Este documento define los delitos informáticos como acciones anti jurídicas que dañan ordenadores, medios electrónicos y redes de internet. Describe cuatro tipos de delitos informáticos: fraudes cometidos mediante manipulación de computadoras, daños o modificaciones de programas o datos computarizados, manipulación de datos de entrada y acceso no autorizado a servicios y sistemas informáticos. Finalmente, enfatiza la importancia de las sanciones para los infractores de estos delitos recién tipificados en la ley.