Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México son anteriores a la llegada de los españoles. Se celebra del 31 de octubre al 2 de noviembre para honrar a los difuntos con ofrendas y visitas a cementerios, fusionando tradiciones prehispánicas con católicas. La UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por ser una expresión cultural antigua y representativa de México.