Este documento discute las enseñanzas de la Torá sobre el amor de Dios por los animales. Señala que Dios creó a los animales antes que a los humanos para enseñar humildad y que la Torá contiene leyes que protegen el bienestar animal. También argumenta que los seres humanos fueron puestos en la tierra para cuidar de los animales y que cómo tratamos a los animales refleja cómo tratamos a las personas. Finalmente, sugiere que los animales pueden servir como maestros espirituales para los humanos