza.
Jesús es, sin lugar a duda, la parte fuerte de la yugada.
Podemos confiar en Él, pues hace ligera la carga para nosotros.
También es un ejemplo para nosotros. Al igual que Jetro enseñó a
Moisés a repartir las cargas (Éx. 18:13-22), la Biblia nos indica:
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de
Cristo” (Gál. 6:2).
Llevar las cargas significa restaurar al que
cae, ayudarnos en las dificultades,
apoyar a otros en sus tareas… Compartir
la carga es una actividad de la iglesia,
ordenada por Dios, que requiere
mansedumbre y produce compasión.
“Llevar el yugo con Cristo significa trabajar de acuerdo
con sus directivas, ser copartícipe con él en sus
sufrimientos y esfuerzos en favor de la humanidad
perdida. Significa ser sabio instructor de almas.
Seremos lo que permitamos que Cristo nos haga en
estas preciosas horas del tiempo de gracia. La clase de
vasija que lleguemos a ser dependerá de nuestra
docilidad para ser modelados. Debemos unirnos con
Dios en la obra de modelar y adaptar, sometiendo
nuestra voluntad a la voluntad divina”
E. G. W. (CBA, tomo 5, material suplementario sobre Mateo 12:29, pg. 1067)
Te invitamos a bajar y
estudiar cada una de
las 13 lecciones de esta
serie:
ESTE SERVICIO
ES GRATUITO Y
PUEDES
USARLO
Slideshare.net/chucho1943

05 venid a mi

  • 1.
  • 3.
    Al hablar dedescanso en Cristo, es imprescindible acudir a Mateo 11:28-30. Vale la pena analizar detenidamente el texto para comprender cuán abarcante es el descanso que Jesús nos ofrece.
  • 4.
    A la luzdel contexto inmediato (Mt. 11:27), podemos deducir que la capacidad de Jesús para dar descanso se basa en su divinidad y su unidad con el Padre. El descanso que Jesús ofrece no es automático e incondicional. Solo tiene una sencilla condición: “Venid”. Para ir a Jesús necesitamos hacer dos cosas. La primera es la más fácil: sentirnos trabajados y cargados, y sentir la necesidad de descanso. La segunda consiste en renunciar a tener el control sobre nuestras cargas, y llevárselas a Jesús para que Él se ocupe de ellas.
  • 5.
    El yugo quese colocaba sobre los hombros de los animales les permitía realizar su trabajo con menor esfuerzo (p.e. labrar). Sin embargo, este yugo limitaba al animal, pues ya no era libre de hacer lo que él quería, sino que estaba sometido a aquel que lo había uncido. Al colocar sobre nosotros SU yugo, Jesús hace que nuestras cargas sean fáciles de llevar. Por otro lado, cuando aceptamos su yugo, nos sometemos a la voluntad de Jesús y aprendemos a obrar como Él desea que lo hagamos. Al llevar el yugo de Cristo, nos convertimos en sus colaboradores. Tenemos un trabajo que realizar con Él y para Él.
  • 6.
    “Solamente estáis seguroscuando, en perfecta sumisión y obediencia, os relacionáis con Cristo. El yugo es fácil, porque Cristo lleva el peso. Al levantar la carga de la cruz, se convertirá en liviana; y esa cruz es para vosotros una garantía de vida eterna. Es el privilegio de cada cual seguir alegremente a Cristo” E. G. W. (Hijos e hijas de Dios, 15 de marzo)
  • 7.
    Al igual quese dice de Moisés (Nm. 12:3), la Biblia expone que Jesús era manso (2Co. 10:1). La mansedumbre es fruto del Espíritu Santo (Gál. 5:22-23). Todo creyente debe actuar con mansedumbre (Col. 3:12; 1Tim. 6:11; Tit. 3:2). Esta actitud llegó a su punto culminante cuando se entregó voluntariamente para ser crucificado (Fil. 2:8). Con este acto, se convirtió en nuestro Salvador. El único capaz de librarnos de la carga del pecado, aliviar nuestro sufrimiento, y darnos descanso para nuestras almas. Jesús no era manso y humilde porque fuese incapaz de responder con contundencia a sus adversarios. Actuaba con amabilidad, no se imponía a la fuerza.
  • 8.
    El yugo seusa frecuentemente para ilustrar un estado de esclavitud o sometimiento a otros. En este contexto, encontramos yugos difíciles de llevar y que nos esclavizan, como, por ejemplo, el de la circuncisión (Hch. 15:10), o el de la salvación por las obras (Gál. 5:1). En contraste, Jesús nos habla de un yugo fácil de llevar. Este yugo es un símbolo de la “Ley de la libertad” (Stg. 2:12). Cuando entendemos correctamente su función, los mandamientos de la Ley de Dios “no son gravosos” (1Jn. 5:3). Cuando la justicia de Jesús nos cubre y caminamos unidos a Él, Él nos sostiene en nuestros pasos tambaleantes, nos levanta cuando caemos, y nos ayuda a andar en el camino de la justicia.
  • 9.
    El yugo secolocaba sobre dos animales. Esto permitía repartir el esfuerzo. En un momento determinado, si un animal estaba débil, el otro suplía esa debilidad con su fortaleza. Jesús es, sin lugar a duda, la parte fuerte de la yugada. Podemos confiar en Él, pues hace ligera la carga para nosotros. También es un ejemplo para nosotros. Al igual que Jetro enseñó a Moisés a repartir las cargas (Éx. 18:13-22), la Biblia nos indica: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gál. 6:2). Llevar las cargas significa restaurar al que cae, ayudarnos en las dificultades, apoyar a otros en sus tareas… Compartir la carga es una actividad de la iglesia, ordenada por Dios, que requiere mansedumbre y produce compasión.
  • 10.
    “Llevar el yugocon Cristo significa trabajar de acuerdo con sus directivas, ser copartícipe con él en sus sufrimientos y esfuerzos en favor de la humanidad perdida. Significa ser sabio instructor de almas. Seremos lo que permitamos que Cristo nos haga en estas preciosas horas del tiempo de gracia. La clase de vasija que lleguemos a ser dependerá de nuestra docilidad para ser modelados. Debemos unirnos con Dios en la obra de modelar y adaptar, sometiendo nuestra voluntad a la voluntad divina” E. G. W. (CBA, tomo 5, material suplementario sobre Mateo 12:29, pg. 1067)
  • 11.
    Te invitamos abajar y estudiar cada una de las 13 lecciones de esta serie: ESTE SERVICIO ES GRATUITO Y PUEDES USARLO Slideshare.net/chucho1943