La sexualidad humana abarca más que la genitalidad física y debe entenderse como una expresión multidimensional que incluye lo espiritual, emocional y psicológico. Existen tres dimensiones clave del amor inteligente: una buena relación sexual, la compenetración psicológica y la compenetración espiritual. La ternura y el respeto mutuo son presupuestos fundamentales para una relación sexual plena que trascienda lo físico y genital.