De un modo de vida “el consumismo” a la cultura basura.
Existen dos tipos de cultura la construida a partir del pensamiento lógico, formal,
crítico, propositivo y aquella edificada desde pseudo verdades arraigada y fundada
desde los medios de comunicación quienes la utilizan como medio para elevar los
niveles de audición y continuar con su labor de aborregar a sus receptores.
Debido a la brevedad y cortedad de pensamiento que se difunde por los medios de
comunicación, han engendrado en quienes son fruto de la cultura vacía, el tener
ídolos de barro y falsas creencias que toman por verdades, que a la postre se
convierten en dogmas y filosofías de vida. Y que decir de estos ídolos que participan
en el juego y a partir de ese proceso simbiótico le sirven a los medios para
usufructuar de ellos una imagen luminosa que oculte lo borroso y estéril de sus ideas
y pensamientos.
De otra parte la inmediatez y vanalidad de los medios de comunicación se apoya en
quienes reafirman la cultura vacía, hedonista y consumista. El consumismo emplea
el hedonismo y cuando hablamos de éste, nos referimos al placer por simple placer,
como un instrumento que nos hace ver un espejismo, en el cual todo es blanco y
puro, nos enseña una vida fantasiosa y cuyo fin es el consumo. Se soportan para
ello en clichés, ideas fatuas, irrelevantes que se propagan y resuenan, haciendo eco
cada día en una audiencia creciente que recibe su mensaje sin darle sentido, él que
le inunda y que a la postre le asfixia y consume.
En el orden de las ideas anteriores los medios de comunicación emplean el morbo
como herramienta fundamental para idiotizar la audiencia, sin importar destruir la
dignidad e integridad de quien caiga en sus fauces. Los receptores a su vez se
nutren de esta maldad que se incuba en cada palabra carente de respeto y que
como buen aprendiz llevan a su cotidianeidad como un modelo ejemplar a seguir y
perpetuar.
Para ello se hace gala de la inmediatez que los medios de comunicación han
impregnado y hoy día se ve y oye, más no se observa y escucha. El observar implica
un objeto a observar, un objetivo o un para que de la observación y a partir de lo
hallado se hace una reflexión que propicie una postura critica. Y que decir del
escuchar, se debe hacer este ejercicio que conlleve el uso de todos los sentidos, y a
partir de ello evaluar, parafrasear, descartar y como al observar hacer un filtro de lo
escuchado, para entrar en disenso o consenso sí fuere necesario.
Sobre la base de las consideraciones anteriores, el camino a recorrer por cada uno
de nosotros es propender por que se aprenda a observar y a escuchar como
herramientas fundamentales para que todos hagamos lecturas adecuadas de cada
uno de los textos que se nos ofrecen ya sea por medios escritos, de audio o video.
Éstas nos ha de permitir tener un pensamiento divergente, critico y constructivo y de
esta forma hacer frente a las pretensiones de quienes buscan mantener su
hegemonía a partir de generar ignorancia, del desconocimiento y de información
virulenta.
Comentario elaborado por:
Lorena Echávez, Francisco Laguna y Luís Martín Paiba López.

De un modo de vida

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    De un modode vida “el consumismo” a la cultura basura. Existen dos tipos de cultura la construida a partir del pensamiento lógico, formal, crítico, propositivo y aquella edificada desde pseudo verdades arraigada y fundada desde los medios de comunicación quienes la utilizan como medio para elevar los niveles de audición y continuar con su labor de aborregar a sus receptores. Debido a la brevedad y cortedad de pensamiento que se difunde por los medios de comunicación, han engendrado en quienes son fruto de la cultura vacía, el tener ídolos de barro y falsas creencias que toman por verdades, que a la postre se convierten en dogmas y filosofías de vida. Y que decir de estos ídolos que participan en el juego y a partir de ese proceso simbiótico le sirven a los medios para usufructuar de ellos una imagen luminosa que oculte lo borroso y estéril de sus ideas y pensamientos. De otra parte la inmediatez y vanalidad de los medios de comunicación se apoya en quienes reafirman la cultura vacía, hedonista y consumista. El consumismo emplea el hedonismo y cuando hablamos de éste, nos referimos al placer por simple placer, como un instrumento que nos hace ver un espejismo, en el cual todo es blanco y puro, nos enseña una vida fantasiosa y cuyo fin es el consumo. Se soportan para ello en clichés, ideas fatuas, irrelevantes que se propagan y resuenan, haciendo eco cada día en una audiencia creciente que recibe su mensaje sin darle sentido, él que le inunda y que a la postre le asfixia y consume. En el orden de las ideas anteriores los medios de comunicación emplean el morbo como herramienta fundamental para idiotizar la audiencia, sin importar destruir la dignidad e integridad de quien caiga en sus fauces. Los receptores a su vez se nutren de esta maldad que se incuba en cada palabra carente de respeto y que como buen aprendiz llevan a su cotidianeidad como un modelo ejemplar a seguir y perpetuar. Para ello se hace gala de la inmediatez que los medios de comunicación han impregnado y hoy día se ve y oye, más no se observa y escucha. El observar implica un objeto a observar, un objetivo o un para que de la observación y a partir de lo hallado se hace una reflexión que propicie una postura critica. Y que decir del escuchar, se debe hacer este ejercicio que conlleve el uso de todos los sentidos, y a partir de ello evaluar, parafrasear, descartar y como al observar hacer un filtro de lo escuchado, para entrar en disenso o consenso sí fuere necesario. Sobre la base de las consideraciones anteriores, el camino a recorrer por cada uno de nosotros es propender por que se aprenda a observar y a escuchar como herramientas fundamentales para que todos hagamos lecturas adecuadas de cada uno de los textos que se nos ofrecen ya sea por medios escritos, de audio o video. Éstas nos ha de permitir tener un pensamiento divergente, critico y constructivo y de esta forma hacer frente a las pretensiones de quienes buscan mantener su hegemonía a partir de generar ignorancia, del desconocimiento y de información virulenta. Comentario elaborado por: Lorena Echávez, Francisco Laguna y Luís Martín Paiba López.