El documento critica la cultura basura promovida por los medios de comunicación, la cual fomenta el consumismo, el hedonismo y la idolatría de falsos ídolos. Los medios utilizan el morbo y la inmediatez para idiotizar a la audiencia y mantener su control, difundiendo ideas vacías y clichés que consumen el pensamiento crítico. Para contrarrestar esto, el documento propone desarrollar habilidades de observación y escucha para hacer lecturas constructivas que permitan un pensamiento divergente.