El documento describe el descubrimiento en 1974 de que los clorofluorocarbonos (CFC) destruyen la capa de ozono de la atmósfera terrestre, la cual protege la vida en la Tierra de la radiación ultravioleta del Sol. La capa de ozono se encuentra entre los 20 y 40 km sobre la superficie de la Tierra y contiene altas concentraciones de ozono que filtran los rayos UV. Los químicos F. Sherwood Rowland y Mario Molina demostraron que los CFC utilizados como refrigerantes y propelentes de aeros