El documento discute cómo la sociedad del conocimiento valora más la información que las máquinas pueden proporcionar que la sabiduría de las personas. Argumenta que es más importante estimular la inteligencia colectiva mediante el trabajo en grupo para que todos puedan aprender y aportar ideas. También sugiere que el conocimiento, no el trabajo o el capital, es ahora el recurso más crítico y que las empresas tendrán más éxito si comparten el conocimiento de los empleados en lugar de verlos solo como generadores de resultados monetarios.