El documento resume cómo los autores del Nuevo Testamento usan historias del Antiguo Testamento como símbolos de realidades espirituales. Por ejemplo, Pablo ve el cruce del Mar Rojo como símbolo del bautismo, y en Hebreos el sábado de la Creación y la conquista de Canaán simbolizan el descanso que Dios ofrece. El documento también explora cómo otros eventos como los sacrificios en el Templo prefiguran la redención de Jesús.