Los desiertos se caracterizan por bajas precipitaciones y alta evaporación, lo que reduce la humedad y el desarrollo de la vegetación. Los suelos son secos y arenosos, y la vegetación incluye arbustos, cactus y plantas suculentas adaptadas a la sequía. Los animales también se han adaptado a sobrevivir con poca agua a través de mecanismos como la actividad nocturna y colores que reflejan el calor.