La ley contra los delitos informáticos de 2010 tipifica cinco tipos de delitos cibernéticos: 1) contra sistemas de tecnología de la información, 2) contra la propiedad, 3) contra la privacidad y comunicaciones, 4) contra niños y adolescentes, y 5) contra el orden económico. Un delito informático se define como una acción ilícita realizada a través de medios electrónicos para perjudicar a personas u organizaciones.