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                Jorge Edgardo Sapia


La Construcción de Espacios Simbólicos de Resistencia: Madres de Plaza de
Mayo y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.




                                                  Dissertação      de     Mestrado
                                                  apresentada      ao     Instituto
                                                  Universitário de Pesquisas do Rio
                                                  de Janeiro como requisito parcial
                                                  para a obtenção do grau de
                                                  Mestre em Sociologia.




Marcelo Gantus Jasmin (Orientador)




Maria Alice Rezende de Carvalho




Beatriz Schmidt de Araújo


Rio de Janeiro, 2004




                                                                                 1
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                              ÍNDICE
INTRODUCCIÓN                                                                     5

CAPÍTULO I
VIOLENCIA E TERROR COMO FORMA DE DOMINACIÓN                                      13

1)   Antecedentes de la Implantación de un Sistema de Terror                     19
2)   Características del Pronunciamiento Militar                                 23
3)   El Proceso de Reconstrucción Nacional y la Construcción del Silencio        29
4)   Las Bases del Consenso y del Disciplinamiento                               33
5)   La Desaparición como Metodología del Terror                                 37
6)   Detenidos Desaparecidos: nueva categoría jurídica                           45

CAPÍTULO II
EL RESULTADO NO ESPERADO

1)   Las Organizaciones de Derechos Humanos                                      50
2)   La Construcción del Sentido y la Contención                                 56
3)   La Comisión de Familiares de desaparecidos y Presos por Razones Políticas   60
4)   La Construcción de un Espacio Público: Madres de La Plaza de Mayo            66
5)   Marchas y Contramarchas: Ofensiva Represora                                 77
6)   Apretando el cerco                                                           81

CAPÍTULO III
LOS PASOS PREVIOS

1)  En Busca de Apoyo Internacional                                               84
2)  Los afectados y el Campeonato Mundial de Fútbol                               87
3) El proyecto Massera y los Liberados de la ESMA                                 94
4) Los Petitorios como Forma de Lucha                                              96
5) Rompiendo el silencio: la Internacionalización de sus Denuncias                 99
  a) Clausuras del Espacio Público y Contención                                  105
  b) El crecimiento del movimiento                                               107
  c) Las relaciones entre el MDH y la Iglesia Católica                           114
6) La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)                         123
   a) El Arribo de la Comisión y sus Consecuencias                               124

REFLEXIONES FINALES                                                              136

                                                                                 149
BIBLIOGRAFÍA




                                                                                     2
3




                               RESUMEN


       El trabajo discute el proceso de formación y consolidación -durante el último
régimen autoritario en la Argentina – de dos entidades de defensa de los derechos
humanos: Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y Madres
de la Plaza de Mayo. A través del desarrollo de una acción social de movilización y
denuncia testimonial permanente se constituyeron en la primera y principal forma de
resistencia al autoritarismo
       La implantación de una cultura del miedo, con su carga de incertidumbre,
privatización y aislamiento, fue superada con la construcción de un movimiento social
que acabó tornándose protagónico en la fase de colapso del régimen y en los primeros
años del gobierno democrático que heredó la responsabilidad de resolver las cuentas
del pasado. Mostramos también el papel que juega en el inédito juzgamiento a las tres
Juntas de Comandantes y en la reciente movilización por la abolición de las leyes de
Punto Final y Obediencia Debida.
       Se discute por lo tanto, el papel del no olvido y la reivindicación de una justicia
para todos que permita re-encantar un mundo desencantado por prácticas destituidas
de valoración ética y colectiva. Se observa una acción en la cual la fuerza de la
memoria pueda funcionar como mecanismo de desconstrucción de la impunidad.




                                                                                        3
4




                   AGRADECIMIENTOS


       Agradezco especialmente al profesor Renato Lessa quien siempre me estimuló a
la realización de este trabajo. Fue ese también el comportamiento del profesor Marcelo
Jasmin quien no sólo me reabrió las puertas de la institución, aceptándome como
orientando, como se empeño personalmente para que se aceptara la defensa de esta
disertación.
        A Vicente de Paulo Batista , Jorge de Paula Paixão y Milton Temer que me
ayudaron con sus críticas y valiosas sugestiones.
      Agradezco especialmente a Mario Vidal que desde Buenos Aires acompañó en
trabajo desde su retomada y se encargó de municiarme con importantes informaciones.
      A Conceição Chermont Sapia cujas sugestiones fueron particularmente importantes
para la finalización del trabajo.
      Quiero dejar constancia de mi reconocimiento al Centro de Estudios Legales y
Sociales que abrió las puertas de su Programa de Documentación para pudiese realizar el
levantamiento del material periodismo que sustenta este trabajo.
    Y finalmente mi especial reconociendo al IUPERJ, institución que siempre ofreció
todo el apoyo necesario.


    Resta compartir con todos las alegrías de la entrega y reconocer que son todos míos los
errores y lo limites de este trabajo.




                                                                                         4
5




INTRODUCCIÓN



            El resultado no esperado del intento de refundación
capitalista implementado en el cono sur de América Latina en las décadas
de sesenta y setenta fue la formación de un movimiento de defensa y
promoción de Derechos Humanos, hasta entonces inédito en la región. Su
formación alude, a un tipo de respuesta específica al proyecto de
dominación política autoritaria fundado en la sistemática violación del
derecho a la vida. El “sistema de Terror” implantado por el régimen
autoritario provocó un significativo silencio social, producido por un a
creciente percepción de miedo. Silencio social, que a menudo fue
interpretado o re-significado en el monólogo gubernamental, como
expresión de consentimiento de la sociedad a las directivas y a las
prácticas emanadas del régimen.


            La formación de un movimiento colectivo dedicado a la
defensa y promoción de Derechos Humanos constitu ye la primera y
principal forma de resistencia al autoritarismo. A su vez, su formación
enmarcará -con variables grados de imbricación - las relaciones de las
diversas   entidades que constituyeron el Movimiento de Derechos
Humanos (MDH) con        el régimen y con la oposición política. Esta
relación conflictiva, radical y permanente se expresará en Argentina,
principalmente, a través de la constitución y desarrollo de entidades
formadas por familiares de las víctimas del “sistema de terror”. La
ausencia de un programa de asistencia jurídica que limitase los efectos
perversos del régimen autoritario permitió que la acción desarrollada por
esos   grupos   embrionarios   se   caracterizase   por   un   proceso   de
movilización y denuncia testimonial permanente, que acabó siendo
responsable por la pro yección del tema de los Derechos Humanos.




                                                                          5
6

              Esta experiencia contrastó con la situación similar vivida en la sociedad
brasilera posterior a la intervención militar de 1964. En este contexto, diversos actores
desempeñaron un rol importante en la         formulación de denuncias permitiendo dar
resonancia pública a un problema -prisiones, torturas y desapariciones- que exigía
tratamiento silencioso. Papel protagónico desempeño, por ejemplo, la Comissão
Nacional dos Bispos do Brasil        (CNBB), manifestando, a través de documentos
oficiales, su denuncia y su claro repudio a las sistemáticas violaciones que ganan
intensidad en el período comprendido entre los años 1968 y 1974. A su vez, la creación
de la Comissão Arquidiocesana de Justiça e Paz permitió – a través de su departamento
jurídico – que se ofreciese asistencia jurídica a las familias afectadas por la represión.
Situación semejante pudo observarse en el contexto del régimen autoritario chileno
con la creación de la Vicaría de Solidariedad. Estas instituciones, inclusive, ofrecieron
en sus respectivas realidades, un espacio físico que sirvió como punto de referencia y
que ayudó en la superación del proceso de atomización de los afectados permitiéndoles
romper la situación de aislamiento social.


              En el caso argentino las entidades se constituyen y adquieren
relevancia y trascendencia a partir del esfuerzo denodado que imprimen
madres, esposas y abuelas cuyos hijos, compañeros y nietos fueron
salvajemente arrancados de sus hogares por quienes, en nombre de la
“cristiandad occidental”, se erigieron en cruzados del buen orden de
nuestras inquisiciones contemporáneas. Así, ante el abismo abierto por la
acción del secuestro de un ser querido y por encima de la violent a
ruptura de vínculos afectivos, la madre sale a la calle para indagar, para
buscar, para exteriorizar su dolor en medio a una sociedad cada vez mas
silenciada por el terror, cuando no por la complicidad de algunos y el
consentimiento de no pocos, con los objetivos que encarnaban quienes,
desposeídos de toda valoración ética, acechaban en las sombras,
escudados por la mentira y por la impunidad.


           Yo recalco que es la madre la que sale a la calle, no solamente
           por el motivo que el padre pueda ser el sostén económico de la
           familia, sino por que hay una fuerza interior que hace que la
           madre salga a defender a su hijo. Sin fijarse en lo mínimo si
           ella participaba ideológicamente en la lucha de su hijo, si




                                                                                        6
7

            estaba o no de acuerdo que su hijo era militante político o si,
            cuando se lo llevaron, ella sabia que era un militante político,
            representante de fábrica o de universidad... en absoluto, eso
            no impidió la defensa de la vida de su hijo. Corriendo todos
            los riesgos, exponiendo su vida como ya la expone una madre
            cuando da a luz a su hijo. Y creo que el primer acto de amor
            de una mujer, es el acto de dar vida a un hijo, corriendo el
            riesgo de la propia vida. Y yo creo que eso se da después,
            nuevamente, cuando nos llevan a los hijos. (Entrevista con
            Maria del Rosario Cerruti, fundadora de la Asociación de
            Madres de la Plaza de Mayo)


               La situación de extrema incertidumbre provocada por la
eficiente política de desapariciones dará lugar a una forma de acción
social de resistencia de carácter afectivo que comienza a gestarse en el
ámbito familiar, entendido como espacio básico de solidariedad. Esto
sugiere y explica el carácter inédito de la movilización y sus particulares
modalidades de acción: coraje, perseverancia y tenacidad, elementos que
permitieron ir abriendo los diques que contenían el silencio social y,
así, superar el aislamiento inicial que el régimen se encargaba d e
reforzar.


               La soledad, el desamparo y la incertidumbre que tomaba
cuenta de las familias victimadas, fueron superados en la medida de la
construcción de lazos solidarios entre los afectados, que derivaron en la
formación de entidades de movilización          y denuncia de la política
represiva. El     paso hacia la superación del       aislamiento orientó la
formación de los primeros núcleos de afectados que originaron el
Movimiento de Derechos Humanos (en adelante MDH) y, desde los
cuales, en función de su constitución heterogénea, se plantearon desde el
comienzo estrategias de acción diferenciadas en lo ateniente a la difusión
y   denuncia    de   las   violaciones   cometidas   por   el   Estado.   Esa
heterogeneidad permite visualizar, en el periodo estudiado, la existencia
de diversos conflictos y tensiones resultantes de las también diversas




                                                                            7
8

orientaciones políticas; de las tareas asumidas por cada uno de los
organismos; de las diferencias de personalidad y estilo de liderazgo. 44

                  De cualquier manera, el resultado del labor de estos
organismos, la centralidad que tubo el tema de la defensa y promoción de
los Derechos Humanos en la fase de colapso del régimen autoritario 45 y
en los primeros años del gobierno democrático que heredó la
responsabilidad de resolver las cuentas del pasado, muestran el carácter
de revelador histórico del MDH. A su vez, la trascendencia de su acción
con relación a valores resultó en el desarrollo, a lo largo del país, d e
innumeras agrupaciones de derechos humanos en fábricas, sindicatos,
escuelas y universidades. Esa es también una de las características que
puede ser apreciada en las diversas sociedades del cono sur como
resultado de los procesos de transición política que ocurren en los
ochenta. Se trata en realidad de la actualización de la ciudadanía
entendida, básicamente, como el derecho a tener derechos 46, abriendo
espacio inclusive, como sugiere Touraine, para la “invención” de nuevos
derechos producidos por los nuevos movimientos sociales que aparecen
en la contemporaneidad. 47


           A parte de la introducción y de la conclusión, esta disertación se
divide en tres capítulos. El primero ex amina los antecedentes y las
características del régimen militar implantado en la Argentina en marzo
de 1976, como parte de un pro yecto autoritario diseminado en el cono sur
de América Latina en la década de 70. Resguardando las diferencias
necesarias, rescatamos de la reflexión de Hanna Arendt, 48 entre otras
nociones,         la idea explícita en la categoría de “enemigo objetivo” –

44
   Sobre las diversas fuentes de conflicto entre las diversas entidades véase JELIN, Elizabeth. 1995, “La
política de la memoria: el Movimiento de Derechos Humanos y la construcción democrática en la
Argentina”.
45
    Sobre los diversos procesos de transición de regimenes autoritarios ver O`DONNELL, G. y
SCHMITTER, F. (1988) (org.) Transições do Regime Autoritário: Primeiras conclusões. São Paulo. Ed.
Vértice.
46
   Véase LAFER, Celso (1991) A Reconstrução dos Direitos Humanos. São Paulo, Companhia das Letras.
p. 206-207.
47
   Sobre el papel de los nuevos movimientos sociales véase TOURAINE, A.(1994) Crítica da
Modernidade.
48
   Véase ARENDT, Hannah (1979) As origens do totalitarismo: Totalitarismo o paroxismo do poder.




                                                                                                       8
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categoría central en su análisis sobre el anti-semitismo y a respecto del
totalitarismo – para mostrar como el régimen autoritario construye el
consenso interno a partir del cual legitima su pro yecto de dominación.
Examinamos también el papel de la violencia, entendida inicialmente,
como la intervención física voluntariamente impuesta sobre un individuo
o grupo sobre otro individuo o grupo con el objetivo de destruir o dañar
físicamente un oponente real o potencial, y del terror, en la construcción
del silencio social que el autoritarismo exige.


          Nuestro propósito es mostrar como el carácter masivo de la
represión contra los sectores populares perseguía el doble objetivo de
someter y silenciar, por medio del terror, a la sociedad. La represión
directa aunada a un proceso de intimidación colectiva permanente,
parecía indicar la escasa posibilidad de que su poder pudiese ser
contestado. Utilizamos las categorías desarrolladas por el Centro de
Estudios Legales y Sociales (CELS) – uno de los organismos que
constitu yen el MDH – en el sentido de indicar que para la imposición del
silencio social contribu yó la bipolaridad de la estructura represiva, su
“doble fase de la normatividad". Es decir, la instrumentalización de una
represión legal asentada en el mítico discurso de la existencia de una
“guerra sucia” que ponía en funcionamiento diferentes mecanismos de
intimidación, represión y disciplinamiento, engarzados con la existencia
“de un sistema paralelo normativo de carácter secreto, aplicado por
unidades regulares, subordinadas a las máximas jerarquías militares 49.”
Se trató de la implementación, como muestra Arendt, de un poder oculto
y de un poder que oculta a través del uso permanente de la mentira. De
esa forma, la proximidad de la violencia y de la mentira como
dimensiones de la coerción, tienen para Arendt, consecuencias que son
destructivas de la comunidad política, una vez que ambas impiden la
libertad de la acción conjunta. Finalmente, mostramos, la construcción
de una nueva metodología represiva en la región y el surgimiento de una
nueva categoría jurídica: Detenidos Desaparecidos.

49
  Documento sobre la Desaparición Forzada de Personas elaborado por el Centro de Estudios Legales
y Sociales CELS, 1982




                                                                                                9
10



             En el       capítulo segundo,           mostramos como la angustia y la
     incertidumbre provocada por la política de desapariciones da lugar a la
     formación de un movimiento de defensa y promoción de derechos
     humanos, constituido          principalmente por familiares afectados por el
     terror estatal. Hacemos una breve reseña de los organismos de Derechos
     Humanos, cuatro de ellos pre-existentes al golpe militar - y mostramos
     como se procesa el surgimiento un nuevo actor colectivo, de naturaleza
     espontánea y defensiva, que acaba poniendo un límite preciso al accionar
     coercitivo del estado. Su identidad fue siendo construida mediante la
     realización, o mejor diciendo, a través de la invención de un a
     multiplicidad de tareas: denuncia; protesta pública en una sociedad
     privatizada por el miedo; divulgación de la información                              sobre l a
     dimensión del terror; apoyo y solidariedad con las victimas e
     internacionalización del tema de los Derechos Humanos. Se trata de una
     identidad social construida en una lucha por la vida y por la libertad; se
     trata por lo tanto, como enfatiza Marilena Chaui, de la “invención de la
     comunicación” desarrollada por una acción de resistencia a los
     mecanismos disciplinares 50.             El presente trabajo se concentró en la
     formación      de    un    sujeto      colectivo      determinado,         sin    llevar   en
     consideración el proyecto económico que sustentó la implementación d e
     ese proceso de terror. Por eso acompañamos, específicamente, la
     construcción, el desenvolvimiento y la consolidación de dos organismos
     de afectados: Madres de la Plaza de Mayo y Familiares de Detenidos y
     Desaparecidos por Razones Políticas. Será a partir de la re-construcción
     de esa memoria, que es también la memoria de la                       construcción de un
     espacio público que esa memoria evoca que el presente, tal vez, pueda
     ser reordenado. Como sugiere Hanna Arendt en la Condición Humana, la
     acción vista como actividad específicamente humana, en la medida que se
     empeña en “preservar cuerpos políticos crea las condiciones para la
     memoria, es decir, para la historia” 51.


50
  La autora discute los procesos de invención de la comunicación en su trabajo Conformismo e
Resistencia (1986).
   51
      ARENDT, H. (1991) A Condição Humana. Rio de Janeiro. Forense Universitária.




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11



           En el capítulo tercero,               discutimos las tareas realizadas por los
 organismos ante la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos
 Humanos (C IDH). Mostramos el impacto de la C IDH sobre la sociedad y
 sobre el movimiento, permitiendo su crecimiento a partir del año d e
 1980. Pretendemos mostrar la centralidad que el tema adquiere durante la
 transición política caracterizada, en este caso, como de colapso. Veremos
 como la temática de los Derechos Humanos se proyecta sobre el primer
 gobierno constitucional; el papel que él juega en el inédito juzgamiento a
 las tres Juntas de comandantes y la posterior promulgación de las leyes
 de Punto Final y de Obediencia Debida.


             Es oportuno agregar que el trabajo privilegió el método de
historia de vida 52. Así fue posible ingresar                         y vislumbrar los procesos
sociales que se encuentran en la base de la interacción cotidiana; de la
misma manera, permitió una mejor comprensión de la percepción, de las
representaciones y de los significados atribuidos por los actores
estudiados a su propia experiencia individual


             A su vez y avanzando algunas conclusiones, discutimos la centralidad y el
 retorno de un tema - Derechos Humanos - que pareció perder su fuerza convocante
 después de años de aplicación de diversas políticas de cuño neoliberal que llevaron al
 país al borde de la desintegración. Como enfatiza Adam Przeworski: “El concepto de
 derechos humanos constituye un acuerdo entre las fuerzas políticas de dejar algo fuera
 de la política, esto es, fuera de los conflictos entre intereses y valores que dividen a la
 sociedad53”. De esa manera y considerando que el contenido de los derechos humanos


 52
    Entendemos por historia de vida, una técnica de análisis que toma el discurso del actor como verdadero,
 esto es, el significado e interpretación del actor de su acción y posición en determinados contextos y
 situaciones. Su discurso requiere todavía, un trabajo de complementación y contextualización por parte
 del investigador, con otras fuentes de datos, informaciones y documentos ( lo que Dentzin llamó de
 método de triangulación). La discusión en torno del método de historia de vida y su retomada por la
 ciencias sociales incluye una amplia literatura en áreas como Antropología, Sociología, Historia y
 Sicología. Su carácter interdisciplinario (que es parte del propio discurso del actor) posibilita la
 interpretación de los datos desde perspectivas diferentes y a la vez permite convertir la historia oral en una
 fuente importante de investigación. Los trabajos de Daniel Bertaux, (1981); Aspásia Camargo; V. Lima y
 Lucia Hipólito (1983); Norman Dentzin (1978), dan cuenta del carácter interdisciplinario y de la
 importancia del método.
 53
    PRZEWORSKI, A. (1995) Juicio, Castigos y Memorias. Buenos Aires, Nueva Visión. P. 15.




                                                                                                           11
12

no es algo dado, y si “un compromiso histórico contingente”, como nos indica el autor,
es probable que los mismos puedan ser observados en el futuro si se construye la
capacidad institucional de sancionar las violaciones cometidas y atentar para la
construcción de una democracia social que permita superar los patrones autoritarios de
la sociedad.


      Pensamos también que la permanencia de las Madres en el espacio público de la
Plaza de Mayo, insistiendo en la fuerte consigna de “aparición con vida”, permitió al
gobierno Kirchner la elaboración de un proyecto - aprobado por el Congreso - de
anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida - sancionadas durante el
mandato presidencial de Alfonsín. Los últimos movimientos indican que ahora tal vez
sea posible imaginar el cierre de las cuentas del pasado.


      Finalmente, resta aclarar, que los diversos testimonios utilizados a
lo largo del trabajo son resultados de veintiséis entrevistas realizadas
entre 1986 e 1987, con integrantes de las comisiones directivas de las
dos entidades estudiadas. Diez entrevistas fueron realizadas con
participantes que no ocupaban en la oportunidad ningún cargo directivo.
Las entrevistas tuvieron la forma de conversación, por lo tanto abiertas
y sin cuestionarios a la vista. La investigación de material periodístico,
que abarcó el período de enero de 1976 hasta diciembre de 1983, fue
realizada en el archivo del Centro de Estudios Legales y Sociales
(CELS).        Las   fuentes   utilizadas   incluyen        los   siguientes   medios
periodísticos: La Nación, Clarín, La Prensa, La Opinión e The Buenos
Aires Herald.




                                                                                   12
13




CAPÍTULO I

         VIOLENCIA Y TERROR COMO FORMA DE DOMINACIÒN


                  Como veremos, desde el periodo que precede a la intervención
militar, la utilización de la violencia aparece como atributo para la
consecución y manutención del poder político. La violencia fue utilizada
como instrumento de lucha por parte de organizaciones revolucionarias que
defendían una concepción de violencia que, en las aguas del marxismo, era
concebida como “partera de la historia” y, por otro lado, la violencia fue
frecuentemente utilizada como mecanismo de provocación y control social
por parte de grupos militares y para-militares.


                    Inicialmente entendemos por violencia la intervención física
voluntariamente impuesta por un individuo o grupo sobre otro individuo o
grupo. El objetivo principal es, por lo tanto, destruir o dañar físicamente un
oponente real            o potencial. Como sugiere Walter en su trabajo sobre el
sistema del Terror, la violencia puede ser utilizada para destruir, para
controlar o para punir. Si el control y la punición pueden ser vistos como
formas de poder, en contrapartida                           la destrucción no representa un
mecanismo de poder a no ser que sea utilizada directamente para controlar y
punir. 1 1


                    La utilización sistemática de la violencia apunta básicamente a
conseguir dos objetivos. Primero, como apunta Stoppino,                                la violencia
directa es “la que afecta de modo inmediato el cuerpo del que la sufre”,
permitiendo la destrucción de un enemigo real o potencial. Como
consecuencia             de esa acción ejemplar, es posible, en segundo lugar,
promover las bases para la obtención de consenso y obediencia a un
determinado tipo de régimen político.




11
     Walter, E.V. (1969) Terror and Resistance. A study of political violence. P. 15




                                                                                                13
14

              En el verbete sobre violencia incluido en el Diccionario d e
Sociología y Política,               Mario Stopino sugiere que es posible separar
analíticamente el uso de la violencia en dos niveles. El primer nivel alude a
la producción y efectiva utilización de ese recurso de poder, es decir, la
violencia en acto. El otro designa la capacidad intrínseca de producir una
violencia futura conforme las circunstancias lo exijan, es decir, la amenaza de
la violencia. La primera ofrece resultados claros y precisos. La segunda
apunta a la obtención de comportamiento social previsible 1 2 . Resulta obvio
afirmar que la utilización de la violencia directa aliada a la amenaza, confirma
y ratifica la existencia de recursos así como                      la predisposición con que
cuentan los productores de esa amenaza para llevarla a cabo. Esta separación
analítica permite distinguir la violencia, del poder; este último puede ser
entendido como la capacidad de “modificar la conducta de los individuos o de
los grupos dotado por lo menos de un mínimo de voluntariedad”. El poder
puede mudar la voluntad del otro, “la violencia, en cambio, el estado del
cuerpo o de sus posibilidades ambientales e instrumentales” 1 3 . En este sentido
puede entenderse la afirmación de Hanna Arendt de que “o que jamais poderá
florecer da violencia é o poder”, o todavía, que solamente “a pura violencia é
muda, e por este motivo a violência, por si só, jamais poderá ter grandeza” 1 4 .
Esas ideas indican que la violencia apunta a la eliminación de la política
entendida por Arendt como constitutiva del campo de la libertad y, por lo
tanto, de la imprevisibilidad inherente a la acción humana; o como agrega
Celso Laffer, la política debe ser entendida como “campo de comunicação e
de interação que assegura, no âmbito de uma comunidade, através da
criatividade da ação, o poder do agir conjunto, resulta da condição humana
de pluralidade e de diversidade” 1 5 .


              En ese mismo camino Habermas 1 6 , al comentar el concepto de poder
en Arendt dice que
                          toda ordem estatal degenera numa dominação baseada na
                          violência, quando isola, por desconfiança, os cidadãos
12
   Cf. Stopino, Mario.(1982) Diccionário de Sociologia y Política. p.1672 e ss.
13
   Idem
14
   Arendt, Hanna. A Condição Humana.. p.35
15
   Celso Lafer. (1991) A Reconstrução dos Direitos Humanos. p. 252
16
   Jurgen Habermas. (1980), “O conceito de poder em Hannah Arendt”. in Habermas – Sociología, .p.105




                                                                                                 14
15

                              entre si, proibindo o intercâmbio público de opiniões. Essa
                              ordem destrói as estruturas comunicativas, as únicas nas
                              quais o poder pode surgir.

                En su análisis       sobre el totalitarismo, Hanna Arendt discute el peso,
la centralidad, que tiene              la noción de “enemigo objetivo”. Esta           categoría
designa         el grupo que en nombre de la ideología es, a priori, condenado a
desaparecer independiente del comportamiento de los individuos que lo
integran. O sea
                   o totalitarismo define seu inimigo ideologicamente antes de tomar
                   o poder(...)Assim, os judeus na Alemanha ou os descendentes das
                   antigas classes dominantes na URSS não estavan realmente sob
                   suspeita de ação hostil alguma; tinham sido declarados inimigos
                   objetivos do regime em decorrência de sua ideologia, e isto bastava
                   para serem eliminados 1 7 .

               De esa manera, explica, para el gobierno totalitário, el “enemigo
objetivo”          es    un     “portador de tendencias” como               el portador de una
enfermedad. La autora muestra que en la práctica,


                   o governante totalitário age como alguém que persistentemente
                   insulta outra pessoa até que todo mundo saiba      que ela é sua
                   inimiga, a fim de que possa - com certa plausibilidade – matá-la
                   em auto-defesa 1 8 .

                  En el periodo de que nos ocupamos, la violencia asume esa
dimensión          radical. La misma            fue    utilizada para sembrar el terror en el
conjunto de la población. Por terror entendemos con Walter, el recurso extremo
al que recurre un gobierno para mantenerse en el poder, ejerciendo una severa
coerción contra individuos o grupos de la sociedad.                     La situación de terror es
provocada por el grado de arbitrariedad e imprevisibilidad con que se utiliza la
violencia. Estas dos características amplían la gama de posibles víctimas,
regulando en la sociedad una serie de comportamientos y actitudes tendientes a
ocultar cualquier manifestación visible o postura crítica - por menor y más
tímida que sea - que denote la existencia de una posible oposición. El ejemplo
mas conocido de este forma de utilización del terror fueron los once meses de


17
     Hanna Arendt. (1979b) Totalitarismo, O paroxismo do poder.p. 178
18
     Idem. p.179




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16

la dictadura del Comité de Salud Pública                           comandada por los jacobinos
Robespierre, Marat y Saint-Just en la Francia post- revolucionaria (1793-1794).


                   A su vez, la arbitrariedad e imprevisibilidad con que pueden ser
aplicadas las sanciones acaba produciendo una sensación de miedo irracional a
ese poder. En su trabajo sobre el Terror en Argentina, Juan Corradi muestra que
el terror es una técnica de desorientación que tiene por objetivo privar a los
sujetos de oportunidad de calcular y poder prever las consecuencias de sus
actos. Y agrega, siguiendo las indicaciones de Arendt, que en realidad el terror
“es una forma de poder en la cual la conformidad no es garantía de seguridad.
Siendo su efecto principal la producción de un clima de ansiedad que resulta en
una cultura del miedo.” 1 9 En ese sentido puede comprenderse que el terror
acaba suspendiendo toda capacidad de reflexión y permitiendo, a su vez, que
se acepte como verdadero lo que no pasa de construcción ideológica.


                   Los comportamientos a que induce esta cultura del miedo se
evidencian en una completa abstención política; a seguir normas “lógicas” de
silencio, pues el discurso en estos contextos puede tornarse equívoco,
restringiendo de esta forma la interacción comunicativa y posibilitando el
aislamiento social. Por lo tanto, el ejercicio de la violencia y, principalmente, la
memoria y la amenaza de su retorno, permite maximizar los mecanismos de
control social con un mínimo dispendio de energía. En este sentido, O’Donnell
e Galli: muestran que:


                   El mecanismo operativo básico en la búsqueda de seguridad es el
                   miedo, expresión interiorizada de la posibilidad, fantaseada o real
                   de ser sometidos a sanciones imaginadas como terribles –
                   violencia, incluso pero no necesariamente violencia física. Una
                   consecuencia de ese miedo es la abstención. En lo más
                   interiorizado, ella se traduce en la autoprohibición de ponerse
                   frente al orden dado e interrogarlo en su validez; en el plano de la
                   acción, en las múltiples formas de auto censura, en los silencios, y
                   en la misma dificultad de ser algo más, o algo diferente a, el buen




19
     CORRADI, Juan (1982) “The mode of destrution: terror in argentina” en TELOS, nº 54 p. 63




                                                                                                16
17

                  ciudadano o el buen hijo o el buen alumno y el buen empleado que
                  ese orden interpela. 2 0



                  Por lo tanto, la finalidad intrínseca del terror es destruir y reducir
anticipadamente toda forma de oposición potencial. Cuando un determinado
régimen político, sin reconocer límites legales, utiliza la violencia sistemática y
arbitrariamente como recurso óptimo de dominación y sobre todo cuando aparte
de la violencia directa, mantiene sobre sus súbditos la constante amenaza de
implementarla nuevamente y toda vez que la arbitrariedad del poder lo estimare
necesario, se constituye un proceso de terror. Walter indica que el proceso de
terror se nutre de tres elementos que lo componen y lo constituyen: 1) los
productores de la violencia; 2) las víctimas escogidas y 3) los probables blancos
o “enemigos sospechosos” de acuerdo con la categoría propuesta por Arendt.
Las víctimas o “enemigos objetivos” tienen su destino trazado. En el proceso
que nos ocupa y en la lógica del discurso oficial que enuncia una actuación
precisa “al enemigo sólo le espera la muerte” conforme se cansaron de repetir y
conforme sabemos que sucedió efectivamente. Los “blancos” se encuentran
insertados en el proceso de terror en grados variables e imponderables de
pertenencia, es decir, pueden o no tener identidades sociales específicas,
dependiendo de las circunstancias, cualquier uno puede tornarse un blanco dada
la arbitrariedad e imprevisibilidad con que actuaron los “mercaderes del miedo”
(según la feliz expresión de Corradi). Esos dos atributos generan, como sugiere
Walter, un miedo irracional que hace que desaparezca                                    toda y cualquier
evaluación lógica, que desaparezcan del universo de lo posible las preguntas que
puedan conferir un sentido a las situaciones vividas. Siguiendo este mismo
raciocinio Renato Lessa observa con pertinencia, a partir del testimonio de
Primo Levi, que la inexistencia de una lógica; de un ¿por qué? resulta en la
primera regla del método sociológico de una sociedad concentracionária,


                  Um mundo onde não há porquê é um mundo desprovido de relações
                  de causalidade estáveis, onde não há perguntas a serem feitas. O
                  porquê é uma exigência existencial, diz respeito à inteligibilidade

20
  O´DONNEL, G. y GALLI, C. (1980) “Sugerencias sobre algunos temas relacionados con la textura
celular de la sociedad, en particular, con la sociología del miedo” Relatório presentado al Social Science
Research Council.




                                                                                                        17
18

                do mundo. Um mundo em que a possibilidade do porquê está
                suprimida está radicalmente privado de sentido 2 1 .

                  Entretanto, vale la pena no dejar de lado la idea de que el terror
promovido por el Estado solamente es considerado arbitrario desde el punto de
vista de las victimas, una vez que desde del punto de vista del Estado es
“racional, selectivo, educacional y, sobre todo, permite un control social con
el máximo de eficiencia”, como muestran Loves y Anderson en su trabajo sobre
el terror en Hungria, y llaman la atención para el hecho de que para el régimen
“una victima es igual a cualquier otra(...)por lo tanto es la forma mas
democrática de control social 2 2 ”


                 El período particularmente intenso del proceso de terror destinado
a destruir toda forma de oposición, y durante el cual crece proporcionalmente la
percepción del miedo, designa una fase de terror. En Argentina, los índices
inusitados de violencia estatal se mantuvieron constantes durante la fase
reactiva 2 2 del régimen autoritario, es decir, desde el momento de su
implantación hasta el año de 1979, decreciendo a partir de entonces.


                 Cuando la violencia y el miedo que ella produce se circunscriben a
determinados grupos de la sociedad, como puede ser el caso de la violencia
racial, o contra minorías étnicas, o en núcleos determinados previamente
definidos como desviantes, queda definida una “zona de terror” y fuera de ese
círculo las relaciones sociales funcionan normalmente. Pero, cuando el terror se
expande sobre el conjunto de la sociedad, cuando penetra en sus tejidos más
celulares, cuando los individuos sienten que sus espacios públicos se achican
cada vez más, cuando como círculos concéntricos que se cierran dejan cada vez
21
   Lessa Renato, (2002) “Século XX em chave maligna” en Política e Cultura Século XXI, vol. 2 RRJ.
ALERJ-Relume Dumara. P. 68.
22
   LOVAS & ANDERSON (1982-83) “Terror in Hungry” en Telos-Winter. P. 79
22
   Manoel A.Garretón propone una periodización del régimen autoritario. Una primera etapa reactiva o
defensiva da inicio a un período de represión creciente – fase del terror en nuestros términos. Es esta
etapa se manifiesta el silencio, el miedo y el desaliento. El segundo momento tiene predominio la
dimensión fundacional. Producido el agotamiento o la incapacidad de implementar esa etapa, se plantea
un momento de crisis recurrente, período de administración de la crisis y, finalmente su momento
terminal. A cada etapa corresponderían diferentes percepciones del miedo. Comunicación presentada al
seminario “Cultura del Miedo” patrocinado por Social Science Research Council. Buenos Aires Mayo de
1985.




                                                                                                     18
19

menos salidas a los ex -ciudadanos 2 3 , estamos en presencia de un “sistema de
terror” o “terror total”. En un sistema tal, todo comportamiento se vuelve
equívoco 2 4 .       Por lo tanto, su eficacia depende principalmente del grado de
atomización social y, como sugiere Arendt, de la desaparición de todo tipo de
oposición organizada 2 5 .


       1) Antecedentes de la Implantación de un Sistema de Terror




           La característica de la permanente crisis política Argentina en el
siglo pasado se encuentra en la inexistencia de un acuerdo institucional que
permitiese una alternancia regular y legítima en el gobierno. Para explicar
esta situación           fueron recurrentemente utilizados los conceptos de
inestabilidad y empate político. Por inestabilidad, se entiende el resultado
de la confrontación entre diferentes fuerzas sociales, en donde la
movilización y participación de los sectores populares, esto es, la clase
operaria y las camadas empleadas y sindicalizadas de los sectores medios,
se encuentran directamente relacionados a las situaciones de crisis política,
impidiendo la formación de alianzas estables, suficientemente amplias y
capaces de sustentar un gobierno que ejerza plenamente sus funciones
constitucionales 2 6 . El empate político, caracteriza una situación en la cual
las diferentes fuerzas sociales y políticas mantienen constante su capacidad
de veto sobre los pro yectos de otras fuerzas políticas, sin contar, no
obstante, con la capacidad y recursos de poder necesarios para imponer, de
forma efectiva, sus propios proyectos políticos. 2 7




23
  La expresión es de O’Donnell y quiere designar el status de minoridad en que se encuentra la sociedad
en los regímenes autoritarios provocada por la suspensión de los derechos civiles y políticos.
24
     CORRADI, Op. Cit. P. 63 e ss.
25
   ARENDT, H.; Da violencia. Brasilia. UNB, 1985, p. 30
26
   Véase al respecto Velasco y Cruz, S. Instabilidade Política: o caso Argentino. 1955-1970. Tese de
Mestrado,Rio de Janeiro, Iuperj, 1969, p.20
27
   Cf. Portantiero, Juan Carlos “Economia y Política en la Argentina 1958-1973”, en Revista Mexicana
de Sociología, México, 1980.




                                                                                                       19
20

                Otra característica importante de ese período se encuentra en la
permanente “inversión pretoriana” 2 8 que asigna a las Fuerzas Armadas el
carácter de actor legítimo del sistema político. De acuerdo con Rouquie,
las Fuerzas Armadas no se presentan como un grupo de presión o de interés
corporativos sino como el eje de la vida nacional. Esa legitimidad fue
históricamente construida por el continuo apo yo que obtuvieron los
diversos      golpes       militares      de    los    sectores       que,     eventualmente,          se
encontraban ocupando el rol de la oposición política. 2 9

               La situación de crisis permanente y de inestabilidad política
encuentra sus orígenes en la década del 30 del siglo XX. Desde entonces y,
hasta la década de 80, la participación militar es constante. Esa presencia
autoritaria originó también diversas formas de protesta social y crecientes
insurrecciones populares con grados variables de violencia política que se
acentúa, en           los años sesenta y setenta 3 0 , con el surgimiento de varias
organizaciones que asumen la lucha armada como forma de resistencia y de
construcción del poder popular. Entre ellas, mencionamos al ERP (Ejército
revolucionario del Pueblo) brazo armado del PRT (Partido Revolucionario
de los trabajadores), inicialmente de origen trotskista y, posteriormente,
guevarista. La segunda organización que tendrá un poder de convocatoria
significativo es         la tendencia          revolucionaria de la izquierda peronista
                 31
Montoneros , organización de guerrilla urbana nacida en 1970 y
autodefinida como de extracción peronista- guevarista.


                 Los años de 1930, 1943, 1945, 1962, 1966 y 1976 señalan los
sucesivos derrocamientos de gobiernos civiles electos democráticamente; en

28
   Véase Huntington, Samuel, A orden política nas sociedades em mudança. São Paulo. Forense
Universitária, 1975, p.204.
29
   Rouquie, Alan, “Hegemonía Militar,Estado y Dominación Social” en Argentina Hoy.A. Rouquie
(comp.) Buenos Aires, Siglo XXI, 1982, p. 25.
30
   El Cordobazo de mayo de 1969, fue la primera movilización social espontánea que marco su repudio al
estado autoritario de la Revolución Argentina (1966-1973. Su importancia en la desconstrucción del gobierno
de Ongania , y en cuanto forma generalizada de protesta social, lo coloca como un divisor de aguas en la
movilización popular, Sobre el movimiento remito a Lucha de Calles, Lucha de Clases, trabajo colectivo. Ed.
La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973. También Francisco Delich, Crisis y Protesta Social: Córdoba Mayo
de 1969. Ed. Signos, Buenos Aires, 1970.
31
   Sobre la organización político militar peronista Montoneros, véase el excelente trabajo de Richard
Gillespie, Montoneros: Soldados de Perón. Buenos Aires, Grijalbo e. 1987.. Sobre este periodo véase el
capítulo.4.




                                                                                                       20
21

rigor, sólo los procesos electorales de 1943 y de septiembre de 1973, con la
elección – en ambos pleitos - del General Juan Domingo Perón,                               fueron
realizados sin ningún tipo de prescripción electoral.


                La crisis terminal del régimen autoritario de carácter
tradicional encabezado en 1966 por el general                             Onganía y la re-
democratización del país, en marzo de 1973, durante el breve mandato
presidencial de Hector Cámpora, acentúan la movilización popular. Crece
también,      cuantitativamente,          la línea política de la guerrilla peronista
Montoneros. Ese crecimiento abre lugar para la ocupación de importantes
espacios políticos en el nuevo gobierno, lo que permite aumentar su
prestigio ante una militancia juvenil proveniente de algunos segmentos del
movimiento operario, de importantes segmentos de la clase media y del
sector estudiantil 3 2 .


                El retorno del General Perón al gobierno, después de 18 años
de exilio y de 18 años de resistencia peronista, produce un desplazamiento
y una pérdida de poder político de los sectores de la izquierda peronista
nucleados en las diversas ramas que respondían a la línea de la
organización Montoneros. Ese desplazamiento fue acompañado por una ola
de violencia desplegada por fuerzas para-militares en torno de la Alianza
Anticomunista Argentina, organizadas desde el Ministerio de Bienestar
Social     por iniciativa de Lopez Rega                   - súper Ministro, “vidente” y
secretario privado del general Perón. Las acciones de este grupo, es decir,
las constantes intimidaciones, atentados y diversas formas de coerció n
sobre     militantes       populares      y    buena      parte     de    la   intelectualidad,
contribu yeron a introducir             en la población las raíces del miedo y la
incertidumbre que se agudizarían pocos años más tarde.




32
 O`Donnel, Guillermo, 1966-1973: El Estado Burocratico Autoritario. Triunfos Derrotas y Crisis.
Buenos Aires, Edición de Belgrano, 1982, p. 464




                                                                                                  21
22

                  Si agregamos a este cuadro la violencia proveniente de las
organizaciones guerrilleras 3 3 , es posible entender que la ampliación del
círculo del miedo e inseguridad sentido                         por la población permitió la
construcción del no poco significativo consenso con que contó el nuevo
régimen en su fase de implantación.
              La muerte de Perón, en junio de 1974, abrió un vacío de poder. Su
liderazgo personal no fue heredado por el grupo que lo sucedió en el
gobierno. A su vez, ese vacío incentivó la lucha interna por la conducción
del complejo Movimiento Peronista, usando el recurso de la violencia como
forma de expresión y de presión política.


             Hacia fines de 1975 los señales de una nueva usurpación militar
son inequívocos, mismo faltando                       pocos meses para la realización de
elecciones generales anticipadas que permitirían la alternancia regular y
legítima y la busca de una solución pacífica, el golpe se presiente como
inevitable. Dos lecturas ganan densidad en la época. La primera, en clave
marxista, proveniente de las organizaciones guerrilleras, evaluando el
futuro golpe como una muestra de “la crisis definitiva del capitalismo
dependiente en la Argentina” 3 4 y, por lo tanto, como un claro síntoma de
la “agudización de las contradicciones” que acelerarían el desarrollo de la
lucha popular y la consecuente victoria de la revolución. La segunda
lectura, hecha por las Fuerzas Armadas y sus bases de apo yo, - inclu yendo
amplios sectores de la sociedad que habían conseguido olvidar rápidamente
el fracaso del último gobierno militar - entendían la futura intervención
como un paso necesario para acabar con el desorden social                                         que la
activación popular y el vacío político producido por la muerte de Perón
habían permitido. De esa manera, las Fuerzas Armadas responderán con
una violencia inusitada y con la implantación del terrorismo de Estado 3 5

33
   El EPR mantuvo su capacidad operacional prácticamente durante todo el gobierno de Perón. Los
Montoneros después del desentendimiento público con Perón en el acto del 1 de mayo de 1974, resuelven
pasar a la clandestinidad el 7 de septiembre de 1974 por entender que estaban agotadas todas las medios
legales de lucha. Esa decisión acabó militarizando buena parte de la estructura política de la organización.
Véase Gillespie. Op. Cit. P.205.
34
   Véase “Un balance de 1976” publicado en la revista mensual de la organización con distribución
clandestina Evita Montanera, de febrero de 1977.
35
  De acuerdo con la expresión empleada por la Comisión de Derechos Humanos de La OEA en su
informe sobre la situación de los derechos humanos en la Argentina. Esa categoría designa




                                                                                                        22
23



     2) Características del Pronunciamiento Militar.




         Ese cuadro de incremento de las acciones militares de las
organizaciones guerrilleras; de la furia desatada por los grupos de extrema
derecha en la etapa final del Gobierno de Isabel Peron 3 6 y de la represión
que desde el gobierno constitucional se imprimía contra los sectores
populares, dio lugar al diagnóstico de una sociedad enferma que requería
rápida y profunda intervención. Al mismo tiempo, en el segundo semestre
de 1975, las acciones emprendidas por el Ejército en el norte argentino –
con la anuencia gubernamental – con la finalidad de destruir                                    el foco
remante de la guerrilla rural ERP 3 7 señalaron el camino que seguirían los
agentes del miedo y la metodología que sería aplicada para ordenar y sanear
la sociedad una vez allanado el acceso al poder.


          A partir del 24 de marzo de 1976, la Fuerzas Armadas mostraron en
la práctica los elementos constitutivos del orden reclamado por importantes
sectores de la sociedad.              Desde entonces se avocaron, como veremos a
seguir, a la producción de un proceso de terror que generó aislamiento,
privatización y silencio social: atributos constitutivos de una cultura del
miedo 3 8 .


           La característica principal de este nuevo tipo de intervención militar
se encuentra en la completa marginalización de los aparatos, instituciones y
sistemas de mediación tradicionales. A su vez, los objetivos, previamente




básicamente, una práctica sistemática de detenciones forzadas, torturas, asesinatos y desapariciones
como practica de gobierno aplicada por el Estado. Consultar también Eduardo Duhalde, El
terrorismo de Estado en la Argentina. Buenos Aires, Eudeba, 1984.
36
   Las organizaciones para-militares que actuaron con rigor en los meses que antecedieron al golpe
fueron La Triple A y el Comando Libertadores de América.
37
   Como muestra Gillespie, la amenaza de la guerrilla era debilitada por el ocaso del ERP de orientación
guevarista ya durante e los meses que antecedieron al golpe y por su virtual desarticulación en los cuatro
meses posteriores al mismo.op.cit.pg 282
38
   Cf. Moreira Alves, Maria Helena, Estado e Oposição no Brasil (1964-1984), Petrópolis, Vozes, 1984.
p.169




                                                                                                      23
24

fijados, se encuentran fuera de cualquier plazo como explica el Vice-
Almirante Demetrio Casas:


                 El Proceso no tiene plazos y sus formales compromisos se
                 cumplen dentro de las previsiones que se establecieron en los
                 documentos básicos. No tiene fechas por cuanto es dinámico y
                 trascendente, en sus propósitos y objetivos. En función de ello
                 se producirán las sucesiones, las aperturas y las
                 convocatorias 3 9 .


              La explicitación de objetivos y la ausencia de plazos hacen qu e
desaparezca el carácter normalizador                         que adquirieron los              golpes
tradicionales.          Por lo tanto, no se trató de implementar ciertos ajustes
coyunturales, sino y sobretodo, de implementar profundas y definitivas
transformaciones en las normas de organización y administración de l a
dominación 4 0 . Otro elemento constitu yente es que el diagnóstico apunta a
caracterizar la crisis previa por la amenazadora activación política anterior.
Esta situación de amenaza, recuerda O´Donnell, alude al grado en que las
clases y actores dominantes, tanto internos cuanto externos, consideran
eminente la ruptura de los parámetros capitalistas                        y de las afiliaciones
internacionales voluntariamente buscadas por los líderes políticos del sector
popular 4 1


               Definida la amenaza, se torna necesario definir al enemigo
principal sobre quien recaerá, con inapelable rigor, el peso de la violencia.
Como fue común en los países del cono sur durante el período examinado, la
categoría acusatoria de subversivo sirvió para indicar la matriz generadora
del desorden y del comportamiento desviado. En la lógica discursiva del
régimen militar esta categoría de acusación política contiene otras
categorías más globalizadoras a través de las cuales generalmente se
cuestiona la propia humanidad de los acusados y, por lo tanto, se presentan


39
  Mensaje del Vice-Almirante Demetrio Casas leído en la Capilla Stella Maris el 24 de marzo
de 1980. Véase Convicción Buenos Aires Abril de 1980.
40
   Véase la ponencia de Noé, Alberto y Albizuri, Guillermo, “El síndrome del Cono Sur” presentada a
IPSA. RJ, 1982. p. 2. mimeo.
41
   O´´Donnell, G. “Desenvolvimento político ou mudança política? En Pinheiro, P.S. (coord.) O Estado
Autoritario e Movimentos Populares. RJ, Paz e Terra, 1980ª.




                                                                                                   24
25

como más adecuadas para la obtención de áreas de consenso en la
población 4 2 . Así, encontramos con frecuencia la utilización de términos
adjetivados que estigmatizan irremediablemente a las víctimas escogidas:
criminales; peligrosos delincuentes subversivos; ateos, que buscan con su
accionar destruir las bases del orden occidental y cristiano. Obviamente, se
excluyen de estas categorías los integrantes de los grupos para-policiales
que tuvieron importante papel en el crecimiento de la violencia y
subsiguiente miedo construido en el período que precede al pronunciamiento
militar. A título de ejemplo elegimos aleatoriamente uno entre la cantidad de
conceptos semejantes:


                 Mi concepto de subversión se refiere a las organizaciones
                 terroristas de signo izquierdista. La subversión de derecha no
                 es tal. El cuerpo social del país está contaminado por una
                 enfermedad que corroe sus entrañas y forma anticuerpos. Esos
                 anticuerpos no deben ser considerados de la misma manera que
                 se considera un microbio. A medida que el gobierno controle y
                 destruya la guerrilla, la acción del anticuerpo va a
                 desaparecer. Yo estoy seguro que en los próximos meses no
                 habrá acciones de derecha, cosa que ya está ocurriendo, se
                 trata sólo de una reacción natural de un cuerpo enfermo 4 3

              Dejando de lado las expresiones organicistas que apuntan a
justificar la necesidad de una profunda intervención quirúrgica en una
sociedad gravemente enferma 54, discursos de esa naturaleza tendían también
a responder a algunos medios de comunicación que, en ese momento,
comenzaban a expresar su desconcierto por la creciente ola de atentados
atribuidos a grupos de la derecha que actuarían paralelamente y sin control
del gobierno, 4 5 ejerciendo un rol que, en terminos weberianos, es                                      de

42
  Gilberto Velho discute el papel que desempeñan las categorías de acusación y rotulación en “Duas
categorías de acusação na cultura brasileira contemporânea” en Individualismo e Cultura, RJ, Zahar Ed.
1981, p. 59.
43
   Declaraciones vertidas por el entonces canciller Contra-almirante Augusto Guzzetti. La Opinión 3
de octubre de 1976
54
   Un excelente análisis del discurso político autoritario se encuentra en Emilio de Ipola e Lilina de
Riz, “Un juego de ‘cartas políticas”. Intelectuales y discurso autoritario en la Argentina actual” en
América Latina: Ideología y Cultura. Ed. FLACSO, San José, Costa Rica, 1982.
45
   Sin conseguir armar, en ese momento, el rompecabezas de la represión, el diario La Opinión
publica la materia del secuestro de Zelmar Michelini, ex Ministro y legislador uruguayo y del ex
presidente de la Cámara de Diputados de ese país, denunciando la existencia de “una subversión
paralela que busca minar al gobierno” y reclamando del Estado para que haga uso exclusivo del




                                                                                                     25
26

competencia del Estado, conforme dejara claro el presidente de Junta
general Videla:


                    Sólo el Estado, para el que no aceptamos el papel de mero
                    espectador del Proceso, habrá de monopolizar el uso de la
                    fuerza y, consecuentemente, sólo sus instituciones cumplirán
                    las funciones vinculadas a la seguridad interna 4 6

             Decíamos que la asimilación del “delincuente subversivo” como
agente reclutado por la conspiración comunista internacional sedimentó, al
interior de las Fuerzas Armadas, los componentes ideológicos que
permitieron su cohesión. Se trataba, en la evaluación militar, de una guerra
contra un poderoso enemigo externo que no permite que se hagan
concesiones ni claudicaciones. En este sentido, la distinción privilegiada
deviene de una definición de la política en los términos propuestos por Carl
Schmitt es decir, de la existencia del par opositivo amigo- enemigo. Como
muestra Bobbio,              a partir de esa definición el campo de origen y de
aplicación de la política “sería el antagonismo y su función consistiría en la
actividad de agregar y defender a los amigos y desagregar y combatir a los
enemigos” 4 7         Esa visión dicotomica de lo social elimina la posibilidad del
diálogo         y    exacerba       las    técnicas       de    vigilancia,       identificación    y
aniquilamiento del enemigo. Se trató pues, en última instancia, de eliminar
los irrecuperables delincuentes no consustanciados con el “ser nacional”,
conforme expresó,                 entre otros, el General Nicolaides, anticipando,
inclusive, futuras respuestas tendientes a “aclarar” la situación de las
personas desaparecidas:

                    El individuo que está comprometido con la subversión, que ha
                    combatido, es un delincuente para mi, irrecuperable. Si
                    intentara desligarse de ese compromiso, con seguridad le
                    cuesta la vida. Ese es el motivo por el cual mucha gente que
                    alguna vez militó en esas organizaciones, en la subversión,

monopolio de la fuerza al tiempo en que solicita el esclarecimiento del secuestro y de los que fueron
denunciados con anterioridad. Su director, Jacobo Timmermam no tardó mucho en descubrir que,
desafiando la lógica geométrica, las paralelas se juntaban en los campos de concentración
desplegados por el país. Cf. La Opinión 20 de mayo de 1976.
46
   Declaraciones Videla, presidente en ejercicio de marzo de 1976 a mayo de 1980 Cf. diario La
Opinión 20-5-76
47
     Bobbio, Norberto, “Política” en Diccionario de Política, México, Siglo XXI, 1982, p.1247.




                                                                                                   26
27

                continúa en ellas, más que por convencimiento, por temor a las
                represalias 4 8 .



               El hecho de tratarse de “delincuentes irrecuperables” permite que
se definan, con claridad, los niveles necesarios de violencia “reparadora”
requeridos para lograr la destrucción del enemigo y conseguir la tan deseada
seguridad nacional. Quien se encarga de definir la violencia reparadora –
con claridad meridiana - es nuevamente, el comandante de la Junta Militar:


                (...)daremos, día a día, la batalla en que estamos empeñados,
                hasta extirpar definitivamente a la subversión, protegiendo así
                a la comunidad agredida. Para eso, seremos todo lo duros que
                sea necesario. De eso no quepa ninguna duda 4 9 .



             Como se sabe, la resolución sobre la metodología represiva a ser
implementada fue adoptada por el comandante en jefe del Ejército en
reunión realizada en el mes de septiembre de 1975. En dicha reunión,
conforme declaró el general Camps 5 0 , fue definido tanto la clandestinidad
de la represión cuanto la necesidad del exterminio de los opositores 5 1


             Finalmente, resta apuntar la característica medular de esta nuev a
intervención militar. A diferencia de las anteriores experiencias autoritarias,
el autodenominado Proceso de Reconstrucción Nacional (en adelante,
Proceso) contó con absoluta homogeneidad de pensamiento de los cuadros de
la institución con relación al diagnóstico de la crisis preexistente.
Homogeneidad que, claro, no se encuentra a lo largo del Proceso. De manera


48
   Cf. La Opinión 12 de junio de 1976
49
   Mensaje de Videla dirigido al País. Cf. La Nación 25 de mayo de 1976.
50
   Camps,Ramón “Apogeo y declinación de la guerrilla en la Argentina” entrevista publicada por el
diario La Prensa el 4 de enero de 1981. Véase también Frantaline, Daniel y Caiati, Maria Cristina, El
Mito de la Guerra Sucia. Buenos Aires, CELS editora 1984, p. 32 y 33.
51
   En el momento en que retomamos este trabajo, vino a la luz entrevista concedida por el general
Ramón Dias Bessone, ex Comandante del II cuerpo y ex ministro del gobierno Videla, en la que por
la primera vez, un miembro del Proceso, asume públicamente, el acuerdo de exterminio referido en
la nota anterior. En la entrevista concedida a la periodista Marie-Monique Robin incluida en el
telefilm “Escuadrones de la muerte. La Escuela Francesa”, Bessone admite que 8000 personas
fueron torturadas y ejecutadas por la dictadura militar. Cf. el Diário Página 12. del 23 de agosto de
2003.




                                                                                                 27
28

que la evaluación previa, conjugada al aprendizaje de los errores cometidos
en las experiencias autoritarias anteriores, delimitó la metodología adecuada
para iniciar la transformación de las bases de la sociedad. Como sabemos, no
se trató simplemente de acabar con el desorden del gobierno peronista, po r
el contrario, no había normalización ni continuidad política posible. De
hecho, marzo del 76 debería marcar una nueva etapa histórica en el país.
Requiriéndose por lo tanto unánime conformidad sobre la metodología
adecuada para conseguirlo 5 3 . De esa manera, se firman las bases para la
construcción de un pacto de sangre en el cual actuaran en la guerra contra la
subversión todos los hombres en actividad en las Fuerzas Armadas.


         Retomando por             lo tanto, ese pacto de sangre remonta al mes de
septiembre de 1975 cuando                       se dispuso, por decisión de todos los
comandantes, el tipo de represión que se aplicaría. Se optó entonces por una
represión clandestina 5 3 . El referente que se tomó en esta opción fue sin
duda, la entonces reciente experiencia chilena. Como se recordará, el golp e
de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular presidido por Salvador
Allende se caracterizó por la extensión y dimensión pública de la violencia
aplicada. Esa característica no solo consiguió generar terror en la sociedad
–objetivo que se buscaba también en nuestro contexto – sino que, en
contrapartida, generó una significativa protesta moral por buena parte de la
comunidad internacional. Por lo tanto, el carácter sigiloso y clandestino de
la represión buscaba limitar el efecto no deseado por los agentes del miedo.
Por otro lado, se buscaba que en un futuro retorno al orden constitucional
los presos del régimen no fuesen nuevamente sueltos. Al mismo tiempo la
opción por la feudalización y clandestinización del aparato del estado y de
sus acciones tenían el objetivo de reducir la virtual condena del Papa. Esta

53
  Como observan Mignone (1986) y Frontalini e Caiati (1984) no todos los que participaron de la
reunión de septiembre del 75 concordaron con la metodología definida. Entretanto, no existen
todavía, informaciones fehacientes con relación a quienes o con cuales aspectos de la metodología
se establecía algún grado de discordancia. No se sabe, en última instancia, el destino de aquellos que
discordaron
53
  Nuevos documentos desclasificados por el Departamento de Estado norteamericano demuestran que el ex
canciller Henry Kissinger pidió en octubre de 1976 a la dictadura argentina que la masacre fuera rápida, para
impedir la condena del Congreso por violaciones a los derechos humanos. Los nuevos documentos fueron
presentados ayer en Washington por la principal organización no gubernamental especializada en la
desclasificación de documentos secretos norteamericanos sobre la represión en Latinoamérica, National
Security Archives. Cf. Diário Página 12 del 2 de diciembre de 2003.




                                                                                                         28
29

tesis fue apuntada por el ex detenido-desaparecido y ex director del diario
La Opinión Jacobo Timerman 5 4 y corroborada, recientemente, por las
declaraciones del General Besonne referidas en la página anterior.


             Es sabido que el empleo generalizado y público de la violenci a
tiene costos políticos acentuados. Por eso, el método acordado posibilitó el
mismo rigor eliminando la posibilidad de generar protestas, tanto en el
ámbito nacional cuanto internacional.                  Internamente contaban con la
percepción de caos generalizado, con la inseguridad producida por la crisis
económica previa y con el miedo por la seguridad personal que alimenta la
pasividad. Esos elementos fueron necesarios para llevar adelante la política
de exterminio. La clandestinidad de la represión permitió también, por lo
inusitado, por lo          novedoso, que amplios sectores de la sociedad
contribu yesen con su silencio al aislamiento de las víctimas indirectas de la
represión, conforme veremos              más adelante. Resta agregar            que lo toma
estado público es la amenaza de la violencia. De un lado, como comenzamos
a ver, tal amenaza se efectiviza a través de la lógica discursiva. Por otro,
como será mostrado adelante, a través de la ostentación de los recursos y de
la predisposición        para aplicar la violencia con el rigor necesario a los
posibles o eventuales disidentes.


     3) El Proceso de Reconstrucción Nacional y la Construcción del
        Silencio


          Los      objetivos      básicos      del     autodenominado           Proceso      de
Reorganización Nacional se encuentran enunciados en el Acta Institucional
nº 1 y ratificados en una serie de Actas, comunicados, leyes y decretos
dictadas con posterioridad. La estructura de poder acordada para regir el
gobierno ha sido la formación de una Junta Militar integrada por los
Comandantes en Jefe de las tres armas, y presidida por el General                           del
Ejército Jorge Rafael Videla, compartiendo por igual la responsabilidad y la

54
  Testimonio de Timerman en el juicio movido contra las juntas militares en 1985. Véase también
Timerman, Jacobo. El Caso Camps, punto inicial. El Cid. Editor Barcelona, Caracas, .Buenos Aires.
1982




                                                                                             29
30

tarea de ordenar            el país. La Junta creó la Comisión de Asesoramiento
Legislativo (CAL) también integrada por tres oficiales superiores de cada
arma; esta forma organizativa respondió a un criterio proporcional que fue
conocido como la política de los treinta y tres por ciento. Dicho criterio fue
utilizado para dividir instituciones, vehículos de comunicación, zonas
operativas y prisioneros. A su vez, esa repartición del poder incidió en la
feudalización de la máquina represiva, feudalización en el sentido de
autonomia y descentralización del aparato represivo. Ese criterio de
proporcionalidad permite diferenciar la experiencia argentina de otros casos
nacionales, como el chileno o el brasileño por ejemplo, en donde una
institución especializada fue la encargada del proceso represivo 5 5 . En el
caso que nos ocupa, las Fuerzas Armadas como institución, así como la
fuerza policial en su conjunto, se encargaron de la aplicación y
administración de la represión. Ese principio organizativo creó no pocos
conflictos al interior de las instituciones, derivados de cuestiones de poder,
prestigio y dominación.


          Su objetivo prioritario – conforme fue indicado anteriormente – y
conforme se explicita en el Acta Institucional Nº 1, ha sido el combate a la
subversión como medida preliminar para la                             “Restitución de los valores
esenciales que sirven de fundamento a la conducción integral del Estado, a
través de su ubicación internacional en el orden occidental y cristiano” 5 6 .


               Por la misma Acta Institucional se procede a la disolución del
Congreso Nacional, las Legislaturas Federal y Provincial. Se produce l a
remoción de los miembros de la Suprema Corte de Justicia; se suspende sine
die la actividad política y partidaria; colocan fuera de la ley cinco partidos
de la izquierda revolucionaria; se suspenden las actividades gremiales de
trabajadores,         empresarios           y    profesionales.          Intervienen          también        la



55
  En contraste con Chile y Brasil que resolvieron el problema de la disención militar y de su falta de
cordenación a través de la creación de servicios secretos fuertes e independientes, en el caso uruguayo y
argentino las rivalidades y conflictos entre los diversos organismos fueron cruciales para el aumento del grado
de incertidumbre y expansión de la represión. Cf. Gillespie. Op. Cit. p.176.
56
     Acta institucional nº 1 Cf. La nación 24-3-76




                                                                                                           30
31

Confederación General del Trabajo CGT 5 7 , confiscan sus obras sociales,
quedan disueltas las 62 Organizaciones y se procede a la detención de sus
dirigentes 5 8 .


              Este conjunto de medidas clausura el locus de constitución de los
sujetos sociales. A la vez de suprimir los derechos políticos quedan
suspensos los derechos individuales: de igualdad ante la ley, a la libertad,
particularmente de religión, al pensamiento, a la privacidad y a la
inviolabilidad de domicilio. Al suspenderse                         los derechos civiles y los
derechos políticos clásicos, como el derecho                        de votar y ser votado, de
participar en organizaciones político partidarias,                           así como organizar
movilizaciones y reivindicaciones políticas, impiden que se avance en las
reivindicaciones que puedan conducir a la conquista de derechos sociales
como, por ejemplo, la reglamentación de las leyes del trabajo, vacaciones y
jubilaciones, para seguir la secuencia propuesta en el clásico trabajo de
Marshall 5 9 . De esa manera, la suspensión de la política, entendida com o
práctica de mediación entre sujetos portadores de identidades colectivas que
encuentran en lo público el espacio privilegiado para debatir y negociar
diferentes perspectivas y visiones de mundo, anula plenamente los derechos
ciudadanos. Esa perspectiva habermasiana de “esfera pública”, entendida
inicialmente como “la esfera de personas privadas reunidas en un público” 6 0
en el cual las cuestiones que dicen respecto a la comunidad se presentan de
forma discursiva a través de argumentos racionalmente elaborados, no tiene
lugar en una sociedad autoritaria. En esta, desaparece el carácter de
mediación de la esfera pública, entre el estado y la sociedad civil, entre el

57
   La CGT es la representante nacional de los sindicatos y federaciones de sindicatos trabajadores y
sectores médios. Al movimiento sindical le cupo, desde 1955 hasta el retorno del peronismo al
gobierno en 1973, un doble papel Primero, como representante de la clase operaria y segundo como
único canal de expresión del movimiento peronista. Su capacidad de negociar directamente con el
Estado la colocó como interlocutora válida frente a todos los gobiernos implantados durante este
periodo. Su enorme poder de convocatoria e su capacidad en establecerse como mediador de
conflictos, legitimó y fortaleció su poder frente al Estado.
58
   La mayor parte de la dirigencia sindical fue detenida en la noche del Golpe y en los días
subsiguientes.
59
  Cf. Marshall, T.H. Cidadania, classe social e status. Rio de Janeiro, Zahar, 1967
60
  El modelo discursivo de espacio público se encuentra en Haberlas, Jurguen, Mudança Estrutural da
Esfera Pública, RJ. Biblioteca Tempo Universitário, 1986. El autor realizó un revisión de este concepto
en el artículo “O espaço público, 30 anos depois” En Caderno de Filosofía e Ciencias Humanas, UFMG,
Ano VII, n.12, abril de 1999.




                                                                                                     31
32

poder público y los intereses de la esfera privada. En una sociedad
plenamente constituida en donde se establece la interacción comunicativa,
los mensajes producidos en la arena pública requieren una constante
reinterpretación de los sujetos sociales. En cambio, en una sociedad
disciplinaria, se torna potencialmente peligroso exponer concepciones que
puedan dar margen a interpretaciones contradictorias a la normatividad
fácticamente instituida 6 2 . Siguiendo Brunner, en estas sociedades rige la
facticidad y no la normatividad del poder puesto que esta última tiende hacia
lo público residiendo “su fuerza en la adhesión a normas compartidas 6 3 ”


                Como muestra Foucault, las técnicas de disciplinamiento llevan
“Más que a la división masiva y binaria entre los unos y los otros, (el
disciplinamiento)           apela     a    separaciones         múltiples,        a   distribuciones
individualizantes, a una organización en profundidad de las vigilancias y de
los controles, a una intensificación y ramificación del poder” 6 4 . Para Max
Weber el concepto de disciplina incluye la “natureza prática da obediência
em massa,sem crítica e sem resistência” 6 5 . En una sociedad disciplinaria que
atomiza, individualiza y objetiva la obtención de un máximo de obediencia
por vía del sometimiento práctico de los individuos 6 6 , la no comunicación
será privilegiada, luego, la palabra se torna equívoca. En realidad, mas que
equivoca, la palabra queda soldada                     a un significado preciso, pierde su
carácter polisémico, su metaforicidad, su riqueza. En tal sociedad, los
mensajes no requieren ningún tipo de interpretación, son ordenes y como tal,
deben cumplirse. El orden disciplinario uniformizó a la sociedad; la silenció
hasta el limite del autismo; recortó ambiciones, proyectos y objetivos;
eliminó en definitivo la capacidad de soñar, elemento fundamental para la
producción de utopías. En fin, como nos recuerda Wanderley Guillerm e




62
   Brunner, J.J. “Ideología, legitimación y disciplinamiento: nueve argumentos” en Autoritarismo y
Alternativas Populares en America Latina. San Jose Ediciones FLACSO, 1982b,p.561.
5563
     Brunner, J.J. “La cultura politica del autoritarismo” en Revista Mexicana de Sociología nº2 Mexico,
1982b, p.80
64
   Foucault, Michel, Microfísica do poder. Rio de Janeiro, ed. Graal. 1979, p. 202.
65
   Weber, Max, Conceitos Básicos de Sociologia. São Paulo, Ed.Moraes, 1989, p.108
66
   Bruner, J,J, idem, p.81




                                                                                                       32
33

disecando la lógica del autoritarismo en sus Kantianas brasileras: “cuando
los príncipes hablan, los súbditos no piensan, repiten” 6 7




     4) Las bases del consenso y del disciplinamiento.


                 Dado el diagnóstico de la crisis social, cu yos síntomas se
expresaban en la activación política previa que fue dibujando el fracaso del
gobierno de Isabel, se optó por una rápida y profunda intervención que daba
cuenta de la visión dicotómica del mundo que caracteriza el discurso de las
FFAA: “La alternativa no ofrecía dudas: o los agentes del caos se hacían
cargo de la situación o las Fuerza Armadas asumían el poder político” 6 8 .


                 La intervención demandó un pro yecto político bifronte: de un
lado a través de la inscripción a un orden económico de corte liberal, por
otro, estimulando la privatización y aislamiento por medio de la producción
del terror, eliminando los enemigos reales y objetivos                              a ese proyecto
económico, silenciando por el miedo, al resto de la sociedad y avocándose a
la tarea de disciplinarla 6 9 .


                El régimen llevó adelante su estrategia a partir de dos
dimensiones político-ideológicas. Una dimensión defensiva,                                 sustentada
ideológicamente en la Doctrina de Seguridad Nacional, articulada a un
discurso que prometía el restablecimiento del orden en una sociedad que
venía desintegrándose por una violencia cotidiana y que generaba un estado
de naturaleza hobesiana. Esta situación de inseguridad fue sentida por
significativos sectores de la sociedad, lo que permitió que el advenimiento


67
   Wanderley Guilherme dos Santos, Kantianas Brasileiras, RJ Paz e Terra, 1984
68
   Mensaje de Videla. Cf. La Nación 25-5-1976.
69
   Juan Corradi observó que la peculiaridad de las experiencias autoritarias del cono sur radica en la
implementación de dos formas de violencia: la violencia del Estado terrorista y la violencia del mercado.
Op.cit.




                                                                                                     33
34

del golpe no causase demasiada sorpresa. O’Donnell y Galli 7 0 realizaron
una investigación el 1978, en la que se proponían entender los procesos de
mudanza resultantes de la violencia y represión aplicada por el régimen en
la vida cotidiana y en diversos micro-contextos. Querían también detectar el
nivel de percepción               que sus entrevistados tenían en la época de la
investigación con relación a momentos anteriores. La definición temporal
del período anterior fue dejada en abierto, permitiendo que los entrevistados
delimitasen el período. La mayoría de ellos coincidió en localizar ese
período anterior en los momentos que precedieron al golpe de estado. Es a
memoria del caos social sentida por la mayoría de la población, permitió al
régimen legitimar su discurso dicotómico y la práctica desarrollada que,
como vimos, tenía como premisas centrales el restablecimiento del orden en
una sociedad bastante convulsionada. En cierta medida, cualquier orden era
mejor de que ningún orden. Encontramos una situación en la cual, conforme
sugiere Pollak 7 1 , la memoria no es solamente recuerdo, sino que puede ser
también un proceso que puede recalcar, omitir o recodificar datos del
pasado.


                El Estado funcionó y se constitu yó también en su dimensión
fundacional 7 2 . Sobre esta dimensión, se construye el modelo de dominación
implementado. Modelo que permitirá promover una transformación radical
en las formas de producción y reproducción de la obediencia que se torna
efectiva, en el orden autoritario, mediante la reproducción de formas de
disciplinamiento de la sociedad civil. En este modelo de sociedad el orden




70
   Cf. O´Doneel, G. y Galli C, “sugerencias sobre algunos temas relacionados con la textura celular de la
sociedad y, en particular, con la sociología del miedo” Memo presentado al Social Science Research
Council, 1980
71
   Véase Michel Pollak. “Memória e esquecimento” en Estudos Históricos nº 3 1980. FGV
72
  Existe una basta literatura sobre el proyecto fundacional del autoritarismo nos remitimos, entre otros, a
Manuel Antonio Carretón. “En torno a la discusión de los nuevos regimenes autoritarios en America Latina”
Santiago,mimeo, 1979; Adolfo Canitrot, “”Teoria y práctica del liberalismo. Politica antiinflaionaria y
apertura económica en la Argentina, 1976-1981” en Desarrollo Económico, nº 82, Julio- setiembre, Benos
Aires, 1981; Juan Carlos Portantiero, “ Da crise do País popular à Reorganização do País Burguês” en
América Latina: Novas Estratégias de Dominação. Petrópolis, Vozes, 1980.




                                                                                                       34
35

resultante goza, como sugiere Brunner,                        de una legitimidad puramente
fáctica; las relaciones disciplinares se legitiman represivamente 7 3 .


                    El autoritarismo, al cerrar los canales de participación política
y de creación artística y literaria, inhibe cualquier forma de expresión que
no implique, como vimos, en un consenso tácito y silencioso. La mente
autoritaria está obcecada por la idea de que el mundo se presente con
claridad y nitidez. La sutileza, la contradicción, la pluralidad de ideas, la
polisemia de la palabra, la heterogeneidad comportamental confunde y
asusta, ultrapasa el límite de lo soportable. Por eso la respuesta eficaz es la
violencia. Al eliminar la política como práctica de mediación entre actores
en conflicto se elimina, por ende, toda tentativa de creación y disenso. De
esta manera, suprimidos los espacios públicos de resolución de conflictos, y
mediante la internalización individual y social del miedo a ser castigado
por un Estado omnipresente que vigila 7 4 y castiga se hace posible la
despolitización de la sociedad. La privatización de los espacios públicos es
una de las consecuencias de la internalización del miedo. Este opera como
elemento resocializante de actitudes pasivas frente a imposibilidad,
concreta o presentida, de esbozar cualquier forma de resistencia y, como
resultado, se tiene una visión enteramente gris, y mismo uniformizada de la
sociedad. De acuerdo con Delich:
                      Para la dictadura, restringir la sociabilidad es inicialmente
                      condición de seguridad, pero luego es condición de
                      perduración (...)La sociabilidad tiene por lo menos dos
                      funciones: por una parte es el vehículo de la solidariedad o
                      aislamiento y por otra parte expresa la magnitud de la
                      distancia social intrínseca a una estructura social. Cuando se
                      restringe el espacio de la sociabilidad, cuando se crea un
                      clima de sospecha y temor, se crean las condiciones que
                      empujan al aislamiento y por ende disminuye la solidariedad
                      social 7 5 .




73
     Bruneer, op. Cit, 1982ª, p.560
74
  Sobre esta face oculta Del terror y las complicidades sociales que alimentó ve el ensayo de
Guillermo O”Donnel. (1984), “Y a mi, que me importa?: notas sobre sociabilidad y política en
Argentina y Brasil. Mimeo.
75
  Delich, Francisco, “Teoria y practica política en situaciones de dictadura” en Revista Crítica y Utopía
nº 8, Buenos Aires, 1983, p. 15.




                                                                                                        35
36

        Diversos fueron las técnicas disciplinares 7 6 y los métodos utilizados
para     promover         la    privatización          de     las    relaciones        sociales;         la
individualización, también estimulada por el mercado, contribuyó, en suma,
para construir el orden y erradicar la subversión. Confrontación directa en
las calles; chequeo de vehículos; allanamientos de barrios enteros;
quinteos;       detenciones         masivas       para      averiguación        de     antecedentes;
secuestros; diversas formas de intimidación; tortura como practica
cotidiana; violación del secreto profesional (Sicólogos) y confesional;
violación de correspondencia; control de bibliotecas públicas y particulares,
dejando en ambos casos a criterio exclusivo de los particulares, hecho que
conduce a una desestructurante autocensura y, completando el cuadro, la
política de desapariciones 7 7


                 El disciplinamiento; la retracción hacia la esfera privada las
practicas de terror implementadas, y la clausura de la política marcando el
retroceso de los movimientos sociales explica también el silencio social que
el autoritarismo exige:
                 O silêncio é uma autodefesa oculta assassinato, oculta
                 assassino impune, oculta o que sabemos sobre o assassinato
                 e o assassino. O silêncio é uma estratégia de sobrevivência
                 numa sociedade repressiva 7 8 .

                Así, despojados los ciudadanos de su condición de tal,
destruidas las instancias mediadoras del Estado y de la política, ausente
76
  A título de ejemplo de esas medidas disciplinares podemos citar la reglamentación especial sobre
el comportamiento del alumnado en los colegios secundarios. Alunas: vestido, en o posible pollera
gris, blusa blanca o celeste, zapatos bajos, medias azules, cabello peinado y tomado,
DOCUMENTOS. Alumnos: Traje, cabellos cortos a dos dedos por encima del cuello de la camisa,
cara afeitadas, DOCUMENTOS. Cf. La Opinión 7-01-76. Sobre estas formas de disciplinamiento
en el ámbito educativo puede consultarse el trabajo de Carina Perelli. Presentado en el seminario
sobre el miedo. SSRC. Buenos Aires 1985. No está demás decir que en otros contextos celulares de
la sociedad como universidades y establecimientos fabriles fueron adoptadas medidas similares. A
pesar de parecer normas básicas de socialización implementadas en cualquier institución, es
necesario tener en cuenta que se trata de un contexto póst mayo del 68 y del “destape” producido
por la transición política anterior, es decir, la iniciada en 1973. De manera que esas “mínimas”
normas disciplinares tienen un peso significativo sobre el conjunto de los sectores juveniles en sus
ámbitos básicos de socialización: la escuela y la universidad.
77
   Una excelente pintura de ese clima de represión y autocensura puede verse en la novela del escritor
uruguayo Mario de Benedetti, Primavera con una Esquina Rota.
78
   Barraza, Ximena, “Notas sobre a vida cotidiana numa ordem autoritária” en América Latina: novas
estratégias de dominação. Petrópolis, Vozes, 1980,p. 155.




                                                                                                         36
37

todo conflicto legítimo, la política se hace imposible como práctica,
transformándose en una actividad privada. En otras palabras, en su propia
negación. La política también desaparece “cuando la confrontación toma la
forma de lucha ‘cuerpo a cuerpo” y también desaparece - como discut e
González Bombal - el derecho “cuando la punición no se realiza sobre el
supuesto delito, “sino que es la persona concreta lo que está en juego en el
acto de la punición” 7 9


               El orden fáctico no precisa de consenso para legitimar su acción
ya que crea los mecanismos necesarios para que el disenso no tenga
expresión social. Hoy sabemos que fue una represión sentida, presentida,
pero desconocida en su momento, inédita, clandestina. Visto que no se
conocían los engranajes del accionar “privado” del aparato represivo ¿De
qué manera se podría públicamente denunciarlo?


                La discusión adelantada en las páginas anteriores lleva la
investigación para el análisis de la consecuencia inesperada y más
significativa de ese orden y de esa lógica: la formación y consolidación de
un Movimiento de Derechos Humanos como primera forma organizada de
resistencia       al    poder      coercitivo       del     Estado.       Principalmente,          el
desenvolvimiento de organismos constituidos por familiares afectados. A
su vez, se trata de situar y explicitar la categoría a partir de la cual se
produce, aún ho y, un proceso de interacción conflictiva de los organismos
con el régimen y con los subsiguientes gobiernos constitucionales. La
categoría jurídica referida es la del Detenido-Desaparecido.




     5) La Desaparición como metodología del terror.


        Intentamos demostrar en las páginas precedentes, que la característica
central del régimen militar puede ser encontrada en el empleo sistemático de
la violencia política como método adecuado para la obtención de niveles

79
 Cf. Gonzáles Bombal, “Nunca más, el juicio mas allá de los estrados”, en Juicio, Castigo y Memorias.
Buenos Aires, Nueva Visión, 1995, p.210.




                                                                                                   37
38

óptimos de producción y reproducción de obediencia. Vimos que la
implantación de un sistema de terror perseguía el objetivo de aislar y
atomizar a los individuos; desestimular los lazos básicos de solidaridad
social; destruir toda forma de organización social pre-existente o futura que
pudiese poner en duda los contenidos ideológicos implementados por la
política represora. La intensidad de la violencia aplicada contra los sectores
populares en la fase reactiva-defensiva                           del régimen,   propició la
instauración de un denso silencio social. De esta manera, el efecto
combinado de la represión directa, por un lado, y la permanente intimidación
colectiva, por el otro, parecían indicar la escasa probabilidad de que su
poder pudiese ser enfrentado.


                   El elemento constitu yente del “sistema de terror”, ha sido l a
elaboración e implementación de una política de desapariciones forzadas de
personas como metodología represiva. La bipolaridad de la estructura
represiva, según la conceptualización del                      Centro de Estudios Legales y
Sociales (CELS), su “doble fase de normatividad” permitió el desarrollo de
esta metodología. Es decir, se instrumentalizó, por un lado, una represión
legal, asentada en el mítico discurso de la existencia de una “guerra sucia”.
Esto posibilitó la puesta en funcionamiento de diversos mecanismos d e
intimidación y disciplinamiento. Por otro lado, estos mecanismos se
engarzaban con la existencia de “un sistema paralelo normativo de carácter
secreto, aplicado por unidades regulares, subordinadas a las máximas
jerarquías militares 8 0 .”


               El carácter paralelo y secreto de la represión reforzó la imagen
ordenancista del régimen.                  Su intensa campaña propagandística y la
permanente intimidación colectiva                       han sido medios adecuados para
explicitar la amenaza y la predisposición de aplicar la violencia, toda vez y
contra quien se hiciese necesario. Estos medios agudizaron diversos
mecanismos de negación, tanto individuales como colectivos, frente a un
poder que            demostraba, con argumentos irrefutables, que la simple


80
     CELS, (1982) Desapariciones forzadas: elementos para una política.




                                                                                         38
39

conformidad no era, en absoluto, garantía de seguridad.                           Negación que se
expresaba no sólo en la construcción de un silencio acentuado en diversos
sectores de la población, cuanto en frases proferidas con bastante frecuencia
y que, a rigor, ocultan mecanismos de complicidad social. Fue común
escuchar durante estos años: “algo habrá hecho para que se lo detuvieran”;
o entonces: “por algo sería”. Frases que revelan fórmulas                             de encontrar
alguna lógica racional a lo que entonces parecía carecer de toda lógica.
Como se puede ver son actitudes similares a las descriptas por Bruno
Betthlein en su registro sobre los campos de concentración en la Alemania
nazista: “La forma más simple de lidiar con el problema (de las
desapariciones) era partir del principio de que apenas la escoria de la
sociedad merecía ese destino 8 1 ”. El autor muestra el papel desempeñado por
tres mecanismos sicológicos diferentes utilizados con frecuencia para lidiar
con el problema de los campos: a) se negaba su aplicación al hombre en
general afirmando que la violencia y tortura fueron cometidas por un grupo
reducido de personas generalmente pervertidas o locas – en nuestro caso,
esas personas tendrían cometido excesos en la represión, argumento
utilizado para elidir la responsabilidad del régimen; b) se negaba la
veracidad de los relatos atribu yéndolos a propaganda deliberada y c) se creía
en las noticias pero se reprimía el conocimiento del terror luego que
posible 8 2 . La negación de la realidad – como forma de preservación – no
reinaba solamente en el universo de los “blancos”, sino que se instalaba en
el seno de las familias afectadas. Esto explicaría                            porque, frente a una
represión tan extensa y brutal fueron pocos los que decidieron que su voz
no sea acallada.


                  La cultura del miedo en la sociedad era alimentada a través d e
los resultados visibles de la “guerra sucia”, es decir, el conocimiento de los
operativos de secuestro, las innumerables apariciones de cadáveres en
lugares públicos;              el constante amendrentamiento promovido por los
diversos métodos de control social públicos y privados y, principalmente,
los sucesivos pronunciamientos de carácter proféticos emitidos por diversos

81
     Betthlein, Bruno, O Coração Bem Informado.RJ, Paz e Terra, 1985,p 221.
82
     Bettelheim, op. Cit.p.198.




                                                                                               39
40

miembros de las Fuerzas Armadas. A título de ejemplo de esta visión
profética, transcribimos el pronunciamiento del General Ibérico Saint Jean:

                  Primero, mataremos a todos los subversivos; luego mataremos
                  a sus colaboradores; luego (...)a sus simpatizantes; luego a
                  quienes permanezcan indiferentes; y por último mataremos a
                  los indecisos 8 3 .

                 Si como se desprende de lo precedente, la ostensiva temática de
la muerte era un elemento fácilmente detectable en la sociedad; en
contrapartida, el lado oculto de esta metodología – pese a su inusitada
frecuencia – permanecía recubierta del más expresivo silencio. En claro
contraste con el régimen chileno por ejemplo, la doble normatividad
operativa, a la que hicimos referencia anteriormente, contribuyó para que el
régimen contase, en un primer momento,                             con significativo apoyo de la
prensa internacional. Está relación será modificada tiempo más tarde en
función de la desaparición de notorias personalidades públicas nacionales y
extranjeras 8 4 . A partir de entonces, es posible verificar un incremento de
denuncias promovidas por las agencias transnacionales de noticias. El
tratamiento dado a las materias por las diversas agencias agudizará, a parti r
de los primeros meses de 1977, el conflicto entre estas y el gobierno
presidido por el General Videla.


                En contrapartida, en el plano interno y pese a la frecuencia de las
desapariciones forzadas, la prensa mantenía prudente silencio, cuando no,
complicidad. Pocos fueron los vehículos de comunicación que se atrevieron
a publicar información, datos y denuncias. El                                  Buenos Aires Herald
redactado en inglés fue una excepción 8 5 . El diario La Opinión, a pesar de
apoyar inicialmente al golpe, abrió algunos espacios de divulgación sobre
83
   Cf. diario Clarin 27 de mayo de 1977. No deja de ser sugestivo que el mismo general hablando sobre la
idoneidad halla expresado que “mi mayor aspiración seria no ser duro ni blando, sino razonablemente
equilibrado” El subrayado es mil. Cf. La Razón 15 de mayo de 1979.
84
   Me refiero al desaparición y posterior asesinato de los ex- senadores uruguayos exilados en Argentina
Zelmar Michelini y Hector Gutierrez Ruiz. Así como al ex presidente boliviano Juan Torre, también
muerto. Véase Gillespie Montoneros Soldados de Perón. Pág. 311
85
   Su editor, Roberto Cox, fue preso y obligado a salir del país. En su testimonio en el juicio publico a los Ex
Comandantes informó que recibía diariamente de la Secretaria de Información Publica la indicación de no
publicar cualquier información relacionada con las desapariciones sin recibir confirmación oficial. Cf. Diario
del Juicio nº 2. p.26 El mismo diario hacia fines de 1976 menciona en dos editoriales la enorme cantidad de
cartas que familiares de desaparecidos enviaban a los distintos periódicos.




                                                                                                            40
41

los desaparecidos hasta el arresto de su director 8 6 . Claro que los canales de
radio y televisión, estatales en su mayoría, apo yaron integralmente la
política del régimen. No podía ser diferente pues siguiendo el criterio de
proporcionalidad instituido por la Junta cada arma controlaba un canal de
televisión y el cuarto estaba bajo la dirección del gobierno.


                     No ocurría lo mismo con los resultados visibles de la “guerra
sucia”. El material de prensa analizado da debida cuenta del nivel de
violencia que recaía sobre la sociedad. La descripción de la muerte,
cotidiana, sistemática, pone en evidencia el carácter nada utópico de la
profecía transcripta anteriormente. El índice de muertes publicadas es
alarmante. Particularmente en el período comprendido entre los meses de
marzo a         diciembre de 1976, es decir, en los primeros nueve meses del
golpe.       La estrategia de “guerra” incluía la implementación de diversos
procedimientos: operativos de búsqueda en barrios enteros 8 7 ; identificación
de control automotor de transportes públicos; irrupción en salas teatrales o
cinematográficas para la identificación – a través de listas – de los
asistentes. Las noticias de la “guerra” se referían a “enfrentamientos” 8 8 de
carácter “sigiloso” cu yos detalles se obtenían a                               través de comunicados y
partes oficiales emitidos por las fuerzas conjuntas de seguridad. Durante ese
período se noticiaba, con asombrosa regularidad, apariciones de grupos de
cadáveres en lugares públicos como muestra incontestable de la voluntad
política de imponer el terror.


                   Por regla general, los asesinatos masivos coincidían con la
noticia de algún atentado realizado contra las autoridades. Conforme indican

86
   Timerman fue preso y torturado hasta que la Corte Suprema de la Nación determinó, para disgusto de
algunos jefes militares, su libertad. El libro citado y el testimonio presentado en el juicio a los
comandantes impulsionado en el gobierno Alfonsin, tiene informaciones elocuentes sobre la
metodología acordada.
87
   La prensa de la época hace constantes referencias a esos operativos “rastrillos” en los cuales se instaba a la
población a colaborar con las fuerzas de seguridad. Mas adelante estilizaron los operativos procediendo a
allanamiento y búsqueda por quinteo es decir, comenzando de un punto determinado se contaban cinco casas y
en la quinta procedían a efectuar el allanamiento aumentando, como se puede imaginar, el miedo en la
población.
88
   La idea de enfrentamientos se tornó lugar común, pero es en realidad un eufemismo. Ha cia e l f i nal d e
1 9 7 7 , p o r u n l e va n ta mi e nto r ea liz ad o p o r el Di ar io la Op i n ió n, s e e st i ma en c uatro mil el
n ú me r o d e mu e r to s p r o d uc id o s e n eso s e n fr e n ta mi e nto s.




                                                                                                                   41
42

las analices del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), con ese
método se buscaba impactar a la opinión pública y, al mismo tiempo,
expresar      una    severa     amenaza       a   los    militantes      remanentes        de las
organizaciones guerrilleras 8 9 que actuaban en el país. Siguiendo todavía el
análisis del CELS, la mayoría de las muertes atribuidas a “enfrentamientos”
correspondería a personas que habían sido arrancadas de sus hogares por los
grupos operativos y mantenidas como desaparecidas en calidad de rehenes,
oficializando su muerte con este ritual macabro. Era este el tenor de las
materias publicadas por la prensa. En contrapartida, las denuncias referentes
a detenciones y desapariciones deberían permanecer ocultas. Junto con la
censura existente, la realidad se encargaba de hacer crecer en los medios
periodísticos una acentuada autocensura que puede dar cuenta del silencio
existente.


                Para reforzar esta situación la Junta de comandantes había
previsto en su comunicado nº 19 las sanciones que se aplicarían a quienes
“por    cualquier       medio      difundiere,       divulgara      o    propagara       noticias,
comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o
desprestigiar las actividades de la fuerzas armadas, de seguridad o
policiales”. Nada mejor entonces, que predicar con el ejemplo. Y el ejemplo
no podía ser más explícito. De acuerdo con los datos recogidos por la
Comisión Nacional de Desaparición de Personas CONADEP 9 0 , se elevan a
84 el número de periodistas desaparecidos. A su vez, la misma Comisión
recuerda que se intervino militarmente a la Federación Argentina de
Trabajadores de Prensa y se procedió a la expulsión de corresponsales



89
   Uma fundamentación de la capacidad operativa de las organizaciones guerrilleras se encuentra en
Frontalini y Caiati. El Mito de la Guerra Sucia, Ed. Del CELS, Buenos Aires, 1984. p. 57-67.
90
   La Comisión Nacional de Desaparición de Personas CONADEP, presidida por el escritor Ernesto
Sábato, fue creada por el gobierno del presidente Raúl Alfonsin a través de decreto presidencial nº
187 en enero de 1984. Esta Comisión substituye a la propuesta encaminada las diversas entidades
que constituyen el Movimiento de Derechos Humanos (MDH) que exigían la formación de una
Comisión parlamentar Bicameral de inquerito con amplios poderes y que fuera capaz de emitir una
condena política paralela a una posible y deseable condena legal que debería salir en el posterior
Juicio Público contra las tres primeras juntas de Comandantes. La CONADEP se encargó de
organizar y sistematizar las denuncias efectuados y elaboró un informe que recibió el título de Nunca
Más. Ed. Eudeba, Buenos Aires 1984.




                                                                                                 42
43

extranjeros 9 1 . No es de extrañar, por lo tanto, la dificultad encontrada por
los familiares y por las entidades posteriormente formadas, en la obtención
de algún espacio de denuncia en los diversos medios de comunicación.


                   De acuerdo con testimonios vertidos por el ex - director del
diario La Opinión, existían cruciales motivos que cerraban la posibilidad de
publicar denuncias recibidas: una constante intimidación a los diarios y un a
“casi certeza de que los secuestros denunciados acababan generalmente
acarreándoles mandato de muerte a los secuestrados 9 2 ”. Esta constatación
llevó a los directores de este periódico a adoptar una preliminar estrategi a
de denuncia. Esta consistía en sólo publicar aquellos casos que previamente
hubiesen sido denunciados a través de la presentación de recursos de hábeas
corpus.
                   Al argumento precedente                     cabe una aclaración tendiente a
demostrar el grado de indefección en que se encontraron, desde un primer
momento, los Familiares de los Detenidos Desaparecidos. La formulación
de recursos de hábeas corpus 9 3 , como paso previo en la formulación de
denuncias, presentaba, para los familiares, serios inconvenientes. En ese
momento, encontrar abogados patrocinantes no era tarea fácil. El terror
había dejado su marca indeleble también en esa categoría profesional con
argumentos plenamente convincentes: suman 109 los casos registrados de
abogados detenidos-desaparecidos y                            un número similar fue detenido y
puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), sin que pese en
su contra cargo alguno a no ser la presunción de su identificación con l a
causa de los defendidos 9 4 . A pesar de esos números el Colegio de Abogados
cerró filas a favor del régimen. Se trató, sin duda, de una situación en la que
predominaron argumentos de naturaleza fáctica, situación que dificultó,

91
   Cf. Nunca Mas. P. 368
92
   Timerman,J. testimonio presentado ante la Corte de Justicia. Diario del Juicio nº
93
   El recurso de hábeas corpus constituye una garantía específica para la protección de los derechos
individuales; es utilizado contra prisiones arbitrarias e ilegales; puede amparar contra dichas prisiones; tiene un
carácter preventivo y puede impugnarse el arresto en lugar no público. El recurso puede ser impuesto por
cualquier persona y tiene un carácter unilateral, es decir, el autor de la detención carece del derecho de
impugnar la acción en su transcurso.
94
   A título de ejemplo resalto el testimonio del Sr. Hagelin en el Juicio a los comandantes: “ Cuando
resolví presentar un hábeas corpus empiezo a buscar abogado patrocinante. Yo no quiero mentir, pero
fueron arriba de cien los que vi. Nadie me quizo patrocinar por que todos tenían miedo. Finalmente pagué
para que me lo hicieran y lo presente sin patrocinio letrado” Diario del Juicio nº 18 p.405.




                                                                                                              43
44

seriamente, la asistencia jurídica de los afectados por el terror estatal. Para
completar el cuadro debe consignarse que el 90% de las desapariciones en
estos dos segmentos profesionales fueron realizadas en el periodo
comprendido entre la implantación del golpe y el mes de diciembre de
1976 9 5 .
                      Los datos sugieren que se implementó – con éxito – medidas
preventivas y de carácter aséptico, destinada a “desinfectar” instituciones y
personas cu yo compromiso con la libertad de expresión y el derecho a la
debida asistencia jurídica tal vez hubiese contribuido para encontrar un
camino de denuncias de las práctica ab yectas puestas en funcionamiento por
la lógica ordenancista.


                     Siguiendo el raciocinio anterior talvez pueda hablarse de una
especie         de     ensayo   general     realizado       con    alguna      anterioridad        al
pronunciamiento militar. De hecho, en los meses que precedieron al golpe se
habían registrado varios casos de la nueva metodología represiva que s e
pondría en práctica a partir de Marzo de 1976 9 6 . Esta nueva metodología del
terror se anticipará en la ciudad de Córdoba en los primeros días de enero de
1976 con la detención y posterior desaparición de 16 personas, en su
mayoría activistas sindicales y integrantes de comisiones internas de
fábrica 9 7 .        El hecho generó rápida respuesta por parte de aquellos que
tuvieron el desagradable privilegio de constituir el primer grupo de
familiares afectados. Las denuncias efectuadas contaron con significativa
adhesión y solidariedad de importantes corrientes sindicales                            y fuerzas
políticas. Fueron realizados una serie de paros en varias plantas fabriles así
como una marcha de silencio frente al palacio de gobierno de la capital
provincial. Esas acciones fueron sucedidas por una serie de intimidaciones
puntuales a los familiares movilizados. No cabe duda que esos hechos
pusieron de relieve – a pesar de su ineficacia – la capacidad de denuncia y
movilización de los sectores populares en una sociedad que, pese al alto


95
   datos recogidos por la CONADEP
96
   De acuerdo con los datos recogidos por la CONADEP aproximadamente 600 personas habían desaparecido
con anterioridad al pronunciamiento militar.
97
   Este hecho elevara para 54 el número de desaparecidos en esa provincia desde septiembre de 1975. La
Opinión 10 de enero de 1976




                                                                                                  44
45

grado de desarticulación existente en el campo popular, no había perdido
aún su capacidad de procesar públicamente su protesta.


                  Al mismo tiempo esa situación evidenció que el método de la
desaparición forzada con sus principales secuelas: incertidumbre y terror,
requería –como sugiere Delich – la implantación de una situación de
                                                                                          98
dictadura, de silenciamiento y disciplinamiento de la sociedad                                 .


      6) Detenidos Desaparecidos: nuevacategoria jurídica


                 Antes de continuar se torna necesario definir lo que se entiende
por la categoría de detenidos desaparecidos. Esta categoría designa la
situación en la cual se encuentran innumeras personas que han sido
detenidas en su hogar, en sus locales de trabajo o en la vía pública por
unidades fuertemente armadas de las Fuerzas Armadas y de seguridad o por
elementos que, sin ninguna identificación aparente, realizaron los operativos
de secuestro y detención. Frente a estos hechos, en ningún caso fue posible
obtener información fehaciente sobre el destino o la suerte corrida por lo s
detenidos. Las autoridades han alegado sistemáticamente el desconocimiento
de los hechos denunciados. En razón de esto, los millares de pedidos de
Hábeas Corpus            presentados        ante la justicia fueron                constantemente
rechazados.
                 Los primeros datos recogidos por la agrupación de Familiares –
de quien hablaremos adelante- y posteriormente sistematizados y ampliados
por     la   CONADEP,            apuntan        las    siguientes        cifras     de     casos       de
desaparecimientos presenciadas por testigos: 9 9


        Detenidos en su domicilio ante testigos................                    62.0 %
        Detenidos en la vía pública................................... 24.6 %
        Detenidos en lugares de trabajo............................. 7.0 %
        Detenidos en lugares de estudio............................                 6.0 %


98
 Delich, op. cit. 1983
99
 El 62% de las desapariciones registradas ante esa fuente corresponden a operativos realizados entre
media noche y cinco horas de la mañana. El 38 % restante fueron realizados de día. Nunca Mas, p.25




                                                                                                       45
46

         Desaparecidos secuestrados en dependencias
         Militares, penales o policiales estando legalmente
         Detenidos en esos establecimientos.......................                      0.4 %


                  Según los datos recogidos pela CONADEP en el año de 1984 de
un total de 8.960 desapariciones denunciadas (dos mil a más de las
denunciadas en 1979 ante la CIDH) 30.2% de los casos corresponden a
sectores obreros; 17.9 % a empleados y 21% a estudiantes 1 0 0 . Los operativos
fueron realizados con violencia en la mayoría de los casos, violencia que
aumentaba en grados imponderables a partir del ingreso en los pozos de
olvido que constitu yeron los campos de concentración 1 0 1


                  En el momento subsiguiente a los operativos de secuestro, el
grupo familiar, o lo que de él restase se avocó a un ritual de búsqued a
individual con el objetivo de determinar el paradero de sus familiares. Sus
angustiantes preguntas se chocaban indefectiblemente con un impenetrable
muro de silencio que, en realidad, respondía a la lógica y metodología
previamente acordada por los mercaderes del miedo. Esta situación
agudizaba la angustia - provocada por la falta de un punto de apoyo para
orientarse en la realidad – y la incertidumbre 1 0 2 de las familias afectadas. A
pesar del cuidado con excesivas generalizaciones, es posible apuntar que en
la mayoría de los casos, la incertidumbre provocada por la desaparición se
veía aumentada por una sensación cada vez más acentuada de aislamiento
social. Hacia afuera la situación se percibía primero por la ausencia de
resonancia social de las denuncias realizadas, seguramente como resultado
de la rígida censura impuesta sobre los medios de comunicación. Segundo,


100
    Nunca Más. P.375
101
    Los Campos de Concentración o Centros Clandestinos de Detención (CCD) existieron en número
aproximado de trecientos y cuarenta en toda la extensión del territorio nacional y constituyeron “ el
presupuesto material indispensable de la política de desaparición de personas” op.cit., p. 54. Allí vivieron su
desaparición y “allí estaban cuando las autoridades respondían negativamente a los pedidos de informes en los
recursos de hábeas corpus” y alli estaban cuando las autoridades respondían que los desaparecidos estaban en
el exterior. Sobre esas manifestaciones ver el “Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en
Argentina” 1980.
102
    Kordon y Edelman del equipo psicológico de las Madres advierten que desde el punto de vista del
psiquismo individual “nada hay mas difícil de soportar que una prolongada incertidumbre. Es preferible
siempre el efecto de una certeza dolorosa que la desestruturación provocada por la incertidumbre. Cf. Efectos
psicológicos de la represión. 2ª parte Marzo de 1985.




                                                                                                          46
47

quedaba cada día más claro que una institución, la Iglesia Católica – a l a
que se acudía con frecuencia en busca de apo yo – no brindaba la cuota
mínima de solidaridad requerida. Tercero, la clausura de la actividad
sindical y política partidaria, eliminaba toda posibilidad de obtención de
apo yos corporativos que pudiesen forzar al régimen a brindar cualquier tipo
información. Internamente, el familiar afectado no pocas veces se ha
resentido de apo yos familiares más explícitos. El hecho de la desaparición
ocasionó serias rupturas en el grupo familiar. El temor de la contaminación
familiar ayudo también a aumentar la situación de soledad y aislamiento de
muchos afectados. Testimonios recogidos indican que esta situación se
agudizó en muchas familias que asumieron la decisión de manifestar
públicamente su dolor. Pues en estos casos el temor de la contaminación era,
sin duda, más acentuado. Esa situación recuerda la “culpa por asociación”
conforme surge del registro de la memoria de Nadiejda Mandelstam que
ilustra el análisis del totalitarismo discutido por Hanna Arentd. 1 0 3


                 Si desde la perspectiva de las familias afectadas, la desaparición
implicó en la ausencia del derecho a la obtención de información, para las
victimas directas, la desaparición significó el ingreso a un espacio sin ley,
en un lugar en el
                   que no existe tercero a quien apelar. La sociedad quedó afuera,
                   y no hay otra instancia que no sea la del imperio absoluto de
                   otro, es decir la instauración misma de una relación dual que
                   es como la negación del orden social mismo. En la escena de la
                   desaparición, el hombre pierde la condición de ser con
                   derechos 1 0 4 .

                 Otra clave de aproximación a esta situación es el concepto, -
propuesto por Primo Levi y comentado por Renato Lessa - de complejidad
del estado de desgracia,                 cuyas dos dimensiones constitutivas indican
primero, la existencia de una profunda desigualdad entre sus participantes –
perpetradores y victimas y, en segundo lugar, el hecho de que en esa




103
      Hanna Arendt, Totalitarismo, o paroxismo do poder. 1979b, p.50-52
104
      Gonzalez Bombal, op. cit. p. 211.




                                                                                 47
48

situación todo es posible “tal como indica la supressão da pregunta ‘Por
quê? 1 0 6


               Por otro lado, estas formas de dominación realizan una
modificación substancial en los conceptos de crimen y de criminosos,
determinando, en consecuencia, la metodología adecuada para castigar a los
individuos encuadrados en cada una de esas categorías. Como muestra
Arendt,
                    os criminosos são punidos, os indesejáveis desaparecem da fase
                    da terra; o único vestígio que resta deles é a memória daqueles
                    que o conheceram e que o amaram, e uma das tarefas mais
                    difíceis da policia secreta é fazer com que até esses vestígios
                    desapareçam justamente com o condenado 1 0 7

                    Tal vez sea necesario agregar que la política de desapariciones
en América Latina no fue una invención del Proceso. Este procedimiento
había sido aplicado con antecedencia en las diversas experiencias
autoritarias implantadas en los sesenta. En la sociedad brasileña, durante el
régimen militar implantado en 1964, fueron registrados 125 desaparecidos
políticos 1 0 8 .


                    Aquí la mayor parte de las desapariciones tuvieron lugar en el
periodo comprendido entre los años 1969- 73, con la existencia de algunos
hechos aislados en los años posteriores cuando ya se había iniciado el
proceso de transición política 1 0 9 . En Chile, durante el régimen pinochetista,
se han consignado aproximadamente 1300 desapariciones. Dados alarmantes
dan cuenta del mismo fenómeno en países centroamericanos, en particular en

106
    Renato Lessa, “Século XX em chave maligna”, en Política e Cultura Século XXI, vol. 2 RJ, Relume-
Dumará ALERJ. 2002, p. 69.
107
    Arendt, H. 1979b p.211
108
    Datos levantados por la Subcomisión de Familiares de Desaparecidos constituida en la estructura orgánica
del Comité Brasileiro pela Anístia. Con la decretación de la Anístia política de 1979, esta Comisión sufre un
proceso de desarticulación. En los primeros meses de 1985, remanentes de este grupo formaron con base en la
ciudad de Rio de janeiro el grupo “Tortura Nunca Más” constituido, inicialmente, con la finalidad de
denunciar la presencia de antiguos torturadores en diferentes escalones de los diversos gobiernos
constitucionales. Sobre este proceso consultar el I seminario del Grupo Tortura Nunca Mais realizado en 1985
y editado por la editora Vozes Petrópolis 1987
109
    63% de esas desapariciones corresponden a la acción emprendida por el Ejercito para desactivar los focos
de la guerrilla rural que actuaba en la región del Araguaia en el inicio de la década de 70. Recientemente, el
gobierno constitucional de Luis Inácio Lula da Silva, desestímulo, cualquier tentativa de abrir los registros
secretos sobre esos desaparecidos. Por lo visto, aquí las cuentas del pasado permanecen inalteradas.




                                                                                                         48
49

Guatemala. Los datos colectados por la Federación Latinoamericana de
Asociaciones de Familiares de Desaparecidos (FEDEFAM) 1 1 0 hablan de
noventa mil desaparecidos en las décadas de sesenta y setenta en toda
América Latina.




110
      La FEDEFAM fue criada en 1980 en Costa Rica por iniciativa del Padre Vivres.




                                                                                     49
50

CAPÍTULO 2


 EL RESULTADO NO ESPERADO


       1) Las organizaciones de derechos humanos


               En este capítulo discutimos de que manera la angustia y la
incertidumbre, provocadas por la política de desapariciones, fueron
enfrentadas por un grupo reducido de “afectados” que consiguieron superar
la inacción inicial abocándose a una tarea de búsqueda individual                       casi
obsesiva, hasta transformarla en una acción colectiva que se despliega en la
formación de un movimiento de defensa de los derechos humanos.                           La
conformación de ese nuevo actor colectivo resultó de una movilización,
prácticamente imperceptible, oculta, de contención y amparo en la cual
fueron tejiendo relaciones sociales de sentido solidario y de fuerza en la
confrontación con el Estado y en la denuncia internacional. Se trata de un
actor que, originalmente circunscrito al ámbito de las relaciones privadas, se
proyecta en la recuperación de                      un espacio público de articulación
discursiva, de producción de sentido, de demanda de justicia y de
preservación de la memoria a través de la promoción del no olvido. Se trata
también de la transformación de una acción social de carácter afectivo hacia
una acción social racional conforme fines y valores, que no se agoto en su
dimensión específicamente moral,                  sino que se pro yecto en la construcción
de fenómeno de carácter político complejo e inédito. La percepción de que
el tema de los derechos humanos es consustancial a un espacio público
democrático y esencialmente político 1 1 1 permite que la figura del defensor
de los derechos humanos asuma, como enfatiza Gomez,                              el papel de
revelador histórico 1 1 2 .


                El resultado no esperado por las acciones desplegadas desde el
Estado en el contexto histórico discutido en el capítulo anterior                     fue la



111
      Lefort, Claude. A invenção democrática. SP, Brasileinse, 1983
112
      “Derechos Humanos, Política y Autoritartismo en el Cono Sur” Mimeo 1982.




                                                                                         50
51

formación de un actor colectivo originado por las entidades reseñadas a
continuación.




El Movimiento de Derechos Humanos en la Argentina


              El Movimiento de Derechos Humanos 1 1 3 se encuentra constituido
por    ocho organizaciones dedicadas a la defensa y promoción de derecho s
reconocidos jurídica e internacionalmente a través de la Declaración
Universal de Derechos Humanos proclamada y aprobada en 1948 por la
Asamblea general de las Naciones Unidas y por la Declaración Americana de
los Derechos Humanos aprobada en el mismo año. De los organismos que
componen el MDH, cuatro fueron formados con anterioridad al Golpe de
1976. Existen organismos de tipo partidario como la Asamblea Permanente
por los Derechos del Hombre (APDH) y la Liga Argentina por los Derechos
del Hombre (LADH); de tipo asistencial como el Movimiento Ecuménico de
los Derechos Humanos (MEDH); de tipo integral como el Servicio de Paz y
Justicia (SERPAJ); de tipo jurídico, como el Centro de Estudios Legales y
Sociales (CELS) y, finalmente las de tipo familiar o afectados directos
compuesta por cuatro entidades: Familiares de Detenidos Desaparecidos por
Razones Políticas; Madres de la Plaza de Mayo, Abuelas de la Plaza de
Mayo e Hijos de Detenidos Desaparecidos, esta última formada en los
primeros momentos del gobierno constitucional de Raúl Alfonsin. El
movimiento de derechos humanos no es ni homogéneo ni uniforme. Se
encuentra constituido por diversas entidades autónomas que coordinan sus
actividades sin ningún tipo de vínculo o mecanismo formal, con bajo grado
de institucionalización y jerarquía.


                La más antigua de las entidades es la Liga Argentina por los
Derechos del Hombre, fundada en 1937 por el Partido Comunista - al cual
permanece vinculada – para defender sus militantes perseguidos y
torturados, con frecuencia, por la Policía Federal. A partir de 1975 se torn a

113
  Para esta apretada síntesis de las entidades que constituyentes de MDH segui el trabajo de Emilio Mignone “El
movimiento de Derechos Humanos en Argentina” mimeo, 1982 .




                                                                                                    51
52

uno de los pocos lugares al que acudian la victimas de la represión para
formular sus denuncias. En 1976 ofrece una sala para que funcione –
autónomamente - el embrión de                     la posterior Comisión de Detenidos –
Desaparecidos por Razones Políticas. Mantiene filiales en el interior del
país y posee vínculos internacionales con entidades semejantes. El vínculo
que esta entidad mantiene con el Partido Comunista y el apoyo que este
prestó a la dictadura de encabezada por el general Videla, fueron fuente de
permanente conflicto con las demás entidades de defensa. Esto pone de
manifiesto, desde un primer momento, la heterogeneidad del movimiento.


               El SERPAJ comienza sus actividades en el año de 1974 tras la
iniciativa de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Novel de la Paz en 1980. El
SERPAJ adhiere a una corriente de cristianos comprometidos en la lucha a
favor de los sectores oprimidos y por la justicia social; realiza un trabajo d e
concientización y movilización de los sectores populares tomando como
principio ordenador la consigna de la no-violencia activa. El SERPAJ
mantiene instituciones en Bolivia, Perú, Chile, Brasil, Colombia, Uruguay,
así como una regional centroamericana con sede en la ciudad de Panamá.
Desde su formación se dedica a la denuncia de violaciones y a la difusión,
por medio de cursos, seminarios y palestras de la temática de los Derechos
Humanos.


                 En 1975 época en que se agudizan los asesinatos y comienzan
las primeras desapariciones se constituye la Asamblea Permanente por los
Derechos Humanos (APDH) autodefinida como entidad pluralista en lo
político e ideológico, integrada por diversas personalidades de la vida
política nacional. Desde su creación, y particularmente en la época del
Proceso, actuó activamente en la presentación de solicitadas, petitorios,
formulación de denuncias y presentaciones colectivas ante organismos
judiciales. Realizó minucioso levantamiento - junto con Familiares – de las
denuncias        presentadas          por      los     afectados        llegando        a     registrar
aproximadamente 7000 casos de secuestros seguidos de desaparecimiento. 1 1 4

114
   Fueron presidentes honorarios de la Asamblea el obispo católico Jaime de Nevares, - uno de los pocos
miembros de la Iglesia Católica avocado a la tarea de la defensa de los Derechos Humanos – y la veterana líder




                                                                                                      52
53



                 En febrero de 1976 se constituye el Movimiento Ecuménico por
los Derechos Humanos. El MEDH recibió ayuda asistencial del Consejo
Mundial de Iglesias y centró sus actividades en la asistencia solidaria a las
familias afectadas, especialmente a los hijos de detenidos desaparecidos a
través de trabajo de apo yo y asistencia. Sobre su formación, Federico Pagura
enfatiza la falta de apo yo de la Iglesia Católica:


                 (....)en un determinado momento, los representantes de nuestras
                 iglesias relacionadas con el Consejo Mundial de Iglesias – en
                 un diálogo que tuvimos con las máximas autoridades de la
                 Iglesia Católica – les propusimos la creación de una Vicaría de
                 la Solidariedad al estilo de la Iglesia chilena y estuvimos
                 dispuestos a borrarnos como iglesias evangélicas y a prestarles
                 todo nuestro apoyo si así ellos lo decidieran, pero se nos
                 informó que la Iglesia Argentina no estaba dispuesta a esa
                 misma experiencia y que todo el trabajo con derechos
                 humanos estaría encomendado a Caritas(...)Lo cual para
                 nosotros significaba dejar ese trabajo en punto muerto. Y eso
                 fue lo que originó precisamente la presencia de nuestro
                 Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. 1 1 5


            En Septiembre de 1976 comienza el embrión de lo que más tarde
constituirá La Comisión de Familiares de Desaparecidos y Presos por
Razones Políticas. Nucleadas inicialmente en dependencias de la Liga
Argentina desarrollo, desde su formación, un intenso trabajo de recopilación
de denuncia y presentaciones colectivas a la justicia. El paciente trabajo de
recopilación le permitió ir montado, junto con el trabajo de la APDH, el
organigrama y metodología de la represión. A partir de Julio de 1977 se
avoca a la difícil tarea de organizar a los afectados del interior del país.
Desde su creación se ocupa del problema de los presos políticos que
alcanzaron, en la época del proceso, un total de 8.500 presos reconocidos.
Funcionó orgánicamente con un secretariado electo y renovable y con

socialista Alicia Moreau de Justo. Esta unión insólita, para la época, señala una mudanza en la mentalidad de
algunos actores políticos. Cf. Mignone. Emilio, Derechos Humanos y Sociedad: el caso Argentino. CELS 1991
p.101


115
   Entrevista con Federico Pagura en la Revista Humor , nº 121. enero de 1984. citado. por Jelin. E. “La
Política de la Memoria: el movimiento de derechos humanos y la construcción democrática en la
Argentina.” 1995, P. 106




                                                                                                      53
54

diversas comisiones formadas con el objetivo de ampliar su capacidad de
movilización y denuncia.


          El 30 de Abril de 1977 surgen, públicamente, las Madres de la
Plaza de Mayo, ocupando efectiva y simbólicamente la Plaza de Mayo y
constitu yéndose en el primer bastión de lucha pública contra el régimen
instalado en Marzo de 1976. En agosto de 1979 constituyeron ante escribano
público una Asociación civil sin fines de lucro. La asociación fue formada
por una comisión fundadora integrada por veinte madres y una comisión d e
doce madres elegidas en el momento de la constitución de la asociación. En
1986, ya durante el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, se produce
una división resultante de una crítica a la conducción de la entidad en lo que
dice respecto a su modo organizacional, con críticas relativas a la existencia
de practicas autoritarias y, principalmente, con relación a la metodología de
la lucha bajo un gobierno constitucional. De esa división surgieron las
Madres de la Plaza de Mayo Línea Fundadora.


          En 1980 asumen su actual denominación las Abuelas de la Plaza
de Mayo, grupo de mujeres que trabajan juntas desde octubre de 1977. Su
labor especifico es la búsqueda de información y localización de sus nietos
secuestrados junto a sus padres o nacidos en cautiverio después de la
detención de sus madres. La paciente labor realizada a lo largo de estos años
permitió la localización de 71 niños desaparecidos desde 1976, de un total
aproximado de 500.


          Constituido como Asociación civil en Marzo de 1980, el Centro de
Estudios Legales y Sociales (CELS) fue creado por integrantes de las
organizaciones como forma de profundizar la división de trabajo entre las
distinta organizaciones y, principalmente, en función de las limitaciones que
sus miembros tenían en la APDH.          Se auto define como un equipo
multidisciplinar, pluralista, integrado por personas comprometidas en la
defensa de los Derechos Humanos y de la democracia. Mantiene desde
entonces un programa jurídico, un programa de documentación y un




                                                                           54
55

programa de investigación y publicaciones. Constituye hoy día un
importante centro de documentación sobre derechos Humanos.


               Con la elección del gobierno constitucional de Raúl Alfonsin,
en noviembre de 1983, se tomó la iniciativa de crear la Oficina de
Solidariedad para Ex iliados Argentinos (OSEA), con el objetivo de facilitar
la re-integración de grande contingente de exiliados retornados. Con el pasar
del tiempo y en la medida de la reintegración la OSEA fue perdiendo sus
funciones.


         En septiembre de 1983 los organismos mencionados reconocieron
como integrante del MDH al Movimiento Judío por los Derechos Humanos,
agrupación creada en torno del diario Nueva Presencia, vos de denuncia
activa de los desmandos del Proceso.


             Finalmente debe acrecentarse la formación de dos nuevas
asociaciones de afectados: HIJ OS Por la Identidad y la Justicia contra el
Olvido y el Silencio compuesta por hijos de desaparecidos y, la Asociación
de Ex Detenidos Desaparecidos.


             Del   conjunto   de   las   agrupaciones   que   constituyeron   en
Movimiento de Derechos Humanos – cuatro de ellas preexistentes - vamos a
centralizar nuestro análisis en la acción desarrollada por dos organismos de
afectados, constituidas en el contexto de reclusión política y acentuada
represión física que analizamos en las páginas anteriores. De un lado, la
agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Por Razones Políticas,
politizando el espacio privado hacia el cual el régimen había recluido a la
sociedad. De otro lado, la formación de las Madres de la Plaza de Mayo,
conquistando y re-politizando el espacio público mediante la ocupación
material y simbólica del espacio histórico constituido por la Plaza de Mayo .
Estas dos entidades responden inicialmente a una situación específicament e
coyuntural transformándose con el correr del tiempo en un movimiento
estructurado al margen de las formas tradicionales de participación y
representación política como sindicatos y partidos. Son vistas también como




                                                                              55
56

nuevas formas de resistencia y expresión, tanto en su contenido como por su
forma de organización. Estigmatizadas inicialmente, consiguieron construir
una identidad que se pro yectó en la crisis terminal del régimen y las
transformó en sus actores centrales. Como veremos adelante, la actividad
principal de las entidades giro entorno del acumulo de información, en la
formulación de denuncias en foros nacionales e internacionales y,
principalmente, en la contención, es decir, en el apoyo solidario al conjunto
de os afectados.




       2) La construcción del sentido y la contención




                Como se sabe, en cualquier proceso de constitución de un acto r
colectivo las primeras estructuras organizativas resultan de la necesidad.
Para        que se produzca su transformación en una entidad relativamente
estable que consiga trascender la causa inmediata que lo constituyó es
necesario que se lleven adelante una serie de mecanismos de aprendizaje
que conducen, generalmente, a la comprensión política de la situación que
originó su acción social inicial.


                En ese proceso de aprendizaje se va conformando una identidad
colectiva; Habermas, utiliza esta noción:


                              para os grupos de referência que são essenciais para
                              identidade dos seus membros; que são, de certo modo
                              ‘atribuídos’ aos indivíduos, não podendo ser por eles
                              escolhidos a bel prazer; e que tem uma continuidade
                              que vai além das perspectivas biográficas de seus
                              membros 1 1 6

                 En ese arduo y doloroso proceso de aprendizaje, vivenciado por
los afectados directos del proceso de terror, fue necesario comprender una
serie de situaciones y responder no pocas preguntas                                   que acabaron


116
      Habermas, Jurgen, Para a Reconstrução do Materialismo Histórico. São paulo, Brasiliense, 1983, p.23




                                                                                                      56
57

posibilitando una acción social que permitiese la superación inicial de l a
incerteza:    ¿Cuál   era   el   significado   de   la metodología represiva
implementada por el régimen? ¿Cuáles las secuelas de esa estrategia de
disciplinamiento coercitivo dejadas en el ámbito familiar? ¿Que significa
ser un desaparecido? ¿Cuál era la violación cometida? ¿Cuál ha sido la
tragedia de los familiares afectados?


Como adelantamos en el capítulo anterior, la tragedia precisamente era esa:


               (...)hacer desaparecer a una persona, hacerla entrar en ese
               terrible cono de sombras a los que se los llevaron(...)aislarlos
               del mundo, en el espacio y en el tiempo; transformarlos en
               fantasmas, en nadie. Y crean sus responsables un doble
               martirio: evidentemente, el protagonista de esa violación es
               nuestro familiar, que padeció todo: la prisión, la tortura,
               posiblemente...muchos, muchos, posiblemente la muerte. Pero
               también dejó el dolor acá. El dolor terrible de la
               incertidumbre. Cuando un se fue enterando de todo lo que
               era(...)del infierno que eran esos campos de represión, esos
               campos clandestinos. La desesperación de saber qué era de su
               hijo y desesperación que, aún hoy, cada familiar sigue
               viviendo, porque cuando tiene que decirle buenas noches al
               retrato de su hijo, nadie se anima a decirle que ese hijo no está
               más(...)(entrevista con la Sra. Juanita de Pergament - Madres
               de la Plaza de Mayo)

               El ritual de búsqueda individual realizado por los familiares de
los secuestrados incorporaba diariamente decenas de personas. Fue natural
que, con el correr del tiempo, fueran reconociéndose en las diversas
dependencias militares, en los ministerios,         en las comisarías, en las
iglesias y, en toda suerte de lugar donde se imaginaba poder obtener algún
tipo de      información. Sus angustiantes preguntas se chocaban con un
impenetrable muro de silencio que respondía a la lógica y a la metodología
de la represión previamente acordada, haciendo crecer la angustia e
incertidumbre. Angustia e incertidumbre, alimentadas de un lado, por las
constantes negativas de la justicia al rechazar sistemáticamente los recursos
de Hábeas Corpus impetrados, aunado a la creciente dificultad de encontrar
abogados patrocinantes de dichos recursos, y por otro, la permanente
negativa de la alta jerarquía de la Iglesia Católica en brindar solidaridad,




                                                                             57
58

profundizó el grado de aislamiento de los afectados. Como resultado de esa
interacción fue tomando lugar la idea de crear alguna instancia organizativa
que permitiese aunar esfuerzos. Se trata, en principio, de una idea poco
definida e inclusive poco generalizada. Se buscaba primeramente socializar
la experiencia recogida en la búsqueda individual. Al mismo tiempo se
fueron dividiendo algunas tareas, tratando de que su búsqueda fuese más
efectiva, iniciando el desarrollo de una lucha común, de una acción conjunta
con otros, es decir, del “ejercicio del derecho de asociación, generador de
                                                                                  117
poder, orientado para un mundo común y compartido”                                      . La negativa
oficial no reduce la búsqueda, por el contrario, a la incertidumbre generada
por la negativa oficial responden con perseverancia, sólo guiándose – como
reiteradamente dirán las Madres, por su desesperación. Por la fuerza que
brotaba de sus mismas entrañas:


                   Lo que no adivinó este sistema tiránico de gobierno, es que los
                   familiares, en lugar de sucumbir ante el dolor, se iban a unir
                   en una lucha y la lucha precisamente era esa: denunciar y
                   bregar, decir que esta horrible violación del desaparecimiento
                   de personas era algo condenable. Era un crimen de lesa
                   humanidad, y entonces, nos hemos hecho activistas de los
                   Derechos Humanos.(entrevista con la Sra. Nora de Cortiñas.
                   Madres Línea Fundadora)

               Una de las primeras manifestaciones de esa predisposición se
encuentra en una carta, es decir, en un instrumento de comunicación que
permite, por lo tanto, el pasaje de lo individual a lo colectivo como
condición esencial de la vida social; así es una carta que un grupo de madres
envía al diario La Opinión. Este diario a su vez,                             había publicado con
anterioridad una carta de una madre a su hijo que “habría abandonado su
hogar para incorporarse a la guerrilla”. Es probable que dicha carta haya
respondido          a   una     táctica    de    contra-información            implementada        por
integrantes del poder explicitando uno de los argumentos que serán
blandidos con insistencia por los voceros del régimen para explicar las
desapariciones,           esto     es,    los   desaparecidos         se      encuentran      en   las
organizaciones guerrilleras. De cualquier manera, los editores sugieren que

117
      Arendt, H. A Condição Humana. RJ. Forense Universitária, 1991, p.238.




                                                                                                   58
59

esa podría ser la carta pionera de “un movimiento de madres que eleven su
voz en un mismo grito de dolor y en un mismo alegato contra la muerte” 1 1 8 .
             Tal sugestión tuvo respuesta inmediata; fue tomada por un grupo
que se identificó como “ mujeres por el derecho a la vida”. En su carta al
editor hacen saber de su existencia, solicitan un espacio para formular sus
denuncias, y al mismo tiempo, encaminan una propuesta:

                   (...)Queremos llevar a su conocimiento que Buenos Aires ya
                 existe un grupo de mujeres unidas por la preocupación y
                 voluntad de encontrar un camino para poner fin al drama de
                 violencia y muerte que está viviendo la Argentina. Es nuestro
                 ferviente deseo de unir nuestra voz a la de todas aquellas
                 personas que, por ahora paralizadas por el miedo, sufren en
                 silencio.
                 La violencia y la muerte reinan en nuestro país. Nosotras, las
                 madres, queremos la vida, el amor, la justicia y la Paz. ¡No nos
                 dejemos amedrentar por los que practican la violencia!
                 (...)Hagamos nuestras las palabras del Papa Paulo VI –
                 cualquiera sea nuestro credo: ‘Si quieres la paz, defiende la
                 vida’. Escribámosla en una hoja de papel y enviémosla (al
                 presidente de la Republica). Si hacemos esto en ocasión del día
                 de la Madre, nuestro gobierno y el mundo entero verán así que
                 en la argentina hay una gran mayoría silenciosa que quiere
                 gritar: Viva la Vida! Es la Patria misma la que nos pide a sus
                 hijos que le rindamos este homenaje precisamente en el Día de
                 la Madre 1 1 9

             Esta carta es la primera comunicación pública, comunicación en el sentido de
compartir y de compartir la evidencia de una realidad intolerante. A su vez aclara – para
desesperación de no pocos – que la situación vivida por los afectados no podría continuar
atribuyéndose – como durante mucho tiempo se pensó – a alguna circunstancia fortuita que
con el tiempo se vería esclarecida. En realidad es un primer paso para mostrar la idea de que
el sistema de terror sólo es arbitrario desde el punto de vista de las víctimas. Por el
contrario, insinuaba la existencia de una modalidad represiva que afectaba seriamente al
conjunto de la población. La carta también marca el inicio de una irreductible interacción
conflictiva entre los afectados y la Iglesia Católica1 2 0 . Al hacer suyas las palabras del Papa
piden – en vano – que la curia se pronuncie efectivamente contra la “fase de terror”. En la


118
    Cf. La Opinión 5 de octubre de 1976. El grifo es mio.
119
    Idem el grifo es mio.
120
    Una discusión definitiva sobre la relación Del MDH y la Iglesia se encuentra en Mignone,Emilio. Iglesia y
Dictadura. Bus As, Ediciones Del Pensamiento Nacional. 1986.




                                                                                                     59
60

carta se alude también al mensaje presidencial pronunciado la semana anterior en el cual se
anunciaba que “la paz será el tributo que ofrendaremos a la Nación”. Finalmente, tiene la
virtud de mostrar el camino de la acción colectiva. Nos parece que la propuesta proporciona
la dimensión exacta de la evaluación realizada en ese momento. Se creía que una demanda
masiva, enviada en una fecha cargada de fuerte contenido simbólico, obtendría respuesta
inmediata de las autoridades. Lejos estaban de imaginar que este sería tan solo el comienzo
de una larga y ardua marcha.




   3) La Comisión de Familiares de Desaparecidos y Presos por Razones Políticas


         ¿Quién son esas mujeres que re-significaron el mensaje del diario?
¿En donde se han reunido para la elaboración de dicha carta?


           Los datos recogidos insinúan que este pequeño grupo había
comenzado a reunirse en la sede de Liga Argentina por los Derechos del
Hombre, entonces uno de los pocos espacios de recepción de denuncias y
que brindaba algún asesoramiento jurídico. La presuposición inicial, para
algunos, de que allí se obtendría              información, hizo que la sede se
transformase en punto de encuentro y reconocimiento de afectados. En poco
tiempo los afectados superaron la capacidad física del organismo, hecho que
ocasionó el ofrecimiento de una oficina en la que pudieran reunirse,
conforme se desprende de la memoria de una de las protagonistas:


               Era tal la cantidad de gente que iba a la Liga que ellos no
               conseguían atender a todos. Los familiares los sobrepasaban.
               Un día nos ofrecen un lugar físico para que nosotros nos
               pudiéramos reunir, para poder organizarnos. Entonces
               decidimos, con otros familiares, que teníamos que transmitir
               nuestra experiencia(...) (entrevista con la Sra. Cata Guagnini,
               Comisión de Familiares)

                  La incorporación a este y a otros grupos de referencia se daba
en función del tiempo disponible y de la superación inicial del miedo a no
comprometer aún más al familiar desaparecido por la decisión de una acción
colectiva. Desde el Ministerio del Interior, por ejemplo, se realizaba una




                                                                                       60
61

sistemática campaña de intimidación y contra información tendiente a
desestimular cualquier iniciativa que condujese a una acción colectiva.
Puntualmente se explicitaba que, la participación en cualquier nivel, en un
local vinculado orgánicamente al Partido Comunista, podía perjudicar la
situación del desaparecido. Era una situación en la deberían primar
relaciones privadas y sigilosas entre los afectados y el gobierno. Esas
recomendaciones muestran la ambigüedad de las respuestas. Perversamente,
se negaba la detención pero, a su vez, se incentivaba la incertidumbre al
sugerir los reclamos individuales. Frente a esto, y dada la magnitud de la
represión, este primer grupo trazó el objetivo de ir al encuentro de los
afectados que no habían todavía formulado sus denuncias o no querían
acercarse a la Liga. La Liga era otro pozo de ambigüedad. Sabemos de la
larga tradición de estigmatización de los miembros del PC, desde, por los
menos, el famoso               “un espectro ronda a Europa” de Marx y Engels. Y,
aparte, en el caso del Partido Comunista, por su posición ambigua con
relación al golpe. En apretada síntesis el PC argentino veía la existencia de
dos grupos al interior del régimen a través de los cuales se desarrollaría una
dialéctica específica entre este y la oposición. De un lado estarían los
sectores “blandos” del régimen que en esa coyuntura designaban a los
sectores que respondían a Videla. 1 2 1 , siendo necesario entonces, preservar y
medir las críticas evitando dar lugar al crecimiento de los “duros”. Como
sabemos, ni unos ni otros se diferenciaron por la capacidad de llevar a las
últimas consecuencias el sistema de terror adoptado. El apoyo crítico, fue
determinante para que aflorasen no pocos conflictos                                      al interior del
movimiento que aquí comienza a gestarse. También nos da una idea de la
heterogeneidad del mismo.


                 De cualquier forma y, como decía, se trató de superar esos
inconvenientes con la formación de pequeñas comisiones encargadas de
hacer llegar una primera carta al familiar. Con la misma finalidad, se decide,


121
   Esta posición quedará claramente de manifiesto en declaraciones efectuadas por miembros del buró político
del partido efectuadas tiempo más tarde en relación a las presiones ejercidas por los Estados Unidos contra las
cada vez mas inocultables violaciones cometidas. Dirán sus dirigentes que “la campaña de Derechos Humanos
promovida por la administración Carter está siendo utilizada para destruir al actual gobierno argentino(...)está
dirigida a apoyar los grupos antividelistas bajo el pretexto de los derechos humanos”




                                                                                                           61
62

en los primeros meses de 1977 viajar al interior de país para recoger
testimonios y tratar de organizar los afectados del interior. No era tarea
fácil, había que superar el miedo, el estado de sitio, la existencia de toque
de queda en algunas provincias y, claro, la desconfianza, así fueron:


            Recorriendo casa por casa para intentar reunir la mayor
            cantidad de familiares y muchas veces, por temor no nos
            recibían o lo hacían con las puertas entreabiertas. Pero esto
            sirvió para dejar una inquietud, en unos casos y, en otros, el
            embrión de futuras comisiones que al poco tiempo comenzaron
            a funcionar. Por otro lado, había gente que nos hacia ir 4 o 5
            veces, tenían que discutirlo en familia, se hacían asambleas en
            la familia para ver si se presentaban o no. El miedo fue
            colectivo. (entrevista con la Sra. Cata Guagnini, Familiares)


         Esa tentativa de organizar a los afectados en sus propios lugares de
residencia buscaba allanar las dificultades ocasionadas por los continuos
desplazamientos hacia la Capital Federal en busca de información. Estas
dificultades se originaban no sólo por el temor como por las dificultades
económicas de los afectados. Como se sabe un número importante era
constituido de víctimas permanentes de la violencia estatal, es decir, los
sectores populares. Recordemos que 32.8 %            de las desapariciones
corresponden a sectores obreros. No pocas familias ante el secuestro de sus
familiares perdieron toda fuente de ingresos. Por otro lado, quienes todavía
mantenían vínculos laborales deberían justificar la ausencia de sus locales
de trabajo o solicitar permisos y licencias especiales que no eran fácilmente
concedidas. Además, no fueron pocos también los que tuvieron que ocultar
la situación vivida en virtud de la posible contaminación que significaba
pertenecer, conforme discutimos anteriormente, a una “familia sospechosa”.
Ese temor y, en algunos casos la vergüenza, dio lugar a una creciente
marginalización social y a procesos de disociación que llevaron a definir
ámbitos específicos y compartimentados para tratar de, y comunicar su,
problema personal. Marginación social, disociación y desintegración del
universo familiar serán algunas de las consecuencias del fenómeno de la
desaparición. Por lo tanto, con esa primera iniciativa se pretendía reducir,
en la medida de lo posible, ese conjunto de dificultades.




                                                                          62
63




                   En ese sentido, a existencia de un lugar físico posibilitó un
principio de organización               que se fue desdoblando en acciones como la
mencionada. En los primeros meses de 1977 el número de afectados que ahí
se      reunían     llegó,     aproximadamente,           a   trescientos.       El   crecimiento
cuantitativo condujo al planteo de pautas organizativas diferenciadas y de
nuevas acciones. Siguiendo las lecciones de Weber pueden observarse
acciones racionales con relación a fines y a valores:


                   Por ‘ação’ (incluindo a omissão e a tolerância) entendemos
                   sempre um comportamento compreensível em relação a
                   ‘objetos’, isto é, um comportamento especificado ou
                   caracterizado por um sentido (subjetivo) ‘real’ ou ‘mental’,
                   mesmo que ele quase não seja percebido.(...) A ação que
                   especificamente tem importância para a sociologia
                   compreensiva é, em particular, um comportamento que: 1) esta
                   relacionado ao sentido subjetivo pensado daquele que age com
                   referência ao comportamento dos outros, 2) está co-
                   determinado no seu decurso por esta referência significativa e,
                   portanto, 3) pode ser explicado pela compreensão a partir deste
                   sentido mental(subjetivamente)” 1 2 2

                  En esa época las acciones se resumían al envío de cartas a las
diversas autoridades, a personas de notoriedad pública, a todos los medios
de comunicación, a diversas entidades y agrupaciones y, principalmente, de
contener al conjunto de afectados. A su vez se redacta, en enero de 1977,
una declaración de principios con tres puntos básicos: 1) La búsqueda de las
personas detenidas-desaparecidas; 2) la libertad de los presos políticos; 3) la
participación de todos los familiares sin restricción religiosa o partidaria.
Con el objetivo de ordenar ese conjunto de tareas se crea entonces, un
Secretariado compuesto por 14 miembros                        y una secretaria de Prensa y
Propaganda ambos electos en una Asamblea Deliberativa:


                   (...)son elegidas aquellas personas que ‘naturalmente’, se
                   habían erigido en conducción. Naturalmente digo, no
                   autocráticamente, simplemente por que tenían más tiempo para
                   dar(...)En el medio en se daba - no existía una disputa por el

122
      Max Weber, Conceitos Básicos de Sociología. São Paulo. Ed. Moraes, 1989,




                                                                                              63
64

            poder. Porque acá el drama era tan terrible que no acepta los
            cánones comunes de elecciones. Acá la confianza era el factor
            principal, Decidimos no tener ningún tipo de autoridad, sino
            que, la gente elegida por los mismos familiares, por su
            representatividad (...)cada uno de nosotros tenía la misma
            responsabilidad, sin cargos ejecutivos, sin nada. A lo mejor con
            una área específica de trabajo. Pero, como en ese momento
            éramos tan pocos, todos hacíamos todo. ( Entrevista con
            Graciela Louis, Familiares)


            Corría el mes de marzo de 1977 cuando la Comisión establece
un contacto con familiares de desaparecidos chilenos nucleados en torno de
la Vicaria de la Solidaridad. De ese encuentro, a parte de socializar
experiencias de lucha y organizacionales, resultó también la adopción de l a
denominación de “detenidos-desaparecidos”. Y al promediar ese añ o
decidieron adoptar su identificación actual, hecho que pone en evidencia el
proceso de concientización política de sus integrantes:


            Me Acuerdo que hubo una asamblea en que resolvimos
            llamarnos “por Razones Políticas). Esa fue una discusión
            bastante linda. Porque, entender que la razón o motivación era
            política en gente que bueno(...) la mayoria era gente, bueno,
            ama de casa; gente de una u otra manera por(...)explicar eso y
            que se entendiera y se aceptara era importante” (entrevista
            Graciela Louis, Familiares)

      Es también en este sentido de paulatina politización que la asociación
irá tejiendo su identidad, como de desprende del siguiente testimonio:


            (...)En este movimiento fuimos asumiendo, no solamente, el
            conocimiento del porque habían desaparecido nuestros hijos,
            sino también la convicción de que nosotros también lo teníamos
            que asumir como un hecho político. Es decir, que el movimiento
            de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones
            Políticas _ que es la de ellos – se fue transformando en un
            organismo donde cada uno de los que estábamos ahí, iba
            asumiendo que nuestra solución también tenía que encararse
            con un razonamiento político y entender que la motivación era
            política entre personas que en la mayoría era ama de casa,
            explicar y que se entendiera ha sido una cosa muy importante.
            (Entrevista con Cata Guagnini, Familiares)




                                                                         64
65

            La actividad de la Comisión de Familiares se centra en torno d e
dos ejes principales. Primero, se avocaron a la tarea de recibir denuncias.
Esa tarea requirió un grande desprendimiento, pues cada testimonio hacía
revivir la situación por la cual ellos mismos habían pasado. De otro lado, el
denunciante sentía por vez primera estar frente a personas cariñosas y
receptivas, dos cualidades difíciles de encontrar en aquel entonces. El cálido
acogimiento será fundamental para comprender el proceso de acercamiento.
Pues diferente de los demás organismos que componen el MDH, aquí las
denuncias eran recibidas no por funcionarios burocráticos sino que por los
propios familiares, quienes sobreponiéndose a su dolor, contuviero n
solidariamente a los nuevos denunciantes como se puede ver en el relato de
Lidia Orfanó, integrante de Familiares:


            Cuando fui a la Liga (con mi marido), el tipo de preguntas que
            se nos hizo a nosotros no nos gustó, parecía que eran un poco
            incriminadoras. Manifestamos nuestro desagrado y ahí nomás
            se nos indicó que bueno, fuéramos a la otra oficina que eran
            donde     estaban     funcionando     los     familiares    de
            desaparecidos.(entrevista con Lilia Orfanó – Familiares)

         En general, ese desagrado provenía de preguntas que tendían a la
identificación política del desaparecido, por eso, una norma fundamental
establecida por los grupos de afectados en las denuncias que recibían era no
indagar sobre la ideología política partidaria del desaparecido o del
denunciante, “para nosotros era absolutamente importante que se respetaran
esas cosas” como confirman la mayor parte de los testimonios.


          En segundo lugar y teniendo claro el diferencial político       del
pedido conjunto, se avocan como vimos, a la tarea de remitir cartas ,
documentos y testimonios a diversas instituciones nacionales y extranjeras.
Por otro lado también, aprendieron y orientaron, la elaboración de recursos
de Hábeas Corpus que, como sabemos, fueron sistemáticamente negados,
en otra clara demostración de la suspensión de todos los derechos. Parte de
esta lucha se materializa en varios petitorios y diversas solicitadas,
entonces, únicos medios posibles a través de los cuales se consiguió a
mucho costo, material y humano, ganar un espacio de publicidad y




                                                                           65
66

divulgación. Tal vez, más que una estrategia de lucha definida puedan
pensarse funcionando como estrategias de sobrevivencia. De hecho,
entregarse a la tarea de recolección de las firmas                            que endosarían los
petitorios, representó darse un objetivo preciso a su acción, es decir, puede
verse como la busca de un orden que orientase el accionar cotidiano y es
posible también que para muchos esa actividad representase un mecanismo
de compensación resultante del desorden y la incertidumbre 1 2 3 provocada por
el acto traumático de la desaparición tal vez más allá de los resultados
plausibles que de esta actividad pudiesen resultar.
                          .


      4) La Construcción de un Espacio Público:
        Madres de la Plaza de Mayo


                  Como estamos viendo, la situación de extrema incertidumbre
provocada por la política de desapariciones dará lugar a una movilización
social de resistencia, de carácter esencialmente defensivo, que comenzará a
gestarse en el espacio básico de solidariedad social: el ámbito familiar. Esto
sugiere      y     de   cierta    forma       explica,      el   carácter       peculiar      de       est e
comportamiento colectivo y de sus modalidades de acción: coraje,
perseverancia y tenacidad. Elementos que permitieron ir abriendo los diques
que contenían el silencio, y a su vez, superar paulatinamente el aislamiento
social que el régimen se encargaba de reforzar.
                 ¿Qué ha incidido en el pasaje de un ritual de búsqueda individual
hacia el desenvolvimiento de una acción colectiva, inicialmente poco clara
e explícita? ¿Cómo fue posible formar un campo de aglutinación de una
acción desde el cual articular un polo de resistencia? Para avanzar en las
respuestas a esas preguntas trataremos de visualizar el grado de
desorientación y soledad en el cual se encontraron las víctimas del sistema
de terror.


123
    Kordon y Edelman indican que, “desde el punto de vista del psiquismo individual nada hay más
difícil de soportar que una prolongada incertidumbre. Es preferible siempre el efecto de una certeza
dolorosa que la desestructuración provocada por la incertidumbre” Cf. Efectos Psicológicos de la
Represión, equipo de asistencia psicológica de las Madres de la Plaza de Mayo 1984.




                                                                                                        66
67

             En todos los casos, tanto en aquellos familiares que optaron por la
incorporación a grupos de referencia, cuanto aquellos que en proporción
importante, optaron                   y       persistieron en la búsqueda individual de
información, tomaron parte de un penoso ritual de información movidos por
la esperanza. Los primeros, pusieron de manifiesto una predisposición no
esperada por el régimen, conforme puede verse en el testimonio
anteriormente citado. Con diferentes matices de caso a caso y que tal vez
respondiesen a diferentes grados de inserción social o profesional, todos
siguieron el mismo y angustiante recorrido. Personas de notoria actuación
pública, profesionales liberales, clérigos, militares de las más diversa
graduaciones, estudiantes, obreros, todos obtenían la misma respuesta: la
negación oficial de la intervención de las Fuerza Armadas en los constantes
y violentos operativos de secuestro.


             La barrera de silencio montada en torno del problema. El dolor por
la agresión sufrida; la soledad a que remitía el silencio, operaron como
elementos centrales en la formación de los primeros grupos de afectados.
Por lo tanto, su formación remite a un peculiar proceso de interacción
surgido en las diversas reparticiones institucionales del gobierno. En medio
a ese perverso enmarañado burocrático                           kafkiano que manoseaba a los
afectados pasándolos de una repartición a otra, fueron naciendo los primeros
lazos de solidaridad apo yados en un mismo e intenso dolor:

                  Cuando desapareció mi hijo, yo me había quedado muy sola. No
                  tenía a quien acercarme, me sentía muy sola. Cosa que le pasó
                  la gran mayoría de las madres. Estábamos como perdidas, sin
                  tener a quien recurrir. No sólo a quien recurrir, sino con quien
                  hablar, alguien que participara de nuestra pena y nos
                  comprendiera (...)En las oficinas del Ministerio del Interior yo
                  conocí a otras madres que iban por lo mismo ,entonces empecé
                  a tener, por fin en quien apoyarme, a tener un punto de
                  referencia. (Entrevista con la Sra. Lola, Madres y Familiares)

             El Ministerio del interior se localiza en una de las arterias laterales
de la Plaza de Mayo 1 2 4 .            Allí se abrió a mediados de 1976, una oficina


124
   La Plaza de Mayo ubicada en frente a la casa de gobierno representa un espacio de lucha de la sociedad
argentina. Es parte de la historia de la resistencia nacional y, a partir del 30 de abril de 1977 con la ocupación




                                                                                                           67
68

denominada “búsqueda y paradero”. Se buscaba con esto centralizar las
denuncias        que      diariamente             llegaban       a    las     distintas       agencias
gubernamentales. Al mismo tiempo se pretendía disminuir el continuo asedio
de los afectados que acudían, desde el día del golpe, a las más variadas
dependencias militares en busca de información. Como fue dicho, el
recorrido incluía las más diversas instituciones civiles y eclesiásticas
dejando de manifiesto la existencia real del problema y la extensión que el
mismo tomaba.


                 En esta oficina [del Ministerio del Interior] se anotaba en un
                 libraco enorme el nombre y apellido de la persona que iba a
                 buscar información, de la persona buscada y se habría un
                 legajo; a este sitio se iba semanalmente. Por supuesto, no hay
                 respuestas, para nadie. Eso se va produciendo en todas las
                 semanas y es notorio, no hay respuestas, no hay nada, no se
                 recibe de ellos nada (...)”       (entrevista con Juanita de
                 Pergament, Madres)

               Con posterioridad y ante la creciente cantidad de afectados que
allí acudían, el gobierno procederá a una mudanza de local. Sobre está
súbita y significativa mudanza dirán, posteriormente, las Madres:


                 Muy rápido las autoridades se dieron cuenta que esto no podía
                 durar así. Por la casa de gobierno pasa demasiada gente,
                 turistas y no podían permitir que se agolparan todos los días
                 familiares de desaparecidos sobre las veredas de la
                 presidencia, ya que hubiera terminado por llamar la atención.
                 Entonces, se decidió recibirnos en este anexó, al abrigo de las
                 miradas 1 2 5 .

             Como vimos, algunas madres formaron el embrión de la Comisión
de Familiares.          Otras madres ya se reunían en la ciudad de La plata,
duramente castigada por la represión. Otras, todavía,                        habían comenzado a
reunirse en una iglesia ubicada en Plaza Flores –zona oeste de la capital. Las
reuniones eran sigilosas, el miedo era una sensación presente y el local
tampoco ayudaba a disipar esa sensación. Los encuentros se realizaban en el


de ese espacio público por las Madres se torna un centro de la lucha por la defensa y promoción de los
derechos humanos.
125
    Cf. Bousquet Las locas de la Plaza de Mayo., Buenos Aires, El CID, 1983




                                                                                                         68
69

subsuelo de la Iglesia, en penumbras. Así fueron              reconociéndose y
construyendo mecanismos de apoyo y contención. En esos encuentros
transmitían su experiencia y programaron sus primeras acciones: cartas
enviadas a la Junta, a lo diversos ministerios y los más variados obispos, en
suma, a quienes se imaginase que pudiesen ofrecer apo yo o información.


              En una de las tantas e infructuosas visitas a los obispos, mientras
aguardaban, en el Vicariato de la Marina, en la antesala de monseñor
Gracelli 1 2 6 , se pensó en hacer un pedido personalmente a la Junta de
comandantes. La sugestión quedó en el aire hasta que algunas semanas más
tarde, en cuanto aguardaban respuesta en los corredores del Ministerio del
Interior, una de ellas, Azucena Villaflor de Vicenti, propuso nuevamente la
posibilidad de un encuentro en la Plaza de Mayo para redactar el pedido de
audiencia a la Junta. La sugestión no podría haber sido más oportuna y nos
remite a la reflexión arendtiana sobre la acción, al mostrar que el acto de
encontrar “palabras adecuadas en el momento oportuno, independiente de
la información o comunicación que transmiten, constituye una acción” 1 2 7 . Y
una acción política, habla de lo inusitado, de lo imprevisible, de lo
contingente e indeterminado y, como sugiere Renato Lessa, Arendt realiza
un “elogio de la acción fundada en la calidad mundana del juicio. O sujeto
político arendtiano no precisa tener la llave de la historia, no precisa
comprender el todo para actuar. Lo que importa es que tenga una postura
ética” 1 2 8 .    De manera que la acción, mismo sin saberlo, sin la clara
conciencia, era la ocupación de la Plaza, lugar abierto, público, localizada
enfrente a la casa de gobierno, lindera a la Catedral, rodeada de ministerios,
reparticiones públicas y de una extensa tradición asentada en la lucha de los
sectores populares. Con ese objetivo y ante la necesidad de información, la
ausencia de resonancia pública de la situación vivida, y en función de la
existencia de plazos cada vez más dilatados, se tomó esta primera e inédit a
iniciativa. Existía una necesidad física, visceral, de romper el silencio
oficial, de sensibilizar a la opinión pública, de quebrar las estructuras


126
      Ver Mignone Iglesia y dictadura. 1986.
127
    Arendt, H. A Condição Humana.1991, p.35
128
    Cf. Caderno Idéias Jornal do Brasil del 10-8-88.




                                                                              69
70

paralizantes del miedo, de demostrar que los argumentos esgrimidos por el
gobierno para enfrentar las primeras presiones de una comunidad
internacional que comenzó a manifestar su preocupación por la creciente ola
de violencia, carecían de fundamento.


                 Esa primera presión internacional resulta del secuestro y
desaparición de notorias               personalidades públicas. Por otro lado, la
incorporación del tema de los derechos humanos, como elemento central de
la política exterior norteamericana bajo la administración Carter 1 2 9 , aunada
al papel de actores transnacionales como Amnest y Internacional, de la Liga
Internacional de los Derechos Humanos y de la Comisión Internacional de
Juristas en la formulación de denuncias irá demandar esfuerzos que se
traducen en una sistemática campaña de desinformación. Los comunicados
de la Junta se estructuran ad eternun sobre dos lógicas arguméntales. Una de
ellas obtenía sustento ideológico en la doctrina de Seguridad nacional. Como
vimos, la existencia de un poderoso enemigo interno que contaba con fuertes
aliados internacionales – entre ellos las organización transnacionales                               y
gobiernos referidos – era enfrentando con determinación por el gobierno y
su población en una guerra que se libraba “más allá del bien y del mal”.
Observamos ya, que ese discurso ordenancista y belicista había contado con
significativos apo yos de sectores sociales y políticos que endosaban, efusiva
o silenciosamente, la acción de la fuerza “redentora”.



129
   Si por un lado la política exterior norteamericana causó serios problemas a la Junta es posible ver
que la política de Derechos Humanos tuvo dos pesos e dos medidas Lo que cuenta como violación
depende no tanto del acto como de la persona que lo comete. Noan Chomsky muestra que la política
americana no tuvo una lógica clara, comentando el esfuerzo realizado por la administración Carter
para evitar que el Congreso legalice un proyecto de ley que obligaría a los representantes
americanos en el banco mundial y en otras instituciones de prestimos internacionales a votar contra
los fondos y créditos destinados a las naciones que violan los Derechos Humanos. El argumento de
Carter fue en el sentido que ese proyecto podía perjudicar los ‘esfuerzos para impulsar la mejoría
de los Derechos Humanos’. Chommsky sugiere que una “interpretação mais razoável é que a lei
serviria para permitir alguma pressão sem sentido contra Estados clientes que são campeões na
violação de Direitos Humanos” y muestra que la ayuda militar a la Argentina fué reducida de 32
para 15 millones de dólares en función de las denuncias de violación a los Derechos Humanos, pero
informa que al mismo tiempo, la Junta recibió um prestimo de 105 millones de dólares del Banco
Mundial. Otro de 32 millones de dólares de BID y, del FMI un crédito disponible de 100 millones
de dólares. (Chomsky:, Noan, “Administração Carter:mito ou realidade” en Encontros com a
Civilização Brasileira nº 15. Rio de Janeiro,1979, p. 30




                                                                                                   70
71

             El segundo argumento defendía que el eficaz accionar de la Fuerzas
Armadas había conseguido derrotar a la subversión. Entonces, la subversión
derrotada contaba con, y accionaba sus, fuerzas aliadas internacionales con
el objetivo de desprestigiar – a través de cierta “prensa cómplice” – la
imagen del país. Para el régimen, las presiones ejercidas por el gobierno
Carter, aliados naturales en esta guerra sin fronteras, solo podía entenderse
por la manipulación informativa del enemigo derrotado. Esta situación
colocaba al gobierno frente a un “difícil dilema”: explicar el porque de la
existencia de personas “supuestamente” desaparecidas. No era tarea fácil,
como el propio gobierno                    reconocía. No obstante, las explicaciones
difundidas y defendidas hasta el hartazgo, fueron suficientemente efectivas
para crear una especie de “zona de consenso” por la cual muchos
consiguieron transitar. La profusa campaña informativa, tanto interna como
externa, se estructuró en torno de cuatro simples argumentos. Con ellos se
pretendía deslindar el conocimiento y responsabilidad de la junta sobre los
“supuestos” desaparecimientos:


      1) Se trata de personas que pasaron a la clandestinidad.
      2) Han sido muertos en algún ajuste de cuentas por las propias bandas de
         delincuentes terroristas.
      3) Abandonaron el país cambiando de identidad.
      4) Imposibilidad de reconocer los cuerpos mutilados a raíz de
         enfrentamientos. 1 3 0


             Como se podrá percibir, proponerse a desmontar esa trama - que el
miedo y la negación tornaba lógica – no resultó en tarea fácil. Tampoco fue
fácil mantenerse juntas en medio de las permanentes agresiones e
intimidaciones. De cualquier forma, la decisión del encuentro en el espacio
público de la Plaza de Mayo inició una nueva y fecunda etapa de lucha
contra el autoritarismo que se proyectará en el proceso de transición
democrática, así como, en los diversos gobiernos posteriormente electos.



130
   Sobre estas y similares afirmaciones véase el libre editado por el ejercito argentino El Derecho a la
Libertad. Buenos Aires. 1980




                                                                                                           71
72

         Catorce madres aceptaron la sugestión de Azucena y acudieron a la
convocatoria del primer encuentro en la Plaza con el objetivo principal d e
redactar un pedido de audiencia a la Junta de Comandantes. Ese primer
encuentro fue marcado, ingenuamente, para el sábado 30 de abril de 1977.
Catorce madres solas, en la inmensidad de la plaza:


            Se ve que el sábado es día que la gente va a tomar sol y a ver
            las palomas. Pero a nosotras nos interesaba el grueso de la
            gente. Teníamos que gritarlo, hablarlo, informar lo que se
            pasaba con cada una de nosotras. Que la gente nos escuche,
            que nos ayude, que nos tienda una mano.
            Cuando se contaba un hecho, entonces la gente se horrorizaba,
            la gente tapa los ojos, los oídos, tapa todo. Son pocos lo que
            nos escuchan (...)porque no creen! Inclusive no nos creen.
            Ninguna explicación nos creen!” Bueno, resolvimos que se vaya
            un próximo viernes y se esté en la plaza. Y el viernes vino más
            gente. Pero, una señora que creía en mil cosas dijo: los viernes
            son días que no dan suerte, ¿podemos cambiarlo? Y lo
            cambiamos para el jueves(...)(entrevista con Juanita de
            Pergament, Madres)



          Esa decisión y la repetición semanal de sus reuniones toman de
sorpresa a la Junta de Comandantes que demorará algún tiempo para
reaccionar ante el número creciente de madres que, a cada semana, desafían
la prohibición de reunión y las disposiciones del estado de sitio. En ese
momento se reunían en los canteros laterales de la plaza para redactar
alguna carta, firmar petitorios y pasarse lo escasas informaciones. No
demoró mucho para que el grupo inicial de catorce comenzase a oscilar en
torno de 60 o 70 madres. En realidad es un número poco expresivo
principalmente,   si se tiene en cuenta    la dimensión del terror; aunque
significativamente provocador desde el punto de vista de las autoridades.
Estas, sorprendidas por lo inédito de la situación, amenazaban detenerlas por
asociación ilícita ordenando que “circulasen”. Es interesante notar que por
la primera vez las madres acataron la orden impartida por la autoridad
policial: comenzaron a caminar, de a dos, tomadas del brazo, alrededor de
la pirámide central de la Plaza de Mayo. Caminando se pasaban sus
novedades; firmaban cartas y caminando informaban a donde debían hacer




                                                                          72
73

el próximo encuentro. Se observa que en esta relación de alteridad con el
otro que representa el orden que se cuestiona, se construye en esos
encuentros y marchas la identidad social de las Madres. Además, la
repetición semanal de sus encuentros institu ye un tiempo estructural,
sincrónico “repetitivo, con conteúdos cognitivos e afetivos característicos. È
um tempo social, fortemente ligado à experiência e à visão de mundo de uma
sociedade ou civilização” como muestra, en outro contexto, Maria Laura
Cavalcanti recuperando la relación existente “entre as formas de marcação
do tempo e a atividade simbólica dos homens” 1 3 1 discutida por Durkheim en
Las Formas Elementares de la Vida Religiosa.


              Durante mucho tiempo, tiempo mayor de lo imaginado, las
marchas siguieron la consigna del silencio y esto respondía a dos cuestiones
principales. Primero, fue un medio de evitar responder las provocaciones de
que, en grados crecientes, eran objeto por parte de las fuerzas de seguridad y
también – como veremos – de no pocos ex - ciudadanos. Segundo, fue una
expresión simbólica de manifestar que la palabra, bajo la dictadura, se
encontraba postergada. Solamente en los últimos meses de 1983 romperán la
consigna del silencio y, como nueva modalidad de acción, dos madres por
semana ofrecen al terminar la marcha un testimonio oral.


               El primer paso fue dado y, al mismo tiempo, la resolución de
asumir el pedido conjunto implicó en realizar el pasaje mi hijo - todos los
hijos, pasaje que permitirá a las madres recuperar socialmente su rol
protector extrapolando el rol socialmente definido como esencialmente
doméstico 1 3 2 . Esta dimensión de inclusión en lo colectivo resulta de un
proceso de aprendizaje político que transforma la lucha individual en la
lucha por todos. Igualmente, como señala Jean Franco, esta resistencia no
hubiera sido posible si las madres no se hubieran comportado como madres,
recusándose a aceptar los calificativos mediante los cuales el régimen
identificaba a sus hijos. Sugiere también, que este pasaje envuelve una


131
    Cavalcanti, Maria Laura Viveiros de Castro. O Rito e o Tempo. Rio de Janeiro, Civilização Brasileira,
1999, p.77
132
    Kordon, Diana y Edelman, op. cit. 1984.




                                                                                                       73
74

transformación radical de la maternidad, transfiriéndose de una esfera
esencialmente privada para una esfera pública, permitiendo, de esta forma,
socializar la maternidad deslocándola del plano específicamente individual.
De la misma manera, las Madres no solo reaccionaron ante una situación
específica sino que mostraron la posibilidad de transformar su protesta en
una posición ética. Privilegiar su rol materno significó también poner de
manifiesto su particular respeto por la vida humana, por la condición
humana asentada en la pluralidad, en la diversidad y en la esperanza que,
como muestra Arendt, resulta de “la natalidad, es decir, de la permanent e
capacidad que tienen los hombres de comenzar de nuevo” 1 3 3


                    (...)es la madre la que sale a la calle, no solamente por el
                    motivo que el padre pueda ser el sostén económico de la
                    familia, sino porque hay una fuerza interior que hace que la
                    madre salga a defender a su hijo. Sin fijarse en lo mínimo si
                    ella participaba ideológicamente en la lucha de su hijo, si
                    estaba o no de acuerdo en que su hijo era un militante político
                    o sí, cuando se lo llevaron sabía que era un militante político,
                    representante     de    fábrica    o     de    universidad(...)en
                    absoluto(...)corriendo todos los riesgos, exponiendo su vida
                    como la expone una madre cuando da a luz a su hijo. Creo que
                    el primer acto de amor de una mujer es el acto de dar vida a un
                    hijo, corriendo el riesgo de la propia vida. Y creo que eso se da
                    después, nuevamente cuando se nos llevan a los hijos.
                    (entrevista con Maria del Rosario Cerruti - Madres)”

                Su rol protector se evidenciará no solo en la tenacidad de su lucha
como también por el hecho de desestimular, desde un primer momento, hasta
bien avanzada la transición, cualquier esfuerzo de los sectores juveniles de
acompañarlas en su marcha semanal:


                     Nosotras tuvimos una relación con los jóvenes muy particular.
                    Ellos siempre se nos acercaron, pero nosotras los sacábamos
                    de la plaza, para protegerlos y no porque no quisiéramos su
                    presencia. Sabíamos que un joven, sobre todo un joven que
                    tuviera vinculación con la pérdida de algún desaparecido – en
                    ese caso peor, pues era mucho más indicado como subversivo.
                    Nosotras les pedíamos que se fueran, que por favor no se
                    acerque, no queríamos que se lleven más jóvenes, los
                    mantuvimos a raya, era una gran responsabilidad.

133
      Arendt.H. op.cit. 1991, p.181.




                                                                                  74
75

               Sabíamos que por lo mínimo se llevaba a un joven. Ser joven
            era un delito en esa época y un joven que intenta dar un paso
            adelante, prácticamente, se firmaba su propia condena (...)les
            decíamos que no se acerquen, que se vayan(...)llegó un
            momento que nos sentíamos como leprosos. No queríamos
            contagiar con el peligro que significaba nuestra presencia,
            nuestro accionar, contagiar sobre todo a los jóvenes que
            estaban tan desprotegidos. Era una actitud muy instintiva yo
            diría un poco como sobreprotección maternal, era como querer
            alejar del peligro a nuestros propios hijos. (Entrevista con
            Carmen Cobo, Madres y Familiares)

         Su rol protector y su inclusión en el plano colectivo a través del
pasaje mis hijos – todos los hijos, habla no sólo de la constitución de un
movimiento de resistencia y de formación de identidad social construida en
la relación conflictiva y permanente contra el Estado. Habla también de la
importancia de los lazos afectivos que dan lugar, en los términos de la
tipología ideal weberiana de la acción social, a una        acción afectiva
particularmente emotiva y que deviene racional con relación a valores y que
construye la base de la constitución del movimiento. Para muchos, la
participación activa permitió una suerte de compensación frente a la violenta
ruptura de los vínculos afectivos provocados por la desaparición. Rupturas
que se extienden al ámbito de las relaciones familiares, al ámbito laboral y
al de las relaciones interpersonales, como surge de la memória de Maria del
Rosario Cerruti una de las primeras Madres a participar del movimiento:


              La única forma de encausar esa desesperación era hablar con
              otra madre que necesitaba lo mismo que yo. Todo esto no tiene
              explicación humana, no se puede razonar(...)si se ha cometido
              un delito, que se juzgue, que se lo condene, pero esto no(...)A
              una mente mediocre como de las madres que estábamos
              acostumbradas a lavar ropa, a planchar, a hacer la comida y
              a educar a los hijos y nada más, no podíamos entenderlo.
              Todo este encause de esta locura nos salvó, porque si no
              hubiéramos entrado todos en el manicomio. Entonces era
              descargar toda nuestra tensión, era como una terapia d e
              apoyo, nos dábamos fuerza. Cuando aquella bajaba, yo le
              daba fuerza; cuando yo bajaba, la otra me daba fuerza.
              Entonces, todo eso nos fue alentando, fuimos entendiendo
              muchas cosas (...)Nos fuimos dando cuenta de que esta
              situación era eminentemente política, nuestra lucha y lo que
              había pasado. Entonces llegamos a una conclusión: que todas
              las madres –estas que estábamos luchando – buscábamos a




                                                                          75
76

               todos los hijos y que todos esos hijos eran nuestros. Eso lo
               entendimos, que luchábamos por todos. (Maria del Rosario
               Cerruti, Madres)

         Ese pasaje es también revelador del proceso de politización de las
Madres, es decir, marca el pasaje del movimiento individual hacia lo
colectivo. Inclusive de comenzar a explicar lo que hasta entonces se negaba,
es decir, que sus hijos hicieron parte de la lucha colectiva y de la militancia
política anterior y que, por lo tanto esa situación derivaba de un proyecto
económico específico de profundización del modelo de capitalismo
dependiente.




         El grupo de Madres que institu yó como punto de referencia el
espacio público de fuerte contenido simbólico de la Plaza de Mayo,
encontraba dificultades para establecer mecanismos de contacto entre sus
integrantes en función de la falta de local para reunirse. Si bien es cierto
que desde un primer momento se compartía el espacio ocupado por
Familiares, diferencias de propuestas y de evaluación determinaron la
división de los afectados en ámbitos diferentes. Esto deja en evidencia desde
un primer momento, el grado de heterogeneidad               y diversidad de
orientaciones dentro del MDH. Diversidad que se acentuara en 1983 en el
contexto de la transición y consolidación de la democracia.


            Decíamos que una fuente de heterogeneidad era política. En
efecto, el distanciamiento del local ofrecido al grupo de Familiares por l a
Liga Argentina por los Derechos del Hombre se fundamentaba en clara
evaluación política. La Madres entendían que compartir un local vinculado a
una corriente política – en el caso el Partido Comunista – podría implicar en
la necesidad de hacer concesiones o negociar determinadas posturas y
posicionamientos. Conforme los testimonios recogidos el grupo de Madres
no cuestionaba la supuesta peligrosidad resultante del vínculo de la Liga con
el PC –conforme se encargaban de enfatizar los funcionarios del Ministerio
del Interior con el objetivo de inhibir      la acción colectiva. Lo que se
cuestionaba era la posición y el discurso del Partido Comunista con relación




                                                                            76
77

al Proceso de terror adoptado y, como vimos, el apoyo “crítico” que este
daba al gobierno de Videla.


                 Así, la decisión de permanecer en la Plaza fue dada por la
necesidad de marcar una posición política y por la necesidad de trascender
el ámbito privado en el que se movían los afectados. La desesperación y el
“instinto” hicieron de ese espacio previamente clausurado, el ámbito desde
el       cual      darían      públicamente          su      lucha.    Sin    fronteras    y   sin
contemporizaciones. Se entiende también que la Plaza era el espacio
adecuado para interpelar al transeúnte indiferente o desinformado:


                    Teníamos que gritarlos, hablarlo, informar lo que se pasaba
                    con cada una de nosotras; que la gente escuche, que nos ayude,
                    que nos tienda una mano(...)cuando se constata un hecho,
                    entonces la gente se horrorizaba, la gente tapaba los ojos, los
                    oídos, todo, Son pocos los que nos escuchan, por que no nos
                    creen. Inclusive no nos creen. (Entrevista con Juanita de
                    Pergament, Madres)

                Arendt había señalado la importancia de la normalidad del “mundo
normal” como elemento de protección contra las denuncias de los crímenes
cometidos por el totalitarismo dejando claro que:


                    Os homens normais não sabem que tudo é possível e,   diante
                    do monstruoso, recusam-se a crer em seus proprios olhos e
                    ouvidos, tal como os homens da massa não confiaram nos seus
                    quando se depararam com uma realidade normal onde já não
                    había lugar para eles 1 3 4 .

       5) Marchas y Contra-Marchas: Ofensiva Represora


                  La actividad de los afectados se orientaba en                    el sentido de
movilizar la mayor cantidad de familiares posible como forma de
empoderamiento               para        lograr   ejercer    presión     sobre   las   estructuras
gubernamentales. Este trabajo se realizaba de forma subterránea. Grupos de
pares transmitían “boca a boca” y                           - mediante       paciente trabajo de


134
      Arendt, H. Op. cit. 1979b, p.195




                                                                                               77
78

investigación - peregrinaban de “casa en casa” contactando y estimulando a
los nuevos afectados a realizar su denuncia, y en la medida de lo posible,
incorporarlos a los grupos. Debe prestarse atención para el hecho de que
este contacto inicial significaba en si mismo una acción virtualmente
solidaria. A su vez, continuaban aferradas a la esperanza de obtener la
audiencia solicitada en casa de gobierno.


                Será en Junio de 1977, es decir, un año después del golpe, que por
vez primera el Ministro del Interior General Albano Harguindeguy, accedió
al reclamo recibiendo tres Madres en representación del grupo. La
evaluación del Ministro, apoyada en una absoluta soberbia era que: “sus
hijos se habrán ido con alguna muchacha o estarán en el exterior” – sic. La
respuesta de las Madres fue clara y decisiva: informaron de su decisión de
no abandonar la Plaza hasta la aparición con vida de sus hijos. Decisión que
se cumplió inexorablemente.


                 Conviene detenernos un poco en las modalidades         de lucha
implementadas. Ya entonces, las presiones físicas y psicológicas tendientes
a establecer una lógica privada de relaciones disciplinares 1 3 5 no eran
suficientes para contener el emergente movimiento.             Si es verdad que
muchas puertas se cerraban, otras se entreabrían. La busca incansable por
estas        brechas –más allá de los resultados obtenidos – generaba nuevos
ánimos al tiempo de permitir establecer nuevos objetivos. Ese esfuerzo
empezó a materializarse en diversos petitorios y solicitadas. En aquel
momento, estos eran los únicos medios que permitían – a un alto costo,
material y humano – un espacio importante de publicidad. Sobre es a
modalidad de acción nos cuentan que:


                    Cada solicitada era el paño de lamentos; parece una tontería
                    hacer una solicitada, pero, hasta que se juntara el dinero,
                    hasta que se consiguiera quien la publique (...) Claro, a la
                    distancia, que ganábamos con esto. Pero talvez estábamos
                    empleando meses en eso y, por lo menos, teníamos un objetivo


135
      Bruner, J,.J. 1982ª,p.561




                                                                               78
79

                 en nuestra vida: hacer una solicitada. Bueno sentíamos que no
                 estábamos solas.( Entrevista con Cata Guagnini - Familiares)

            La primera solicitada resultó de la iniciativa de la Comisión de
Familiares y fue endosada por 136 firmas, aparece en el diario La Prensa,
en septiembre de 1977. Una semana antes de su divulgación, el régimen dio
muestras de que no toleraría la decisión anunciada al ministro del Interior y
procedió a la detención de 15 Madres en la ronda semanal.


            A pesar de haber omitido de la dirección del grupo que funcionaba
en la Liga –por temor, desatención, o ingenuidad – 300 nuevas firmas se
incorporarán al mismo texto, repetido y publicado, un mes más tarde. En ese
nuevo texto recuperan la idea de marcar presencia en el día de la madre a
través del envío de 1700 tarjetas individuales al Ministro del Interior. Estas
acciones se constituyeron en paso decisivo en la ruptura inicial de la
“cultura del miedo” y en la propia estructuración de la identidad del grupo.
Vimos que esto significaba una motivación especial en su lucha. Faltaría
agregar que significó también una superación del prejuicio relativo a la
contaminación que podría resultar del pedido conjunto conforme nos
informa el testimonio siguiente:


                 Cuando sacamos una primera solicitada con la firma de 136
                 personas fue también una decisión. En ese momento se miraba
                 mucho si, en un diario, negro sobre blanco, tenía que aparecer
                 mezclado a os nombres de los familiares donde quizás atrás de
                 tu nombre estaba el de un desaparecido que pudiese ser
                 incriminado de Montonero, del ERP, de subversivo, de vende
                 patria. Había un poco de resistencia a que se sacara la primera
                 solicitada (...)En nuestro movimiento también hubo que ir
                 venciendo    sobre los miembros que lo constituíamos, el
                 concepto de que los desaparecidos era subversivos. (idem)

            La segunda solicitada habla de la superación de la idea de
contaminación así como del fortalecimiento de los lazos vinculantes y del
potencial     de       movilización.    Elementos   poco    compatibles    con    las
orientaciones del régimen que pronto responderá de su manera habitual. En
la misma fecha, el 14 de octubre de 1977, se programa la entrega de un
petitorio    a    la    Comisión   de   Asesoramiento      Legislativo   (CAL).   La




                                                                                  79
80

convocatoria fue respaldada, según diversas fuentes periodísticas, por
aproximadamente mil personas. Dicho petitorio demandó el esfuerzo de
meses de trabajo y estaba avalado por 23.972 firmantes. De ese total, 5302
firmas corresponden a afectados; 1300 corresponden a obreros de la fábrica
Mercedes Benz en donde nueve integrantes de la comisión interna habían
desaparecido. El petitorio no fue recibido y, como resultado de la nueva
osadía, 300 madres fueron detenidas. Era claro, entonces para la Junta, qu e
no se trató de un bluff la comunicación hecha al General Harguindegu y
meses antes de no abandonar la Plaza.


                   La ausencia de resonancia social por el doble condicionante de la
rígida censura y de la “ausencia de interés” de los medios de comunicación
de registrar esta protesta fue suplida, en parte, por la estrategia de publicar
materia paga arriba mencionada y sobre la cual volveremos adelante. En ese
momento era claro para la Junta que no se podía ignorar el alcance del
movimiento. Sus acciones hacían                      casi imposible recepcionar cualquier
visitante extranjero pues, con seguridad allí estarían las Madres haciendo
entrega de sus comprometedores testimonios. En los términos de Alfred
Schutz se trata de una “acción expresiva” es decir la acción en que el acto r
busca pro yectar los contenidos de su conciencia ya sea para retenerlos o
para comunicarlos a otros. Se trata de una acción “genuinamente planejada
ou projetada, cujo motivo ‘a fim de’ é o de que alguém tome conhecimiento
de       alguma coisa” .          Schutz muestra que esos actos expresivos siempre
poseen un significado para el actor, siendo, por                                   lo tanto, acto s
genuinamente             comunicativos          “que     tem      por    objetivo       sua    própria
interpretação” 1 3 6 . Así, desde la perspectiva de los dueños del poder era
menester entonces adoptar medidas claras y ejemplares para cohibir su
crecimiento.




136
      Véase Schutz, Alfred, Fenomenologia e Relações Sociais, RJ. Zahar, ed. 1979, p.174-175




                                                                                                   80
81



   6) Apretando el cerco




      Las dos primeras solicitadas auspiciadas por la Comisión de
Familiares motivaron el deseo de Madres de realizar otra      solicitada en
conjunto. La fecha escogida no podría ser más significativa: 10 de diciembre
de 1977, nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos. En ese momento no se imaginaba, claro, que la iniciativa traería
aparejada nuevas y serias       consecuencias. Dos días antes de la fecha,
mientras un grupo ultimaba los detalles y recogía las contribuciones en el
atrio de la Iglesia de Santa Cruz, fueron sorprendidos por un operativo que
culminó en el secuestro de 14 de ellos, entre los cuales, las dos primeras
Madres,     Mary Ponce de lo Bianco y Esther de Carriaga junto a dos
religiosas de nacionalidad francesa Alice Domon y Leonie Renée Duquet. La
faena no estaba completa. En efecto, dos días mas tarde, será secuestrada en
la puerta de su domicilio la fundadora del movimiento de Madres: Azucena
Villaflor de Vicenti. Las informaciones que llevaron a la concepción de esa
operación    fueron precisas. Los mercaderes del miedo supieron cuándo y
cómo golpear. El proceso de infiltración de los grupos, llevado adelante por
integrantes del sector de inteligencia de la Marina     de Guerra    en los
primeros días de octubre, fue exitoso. Ese operativo señala algunas
dimensiones ya presentes embrionariamente. La primera de ellas es que se
reconoce a través de esa operación represiva la importancia política que
estaba adquiriendo el movimiento iniciado ocho meses antes - el 30 de abril
de 1977. Otra dimensión es que, a partir de entonces, se agudizan las
relaciones conflictivas entre el régimen y la sociedad internacional, de la
cual provendrán los más significativos apoyos al movimiento de la Madres ,
permitiendo la internacionalización de las informaciones y de la defensa de
los derechos humanos y, a su vez permite, establecer un círculo protector
sobre las familias afectadas.


             Ningún medio de comunicación notició el secuestro masivo.
Tampoco mereció denuncia o manifestación de repudio de ningún sector




                                                                         81
82

nacional.         En contrapartida, levantó una    fuerte reacción internacional,
producida primeramente por el gobierno francés, desdoblándose en
denuncias formales elevadas a la Junta. Esta           llevará dos semanas para
manifestarse. Y lo hace por medio de una burda trama informativa en la
cual imputa el secuestro de las dos religiosas de nacionalidad francesa, al
accionar de la organización guerrillera Montoneros y, claro, omite cualquier
mención al resto de los familiares secuestrados. Según su versión, la
organización en cuestión imponía, como condición indispensable para
liberación de la las religiosas, una lista de exigencias que         el gobierno
debería cumplir inmediatamente.            Nuevamente encontramos una actitud
semejante a aquella que Arendt identifica como una de la características de
la gestión totalitaria, es decir, el empleo de la mentira “que desfigura os
fatos para adequá-los a uma ideología” 1 3 7


                 No resta duda que supieron golpear, y golpear bien. Como no
podía dejar de ser el miedo se reinstalará en el seno del movimiento,
provocando una retracción. Después del secuestro de Azucena retornar a la
plaza demandó un esfuerzo denodado conforme recuerda la Sra. Juanita de
Pergament:

                    Después de cada llevada, de cada represión, la presencia en
                    nuestras marchas disminuía demasiado. Una semana antes (de
                    secuestro) habíamos llegado a cien madres en la Plaza; el
                    jueves posterior éramos solo treinta, las otras tuvieron
                    miedo(...)Teníamos que volver a caminar, a dar confianza para
                    que vinieran.

                  El año de 1977 cierra nuevo ciclo de esperanza, como deja claro
el tradicional mensaje presidencial de final de año. Deja clara y refuerza,
en el plano discursivo, la ofensiva contra las Madres iniciada con la acción
de secuestro arriba referida. El mensaje, que resbala por una orientación
positivista,         fue dirigido a la “Familia” por entender que se trata de la
“célula vital de la sociedad por ser “maestras en la fe, por ser escuela de
justicia, por ser templos de amor”, tuvo un destinatario particular: aquellos
que – de la perspectiva del gobierno – no supieron dedicarse a cultivar ese

137
      Arentd, H. 1979, p. 215




                                                                              82
83

conjunto de cualidades. Estas personas tendrán que “pedir perdón al Señor
por los errores cometidos(...)seamos severos en considerarlos –advierte-
porque hemos errado tal vez mucho por la acción ,pero, también por que no
es menos grave haber pecado también por la omisión, dejando de hacer el
bien que pudimos realizar 1 3 8 ” Puede observarse una extraña retórica que
justifica lo que la Junta califica de guerra, como siendo una guerra de
carácter religiosa. Y, como se ve, ahí está la respuesta a la Navidad en Paz
reclamada en las solicitadas.



                Ese cuadro demandó esfuerzo redoblado, para iniciar un año que
se anunciaba poco revelador y, con el preanuncio de graves obstáculos, que
irían interponerse en la marcha de las Madres.                                 La proximidad del
campeonato mundial de fútbol, disputado en el país, había desatado como
veremos adelante, una campaña de boicot producida por algunos sectores de
exilados residentes en Europa. Tal campaña fue fácilmente revertida por la
Junta que, a través de actos de manipulación comunicativa inventó
manifestaciones de apo yo auspiciadas por el fervor nacionalista que la
propaganda oficial estimulaba: ” En este mundial tenemos que jugar de
argentinos” era uno de los slogans repetidos continuamente. Si hasta ese
momento, las relaciones de los afectados con la sociedad se caracterizaban
como         de    incredulidad        e   indiferencia,        a   partir    de    entonces   serán
transformadas en desprecio y agresión. Entretanto y por otro lado, las
circunstancias del campeonato abren otras posibilidades con relación a su
visibilidad y a los contactos que a partir de entonces se establecen con
buena parte de la prensa internacional.




138
      Mensaje de Videla de encerramiento del año. Cf. El Clarin 24 de diciembre de 1977.




                                                                                                 83
84




CAPÍTULO 3
LOS PASOS PREVIOS
       1) En busca de apoyo internacional


           En este capítulo nos proponemos presentar los conflictos, apo yos y
alianzas que se establecen en dos contextos históricos específicos. El primero es
pautado por la realización del Campeonato Mundial de Fútbol realizado en el país
en 1978 y el segundo se refiere al arribo de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH) para investigar in situ la situación de los derechos
humanos. En ambos contextos el régimen induce una movilización nacionalista
y chovinista – una especie de redención del fascismo -                        que produce     una
interacción perversa entre el régimen y la sociedad 56. También hacemos
referencia a los primeros viajes internacionales realizados por las Madres – de
forma absolutamente precaria -                     en busca de apo yo. Discutimos también     las
tareas realizadas por los organismos – recopilación de testimonios - ante el
arribo de la           CIDH y mostramos el impacto de esa visita sobre la sociedad y
sobre el movimiento, así como su crecimiento a partir del año de 1980.


               Las amenazas concretas y                    la sistemática campaña de distorsión
comunicativa, aumentaban en grado no despreciable, el aislamiento social de las
familias directamente afectadas. Recordemos que, exacerbando las lecturas de
carácter organicista, los afectados eran vistos como portadores de una seria
enfermedad social. Para esto contribuía – más allá del miedo existente en la
sociedad – la conformidad de no pocos sectores, sobre la validez y legitimidad
del discurso que sustentaba la idea                    de una guerra sucia. Un segundo elemento,
que tal vez contribu ya para comprender el aislamiento, se encuentra enraizado en
lo que parecía ser un difundido y fecundo sentimiento de descreencia – que
funcionó como                mecanismo de negación de aquello que se                conocía    o,




56
     Corradi, J. “The mode of destruction: terror in Argentina”




                                                                                        84
85

simplemente, se intuía. Kordón y Edelman 57 citando Bruno Bettelheim, observan
que:


                 La negación es la más antigua, primitiva, inadecuada e ineficaz de
                 todas las defensas psicológicas utilizadas por el Hombre. Cuando el
                 hecho que se niega es potencialmente destructivo, la negación es la
                 más perniciosa de las defensas psicológicas, ya que no permite
                 tomar las medidas apropiadas para protegerse de los peligros
                 verdaderos. La negación, por lo tanto, deja al individuo en una
                 posición sumamente vulnerable ante los peligros de los que ha
                 tratado de defenderse.

              Negación y, podría decirse, hasta una cierta complicidad de no pocos
sectores, en particular de las clases medias, que no querían permitir que nada les
empañase la deslumbrante posibilidad de obtener ventajas comparativas de un
mercado que, orientado por un fuerte darwinismo social, premiaba la capacidad
individual. A su vez el mercado, en cuanto elemento fundante de la dominación
social autoritaria, cumplirá la función de disciplinar y re-socializar a los
individuos, acentuando la privatización de las relaciones sociales y la
individualidad, en desmedro de los anteriores sistemas de reconocimiento
colectivos que el propio mercado se encargaba de disolver 58. Ambas situaciones,
es decir, el miedo y la descreencia, contribuían para que el silenciamiento social
de estas cruciales violaciones perdurase.


               La eficacia de las diversas formas de control social, tanto en la calle
cuanto en       la casa, permitía la manutención de la situación arriba descripta.
También es posible notar que en ambas esferas                                   existía una acentuada
autocensura que delimitaba y estructuraba las nuevas normas de comportamiento
social. Esto puede ser visto desde el cuidado extremo con la apariencia física de
manera a no parecer o sentirse extraño, en una sociedad suficientemente capaz de
detectar, y estigmatizar cualquier conducta no conducente con el nuevo orden.
Aquellos ciudadanos que en tal contexto, serían “diferentes” - jóvenes, de pelo
largo; homosexuales; drogados y claro, quien se atreviese a pensar diferente –
corrían serios riesgos. Esta situación corresponde a lo que Lovas y Anderson - -

57
   Cf.Kordon, D. y Edelmam, L. “Efeectos psicológicos de la represión – segunda parte”. en Desaparecidos.
Boletin del equipo reasistencia Psicológica Madres de Plaza de Mayo. Buenos Aires, Casa de las Madres s/d.
58
   Landi, º Crisis y Lenguajes Políticos, Buenos Aires, CEDES, vol, 4 nº4, 1982




                                                                                                      85
86

denominan de “fase pasiva del terror” en la cual se consigue el máximo de
control con el mínimo dispendio de energía: autocensura; inexistencia de
comentarios que puedan tornarse dudosos, en síntesis, disminución de la práctica
comunicativa 59.


               Es lógico pues, que frente a problemas tan candentes, como los
denunciados por las familias afectadas, se mantuviese un “eficaz” silencio. Por
paradojal que pueda parecer esta situación colocaba en un mismo nivel el
discurso de victimas y victimarios: ambos sólo conseguían escuchar el eco de su
propia voz. La diferencia estriba en que, en cuanto el régimen interpretó este
silencio como resultado de la conformidad de la sociedad civil a sus prácticas y
discursos, los afectados colocaban en sus debidos lugares - aún sin saberlo – los
elementos fundantes de esa conformidad: el miedo instalado capilarmente en la
sociedad.


             Esta situación dio lugar a que se percibiese que, una vez agotadas las
instancias internas de denuncias, se tornase necesario concentrar esfuerzos para
promover una acción de denuncia testimonial ante diversos organismos
internacionales avocados a la defensa y protección de los derechos humanos en la
región, y a los cuales, con anterioridad, habían sido emitidas comunicaciones
individuales:


                   Cuando empezamos a hacer el registro de todas las instituciones del
                   exterior a las cuales enviamos nuestras denuncias: OEA, Naciones
                   Unidas, Parlamento Europeo, nos hace comprender que nosotras
                   teníamos que salir a buscar el apoyo del exterior. ( entrevista con
                   la Sra. Elida Galeti, Madres)

             Como puede observarse, al constatar que en principio        eran pocas y
limitadas las acciones que restaban y podían realizarse en el país, se conclu ye y
se resuelve avocarse a la internacionalización de sus denuncias. Contribuye para
esta decisión, la clara percepción           sobre el apo yo que podían obtener de la
prensa internacional. Era sintomático el hecho de que algunos medios de
comunicación se encontraban desde algún tiempo atrás, formulando con ciert a

59
     Lovas y Anderson, “Terror in Hungary”




                                                                              86
87

periodicidad, denuncias relativas a la situación Argentina. Esa pauta resultaba de
la gran cantidad de desaparecidos de diferentes nacionalidades, cuyas familias
presionaban sus respectivas representaciones diplomáticas


             De la misma manera, los afectados notan que las noticias publicadas en
el país seguían un curioso camino. Observan que algunas noticias         sólo eran
publicadas internamente una vez que las mismas hubiesen sido difundidas en el
exterior. Hay aquí un indicador de la relevancia del papel desempeñado por los
corresponsales extranjeros en la difusión de denuncias hecho que, de un lado
contribu ye para la formación de la identidad social de las Madres y, por otro
lado, para la legitimación de sus posiciones.




   2) Los afectados y el Campeonato Mundial de Fútbol


         Sin duda fue esa la situación creada en el contexto de la realización del
Campeonato Mundial de Fútbol disputado en el país en 1978.            No requiere
mayores esfuerzos visualizar el interés que despierta un evento de esta naturaleza.
Fuera del campo estrictamente esportivo el posicionamiento adoptado por cada
uno de los actores discutidos, es decir, los miembros del régimen y sus apo yos de
un lado; y los organismos de derechos humanos, por el otro, delimitaran el campo
de conflicto en esa particular co yuntura. Provendrán de la sociedad internacional
las críticas más contundentes al régimen y el apo yo y visibilidad buscada co n
tanta convicción por los afectados.


             Por ocasión de ese evento, diversos medios internacionales de noticias
se volcaron a cubrir la movilización de las “madres locas” que se encontraban en
la Plaza de Mayo. Las Madres reconstruyen, a través de la memoria, ese contexto
histórico:


               (...)es como un boomerang; cuando acá se hace el mundial, todos los
               periodistas que vinieron con la premisa de ir a la Plaza de Mayo –
               por que todos los que vinieron llegaban con esa premisa. Tanto es
               así, que el gobierno militar organiza el comienzo del campeonato,




                                                                          87
88

                  un jueves a las 15 Hs. Y están la mitad de los periodistas en la
                  cancha, fotografiando la Escuela de Mecánica de la Armada
                  (ESMA), y otros en la plaza. De ahí van las primeras noticias sobre
                  el lugar de nuestra lucha; con testimonios de las madres contando
                  lo que nos pasa. Entonces vuelve otra vez la noticia del exterior y es
                  cuando, más o menos, el pueblo se va enterando de que, por lo
                  pronto, hay una protesta(...)que no lo querían creer cuando uno lo
                  contaba a los vecinos. (Entrevista, Juanita de Pergament, Madres)

                 No debemos olvidar que con anterioridad a ese evento existía lo que
el régimen había caracterizado como una “sistemática campaña de desprestigio de
la Argentina y de su gobierno montada por la subversión internacional”. De
manera que, como un boomerang,                         - para seguir          la imagen del testimonio
anterior, las noticias retornaban al país 60 y estas, por su vez, levantaban la ira
de la Junta y de sus apo yos civiles y eclesiásticos, que endosaban la idea de la
existencia de una “sistemática campaña de desprestigio de la Argentina y de su
gobierno montada por la subversión internacional”. Está será la tónica discursiva
a lo largo de todo ese período y, en torno de ella es que se dará el proceso de
interacción conflictiva de la Junta con las entidades y al interior de la junta,
conforme será trabajado adelante.


                  Provendrán          de    la    sociedad        internacional          las     críticas      más
contundentes realizadas por una diversificada gama de actores: diversas fuerzas
políticas; organizaciones internacionales de defensa de derechos humanos; la
opinión pública de diversos países y de gobiernos que hicieron de la defensa y
promoción de los derechos humanos el pilar de sustentación de su política
externa.        Al tiempo en que formulaba sus críticas, esta diversificada sociedad
internacional, proporcionará reconocimiento público y apoyo solidario a la lucha
de los afectados. Esta conjunción de factores, exigirá del régimen esfuerzos
diplomáticos tendientes a minimizar los costos políticos de dichas denuncias.




60
  Un curioso ejemplo de este mecanismo de retorno puede observarse con relación al secuestro masivo de familiares
realizado en diciembre de 1977. Durante las dos semanas que se siguieron a este hecho, el silencio fue “gritante”. La
opinión pública tomará conocimiento de los hechos a través de la trascripción de una materia publicada por Le
Monde. En el comentario de la trascripción se hace referencia a presiones ejercidas por diversas instituciones
francesas que buscaban elucidar la situación que comprometía la vida de dos religiosas de nacionalidad francesa
secuestradas en el mismo operativo. Solo entonces el hecho será publicado y, solo entonces, la Junta dará su burda
versión de los hechos.




                                                                                                         88
89

                  En el contexto histórico delimitado, Francia será uno de los
principales centros de críticas y denuncias. Primero, el gobierno francés exige el
rápido esclarecimiento del secuestro de dos religiosas francesas junto con 14
miembros de las entidades que aquí nos ocupan ocurrido en diciembre de 1977.
Como se recordará, primero el gobierno desconoce los hechos denunciados; luego,
antes las primeras presiones de la comunidad internacional, imputará el hecho al
accionar de una organización guerrillera que impondría exigencias para liberarlas
y, posteriormente, ante la ineficacia de sus inverosímiles argumentos, acusará a
los secuestrados de pertenecer a organizaciones guerrilleras. Esa posición no sólo
creará un campo de conflicto entre ambos gobiernos sino que redundará en un
conflicto entre las cúpulas de la Iglesia Católica 61 de ambos países. En segundo
lugar, y no menos importante, estas presiones permitieron que ganase credibilidad
las denuncias producidas por un expresivo contingente de exilados.


                 Apo yándose en estos nuevos elementos, desde el exilio, algunos
grupos intentaron organizar una campaña de boicot al Campeonato Mundial de
Fútbol. Como es de imaginar, esas propuestas no tuvieron resultado. Bousquet 62
muestra que esa propuesta no era compartida por los afectados, pues a pesar de
no tener clara conciencia de lo que podría resultar de ese evento se intuía la
posibilidad de su visibilidad. Al mismo tiempo ante la insistente divulgación de
la “campaña de desprestigio” y ante la imposibilitados de expresar públicamente
su posición, los afectados se vieron envueltos por los argumentos que tendían a
vincular su accionar al de aquellos grupos movilizados en el exilio. De hecho, el
boicot, cu ya trascendencia sólo fue significativa por las respuestas emitidas por
el gobierno encontrando eco en los más variados medios de comunicación, sirvió
como elemento aglutinante de opiniones en un frente interno, contra los intentos
de “desestabilización política promovidas por la subversión derrotada y sus
aliados internacionales”como repiten los voceros de la Junta.




61
   Entre otras cosas y otras críticas, el arzobispo de Paris, Cardenal Marty, en señal de repúdio se negó a oficiar misa
en Catedral de Notre Dame para conmemorar el bicentenario del nacimiento del libertador general San Martín.Cf.
Revista Humor nº 126/ mayo de 1984. Son centenas los episódios que envuelven tanto personas públicas como
simples ciudadanos que a partir de entonces muestran su claro repudio a las diversas representaciones diplomáticas
argentinas en el exterior.
62
   Cf. Bousquet, J.P. Las locas de la Plaza de Mayo. Buenos Aires, El Cid, 1983.




                                                                                                            89
90

                 Dentro del “campo de la Nación” por vez primera desde el
pronunciamiento militar, él hasta entonces tácito y silencioso acuerdo sobre las
medidas políticas y represivas implementadas, será públicamente endosado por
buena parte de la anterior oposición política así como por diversas instituciones
que hasta entonces habían mantenido un prudencial silencio. Balbín, líder del
Partido Radical, expresará que “los partidos políticos han comprendido al
proceso” presidido por “un gran general para la democracia” que, bajo su mando,
“el gobierno ha terminado con la parte más aguda del problema. Si se quiere,
cometiendo errores, pero lo ha hecho”. Concluye su posición expresando que “en
el exterior se ha exagerado lo ocurrido en el país” 63.                                 La              inflación
nacionalista, bien trabajada por los medios de comunicación, repercutió
desfavorablemente sobre los afectados. Al mismo tiempo refuerza y ayuda a
visualizar su aislamiento así como a explicitar los conflictos entre sus demandas
y aquellas valorizadas por el recluido sistema partidario.


                   El campo de conflicto también se instalará en el espacio de
comunicación y articulación discursiva inventado y re-apropiado por la Madres:
                                                                                                               64
La Plaza de Mayo. Si entonces su acción carecía –salvo raras excepciones –                                          de
espacio en los medios de comunicación; si su presencia en la Plaza era percibida
con creciente incredulidad e indiferencia por los eventuales transeúntes, ahora se
verifica una mudanza orientada por el desprecio y la agresión, aumentando el
estigma social tan bien trabajado institucionalmente. Será en este contexto que
alcanzará su auge la definición elaborada para-oficialmente. A partir de entonces
estas Madres             y su “excéntrico” comportamiento recibirán el apelativo
descalificador de “locas”. Hecho que coloca en movimiento las tentativas de
recreación de la “Nave de los Insensatos” con su carga de desarraigo y
aislamiento como rescata Foucault en el Nacimiento de la Clínica. Entonces, se
pone de manifiesto, por primera vez y de forma clara, la complicidad de
significativos sectores sociales que asumen, como natural,                                   el discurso y el
63
  Cf. Clarin 1-4-78
64
  Los únicos medios de difusión que, con cierta regularidad, llamaban la atención sobre el problema de las Madres
fueron el diario la Opinión y el Buenos Aires Herald, publicación en ingles. Fuera de estos medios, la primera noticia
sobre la ronda de madres los días jueves en la plaza de Mayo será recién publicada por ocasión del mundial de fútbol.
por el diario la Nación en 1/6 de página impar informa “Como viene sucediendo una vez por semana desde hace dos
años, un grupo de mujeres – dijeron ser madres, esposas o novias de ciudadanos desaparecidos - El acto,
habitualmente inadvertido, no lo fue esta vez a causa de numerosos periodistas extranjeros” . diario La Nación 16 de
junio de 1978.




                                                                                                          90
91

consecuente rol social que el régimen invocaba para dar cuenta de ese “nuevo
fenómeno”. La denominación de locas busca transformar a la disidencia social en
el lugar del desequilibrio psíquico, de esta manera se proponen descalificar e
invalidar acciones y opiniones en el plano político.


             “Debemos ser locas mismo” cuentan las Madres, pues en contraposición
del país real – de los desaparecidos; sus familiares; los muertos por
enfrentamientos; etc. – la represión y la violencia fueron temas que, por tácito
acuerdo nadie menciona, parece que la necesidad de salvarse impuso el silencio
como norma. Permitiendo, inclusive, que se aceptase la información divulgada
a través de todos los medios de comunicación. Se aceptó, casi pacíficamente, la
versión oficial sobre las denuncias de los desaparecidos y campos de
concentración. Ambos son frutos de la fantasía de esas “locas que insisten en
marchar en la Plaza de Mayo siguiendo directivas del terrorismo internacional”
conforme los portavoces del régimen anunciaban. De esa manera, y tomando la
sugestión de Ximena Barraza es posible percibir que:

                 numa sociedade onde se substituí o lícito pelo ilícito, onde da noite
                 para o dia se inverte o bem e o mal, e onde tal mudança deve ser
                 vivida como ‘normal’, será necessário a força da ‘idiotia’ para
                 surpreenderse. Será necessário ser ‘louco, para tomar consciência
                 da falsidade, para dar-se conta que o rei está nú 65.

              No demorará mucho tiempo para transformar esta categoría acusatoria
en otra aún más peligrosa. Pues ya no se estará mas en presencia de “locas” a las
que bastaba ignorarlas. Se trata ahora de subversivas sobre quienes habrá que
tomar los recaudos necesarios para que el “mal que ellas trasmiten no se
generalice por el cuerpo social”. Esta mudanza de discurso pone de manifiesto,
una vez más, el reconocimiento de su poder movilizador y el aumento de la
presión política contra el sistema represivo.


            Como se puede ver, se trata de una situación social marcada por procesos
de estigmatización. Recordemos que el estigma es decir, la marca, el señal, la


65
  Barraza, X. “Notas sobre a vida cotidiana numa ordem autoritária”. en América Latina: Novas
estratégias de dominação. Petrópolis, Vozes, 1980, p. 137.




                                                                                                91
92

cicatriz, pone          en evidencia, como muestra Goffman,                            algún elemento
extraordinario o malo sobre el status moral de su portador. Goffman utiliza el
término en referencia “ a un atributo profundamente despreciativo” y refuerza la
idea de que en realidad se trata de un lenguaje de relaciones e no exclusivamente
de atributos; para el autor:


                 O estigma envolve não tanto um conjunto de indivíduos concretos
                que podem ser divididos em duas pilhas, a de estigmatizados e a de
                normais, quanto um processo social de dois papéis no qual cada
                indivíduo participa de ambos, pelo menos em algumas conexões e em
                algumas fases da vida. O normal e o estigmatizado não são pessoas,
                e sim perspectivas que são geradas em situações sociais durante os
                contatos mistos, em virtude de normas não cumpridas que
                provavelmente atuam sobre o encontro 66

                 De ahí      su interés por el análisis de                  las situaciones sociales
producidas        en los contactos mixtos, es decir, en los momentos que los
estigmatizados y los normales se encuentran en la misma “situación social”, en
buena parte de los casos la interacción face-to face puede ser bastante violenta.
Goffman sugiere también que los individuos estigmatizados tendrán motivos
especiales para sentir que las “situaciones sociales mixtas provocan una
interacción angustiada”. En ese cuadro de interacción angustiado fue posible que
no pocos convictos de “su normalidad” agredieran física y verbalmente a quienes
en su locura persistían en hacer oír su voz. El siguiente testimonio deja evidente
la situación referida:


                Recuerdo especialmente cuando el mundial. Estábamos haciendo la
                ronda - yo lo vi bien, porque cuando uno no está en el medio del lío
                lo ve mejor – Yo estaba en una parte del arco que no fue agredido.
                Un tipo grandote así, tipo ropero, les dijo a los otros: les
                empujamos? Entonces fue como una avalancha contra las Madres.
                Los de adelante pueden haber sido provocadores, pero a mi me dolió
                más fue la gente que los siguió a los provocadores. La gente que
                evidentemente no eran provocadores. Eran los mirones que estaban
                ahí siempre, paseando. Eso para mi fue muy malo, ver de lo que eran
                capaces. (entrevista con la Sra. Lola participante de ambos
                movimientos)



66
  Cf. Goffman, Erving. Estigma: notas sobre a Manipulação da Identidade Deteriorada. Rio de Janeiro,
Zahar Ed. 1975, p.148-149.




                                                                                                  92
93

                  No quiero transmitir la idea de que esa actitud haya sido
generalizada. Me remito específicamente al proceso de interacción conflictiva
entre un sujeto social preciso y estigmatizado: las Madres, y una masa difusa de
individuos que se encuentran en una misma “situación social” y en un espacio
público específicamente delimitado: la Plaza de Mayo. Talvez sea necesario
acotar que el conjunto de la población lejos estaba de saber sobre la existencia de
este sujeto, pues no existían – fuera del grupo de afectados –                                      referencias
concretas sobre el grupo, sus objetivos, sus demandas y sus valores. Hecha esta
salvedad y, para ilustrar lo dicho anteriormente, observamos que si las actitudes
agresivas contrastaban con la anterior indiferencia, contrastan aún más, los gestos
de “tolerancia mínima” de las fuerzas de seguridad. Su ostensiva y agresiv a
omnipresencia anterior se transforman en una “discreta”, y bien uniformada,
presencia policial. Esa mudanza de actitud pretendía dejar trasparecer la
existencia de un país “normal” en el cual la disidencia, a pesar de vigilada, no era
castigada. 67


               Ambas actitudes se explican, pues la Plaza se transformó en punto de
referencia obligatoria de todo correspondiente extranjero que llegase al país para
cubrir el evento deportivo y para documentar la existencia de este grupo d e
resistencia que desarrollaba una acción de carácter substancialmente defensivo y
que indicaba, siguiendo la orientación de Bobbio,                                  la existencia de una
movimiento de desobediencia civil, me refiero con ese concepto al proceso que
tiene de “la resistencia colectiva, la característica del fenómeno de grupo” y al
mismo tiempo, como acota el autor,                        tiene de la “ resistencia individual, el
carácter predominante de la no violencia, es decir, adopta comportamientos que
son característicos del objetor individual” 68. Por lo tanto, esa comprensión de
estar en presencia de un movimiento de desobediencia que constitu ye un “acto de
ruptura contra el ordenamiento existente” despierta un interés que dará lugar a
una primera nota sobre la marcha semanal “habitualmente desapercibida”. Ahora,
después de casi un año de reclusión forzada al silencio, su persistente presencia
adquiría centralidad inesperada. En contraste con la realidad nacional, se les

67
   En realidad, la lógica del terror continuaba en pleno funcionamiento. Entre los meses de enero y junio de 1978
desaparecieron 367 personas: 56 en enero; 48 en febrero; 47 en marzo; 40 en abril; en mayo, un mes antes del
mundial, desaparecieron 112 personas y 44 durante el evento esportivo. Cf. Diario de los Madres nº 7 junio de 1985.
68
   Cf. Bobbio, Norberto, “Desobediência Civil” en Diccionario de Política. p.538.




                                                                                                        93
94

reconocía externamente como portadores de un conjunto de valores legitimados
por un mercado mundial de ideas. Hugo Fruling muestra como la progresiva
internacionalización de los Derechos Humanos y su protección ha sido uno de los
grandes procesos que tuvieron lugar en los años 70, con relación a la difusión,
protección y campos de lucha 69.


               Ese reconocimiento incidirá sobre la posterior decisión de viajar al
exterior en busca de apo yo y espacios para formular sus denuncias. Internamente,
por coincidencia o no, el Mundial, tan criticado por unos (los menos) tan
defendido por otros y, finalmente, tan esperado por todos, tendrá su ceremonia de
abertura marcada para el mismo día y misma hora de la habitual marcha semanal
de las Madres alrededor de la pirámide central de la Plaza.


     3) El Proyecto Massera y los Liberados de la ESMA


            A pesar de todo lo referido en las páginas anteriores, es necesario
también salientar, que no todas las informaciones eran ajenas a la verdad. Como
táctica de contra-información y como estrategia política elaborada por el Contra
Almirante Emilio Massera, titular de la Marina de Guerra y miembro de la Junta,
se coloca en práctica un ambicioso proyecto político militar que comienza a
gestarse algunos meses antes del Mundial de 1978. El centro de tal proyecto se
encontraba en las dependencias de la Escuela de Mecánica de la Armada
(ESMA) 70 uno de los mayores campos de concentración localizado en la Capital
Federal. El objetivo inicial era desmantelar la campaña de boicot al mundial
promovida por varias entidades europeas. El epicentro se encontraba en Paris y
allí se montó, en dependencias de la embajada Argentina, el denominado “Plano
Piloto de Paris”. El plano pretendía proporcionar a quien los desee material
informativo relativo a la situación nacional que “echaría por tierra las infundadas
denuncias promovidas por agitadores profesionales” – entre los cuales deben




69
  Fruling, Hugo. 1986
70
   Las atrocidades cometidas en este campo de concentración y exterminio se encuentran hoy debidamente
documentadas. Cf. entre otros, testimonios de Mirian Leusine de Garcia y Victor Melchor Bastierra, respectivamente
en el Diário del Juicio nº 21 y 22. Ver, También Bonasso, Recuerdos de la Muerte y el Nunca Más.




                                                                                                     94
95

incluirse los familiares afectados – y que deberían ser sentidas “por todos los
argentinos como una agresión al país, sobre las opiniones políticas 71”.


              El pro yecto de Massera inclu yó la liberación de un número aproximado
entre ciento y cincuenta y doscientos desaparecidos que habrían pasado por un
proceso de “recuperación” en algunos campos de concentración dirigidos por la
Marina. Esto implicaba, y la idea era, que los liberados denunciasen a los
militantes de las organizaciones                     maximalistas en el exilio 72. Esa estrategia
política que no fue integralmente compartida por las tres fuerzas, respondía y
representaba las aspiraciones políticas de Massera quien jugaba con la posibilidad
de tornarse el “legítimo” heredero del Proceso. Claro que tal proyecto fue posible
debido al grado de descentralización de las fuerzas represivas 73. Esa resolución,
a su vez, incidió en la relación de fuerzas al interior del régimen que, hasta
entonces, se había caracterizado por una aparente homogeneidad interna. Esta
actitud de cuño “liberalizante” tenía antecedentes. En repetidas imputaciones,
proferidas generalmente a puertas cerradas, Massera insistía, ante eventuales
interlocutores, que la responsabilidad primaria sobre la represión política
correspondía al Ejército. Esto sugiere que el propósito perseguido era de deslindar
responsabilidad de su arma y de su persona ante los hechos denunciados. A su
vez, había dado muestras de esa voluntad a través de elípticas manifestaciones, en
las cuales, se pronunciaba a favor de una mayor participación de la ciudadanía,
entendida como elemento necesario para dinamizar el programa del Proceso y
contrabalancear los riesgos derivados de la “soledad del Poder”. No nos parece
posible, entretanto, interpretar esas declaraciones como señales de una probable
“liberalización” política; esta comenzará años más tarde. Si bien que a esta altura,
- mediados del año de 1978 - la Junta se pronunciaba claramente sobre la
superación de la etapa reactiva del régimen. El pasaje a otra etapa no implicaba,
claro, perder la capacidad coactiva. Pero se buscaba una mayor participación,
aunque no protagónica, de algunos sectores que concordasen con las directivas del
71
   Cf,.declaraciones de //Tomás de Anchorena ex-embajador em Francia, Clarín 5-5-78.
72
   Bonasso M. Recuerdos de la Muerte. 1985. Tambiem, Gillespie, R. Soldados de Perón Los Montoneros. María
A.Miria, Sara Solarrtz de Osatinsky e Ana Maria Martí, hicieron parte del grupo liberado por Massera para actuaren
como agentes duplos no exterior. Sus denuncias ante la Asamblea francesa, en Paris,resultó en un documento de 100
paginas en las que se describen por primera vez la atrocidades cometidas por la Marina. Cf. Gillespie. Op.cit. pág. 300-
302.
73
   Una experiencia semejante fue posteriormente realizada por el General Galtieri, también con resultados
negativos.




                                                                                                           95
96

Proceso. La propuesta presidencial tendía a la estructuración de una convergencia
“cívico militar” que algunos años mas tarde recibirá la denominación de
Movimiento de Opinión Nacional (MON), finalmente relegado                   por la
vertiginosidad de la crisis abierta a raíz de la derrota en el campo militar, que se
siguió a la aventura de las Malvinas. De cualquier forma, en ese momento estaba
claro, como más de una vez repetirán, que en el plano interno           había sido
alcanzado su principal objetivo: la derrota de la subversión.


           De ahí en adelante, como tendremos oportunidad de ver, cualquier
convergencia política debería resolver el principal problema que cualquier futuro
gobierno heredaría del Proceso: la no revisión de las cuentas del pasado.




   4)    Los Petitorios como forma de lucha.




        Como hemos visto, los diversos afectados se organizaban en dos grupos.
De un lado el grupo compuesto esencialmente por Madres que tenían en el espacio
público de la Plaza de Mayo su punto de apoyo e irradiación. Por otro,            la
Comisión de     Familiares de Detenidos por Razones Políticas, que agrupaba
familiares con distinto grado de parentesco, teniendo como punto de encuentro
una sala en las dependencias de Liga Argentina Por los Derechos del Hombre. La
existencia de esos dos frentes de lucha es vista por sus participantes de la
siguiente manera:


             Uno, el que la gente veía (Madres) y otro (Familiares) que mediante
             un trabajo de hormiga, permitía organizarte más, a partir de tener
             un espacio físico donde reunirte y que, de alguna manera, era la
             apoyatura de Madres. Porque si bien era muy importante el trabajo
             de ellas afuera, también es cierto, que se complementaba con nuestro
             trabajo. (Susana Migues, Familiares)



             Por ocasión del Mundial “Familiares” publicó una solicitada, el dia
10 de mayo de 1978, en la que se exigía la publicación de las listas de detenidos




                                                                           96
97

que el gobierno anunciara con anterioridad. Apoyando esa exigencia fueron
encaminados tres diferentes petitorios a la Comisión de Asesoramiento
Legislativo (CAL) órgano que funcionaba en las dependencias del Congreso
Nacional lugar donde otrora se desenvolvieron actividades más nobles.


            El primer petitorio exige la aparición de todos los “detenidos-
desaparecidos”. Como                  hemos observado, la terminología no es gratuita ni
arbitraria. Por el contrario, señala los pasos seguidos por la represión,
culpabilizando            al régimen por las desapariciones. Tampoco es arbitrario, ya
vimos, el desagrado de los personeros del régimen por la utilización de esta
terminología por las entidades de defensa. Debe tenerse en cuenta que en los
reiterados pronunciamientos tendientes a “elucidar” la situación denunciada se
esgrimían las cuatro causas ya mencionadas, es decir, el pasaje a ala
clandestinidad; muertos por sus propios compañeros; abandono del país con
cambio de identidad y, la imposibilidad de reconocer los cuerpos mutilados a raíz
de enfrentamientos. 74 A estas causas, debe agregarse el hecho de que algunas
desapariciones podrían haber resultado de posibles excesos de las fuerzas
conjuntas en la lucha contra la subversión. 75 Parece que con esta nueva cláusula,
se buscaba deslindar futuras                     responsabilidades de la cúpula del régimen
imputando las causas a “desvíos” de algunos miembros participantes en los
diversos operativos 76.


         Volvamos a los petitorios. El segundo de ellos reclamaba la inmediata
libertad de los presos sin causa y sin proceso. El tercero exigía la entrada en
vigor del Derecho de Opción para abandonar el país. El Derecho de Opción se
encuentra estipulado en el artículo 23 de la constitución nacional. Se trata de


74
   La cláusula que imputa la desaparición de personas a un virtual pasaje a la clandestinidad fue, uno de los
principales -cuando no el único - argumentos utilizados por el régimen brasileño para deslindar cualquier
responsabilidad sobre las desapariciones ocurridas en ese país. Véase por ejemplo, la respuesta emitida por el
entonces Ministro de la Justicia a las interpelaciones de familiares intermediadas por el arzobispado de la ciudad de
São Paulo.
75
   Esta nueva versión, hasta entonces inédita, fue divulgada por Videla en entrevista ante corresponsales
japoneses. Cf. diário . Clarín Diciembre de 1977.
76
   La lista de posibles “excesos” o “desvios” consta del alegato acusatorio presentado a la justicia en el juicio contra
las tres primeras juntas: Privación ilegitima de la libertad; aplicación de tormentos; robos agravados; falsedades
ideológicas de documentos públicos; extorsión; usurpaciones; reducción a servidumbre; secuestros extorsivos;
supresión de documentos; substracción de menores; tormentos seguidos de muerte; encubrimientos; privación ilegítima
de la libertad.




                                                                                                           97
98

garantía constitucional que ofrece una alternativa temporaria a quienes han sido
detenidos en virtud del estado de sitio y prefieren abandonar el territorio nacional
en lugar de cumplir arresto en el mismo. El estatuto del Proceso procedió a la
suspensión de ese derecho, es más, la ley 21275 promulgada el 29 de marzo de
1976 revoca la vigencia de las solicitudes presentadas con antelación a dicha
ley 77. Por otro lado, como discuten Smulovitz y Acuña 78 esta violación de las
garantías individuales se vio agravada por que el Poder Ejecutivo decidió poner a
su disposición una numerosa cantidad de detenidos. La CONADEP consigna que
por lo menos, 157 de estos detenidos pasaron a hacer parte de la categoría de
desaparecidos. No resta duda que el respaldo constitucional del pedido no fue
suficiente para que se obtuviese cualquier respuesta.


             En Agosto de 1978 se toma conocimiento a través de nueva solicitada de
una nueva dimensión del sistema de terror: la desaparición de niños, secuestrados
junto a sus padres o nacidos en cautiverio, sin que tal nacimiento                                    haya sido
comunicado a su legítima familia. La solicitada auspiciada por 12 abuelas que a
seguir formaran la asociación de Abuelas de la Plaza de Mayo, se dirigirá a “las
conciencias de aquellos que tengan conocimiento, o en su cargo sus nietos
desaparecidos” 79.


              En ese momento el caudal de acusaciones sobre las violaciones
cometidas parecía incuestionable. Contrastaba, claro, con el silencio oficial y
social existente.         En medio de ese clima se desarrollará una nueva operación
dispersiva con el objetivo de contrarrestar esa desfavorable situación, es decir, el
régimen procuró ampliar sus bases de apoyo; deslegitimar las presiones ejercidas
por los afectados; desestimular su creciente movilización; de reforzar la creencia
de que toda solución vendría – a través de comunicaciones individuales - con el
tiempo. Dando inicio a esa nueva operación, el jefe de la Policía Federal será el
encargado de emitir, en el mes de agosto de 1978, un sucinto comunicado que
77
   Véase a este respecto Buerguental T. Norris, R. Shelton, D. La protección de los derechos humanos en las Américas.
San Jose,Costa Rica. Ed. Juricentro. 1983, p 160-161; Groisman Enrique. “O sistema jurídico argentino diante das
seqüelas do ‘proceso de reorganização nacional”, en Rouquie, Lamonier e Schvarze (org.) Como Renacen as
Democracias. São Paulo, Brasiliense, 1985.
78
   Op. Cit. P. 25
79
   Diario La Prensa 5 agosto de 1978. Desde que iniciaron sus actividades la organización recibió 240 denuncias y
estima en quinientos el número de niños robados. Su trabajo permitió encontrar 77 “nietos” el último fue encontrado
en enero de 2004 con la edad de 25 años . Cf. O Globo de 30 de enero de 2004.




                                                                                                        98
99

acompañó una nómina de 201 personas “cuya desaparición había sido denunciada,
pero que luego aparecieron...” 80. Este enigmático comunicado junto con la nómina
referida fue confeccionado por la división de búsqueda y paradero que funcionaba
en el Ministerio del Interior. En la comunicación se hace saber que a partir de esa
fecha serán confeccionadas mensualmente “listas similares”. Todo parecía indicar
que, finalmente, se arribaría a una solución. Al final de cuentas, haber anunciado
esta posibilidad abría esperanzas en los afectados. No obstante, la fuente omite
indicar ¿Cómo ha sido posible establecer el paradero? ¿Cómo aparecieron, y
dónde se encontraban? A rigor, el único interrogante que tiene eventual respuesta
es este último, es decir, como parte del proceso de desinformación y como clara
muestra del principio de distorsión comunicativa, se hace saber que parte de ese
grupo se encontraba en el exterior, dando muestra del carácter circular del
discurso oficial. Claro que no existió ninguna indicación sobre los criterios que
serian utilizados para la elaboración de futuras listas. Tampoco era necesario,
pues esa fue la primera y única publicación.


       5) Rompiendo el silencio: la internacionalización de sus denuncias.




                     Interesa rescatar que en ese momento se percibe un campo fértil en
la comunidad internacional – en cuanto campo de denuncias y presiones. Esto
condujo a que el grupo que poco más tarde conformará la agrupación de “Madres”
realizase su primera salida al exterior al finalizar el año de 1978. En esa fecha
salen, simultáneamente, dos grupos de Madres comisionadas. El primero con
destino a Chile, con el objetivo de marcar presencia en el acto conmemorativo de
la Declaración Universal de los Derechos de Humanos, aprobada, como se sabe,
en 1948, por 48 estados miembros y resolviendo, como dice Bobbio, el problem a
de la fundamentación de los derechos restando, a partir de entonces, el grave
problema de protegerlos 81 . El acto al cual acuden, promovido por entidades de
defensa chilenas, abre la posibilidad de establecer contactos con representantes
de organismos internacionales gubernamentales y no gubernamentales que allí
estuviesen presentes. Una segunda comisión seguirá a Estados Unidos y

80
     Cf. entre otros La razón 8 de agosto de 1978
81
     Bobbio, Norberto A era dos direitos. Rio de Janeiro, Ed. Campus, 1992, p.27




                                                                                   99
100

continuará una gira por diversos países europeos. En Washington y Nueva York
realizan los primeros contactos con diversas representaciones diplomáticas y
ratifican, ante organismos internacionales – OEA y Naciones Unidas – las
denuncias previamente realizadas a través de comunicaciones personales.
Concederán también sus primeras entrevistas siguiendo una norma que sólo será
quebrada dos años más tarde: el sigilo sobre la identidad de las Madres, condición
necesaria para evitar posibles     intimidaciones por parte de los servicios de
seguridad a su retorno al país:


            En ese viaje fuimos a hablar a la OEA; a la sede de las Naciones
            Unidas; fuimos recibidas por embajadores europeos que tenían
            noción del problema pero que nosotras los informábamos y era una
            cosa totalmente nueva (... )dimos conferencias de prensa pidiendo
            que no pusiesen nuestros nombres y contando todo lo que sabíamos.
            La pregunta que nos hacían en el exterior a fines del año 1978, era
            la misma que nos hacían algunas personas que miraban nuestra
            marcha en la Plaza de Mayo cuando preguntaban: ¿por qué? ¿Qué es
            un desaparecido? ¿Pero ustedes los ven, no? ¿Lo visitan?
            No era posible hacer comprender que la tragedia, que la violación,
            que la brutalidad que se hacia era justamente esa: hacer desaparecer
            una persona, hacerla entrar en ese terrible cono de sombras a los
            que se los llevaron. Porque nadie sabia nada de él. Eso es lo que han
            inventado como una nueva violación: el desaparecimiento. Aislarlos
            del mundo, en el espacio y en el tiempo: transformarlos en
            fantasmas, en nadie. (entrevista con Juanita de Pergament, Madres)

           Con renovadas esperanzas siguieron para Europa en busca de nuevos
apo yos. En realidad, el objetivo principal era la obtención de una audiencia con el
Papa de la cual pudiese resultar una seria condena a las prácticas ab yectas de la
Junta Militar y que, a su vez, ofreciese respaldo suficiente para movilizar a su
favor a una cúpula eclesiástica que hasta entonces, salvo raras excepciones, se
había caracterizado por su omisión frente a este crucial problema. Lejos estaban
de saber que    sus propósitos, y esperanzas, serían frustrados por el súbito
fallecimiento del Papa Paulo VI, encontrándose con una comunidad eclesiástica
envuelta en complicados problemas de sucesión del más alto representante de la
Iglesia Católica.


           Pese al duro revés las Madres no desistieron; tampoco estuvieron solas
en Roma. Allí se encontraron con María Isabel de Mariani, integrante del núcleo




                                                                          100
101

inicial de lo que más tarde será la agrupación de Abuelas de Plaza Mayo. Ella
aprovechaba las circunstancias de un viaje realizado a título personal para
difundir la situación de esa más nueva, y aún más atroz, violación que el régimen
había creado: la desaparición de niños, su más nuevo y tenebroso “botín de
guerra” 82. Por su intermedio                    consiguieron un              alojamiento en pequeño
departamento desocupado. El trecho a seguir nos habla de la precariedad, de la
urgencia y de la espontaneidad de las acciones y actitudes asumidas.


                 Era un departamento así, vacío(...)Vimos que en la terraza había una
                 frazada. Entonces se pone un cartel que decía: retiramos esa frazada
                 para cubrirnos pero, inmediatamente nos retiremos del departamento
                 la devolveremos. Y así se pudieron tapar con una única frazada para
                 las cuatro. Hacia mucho frío...pero a pesar de todo no se consiguió
                 ninguna entrevista...” (Entrevista con Juanita de Pergament, Madres)

                 De la estadía en Roma se entrevistaron con varios diputados y con el
Cardenal argentino Pironio, entonces apuntado como posible sucesor del Papa. Su
logro principal fue la realización de                    entrevista personal con Sandro Pertini
presidente italiano en quien encontraron apo yo y solidaridad manifestada en
reiteradas interpelaciones públicas a la Junta de Comandantes.


                  Como no podía dejar de ser, la salida de la Madres y de las Abuelas
al exterior, con sus consecuentes repercusiones en el plano interno y externo,
comenzaron a preocupar seriamente al régimen. Este abandonará su política de
virtual desconocimiento de las denuncias efectuadas para adoptar una posición
más firme y directa sobre ese embrión organizativo. Vimos que un serio anuncio
de esa disposición, resultó en el secuestro masivo de familiares producido en el
mes de diciembre del año anterior. Esa disposición fue también corroborada por
el discurso presidencial de encerramiento del año. La alocución de Videla hechó
por tierra esperanzas alentadas por familiares ante los discursos previos que
habían prometido una “Navidad en Paz”. De hecho, sobre el filo del año fue
explicado que ‘Navidad en paz’ no significaba necesariamente, la aparición de
los ciudadanos secuestrados o la regularización de las prisiones y condenas de
significativo número de personas que se encontraban a disposición del Poder

82
  La expresión y sus consecuencias son analizadas por Julio Nosiglia , Botin de guerra..cooperativa Tierra Fértil,
s/d.




                                                                                                     101
102

Ejecutivo Nacional (PEN) 83, conforme querían interpretar los núcleos de
afectados. Significaba, de hecho, como informó Videla, “la disminución de
actividades que envolvían unidades regulares de las fuerzas de seguridad en
algunos lugares del país”.


                 Junto a la acción propuesta en el plano internacional, el movimiento
se mantuvo constante durante el año de 1978 - pese al primer momento de
desarticulación producido por el secuestro del final del año anterior.
Continuaban, todos los jueves, ocupando la Plaza; continuaban buscando brechas
en instituciones gubernamentales nacionales                            y continuaban proponiendo
acciones legales colectivas, traducidas en presentaciones de Hábeas Corpus y
denuncias sobre privación ilegitima de la libertad. A su vez, pudo notarse un
aumento en la participación de encuentros semanales en la Plaza de Mayo. Ese
aumento tal vez haya sido fruto de dos órdenes de factores que se retro-
alimentaban. El primero se inscribe en la permanencia de la represión sobre la
sociedad – que aumentaba el número de victimas - y, en función de esto, debido a
la repercusión oblicua que el movimiento había tenido por ocasión del Mundial,
las nuevas víctimas contaban ahora, con un espacio de referencia que propiciaba
apo yo y solidaridad. En segundo lugar, un elemento que colocaba en contacto
unos y otros, resultaba de la utilización de espacios pagos de publicidad en la
prensa escrita que, hasta ese momento, era uno de los pocos canales de
divulgación con el cual contaban no sólo los sujetos que aquí nos ocupan, cuanto
el conjunto de los sectores que manifestasen algún grado de oposición al
régimen.


           Como ya observamos, el pronunciamiento militar no generó cualquier
tipo de resistencia social. Por el contrario, frente a la sensación de “amenaza” y
ante el “caos” precedente, las más variadas corrientes políticas y ideológicas
parecían confluir – pese a la diversidad de lecturas – en un mismo punto: nada de
lo que sucediese podría ser peor. No pocos sectores de la sociedad tendían a
interpretar esta nueva intervención como – en última instancia – un mal


83
  El número de presos puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional PEN desde marzo de 1976 fue de 5.182.
En los nueve meses restantes del 76 de detuvieron 3485 y en 1977 otras 1264. De ese total 157 liberados del PEN,
desaparecieron. CF.CADEP, Nunca Mas. Buenos Aires, EUDEBA, 1984. p. 409.




                                                                                                   102
103

necesario. En ese contexto, cualquier orden era preferible a la sensación de
“caos eminente”.


            Entretanto, la realidad demostraría con rapidez cuál era el
fundamento y las características del orden encarnado por el régimen. Con la
misma rapidez, el apo yo explícito de unos y el acuerdo tácito de otros, se
transformará en un abrumador silencio, expresión interiorizada del miedo,
percibido y perceptible en el conjunto de las relaciones sociales. El silencio, el
miedo y una indiferencia generalizada – sobre lo que se veía o presentía pero
que se evitaba aceptar como parte instituyente de la nueva realidad - aumentaba
el aislamiento social de los afectados directos por el “sistema de terror”.
Observamos también que el resultado no esperado por la lógica ordenancista fue
la reacción esbozada desde la familia - ámbito básico de solidaridad – y el
consecuente pasaje de una primera etapa de busca individual hacia la
incorporación fáctica de grupos de referencia y acción solidaria. Este pasaje
ayudó a superar en parte, la soledad que se abatió sobre los familiares afectados.
Es así que frente al desenvolvimiento de una acción colectiva no ponderada y
nada recomendable, el régimen responderá públicamente de manera “ejemplar”
con el objetivo de desestructurar el primer embrión organizativo, demostrando la
preocupación existente con la labor de estos grupos de afectados.


             Este espació delimitado de comunicación – la Plaza - tal vez pueda
ser considerado como un termómetro adecuado para medir tendencias. Es probable
que si ese espació hubiese sido sub dividido en otros similares, la pro yección
obtenida no hubiese sido tan grande. Sobretodo porque predominaban mecanismos
de defensa ante una demanda excesivamente peligrosa por su alto poder           de
“contaminación”, pues es sabido que, más allá de la conformidad o no con esas
demandas prevalecía la sensación de peligro eminente de la cual eran portadores
los miembros de esas agrupaciones.


            Claro, no todo era silencio, ni distancia. Existieron también gestos
de adhesión y solidaridad que reforzaban internamente la cohesión de los grupos
constituidos por afectados. Muestra de ello es el aval de 17.005 firmas que
endosaban tres nuevos petitorios encaminados por la Comisión de Familiares a la




                                                                         103
104

CAL. En ellos se exigía la aparición de los ciudadanos “ilegalmente
desaparecidos”; la inmediata liberación de los “detenidos sin causa y sin
proceso”; la publicación de las listas – que el gobierno se comprometiera de hacer
publicas con antecedencia - de personas puestas a disposición del poder ejecutivo
y, por último, la entrada en vigencia de la “opción que otorga la constitución
nacional para salir del país”,   anteriormente mencionada.


              A su vez y como ya fue observado el reconocimiento abrió dos
caminos. Hacia afuera, presiona a la prensa “autóctona” a registrar por primera
vez la marcha de las madres. Hacia adentro, reforzó la identidad de los grupos;
permitiendo, inclusive, que sus integrantes pudiesen re-significar los contenidos
de la imagen hasta entonces prevaleciente. Su connotación        descalificadora y
estigmatizante será resignificada por los actores tomándola como elemento de
identidad con el cual pasaran a identificarse, a reconocerse y ser reconocidos. En
efecto, en ese contex to, ninguna otra definición podría haber sido más acertada.
En contraposición con el país real, sobrecargado de miedos, angustias e
incertidumbres, era preciso estar bien “locas” para enfrentar los “cruzados del
buen orden”. Como los propios actores reconocen, nadie duda que su lucha ha sido
una locura:


              (...)pero una hermosa locura que nos ha permitido sobrellevar la
              lucha. Es una locura de amor... porque nos han llevado lo mejor de
              cada casa(...)salir a defender a un hijo es lo más hermoso que se
              puede hacer. Además, lo más hermoso que tiene una mujer en la vida
              son los hijos, porque no hay otro momento más hermoso que tener un
              hijo. Es una hermosa locura(...) (Entrevista con Maria del Rosário
              Cerruti, Madres)

              Será en función de ese triple reconocimiento - el conferido por el
régimen con sus acciones y amenazas; el proveniente de la sociedad internacional
y el de su propia identidad como grupo social - que su actividad se irá
desplegando en múltiplas acciones. En ese momento, el caudal de acusaciones de
nuevas denuncias –que eran siempre respondidas con viejos desmentidos - y la
activación de las entidades parecía irreversible. Esa situación, llevará al régimen
a dibujar nuevos caminos que permitan minimizar las presiones externas y
consolidar el ‘frente interno’. En este sentido, se anunciará el inicio de una nueva




                                                                          104
105

etapa que desembocaría ulteriormente en la construcción de una democracia
restringida. Para ello se indicaba con la posibilidad de viabilizar una “mayor
participación de la ciudadanía, con la finalidad de vertebrar una convergencia
cívico-militar que el país persigue como una necesidad 84”.


                  La indicación de la construcción de una futura democracia, present e
en el discurso oficial desde el momento de su instalación, enunciando - como ya
anotara O’Donnell - el carácter esquizofrénico de un régimen que acaba con la
democracia y promete, al mismo tiempo, construir una nueva en el futuro - no fue
suficiente para que disminu yeran las acusaciones puntuales a un gobierno cu yo
poder de disuasión y negación ante organismos internacionales se tornaba cada día
mas estrecho. En este sentido pueden ser vistas las declaraciones formuladas por
Patricia Derian 85, Secretaria del Departamento de Estado norteamericano, quien
acusará a los conductores del Proceso por las sistemáticas violaciones de los
Derechos Humanos. 86 La posición del gobierno Carter será duramente criticada
por el Partido Comunista Argentino. Este entiende que las declaraciones arriba
mencionadas deben ser comprendidas en el marco de una campaña de desprestigio
que objetiva “destruir el actual gobierno Argentino” (sic), una vez que se dirige a
“apo yar los grupos antividelistas bajo el pretexto de los Derechos Humanos”. 87




     a) Clausuras del espacio público y contención de los afectados.


                Vamos a tratar de seguir la historia del movimiento a través del sentido, de la
recuperación de la memoria de aquellos ciudadanos afectados que consiguieron sobreponerse a
su dolor e inventaron y propusieron la defensa de la vida y la promoción de los derechos
humanos como valores fundamentales. En las páginas anteriores, adelantamos algunas actitudes

84
   Pronunciamiento de Videla. Cf. La Razón 2 de agosto de 1978.
85
   Patricia Derian visitó por primera vez el país como representante oficial de su gobierno en diciembre de 1977
trayendo como carta de presentación ante el régimen, la preocupación por las constantes violaciones de Derechos
Humanos. Algún tiempo después, la Sra. Derian formará un Comité de Apoyo y Solidariedad con la Madres de la
Plaza de Mayo
86
   Las declaraciones de Patrícia Derian, formuladas ante la Cámara de Representantes en Washington. Suscitaron
duras críticas de la chancillería argentina, siendo al mismo tiempo refutadas, entre otras entidades, por La Bolsa de
Comercio y por Cámara Argentina de anunciantes. Cf. La Prensa 11 de agosto de 1978.
87
   Cf. Diario La Nación del 11 de julio de 1978.




                                                                                                        105
106

tomadas con el        sentido de producir una abertura, de ampliar y llevar su denuncia al ámbito
internacional. Dijimos que esa orientación resultó, en parte, de la dimensión que su acción
ejemplar gana en ocasión del campeonato Mundial. Esa percepción orientó la iniciativa de su
primer viaje al exterior que, como vimos, se llevó adelante en el nuevo aniversario de la
Declaración de los Derechos Humanos. Si una comisión se encontraba en Chile y pronta para
continuar su viaje, el resto del movimiento continuaba dando sentido a su militancia desplegando
diversas acciones en el país. Una de ellas se cristalizó en una nueva petición elevada a la Corte
Suprema de Justicia a favor de 1551 desparecidos. Este nuevo recurso fue suscripto por 1221
familiares quienes, nuevamente, se encontraron con un poder judicial carente de autonomía88.
Algunos meses antes la Corte Suprema se había declarado incompetente para dar curso normal a
los insistentes y cada vez más numerosos recursos de Hábeas                           Corpus, la misma había
denunciado que esta situación representaba y caracterizaba una efectiva privación de Justicia89.


                 Diez días más tarde, y coincidiendo con el nuevo aniversario de la Declaración, se
realiza una nueva acción que resulta en un nuevo conflicto con la Iglesia Católica. “Curioso
episodio” - notició la prensa - protagonizado por el párroco de la Iglesia de Santa Cruz, ubicada a
pocas cuadras de la Plaza de Mayo. La Comisión de Familiares convocó una misa en la parroquia
que vio colmada su capacidad por la presencia de más de 600 personas que allí acudieron en
busca de conforto espiritual.


                  Nuevamente, sus expectativas se verán frustradas. La concurrencia pasó de la
sorpresa a la indignación cuando se escuchó que, desde el púlpito, se esgrimían los mismos
argumentos levantados oficialmente para justificar la existencia de los desaparecidos. No demoró
para que la atónita e indignada asistencia se retirara, y se dirigiera al espacio que, se imaginaba,
ayudaba a reconstruir sus fuerzas: La Plaza de Mayo.


                 Pero como anticipamos, esa esperanza será temporariamente interrumpida. De ahí
las echarán más de una vez, principalmente cuando queda claro – aunque no sin asombro – que

88
  Conviene recordar que el primer recurso de este tipo fue presentado por la APDH en el mes de Abril de
1977 peticionando a favor de 450 personas desaparecidas. Durante el Proceso fueron presentados 5500
recursos de hábeas corpus que transitaron por diversos juzgados, indagando a las fuerzas de seguridad sobre el
destino de los detenidos. En ninguno de esos 5500 casos “se logró detectar una sola persona que estuviese
secuestrada por personal de las FFAA o de seguridad”. Datos recogidos del alegato de la fiscalía en el Juicio
Público movido contra las tres primeras juntas militares. Cf. Diario del Juicio nº 24.
89
     Cf. La Opinión 2 de agosto de 1978




                                                                                                         106
107

sus marchas congregaban más gente que lo deseable. Lo que queda claro también, es la lucha
emprendida en el sentido de una práctica política afirmativa y, por la conquista, de tan simbólico
espacio público. Si el año anterior se había cerrado con el secuestro masivo de familiares y, entre
ellos, la desaparición de quien había intuido la importancia de la ocupación de la Plaza. Este
nuevo final de año resultará en el “cierre” de la plaza. Se cierra, en el mismo momento, en que se
autoriza - muy a contra gusto - como veremos, la visita de una misión de investigación de la
(CIDH), Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La CIDH aceptó la “invitación” y,
arribará, para sorpresa de muchos e, irritación de no pocos, algunos meses más tarde. La decisión
de cerrar la Plaza se toma en diciembre de 1978:


                Fue el resultado de tres jornadas de denuncia, dos jueves seguidos. Se prometió
                en ese momento la publicación de listas. Cuando todo el país se presentó a la
                Plaza a buscar la respuesta se dijo que se volviera al otro día. Se volvió y ya
                estaba cerrada la Plaza de Mayo, incluso, estaba cerrada la Catedral, que es
                donde la gente podía buscar refugio. Al decir cerrada quiero decir que la plaza
                estaba rodeada por la policía. El día anterior, el jueves 28 de diciembre, cuando
                había gente de todo el país, fue rodeada por carros de asalto, policías con perros,
                policías de particular, gente en los tejados del Banco Hipotecario y de edificios
                altos, por ahí armados, apuntaban hacia la plaza. No obstante eso y del gran
                calor reinante, (la policía ni siquiera dejaba que la gente se refugiara a la sombra
                de los árboles) nadie se movió. Después la policía empezó a desalojar la Plaza90.

          Como nos informa el testimonio de arriba se cerró también, por tiempo prolongado y
aparentemente para reformas, la Catedral Metropolita. Claro que esto tiene un sentido. En más de
una ocasión, para sorpresa y disgusto de la jerarquía, ese espacio se había tornado punto de
refugio de las madres acosadas por la represión que semanalmente se desataba en la Plaza.
También está claro, que eso no impedía que de allí también se las retirase y detuviesen. Parece
obvio que ese cierre haya producido una cierta discontinuidad en el movimiento.


     b) El crecimiento del movimiento.


                         Puede resultar contradictorio que hayamos encerrado el párrafo
anterior hablando en discontinuidad y titulemos este tópico como de crecimiento. Es que
por una serie de circunstancias que iremos viendo, será a partir de la acciones y conflictos
producidos en este nuevo año, que estos pequeños grupos irán definiendo los contornos de

90
  Testimonio de un miembro de la Comisión de Familiares extraído del mensuario Denuncia
Febrero/Marzo de 1981. Año 6 nº 58. P. 6




                                                                                          107
108

lo que, más adelante, será caracterizado como un movimiento de defensa y promoción de
los Derechos Humanos.


           Si el año se encerró con la clausura coercitiva del espacio público, resignificado
desde el 30 de abril de 1977, es decir, como la aparatosa presencia policial impedía, y
desestimulaba, el acceso a ese punto de encuentro, fue necesario crear nuevos espacios de
reunión; nuevas formas de acción; nuevas prácticas y nuevos reconocimientos que
permitiesen la continuación de su lucha. Era necesario entonces, reforzar y mantener, los
vínculos afectivos en el interior del grupo. Vínculos que permitieron canalizar angustias e
inquietudes y que permitieron la construcción de una identidad particular. Los encuentros
realizados a partir de entonces, en otras plazas y, claro, en otras iglesias, fueron
determinando nuevas estructuras organizativas y nuevos comportamientos. De un lado
existieron reuniones ampliadas franqueadas a todos los participantes;           otras, más
compartimentadas. De estas últimas saldrán, posteriormente, aquellas Madres que
conformarán la Comisión directiva de la agrupación. Queda claro que en ese momento,
tanto en una como en la otra, era necesario adoptar algunas medidas de seguridad. Los
encuentros - compartimentados generalmente - obedecían la norma del sigilo pues, como
se realizaban en las casas particulares de algunas de ellas esto podía traer aparejados
nuevos riesgos para el grupo familiar. Así tuvieron que incorporar – no sin asombro para
ellas mismas – determinadas exigencias y normas de funcionamiento típicas de cualquier
movimiento clandestino. Para la mayoría de las Madres que hasta entonces habían pautado
su vida por códigos “normales” de funcionamiento, la nueva situación fue todo un
aprendizaje y acabó promoviendo un proceso de concientización. Es decir, si alguien
todavía tenía alguna duda sobre el motivo de las desapariciones, esa duda fue
desapareciendo y fue, al mismo tiempo, incorporándose cada vez con mayor claridad, la
idea de que sus hijos se encontraba en esa situación por haber llevado adelante una lucha en
defensa de los sectores populares. Cada vez más, las banderas defendidas por los
desaparecidos, serán las banderas defendidas por las Madres. Esa percepción resultó,
también, de las nuevas formas de socialización:


               A veces decíamos entre nosotras: ¿si nuestros hijos nos vieran, no? Porque
               nuestros hijos eran luchadores populares, defensores de una liberación del
               país. Entonces evidentemente tenían una actividad. Y nosotras, nos íbamos
               rotando, no llegábamos más de dos juntas a la casa donde habíamos
               concertado la reunión. Nos comunicábamos los materiales que había que




                                                                                        108
109

                llevar en forma así...muy en clave. Por ejemplo: un día que hay que hacer
                una reunión imprevista se dice: ¿sabes que hoy nos vamos a reunir en casa
                de fulano? ¿Podes venirte vos también?
                Además, andábamos siempre con un bolsito que le llamábamos el bolsito de
                las Madres, que era la secretaría ambulante que teníamos, porque cuando
                nos reuníamos había que pensar en la solicitada que se iba a escribir, la
                carta, la consulta que había que hacer;            que cosas podíamos
                implementar(...)y todo eso iba en el bolsito, a la mano, en todas las
                reuniones. ( entrevista con Juanita de Pargament, Madres)


            Esa característica, así como la precaria estructura organizativa, dio lugar a un
funcionamiento bastante jerarquizado. Si bien era comprensible que en esa coyuntura las
pautas organizativas respondiesen a un principio jerárquico, más adelante este modo de
actuación será motivo de algunas críticas,      produciendo inclusive, la escisión de las
Madres originando una nueva asociación - durante el gobierno democrático - denominada
“Madres: Línea Fundadora”. En el caso de la Comisión de Familiares, por ejemplo, la
existencia de un local permitió que, desde un primer momento las reuniones semanales
tuvieran un carácter más deliberativo. En ese momento, la ausencia de un local de
encuentro impedía un funcionamiento más abierto. A su vez, la inexistencia de un punto
fijo de referencia debido al “cierre” de la Plaza, por un lado, y a su vez en función de la
implementación de las medidas de seguridad adoptadas en ese período, es decir, la
mudanza semanal de los locales propuestos para nuevas acciones, acababa ocasionando
desencuentros entre la conducción y las bases, siempre que, por un motivo u otro, algunas
madres no hubiesen conseguido comparecer a la última cita. Por razones que en ese
momento no se explicitaban, ni eran naturalmente necesarias, se desconocían la identidad
de la mayoría de los participantes, viene de ahí también la dificultad en reengancharse. Esa
dificultad era subsanada, en parte, por la implantación de algunos mecanismos de control
que se establecieron entre los afectados. Básicamente, se habla de la formación de grupos
de pares, establecidos entre aquellas Madres que, por un motivo u otro, tuvieran mayor
afinidad.


                 Sin embargo, la rotación permanente de los lugares de encuentro permitió la
construcción de mecanismos de comunicación importantes. No se puede decir que los
resultados fueran inmediatos, pero seguramente, habrán tenido alguna influencia en el
posterior procesos de difusión y concientización de la sociedad sobre el verdadero rol
jugado por estas mujeres en la reciente historia de la lucha contra la dictadura. Las tácticas




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110

de “resistencia” asumieron una variedad de formas que muestran como la capacidad
creativa de las madres fue minando paulatinamente la credibilidad del discurso autoritario
del régimen. De hecho, en cada encuentro, y en cada nuevo local, se producía una
significativa distribución de cartillas y documentos de difusión de su problema. A veces se
lo hacia de forma subrepticia, dejándolos depositados en lugares estratégicos. Otras veces,
en determinados contextos, en los cuales se enunciaba oblicuamente el tema de la represión
y conexos, se aprovechaba la oportunidad para complementar las informaciones por
intermedio de esos materiales. Esta tarea de difusión de la información no se reducía a
lugares previamente delimitados, por el contrario, era una practica constante que bien
podía realizarse en una reunión semi pública; en un supermercado; en los diversos
negocios del barrio; taxis y transportes colectivos. Otra cosa que se inventó, cuenta Hebe
de Bonafini, presidente de las Madres:


                 Fue escribir el dinero, los billetes, poner primero ‘tengo un hijo que se
                 llama tal y se lo llevó en tal fecha la policía’; escribías todos los pesos que
                 tuvieras en tu casa y salíamos todas juntas a la feria, o tomábamos ómnibus
                 todas juntas; entonces, en épocas de plena represión asesina, el que lo
                 recibía quería pasarlo y deshacerse rapidito del mismo; circulaba por eso
                 muy rápido y esto era muy bueno porque lo leía muchísima gente; nosotras
                 nos quedábamos mirando cómo la gente iba corriendo a cambiar esa plata
                 en otro lugar, es que se trataba también de un volante bien clandestino. Así
                 fuimos recorriendo todos los pasos del ingenio popular, cuando no había
                 otra manera de expresarse, cuando no tenés radio, televisión, diarios, nada.91



        Como se puede ver, se trata de procedimientos de la cultura popular análogos a los
discutidos por Marilena Chaui en Conformismo y Resistencia . La autora entiende por
Cultura popular la existencia de “um conjunto disperso de práticas dotadas de lógica
própria, mas de uma lógica que se constitui durante os acontecimentos, durante a ação”
de esa manera, continua, “as ações e representações da Cultura popular, se inserem num
contexto de reformulação e de resistência à disciplina e à vigilância”92 Lo que aqui está
en juego es la construcción de una acción no prevista por los sectores dominantes; lo que
está en juego es, como sugiere la autora, “invención de la comunicación”93; se trata en
suma, de la creación de una dimensión esencialmente política -en el sentido que Arendt
91
   Citado por Diago, Alejandro. Hebe Bonafini: Memoria y Esperanza. Buenos Aires, Ed. Dialéctica,
1988, p. 122
92
   Chauí. Marilena, Conformismo e Resistência: aspectos da cultura popular no Brasil. São Paulo,
Brasiliense, p. 33.
93
   Idem. p.45.




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111

emplea el concepto - es decir, en cuanto campo de la libertad y de la imprevisibilidad por
eso, como observa Lafer en su interpretación del pensamiento arendtiano, la política “en
cuanto campo de la comunicación e de interacción que asegura , en el ámbito de una
comunidad, a través de la creatividad de la acción, el poder de acción conjunto, resulta de
la condición humana de la pluralidad y diversidad” 94


                Observamos el despliegue de una serie de acciones dotadas de una lógica
propia que pueden ser entendidas como practicas de resistencia y de comunicación creados
por las Madres aprovechando toda y cualquier brecha para ampliar los espacios de
denuncia. Esas formas de acción abren, como enseña Weber, nuevas posibilidades dotadas
de sentido.


              O´Donnell, siguiendo los pasos de Albert Hirchman, llama la atención para la
existencia de formas de comunicación que pueden ser encontradas                        en contextos
represivos y que él denomina de “voz oblicua”. Esta forma de comunicación representa
“un tipo especial de voz que puede ser entendido por los otros ‘como yo’ en nuestra
oposición a un régimen autoritario sin ser notada por los agentes de la represión”. De esa
manera se crea un espacio, aunque incipiente, de comunicación que permite rescatar
gestos, señales, enunciados, etc. y           que, en      contextos autoritarios, tienen grande
importancia emocional e cognitiva,             pues permite sentir que uno no se encuentra
absolutamente solo en su oposición al régimen. Por lo tanto, gestos, medias palabras, un
suave guiño de ojos, y hasta la ocupación de espacios anteriormente clausurados devienen
posteriormente en un proceso de comunicación horizontal, es decir, un tipo de voz que
permite la construcción de un “nosotros” , de un sentido compartido que puede dar lugar a
la formación de una identidad colectiva95. En nuestro caso, luego de la “resurrección de la
sociedad civil” producida por el debacle de Malvinas, la acción colectiva desplegada por el
(MDH) tuvo significativa importancia en la lucha por la conquista del propio derecho a la
ciudadanía que presupone la existencia de una sociedad en la cual la “voz vertical” no sea
reprimida, permitiendo que individuos o grupos puedan interpelar a las autoridades en una
misma línea de sentido. En otro registro, se trató también de la transformación de una
estructura monologal del discurso hacia una estructura dialogal. Esa estructura dialogal es

94
  Lafer, Celso, A reconstrução dos direitos humanos. São Paulo, Companhia das Letras, 1991, p. 252.
95
  La discusión sobre ciclos de politización y privatización se encuentra en O”donnell, G. “’Voz
horizontal” e repressão política. en Contrapontos Autoritarismo e democratização. São Paulo, Vértice.
1986, p.113; ver también Hirschman, A. Saída, Voz e Lealdade. São Paulo Ed.Perspectiva, 1973.




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112

una de las características de la idea de espacio público contemporáneo visto también como
espacio de conflicto.96 Transcribo, entre centenas de situaciones semejantes otro ejemplo
de lo dicho arriba:
                 Nosotras en la comisaría (cuando ibamos presas) tampoco nos quedábamos
                 quietas. A medida que nos identificaban y nos preguntaban quiénes éramos
                 y nos mandaban a un lugar, decidíamos rezar también en ese lugar. Pero
                 rezabamos pidiendo para que no fueran tan asesinos los de esa comisaría,
                 para que no torturara el comisario; o sea que mientras tanto
                 aprovechábamos el rezo para decirles asesinos y torturadores a los que
                 teníamos ahí adelante. Y era una acción muy fuerte, muy fuerte, pero como
                 era dentro del rezo, del Ave Maria y del Padre Nuestro, como hay tanto
                 respeto, y los militares se la pasan haciéndose la señal de la cruz cuando
                 entran y salen de la comisarías, no podían decirnos nada, porque entre
                 Padre Nuestro y Ave María los acusábamos de asesinos”97

                Es importante consignar que, más allá de las tareas informativas realizadas,
asumiendo inclusive la decisión de ultrapasar las fronteras nacionales, lo que entonces
prevalecía era la necesidad de fortalecer los lazos grupales, de trabajar en el sentido de la
contención con aquellas madres que habían conseguido ultrapasar la barrera del miedo y de
la búsqueda individual. Mas allá todavía, del objetivo preeminente y de la fuerza obtenida
por el desarrollo de estas modalidades de acción colectiva, se buscaba – tal vez no de forma
conciente – estrechar los lazos de solidariedad del grupo y, principalmente de preservar,
contener y fortalecer a aquellos integrantes tocados por el desanimo. Por lo tanto,
encontramos en ese primer momento, la conformación de núcleos de referencia altamente
afectivos. La necesidad, y la capacidad, de brindar afecto es el eje central de estos
movimientos. Este aspecto será constantemente enfatizado:


                 Quitarle a una un hijo de esa forma es para volverse loca. Si uno, en la
                 casa o con los miembros de su familia estuviera todo el día hablando de ese
                 hijo, se volverían todos locos. Pero la madre lo necesita. Yo tengo que
                 hablar de mi hijo. Mucha gente de mi familia me decía: no quiero llamarla,
                 no quiero preguntarle por el hijo para no hacerla sufrir. Y yo quería que me
                 preguntaran. A mí el que no me preguntaba por ese hijo me lastimaba: yo
                 quería hablar de él.
                 La única forma de encauzar esa desesperación era hablar con otra madre
                 que necesitaba lo mismo que yo. Todo el día hablando de su hijo, de esas
                 atrocidades que estaría sufriendo; necesitábamos hablar de eso. Eso fue un


96
   Véase Miége, B. “O espaço público: perpetuado, ampliado e fragmentado”. Revista Novos Olhares,
nº3, São Paulo, USP, 1999.
97
   Conferencia pronunciada el 6 de Julio de 1988 en Liber/Arte por Hebe de Bonafini presidenta de la
asociación Madres de Plaza de Mayo.




                                                                                                   112
113

               encause para nuestra locura, por que si no, nos hubiéramos vuelto locas
               todas, dándonos la cabeza contra la pared en la casa.
               Todo esto no tiene explicación humana, no se puede razonar. Todo esto no
               tiene explicación, porque, si se ha cometido un delito, que se juzgue, que se
               condene, pero esto no. A una mente mediocre como la de las madres que
               estábamos acostumbradas a lavar ropa, a planchar, a hacer la comida y a
               educar a nuestros hijos y nada más, no podíamos entenderlo.
               Todo este encause de esta locura nos salvó porque si no hubiéramos
               entrado todas en el manicomio. Entonces, era descargar toda nuestra
               tensión, era como una terapia de apoyo. Nos dábamos fuerza: cuando yo
               bajaba la otra madre me daba fuerza y viceversa. Entonces, todo eso nos
               fue alentando, fuimos entendiendo muchas cosas. Nos fuimos dando cuenta
               que esta situación era eminentemente política: nuestra lucha y lo que
               había pasado... ( Entrevista con Maria del Rosario Cerruti, Madres)

             Ese objetivo fue cultivado con inmenso cariño por todos los afectados:
preservarse, contenerse, fortalecer los lazos solidarios de una “hermandad” nacida de un
mismo y profundo dolor, y construida, por un mismo e intenso amor. En su arduo caminar
y como resultado de los vínculos creados, fue posible trascender la negación social
proyectando, con su acción, la construcción de un espacio ético que permitió a grandes
sectores de la sociedad – hasta ese momento silenciada por el miedo – encontrar un punto
de referencia que ultrapase las fronteras de la cotidianeidad dominadas por relaciones
sociales esencialmente privadas. Esto sólo será reconocido mas tarde. En ese momento
predominan relaciones pautadas por el aislamiento. Por eso, inclusive, se tornaba imperioso
continuar inventando acciones y mostrando a la gran masa de afectados que no todas sus
acciones eran en vano como en algún momento se pudiese suponer. Sí es verdad que la
resonancia social interna de su accionar era casi nula, también es verdad que, fuera de las
fronteras nacionales se estaba consiguiendo obtener resultados que reflejaban un recorte
del espacio del régimen con relación a las diversas afiliaciones internacionales de las
cuales aspiraba apoyo. Eso también reforzaba, individual y colectivamente, la percepción
de que su lucha contra el silencio y la indiferencia comienza a ofrecer algunos resultados.
Dentro de ese cuadro y con la finalidad de reforzar los vínculos endogrupales se tomó
primero, la decisión de transformar en encuentros mensuales los encuentros semanales
programados para distintas plazas o iglesias y, como consecuencia de esta primera
resolución se decide ocupar, nuevamente la Plaza de Mayo.




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114

     c) Las relaciones entre el MDH y la Iglesia Católica




              Estábamos enfatizando el hecho de que esos nuevos espacios de lucha fueron
provocados por la clausura de la Plaza con el objetivo de limitar el contenido simbólico de
su ocupación por los miembros del movimiento. También observamos que la Iglesia optó
por la adopción de medidas similares con el cierre de la Catedral metropolitana. Eso nos
conduce a un nuevo espacio de interacción conflictiva. Desde un primer momento, las
relaciones entre el MDH y la Iglesia fueron tensas. Esta última, durante el proceso
examinado, jugó un claro papel de legitimación de la propuesta ordenancista del régimen.
Solamente un limitado numero de obispos - tres, de un total de noventa y tres - brindaron
apoyo solidario desde el primer momento, ayudando en la organización, firmando diversas
solicitadas y petitorios y         marchando siempre con las madres. Esa actitud solidaria
proveniente de un clero de base supone una valorización desde el punto de vista cristiano
de la lucha por los Derechos Humanos y alude, a su vez, a un conflicto particular en
interior de la iglesia católica. Su cúpula, como dijimos, avaló la represión.


             Si se lleva en consideración, por ejemplo, la posición de varios miembros de la
jerarquía en los años que precedieron a la implantación del régimen y en los años
caracterizados como de aplicación de una política reactiva, tal vez puedan notarse algunas
pequeñas diferencias de postura. Entretanto, todas apuntan hacia la temática de la
construcción del orden. En efecto, en la reunión de la Conferencia Episcopal de 1974, la
Jerarquía se pronunció clara y críticamente sobre la profunda crisis moral que había tomado
cuerpo en el país. Durante 1975 se manifestó, claramente, contra la ola de violencia
existente y profundizó las críticas sobre la crisis. Al promediar ese año el pro vicario
castrense Monseñor Bonamin, en clara adhesión a las Fuerzas Armadas, destaca el papel
protagónico y el accionar ejemplar del Éjército contra la guerrilla en la provincia de
Tucumán98y claro, critica el vacío de poder existente en los últimos tramos del gobierno de
Isabel Martinez. Haciéndose coro de las declaraciones anteriores monseñor Zaspe Obispo


98
   Segundo el testimonio de Matilde de Cerviño en el juicio a los comandantes es que la acción elogiada por
Bonamin en la lucha contra la guerrilla había determinado que la provincia de Tucumán se transformase en un
grande campo de concentración “...se mataba en la calle, las personas llevaban fotos de los diarios de las
manifestaciones estudiantiles ampliadas y, al ver las caras de los que se encontraban ahí se les disparaba...”
Diario del Juicio nº 16 pag. 363




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115

de Santa Fé, realiza un claro llamamiento al orden: “La Argentina se reconstruirá cuando
cada uno diga lo que haya que decir y pueda decirlo; cuando la Iglesia evangelice; la
Universidad enseñe; los colegios eduquen; los estudiantes estudien y los trabajadores
trabajen”99. Si, como hemos visto, la violencia se agudiza durante el régimen, el silencio es
el medio de expresión privilegiado por la jerarquía católica a no ser, cuando se hace
necesario explicar lo inexplicable, como demuestra Monseñor Pio Laghi al hacer referencia
a la violencia:


                   El país tiene una ideología tradicional y cuando alguien quiere imponer
                   otro ideario diferente y extraño, la nación reacciona con anticuerpos frente
                   a los gérmenes, generándose así la violencia...en ciertas situaciones la
                   defensa exige tomar determinadas actitudes, con lo que en este caso habrá
                   de respetarse el derecho hasta donde se pueda.100.



             Los datos recogidos muestran como el desestímulo a la búsqueda colectiva
provenía tanto del régimen cuanto de la iglesia. Esta también se negó a recibir cualquier
comisión de afectados que solicitase apoyo o, cuando menos, comprensión. Los datos
recogidos y hoy plenamente divulgados, muestran que muy a contra gusto se atendía única
y exclusivamente a quienes concurrían individualmente en busca de información y apoyo.
Es decir, la Iglesia católica argentina se mostró claramente sin disposición de tornarse
interlocutora de los afectados ni de colocarse, como se esperaba, en canal de interpelación
al régimen. Es revelador el contraste con la Iglesia chilena y brasileña en lo actuado, por
cada una de ellas, en contextos autoritarios similares.              En Chile, la Vicaria de la
Solidariedad y en Brasil, la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz, fueron piezas
claves en la asistencia jurídica y en la contención a los afectados. Tanto una, cuanto otra,
ofrecieron, más allá del apoyo moral y solidario, un espacio físico desde el cual pudieran
organizarse, protegidos por la autoridad religiosa. Sin duda que esa actitud permitió la
superación de los inconvenientes más serios que este tipo de movimiento enfrenta a lo largo
de su lucha: el aislamiento social. En Brasil, la mayor parte de los documentos oficiales
elaborados por la Comissão Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB) demostraron una clara
actitud de repudio al conjunto de violaciones que ganan intensidad en el periodo


99
  La Opinión 3 de enero de 1976.El papel desempeñado durante la represión por Zaspe puede verse en el
Diario del juicio, nº 16 pag. 363.
100
      La Nación 26 de junio de 1976. El subrayado es mio.




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116

comprendido entre 1969 y 1973101. Por ejemplo, la Curia Metropolitana de São Paulo
presidida por Dom Paulo Evaristo Arns, fue desde temprano, punto de referencia
obligatorio de los familiares afectados.


                   Na cúria nos reuníamos não só para buscar informação, mas
                   fundamentalmente, para encontrar pessoas com as quais pudéssemos falar,
                   desabafar. Lá começou esta organização de mães de desaparecidos que iam
                   todas as tardes à cúria, onde tivemos um apoio efetivo da igreja. (Rosalina
                   Santa Cruz, Comissão de Familiares de desaparecidos do Brasil)

                 La primera acción conjunta de este grupo de familiares recibió apoyo y la
mediación de Dom Paulo, para la obtención de una entrevista con el entonces Jefe de la
Casa Civil Golberi do Couto e Silva . La reunión fue realizada en el mes de agosto de
1974. En ella se procedió a la entrega de una nómina de 22 desaparecidos políticos cuyas
denuncias se habían realizado hasta ese momento. A pesar del apoyo obtenido, la respuesta
se hizo a pública un año mas tarde a través de un mensaje difundido en red nacional de
radio e televisión por el titular del Ministerio de Justicia. El anuncio oficial vino en
respuesta a una intensa campaña de difusión “boca a boca” desarrollada por los familiares.
Las dos primeras y últimas entrevistas con el general Golberi habían ganado estado público
y eso propició el aumento de afectados que concurrían a la curia. A su vez, como estrategia
de difusión los afectados consiguieron publicar en el diario Estado de São Paulo, copias de
hábeas corpus impetrados, cuyos resultados se caracterizarían – también en este contexto –
por la negativa oficial de la existencia de detenidos desaparecidos. Al mismo tiempo la
dimensión que el problema ganaba fue públicamente manifestada en artículo del Doctor
Alceu Amoroso Lima publicado en el Jornal do Brasil y titulado “Os esperantes”. Es
probable que la sensibilidad con la cual el Dr. Alceu trato de un tema tan dramático haya,
finalmente, acelerado una respuesta oficial. Ella misma se pondrá nuevamente de
manifiesto la similitud de la modalidad operacional de las fuerzas armadas en el cono sur
de América latina. La nota distribuida por el Ministro de la Justicia se transformo en doble
respuesta. Primero, al conjunto de familiares y, segundo, al pedido de informaciones que, a
través de comunicaciones individuales recibidas había originado la solicitación de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA en el mes de agosto de 1974195.


101
      Véase el trabajo de Maria Helena Moreira Alves, 1984 p. 200/208
195
      Véase Desaparecidos, Rio de Janeiro 1979. p 148




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117

En la respuesta se consignaba que los desaparecidos denunciados “se encontraban, en
realidad, en la clandestinidad”. Como vemos, ese comportamiento y esa justificativa, hizo
escuela.


             Sólo para retomar, estaba haciendo referencia al conflicto permanente ente la
Iglesia Argentina y los afectados. Si los primeros persistieron en la construcción del vacío,
en el desconocimiento del otro, los afectados, por el contrario, asimilaron el conflicto con
el episcopado como ellos mismos se encargan de mostrar:


                Las permanentes visitas a los obispos (era una de nuestras tareas), aunque
                rechazaran, volver a ellos. A pedirles. Cada vez que se reunía el concilio
                de los obispos en San Miguel – que lo hacen anualmente. (Fuimos) con el
                agua hasta las rodillas, 100, 150, 200madres, ir allá. ¿Y que te digo? Por
                supuesto, encontrar las puertas cerradas...renovar, insistir en cada
                parroquia; insistir en cada lado; volver, llorando, pidiendo, exigiendo.
                Cuando llegábamos a San Miguel – con el agua hasta acá – encontrábamos
                la policía adelante, frente al portón de los obispos(...)y no se recibía la
                mayor parte de las veces. Últimamente fuimos recibidas y ellos, uno, dos
                tres, cuatro de ellos, ir a conversar con nosotras. Y los demás, estar
                mirando por detrás de las cortinas. De manera que, todo lo que se pudo
                hacer en ese sentido fue hecho. Pero el sentimiento de ellos fue(...)muy
                duros, muy insensibles; y las promesas(...)”(Lola)



             Ese era el tenor, era esa la característica del proceso interactivo. Claro que eso
no amilanó la voluntad de llegar a la máxima jerarquía de la Iglesia católica. Con ese
propósito a comienzos de 1979 viajan dos comisiones - una de Madres y otra de
Familiares - para participar de la Conferencia Episcopal Latinoamérica (CELAM) reunida
en Puebla. Ahí consiguieron hacer entrega de un documento al copresidente de la CELAM
en cual solicitan una urgente solución para su problema. Solicitan también que se
demande al Papa para que “intervenga de manera directa ante el gobierno argentino con el
propósito señalado”102 es decir: que se solucione el problema de las constantes
desapariciones; que se someta a proceso a quienes corresponda y que se libere a quienes no
tienen ninguna acusación concreta en su contra, tales eran los puntos del documento. Al
mismo tiempo, solicitan que la CELAM disponga, en los respectivos episcopados



102
   El 28 de octubre de 1979 Juan Pablo II menciona el problema de los desaparecidos en Argentina
desde la Plaza de San Pedro.




                                                                                                   117
118

latinoamericanos, la organización de un servicio de protección y asistencia a los
perseguidos y sus familias103.


                Ese viaje no pasó desapercibido para la Junta. Al retornar al país un matrimonio
fundador de la Comisión de Familiares sufrió un violento atentado, como una seria
advertencia para desestimular la movilización que podría tornarse aún más amenazadora
ante la proximidad de a visita de CIDH, esperada para julio de ese año:

                   Cuando vinimos de Puebla nos pusieron una bomba en el coche. Ya nuestra
                   Comisión estaba trabajando muchísimo (preparándole material para
                   presentar a la CIDH) y el 8 de marzo nos meten dos bombas en el coche
                   porque nosotros éramos la cabeza visible, porque en ese momento había
                   que dar la cara. Nos ponen la bomba para desintegrar la Comisión...para
                   desmovilizar a todo el movimiento de familiares, cosa que no lograron.
                   Cuando nos revientan el coche tuve toda la solidariedad del barrio esa
                   noche. Al otro día yo fui al Ministerio a hacer la denuncia, solita, porque
                   mi marido tenía que trabajar, pero te juro que iba por la calle y pensaba
                   que en cualquier momento me mataban en la calle. En ese momento, los
                   Familiares colectaron el dinero para que mi marido pudiera comprar otro
                   coche, porque él lo usaba para trabajar y así la gente también siguió
                   viniendo. ( Entrevista con la Sra. Lilia Orfanó, Familiares)

                 Esas medidas de fuerza fueron complementadas con nueva medidas “legales”
elaboradas por el gobierno. El célebre pronunciamiento del general Viola - Jefe del
Ejercito y futuro presidente - leído en el día del ejército, después de explicar – una vez más
– que la campaña del exterior está destinada a ocultar la derrota de la subversión, deja claro
que:


                   Esta guerra, como todas, dejó una secuela: tremendas heridas que el
                   tiempo y solamente el tiempo puede restrañar. Ellas están dadas por las
                   bajas producidas; los muertos, los heridos, los detenidos, los ausentes para
                   siempre...La delincuencia subversiva integrada por hombres y mujeres
                   circunstancialmente nacidos en nuestro suelo...engañaron a los suyos cuya
                   ansiedad ellos mismos provocaron y nadie hoy puede legítimamente
                   consolar...104


103
   Cf. diario mejicano El Sol de Puebla 30 de enero de 1979. En realidad esa propuesta ya había sido
considerada y aprobada en la anterior reunión de la CELAM promovida en diciembre de 1976. Decisión
concomitante con la resolución adoptada por el congreso norteamericano – bajo la administración Carter
– de supeditar la ayuda económica a los países que tuvieran una política avocada al respeto de los
derechos humanos. Cf.; Diario El Clarín 5-12-76
104
      Mensaje del General Viola Cf. Diario La razón 29 de mayo de 1979




                                                                                                   118
119

              Se trata de la primera respuesta explícita a las permanentes solicitaciones.
Respuesta que irá se transformando         en diversas acciones implementadas por el
movimiento y diversas declaraciones de sectores de la sociedad política. Los familiares
reaccionan inmediatamente a la presunción de fallecimiento invocada por el presidente
Viola:


               Cuando Viola hablo de los ausentes para siempre, nosotros, ahí nomás,
               auspiciamos una solicitada, donde ya no poníamos los nombres de los
               familiares, sino (colocamos) los nombres de los desaparecidos,
               fundamentos que no eran ausentes para siempre y, lógicamente, nos la
               recibieron como de costumbre. Pagamos, se había diagramado toda la
               solicitada y, al día siguiente, nos llaman del diario La Prensa – sin dar
               explicaciones – diciendo que no podían publicarla y que nos devolverían el
               dinero. Pero además, (esa solicitada) no era la cuarta como consecuencia
               de las tres primeras, sino que fue una repuesta específica a las
               declaraciones de Viola (Sra. Guagnini, Familiares)

              Quisiera resaltar que la mención a lo ausentes para siempre, envuelve una
mudanza substancial en el discurso gubernamental y en la acción de los afectados. Estos
últimos, por ejemplo, al decidir colocar el nombre de los desaparecidos como firmantes de
la nueva solicitada en respuesta al gobierno, confieren el status de individuos que el
régimen hasta entonces negara. Son estos miles de ciudadanos que hablan por mediación de
sus familiares, los portadores de una identidad específica. La necesidad de reponer las cosas
en sus lugares, de hacer prevalecer la identidad real sobre la ambivalente identidad de las
“no personas” que se desprende de la categoría de desaparecidos ya había sido expresada
por las Madres de Plaza de Mayo, cuando resuelven bordar el nombre de sus hijos en los
pañuelos blancos que cubren su cabeza en las marchas semanales y que se transformó en
un símbolo que particulariza la entidad. Los pañuelos surgieron por primera vez en primero
de octubre de 1977 en una tradicional procesión promovida por la iglesia católica a la
capilla de Luján y de la cual participaron las Madres. Como varias de ellas se incorporarían
a la procesión en diversos lugares, fue sugerido que como forma de identificación, como
señal; como elemento visible por lo tanto, se usase un pañal en cabeza para poder
reconocerse. Desde entonces el pañuelo se transformó en un símbolo de las Madres y acabó
siendo incorporado por otras entidades similares como las Madres salvadoreñas e chilenas.
Las últimas usan un pañuelo negro encuanto las madres por hablar de vida y esperanza
adoptaron el color blanco.




                                                                                         119
120

                Sabemos que toda identidad social es relacional, es decir, que supone la
existencia de un nosotros y de un ellos, sabemos también que la identidad social se
construye en encuentros, reuniones, y en nuestro caso, en diversas formas de movilización.
Novais al discutir los procesos de contrucción de la memoria colectiva a través del análisis
de las Ligas Camponesas en el nordeste brasileño, nuestra que la relación conflictiva,
antagonica se instaura también en el momento en que alguien encuentra la palabra,la actitud
adecuada que impulsa el movimiento originando la acción . Acción que construye la
identidad social a través del desdoblamiento de acciones, enfrentamientos, redefiniciones
de espacios y de la consolidación de símbolos identitários, como los pañuelos que hoy
marcan el símbolo de la resistencia212.


             De cualquier manera la dinámica del régimen seguía su lógica
perversa por el camino anunciado en el discurso del general y futuro
presidente Viola, es decir, comenzaron a dibujarse las primeras propuestas
de carácter “paliativo” con el objetivo de poner punto final a una situación
que se prolongaba más allá de lo imaginado. Con anterioridad al arribo de
la C IDH, sobre la cual hablaremos adelante, comienzan a presentarse
medidas que mostraban la “predisposición” del gobierno de reestablecer y
subsanar las garantías y “eventuales violaciones de derechos humanos; así
como los posibles “excesos” cometidos, “tal vez, por fuerzas subalternas”
en la lucha contra la subversión. En ese momento –mediados del 79 – se
nota una clara intención de formular acciones orientadas a aplacar posibles
sanciones y recomendaciones de este organismo interamericano.


               También       era    necesario       prevenirse      sobre      las   acciones
desplegadas por el MDH. Es así como con alguna antelación al arribo de la
CIDH se procedió, apo yado en fallo judicial, a realizar el allanamiento de
las sedes de la APDH y de la Comisión de Familiares. Una causa abierta y
caratulada “instigamiento para presentar falso testimonio” dio sustentación
jurídica a este fallo. En esos allanamientos procedieron al secuestro del
folleto editado por las entidades y titulado ¿Dónde están? Se trataba en
realidad de una copia mimeografiada del texto de la solicitada que había

212
  Véase Novaes, Regina Reyes.”Lembranças camponesas: repressão, sofrimento, perplexidade e medo,
DP&A Ed., 2001.




                                                                                            120
121

sido rechazada en el diario La Prensa semanas antes. A su vez, se procedió
a incautar toda la documentación elaborada hasta ese momento y que
constituía un valioso material que se pondría a disposición de la C IDH. El
fallo judicial fue basado en un supuesto recurso de hábeas corpus
presentado por una madre que había contado – como era de costumbre – con
la orientación de Familiares y en el cual se consignarían “datos falsos”
tendientes a “engañar a la justicia” y aumentar “las imágenes distorcionadas
del país en el exterior”. Con este procedimiento – dirá el juez interviniente-
se buscaba secuestrar documentación que “resultaría de interés para
establecer los medios y los métodos utilizados maliciosamente en perjuicio
de la imagen del país” 2 1 3 . Cuatro días más tarde, apoyados en la misma
causa, se determina nuevo allanamiento a los locales secuestrándose, en esa
oportunidad, un listado de personas desaparecidas, ficheros conteniendo
informaciones de casos individuales, modelos de testimonio y modelos de
recursos de hábeas corpus. Fue justamente en la existencia de esos modelos
que el juez pretendió sustentar su fallo sobre “instigamiento a presentar
falso testimonio”. Desconociendo, o alegando desconocer, que dichos
modelos representaban sobre todo, una muestra de la creatividad y
aprendizaje de los afectados quienes, frente a la dificultad para encontrar
abogados patrocinantes no tuvieron otro recurso que aprender ellos mismos:


                    Con respecto a eso empezamos a realizar entre los organismos un
                    intercambio de información, que unos se fueron completando con otros.
                    Hicimos también un modelo de testimonio...le dimos características de
                    standard. Después lo fuimos perfeccionando más cuando hicimos un
                    trabajo de computación, para hacerlo con más detalles. Porque nadie de
                    nosotros llegamos a creer que íbamos a durar tantos años y nadie pensó
                    que esto tenía que tener las características de una “oficina”, con archivos,
                    con fichas, con computación, con servicio jurídico, con servicio
                    psicológico. Todos creíamos que(...)bueno, agitabas y a los seis
                    meses(...)para la Navidad(...)cuántas navidades felices nos anunció Videla.
                    En nuestro movimiento hubo gente que pinto la casa para la navidad,
                    porque Videla había dicho que iba a ser una Navidad feliz. Entonces todo
                    eso fue creando la convicción de que teníamos que avanzar en nuestros
                    reclamos, junto con las frustraciones...(Entrevista com Cata Guagnini,
                    Familiares)



213
      Cf. diario La Prensa 11 de agosto de 1979.




                                                                                            121
122

        Con esa medida de fuerza se intentó destruir el trabajo de años de Familiares y de la
 APDH. Como explicamos adelante, una de las principales tareas fue la de recepcionar
 nuevas denuncias sistematizándolas y elaborando un padrón que les permitiese mostrar
 gráficamente los alcances de la represión. Fue una manera de mostrar que no se trató,
 como se pensó inicialmente, de una situación fortuita. Por el contrario la metodología
 aplicada respondía a un proyecto racionalmente concebido. Nuevamente vemos de
 manifiesto la tenacidad de los miembros de esas entidades. Esa nueva violación,
 amparada en un fallo judicial, no fue suficiente para desalentarlos:


                 En un tiempo record, volvimos a reunir más de 1000 testimonios y tuvimos
                 la oportunidad de llevar a la CIDH no solamente esos testimonios, sino
                 también, gráficos que nos habíamos ocupado de hacer a raíz de esos
                 testimonios. Donde estábamos en condiciones de mostrar que porcentaje de
                 estudiantes, de obreros, qué porcentaje de profesionales. Cuando la
                 represión había sido más intensa: entre 1976 y 1977; cómo iba declinando
                 en el 78, etc. Les mostramos las pirámides por edades, etc. Nosotros,
                 Familiares, habíamos empezado a hacer este tipo de programación porque
                 entendíamos que la realidad entra por los ojos y que los gráficos eran los
                 que más nos servían(...)en esos también fuimos pioneros...(idem)

                  Como veremos más adelante, la proximidad del arribo de la
CIDH coincidió con una nueva campaña para-oficial de desprestigio de los
movimientos. Campaña a la cual se acoplaron no pocos sectores de la
sociedad externalizándose en un trágico y eficaz juego de palabras. Los
panfletos lanzados por las calles céntricas y las calcomanias que inundaron
la ciudad explicaban que ”los argentinos somos derechos y humanos”. Debe
consignarse también que la proximidad de la visita contribuyó a la
polarización de posiciones entre los grupos e instituciones que desde
siempre brindaron apo yo 2 1 4 al régimen, cuanto de aquellos sectores de la
oposición que hasta entonces habían guardado un prudencial silencio.




214
   Entre las diversas instituciones que se manifestaron en apoyo al gobierno rescatamos las emitidas por el
Colegio de Abogados en respuesta a un documento emitido por el Colegio de Abogados de la Ciudad de
Nueva York y considerado agravante por sus pares nacionales. En su respuesta informan que el documento y
los juicios que en el mismo e formulaban sólo eran posible por haber recogido denuncias provenientes de
entidades que no poseen ninguna representatividad, tratándose en la mayoría de “sellos de gomas” (Cf. Clarín
1 de agosto de 19879. Claro que las congratulaciones del régimen por el “coraje en publicar la verdad” no se
hicieron esperar. En efecto, se tomaran estas declaraciones como un símbolo y un ejemplo de lo que cada
institución debería defender.




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123

            La contra-ofensiva no se redujo a la campaña para-oficial aludida. Se
instrumentalizará también una propuesta oficial de carácter “reparatório”. Esta medida,
implementada por la ley 22062 que entró en vigencia el día 28 de agosto de 1979 preveía
beneficios previsionales para los familiares de personas desaparecidas214. Por otro lado y
como complemento entrará en vigor la ley de “Presunción de fallecimiento”215, ambas
medidas fueron categóricamente rechazadas por los afectados iniciando una nueva etapa en
su lucha.


      6) La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)


        La visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en adelante,
representó efectivamente el reconocimiento internacional del conjunto de los afectados; y
representó también un aumento de las contradicciones en el interior del régimen; así como
dejó claro la heterogeneidad del movimiento y sus tensiones más evidentes como la que
resultó de la oposición a la visita de la CIDH por parte de la Liga Argentina por los
Derechos del Hombre. La Liga entendía que el vínculo de la OEA con el gobierno
norteamericano no la acreditava a producir cualquier juzgamiento al régimen


              La      Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un órgano
intergubernamental creado a partir de la resolución adoptada en la V Reunión de Consulta
de    Ministros de Relaciones Exteriores, en un                 esfuerzo por establecer un marco
institucional que permita la protección y vehiculice la promoción de los derechos
humanos. Su estatuto, promulgado por el Consejo de la OEA definía inicialmente a la
Comisión como siendo una entidad autónoma. Su autonomía no la dotaba de autoridad
política legitimada constitucionalmente. Su status político será conferido a través de la
Carta Reformada de la OEA que elevará a la Comisión a uno de sus órganos principales. A
partir de entonces, sus acciones se organizan en torno de dos ejes principales: 1) proteger y
promover los derechos humanos; 2) actuar como órgano consultivo de la OEA en materia
de derechos humanos, esto es, aquellos establecidos en la Declaración Americana. Como
indica Bobbio, el principal problema de los derechos humanos no es el de fundamentarlos,

214
    La ley establecía en su artículo primero que “La ausencia de una persona del lugar de residencia o
domicilio en la republica, sin que de ella se tenga noticias por el término de un año, faculta a quienes
tuvieron derecho reconocido por las leyes nacionales de jubilaciones y pensiones o de prestaciones no
contributivas, subordinando a la muerte de esa persona, a ejercerlo en la forma prescripta por esta ley”.
Cf. Informe: p.141)
215
    La ley entra en vigor el 12 de septiembre de 1979




                                                                                                       123
124

solución encontrada en la Declaración de 1948, sino el de su protección. A su vez, la
promoción indica el conjunto de medidas orientadas para “inducir a los Estados que no
tienen una disciplina específica para la tutela de los derechos humanos a introducirla” e
“inducir a los que ya la tienen a perfeccionarla”216


                 La comisión está capacitada para recibir comunicaciones individuales y de
entidades privadas. Comunicaciones que son, posteriormente, transmitidas a los estados
miembros y que sirven de base para la elaboración de estudios tendientes a elucidar las
situaciones planteadas y requerir soluciones específicas por parte de los estados y
gobiernos imputados en las denuncias recibidas.


                  En ocasiones especiales, como fue el caso de la Argentina, la Comisión tiene
la prerrogativa para realizar trabajos de investigación in loco y emitir, posteriormente, un
informe detallado sobre su investigación. Entretanto, este procedimiento requiere, para su
realización, el cumplimiento de algunas condiciones formales y preliminares. Una de ellas,
es que deben considerarse agotados los “recursos internos” relativos a la efectiva resolución
de los casos presentados a través de comunicaciones personales. Otra condición sine qua
non, es que la visita deberá contar con la anuencia de los gobiernos imputados.


                 Es evidente que el mero enunciado de la posibilidad del desplazamiento de la
Comisión trae aparejado una serie de problemas políticos dada su repercusión en la
comunidad internacional. En el foro interno, la visita puede tornarse un factor de
aglutinación de sectores y actores del campo de la oposición que aprovechan los espacios
anteriormente clausurados para manifestar su posición sobre temas suficientemente
polémicos. Esa posibilidad tiene que ser adecuadamente evaluada por los gobiernos
interpelados de manera de minimizar las consecuencias negativas que podrían redundar de
una visita de esa orden.


                  Negarle esta prerrogativa a la Comisión, por lo general, no produce serias
consecuencias. Como máximo estos gobiernos se harían acreedores de una fuerte
recomendación en la cual se incluirían las denuncias puntuales sobre los casos conocidos y,
también, por lo general, tales recomendaciones quedan encerradas en el recinto en donde


216
      Bobbio, N. A era dos Direitos. RJ, ed. Campus, 1992, p. 40.




                                                                                          124
125

secciona el organismo, sin que excedan ese contexto. Para esta situación ayudan, por vía de
regla, los rígidos controles accionados por la censura sobre los medios de comunicación –
cuando no cuentan con su complicidad - de los países imputados. La ausencia de
repercusiones negativas, es decir, la ausencia de la posibilidad de que estos organismos
intergubernamentales puedan promover sanciones específicas sobre los países miembros,
puede haber sido lo que pesó, en el régimen brasileño post 64, a no permitir la propuesta
de investigación in situ formulada por la Comisión en mediados de la década de 60. La
solicitud fue categóricamente rechazada por el gobierno bajo la fundamentación de que los
casos presentados no habían agotado totalmente los recursos “internos” tendientes a
solucionarlos para, finalmente, rechazar la solicitación alegando que, un pedido de tal
orden, era lesivo a la soberanía nacional217.


              En el caso argentino, no obstante el hecho de que argumentos semejantes
pudieron ser presentados, el gobierno optó por una invitación formal. Tal invitación resultó
de una significativa presión ejercida por el gobierno americano bajo la presidencia de
Jimmy Carter, conforme enuncian en sus respectivos trabajos Sikkind, citado por
Mignone; Mignone y Noan Chomsky, al discutir la influencia de la política de derechos
humanos del gobierno americano en Guatemala y Argentina:


                En septiembre de 1978 el Vice-Presidente Mondale (de los Estados Unidos)
                y el presidente Videla de la Argentina, mantuvieron una entrevista privada
                en Roma para discutir la preocupación del gobierno de los Estados Unidos
                por la situación de los derechos humanos en la Argentina. Durante el
                encuentro los dos hombres hicieron un trato: a cambio de la invitación por
                la Argentina a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la
                OEA para realizar una investigación in situ de las prácticas sobre los
                derechos humanos, los Estados Unidos autorizarían el desembolso de
                fondos del Export-Import Bank, para la Argentina, que estaban bloqueados
                por los abusos del gobierno argentino en materia de derechos humanos.
                Efectivamente, semanas más tarde los Estados unidos aprobaban el
                otorgamiento de recursos por parte del Eximbank para la Argentina y en
                diciembre de 1978 este país invitaba a la CIDH a realizar una misión
                investigadora en su territorio218.




217
  Buerguental, op. cit. P. 193 e ss.
218
  Cf. Mignone, E. Derechos Humanos y Sociedad. El Caso Argentino. Buenos Aires CELS, 191, p.
109/10; Chomsky, N. “Administração Carter: Mito ou realidade” em Encontros com a civilização
Brasileira nº15, 1979.Rio de Janeiro, Civilização Brasileira




                                                                                               125
126

             Claro que esta invitación formal no indicaba que estuviesen limadas todas las
asperezas resultantes de las diversas evaluaciones de los distintos sectores de las Fuerzas
Armadas y de la sociedad. En todo caso se imaginaba que el informe sería complaciente.
No fue lo que sucedió. El informe final fue lapidario y, para eso es necesario considerar el
trabajo realizado por los organismos de derechos humanos y, en especial, por aquellos
constituidos de afectados en lo atinente a la sistematización de denuncias.


      a) El arribo de la Comisión y sus consecuencias.


              El arribo de la CIDH fue precedido y sucedido por diversas y significativas
manifestaciones institucionales y sectoriales que tuvieron la finalidad de descalificar ante la
opinión pública la legitimidad y la idoneidad de la misma y de sus miembros. No faltaron
tampoco manifestaciones de repudio sobre los afectados que, venciendo el miedo, llevaron
sus denuncias a la CIDH con la esperanza de encontrar una solución para un problema que
ya tenía tres años. Muchos acudieron por primera vez a presentar su denuncia; otros, para
ratificarla o ampliarla.


              Ejemplos de la primera conducta surgen de las reflexiones enunciadas por el
pro-vicario castrense Monseñor Bonamím: “Imaginamos que vendrán personas serias”
levantando dudas que se conciliaban con el contra mensaje gubernamental; “supongo –
continuará – que no discutirán nuestro derecho a disentir, incluso (como quien adelanta
previas conclusiones) a disentir de lo que ellos opinan, por que me imagino que no será una
Comisión infalible219”. Ilustrará la segunda posición referida, el rector de la Universidad
Católica, Monseñor Derisi al solicitar que la Comisión “no se deje influenciar por aquella
gente que ha creado este problema en la Argentina: las familias de aquellos guerrilleros que
mataron secuestraron y robaron220”


             A su vez, el gobierno, por intermedio del Ministro del Interior hace entrega a
los miembros de la Comisión y a diversos periodistas extranjeros dos mil volúmenes de un
“Documento especial sobre la agresión del terrorismo a la Nación221” y adelanta la



219
    Cf. La Razón, 5 de septiembre de 1979
220
    Cf. La Razón, 12 de septiembre de 1979
221
    Cf. La Razón, 23 de septiembre de 1979




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127

promulgación de la Ley de Presunción de Fallecimiento222. Como no podía dejar de ser, la
ley fue duramente criticada por los organismos que defienden el esclarecimiento por parte
de la autoridades de las personas detenidas y desaparecidas, es decir, se privilegia una
demanda por la justicia y la verdad explicitada en la consigna aparición con vida.


            Al lado de las manifestaciones “formales”, en el arribo de la Comisión se
produce desde el gobierno un nuevo acto de manipulación comunicativa, es decir,


                 del tipo de influencia sobre el comportamiento social que se manifiesta
                 siempre de forma subrepticia, escondida detrás de otras manifestaciones
                 que tienen la función específica de ocultar la finalidad real que persiguen
                 los manipuladores, y que es la de crear subrepticiamente una disposición
                 difusa a aceptar positiva o negativamente ciertos mensajes y órdenes” 223.

             Por lo tanto, repitiendo viejos ejemplos y nuevas consignas se desenvolvió una
campaña de movilización similar a la creada un año antes durante el campeonato mundial
de fútbol. Por coincidencia, la CIDH inicia su trabajo un día después de la conquista, por la
selección juvenil de fútbol, del campeonato mundial realizado en Tokio. La victoria se
traduce en un festejo popular orientado desde los diversos medios de comunicación desde
los cuales se convoca a la población a salir a las calles para demostrarle a los miembros de
la Comisión que “en el país no existe nada que ocultar224”.


              La manipulación producida dio lugar a un festival grotesco y contradictorio. De
un lado, una fila afectados que, disciplinadamente, ocupaban casi cinco cuadras, cargando
sobre sus hombros el peso de años de búsqueda y silencio, peso mitigado ciertamente por
las esperanzas que se habrían con la llegada de la CIDH. Del otro lado, una multitud que
insistía en sus micro despotismos; estableciendo también la dicotomía característica de

222
    Por esta ley podrá declararse el fallecimiento presunto de la persona cuya desaparición del lugar de su
residencia, sin que de ella se tenga noticias, hubiese sido fehacientemente denunciada entre el 6 de
noviembre de 1974, fecha de la declaración del Estado de Sitio por el decreto 1368/74 y la fecha de la
promulgación de la presente ley. Indica todavía que los familiares de estas personas – una vez acreditados
los certificados y declaraciones legales – tendrán derecho reconocido por las leyes nacionales de
jubilaciones y pensiones “subordinadas a la muerte de esas personas, a ejercerlo en la forma prescripta
por la presente ley” Cf. La Razón 23 de septiembre de 1979.
223
    Véase el verbete de Luciano Pelicani, “Manipulación” en el Diccionario de Política, México Siglo
XXI, 1982, p. 957.
224
    Este era el mensaje emitido por José Maria Muños, popular locutor de la Radio Rivadavia quien
instigava a la población a movilizarse por la Av. De Mayo. A su vez, se lanzaron desde los balcones de
la casa de gobierno antes que el General Videla saliese a saludar al público reunido - que conmemoraba
en la Plaza de Mayo la victoria de la selección , impresos que consignaban que “Los Argentinos somos
Derechos y Humanos” Cf. La Razón 7 de septiembre de 1979.




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128

todo comportamiento etnocéntrico en cuanto representación negativa del otro. Buena parte
de esa multitud era formada por estudiantes secundarios - quienes aprovechando el feriado -
levantaban, con una disposición proporcional a su ignorancia las consignas creadas por el
gobierno: “Los Argentinos Somos Derechos y Humanos” sic. Dos generaciones diferentes,
dos propuestas diferentes y un punto en común: el desconocimiento de lo que estaba
sucediendo en el país. Esta situación es evocada por la Sra. Carmen Cobo, en el testimonio
siguiente, poniendo nuevamente de manifiesto la preocupación de Goffman a respecto de
las relaciones que se establecen en los contactos mixtos, es decir los momentos en que los
estigmatizados y los normales se encuentran en la misma “situación social” y así es
evocada por uno de nuestros informantes:


               La cola de la OEA era impresionante, era impresionante. Todo el mundo
               estuvo en esa cola. Salió de sus casas, se apoyaron para ser valientes y
               fueron a declarar a la OEA. Entonces, ¿Qué hacen ellos? Por las calles
               hacen manifestaciones, con chicos secundarios, los incentivan para hacer
               payasadas, para provocarnos...pero, no hay que olvidar el estoicismo de la
               gente, para dar testimonio, cumpliendo su misión con la OEA.
               La fila de la OEA fue terrible. Cuando estábamos en la cola, pasaban los
               camiones y nos gritaban cosas muy desagradables. La gente que adhería
               nos decía por lo bajo, con mucho miedo. Recuerdo que venía gente del
               interior, con su bolsito, de la manera más precaria y más pobre. Recuerdo
               que una señora se descompuso y yo entré a un a un bar a comprar un café y
               no me lo vendieron. Le quería dejar lo que costaba la taza. Y no había
               caso. Les pedía un vasito de papel para llevarle café y no!. Entonces le
               digo: ¿y si le compro un vasito de papel y vengo acá? No. No vendemos
               café para afuera. Ese era el clima y eso me pasó en tres bares
               distintos.(Carmen Cobo, Madres y Familiares)




            De cualquier forma, vale la pena recordar que prevalecía entonces un creciente
sentimiento de hostilidad hacia los afectados que se manifestaba en los mínimos detalles,
reforzando como vimos, el estigma social que recuerda los trabajos sobre pureza y peligro
de Mary Douglas. Sí en relación con el estado los sectores estigmatizados se encuentran
condenados a una permanente exclusión por el peligro que representa para el orden societal
su presencia contaminadora. La pureza de los “ideales nacionales” no podía ser
contaminada por los portadores del virus. A los ojos del régimen las Madres eran
“insolentes”, por lo tanto, no puede esperarse que “hallan educado seres probos,
inteligentes y rectos” – léase – obedientes. El otro argumento, como hemos visto, fue




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129

interpelarlas en su sanidad mental, lo que tornó la disidencia no una cuestión política, sino
una cuestión de salud mental. Esos argumentos parece que fueron interiorizados por buena
parte de la sociedad como se puede percibir en la descripción arriba transcripta.


          Es probable que el resultado de las filas haya tomado de sorpresa tanto a unos
como a otros. En efecto, los afectados venían bregando para difundir su situación y alcanzar
algún esclarecimiento. Por lo tanto, se habían avocado a la tarea de convocar a la mayor
cantidad de afectados poniendo un excesivo énfasis en el trabajo con las familias que hasta
entonces no hubiesen presentado su denuncia. No se puede olvidar que, hasta ese momento
las personas movilizadas constituían un grupo de tamaño reducido, no ultrapasando las 250
personas, no todas participantes activas. Como ya vimos, uno de los motivos para esa
situación puede encontrarse en las constantes insinuaciones veladas o amenazas concretas
realizadas con el objetivo de inhibir cualquier manifestación que implicase la formación de
un movimiento colectivo. Vimos como, desde las dependencias oficiales, se negociaban
recompensas individuales - nunca obtenidas - con aquellos que siguiesen la normas de
conducta propuestas por el régimen.


             Los testimonios recogidos indican que la concurrencia masiva sorprendió
doblemente a los participantes de las entidades convocantes. Primero, porque a pesar de
conocer, de imaginar, de haber trabajado en la elaboración de las listas que serán
entregadas, la multitud que acudió al llamado dejó claro, por la primera vez, la dimensión
del terror. Por otro lado, realimentó no pocas esperanzas. Quedó claro, a su vez, y para
todos los participantes de esa interacción conflictiva que lo que sucedido no podría
continuar permaneciendo oculto. Pese a lo contradictorio de la situación, el mismo régimen,
al incentivar a la población a mostrar que los “argentinos eran derechos y humanos”
proporcionó un público que, a pesar de ser hostil, tomó contacto con una realidad que
insistía en no mostrarse en su totalidad. Independientemente de la evaluación que los
manifestantes, que imbuidos de un acentuado nacionalismo pudiesen tener de la realidad
con la que en ese momento se enfrentaron, ellos serán también los encargados, de
transmitir a grupos de referencia mayores y mas diversificados (familia, grupos de amigos,
grupos vecinales, etc.) la existencia de aquellas personas que en ese momento – aunque no
será la última vez que esa interacción perversa se presente – eran sus “enemigos”. De
manera que es posible suponer, a largo plazo, que la exaltación nacionalista de carácter
fascista estuvo lejos de redituar en algún tipo de beneficio para el régimen.




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130



              Por otro lado, el encuentro con la CIDH cumple un papel fundamental en la
constitución y crecimiento del MDH, particularmente en lo que concierne a la categoría de
afectados. Si bien es cierto que el año se había iniciado con un movimiento de repliegue
como resultado del cierre, por parte de las fuerzas policiales, de la Plaza de Mayo, lo que
llevo a proponer otras pautas organizativas así como otros lugares de encuentro, es el año
en que ganan notoriedad internacional. Primero la propia CIDH les confiere estatus y
respaldo significativo al encontrarse con ciento cincuenta madres en el inicio de sus
trabajos.    Segundo, por iniciativa del Partido Socialista Español, Las Madres son
recomendadas al premio Nobel de la Paz, concedido finalmente, al representante del
SERPAJ Adolfo Perez Esquivel, un duro golpe que la comunidad internacional asesta
contra el régimen. Tercero comienzan a recibir aportes financieros, principalmente a través
de la SAM, aportes que abren la posibilidad de compra de un local en el cual reunirse así
como la decisión de constituirse como entidad civil registrada ante escribano público.


              Al margen de lo mencionado arriba, se produce en ese momento la necesidad
de precisar e informar cuál era la situación que había causado este movimiento. Era preciso
que la CIDH definiese con claridad el significado de la categoría “desaparecido”. Como
dijimos fue acordado que la CIDH entrevistaría ciento cincuenta madres:


                ...Hubo que pelear para ver a quién de nosotras se le daba la tarjeta para
                entrar, porque hubieran querido ir muchas, En ese momento me designaron
                como portavoz del grupo. Las palabras que dije, en la primera impresión
                que hace la OEA las incluye, pero después (como también incluía el nombre
                de algunos represores) hubo un acuerdo con el gobierno y eso prácticamente
                se quitó. Una de las cosas que yo decía, era que había que precisar y decir al
                mundo lo que es un desaparecido. Porque se nos pueden escapar muchas
                cosas de la mano, o puede desaparecer una persona por una amnesia que
                tuviese en la calle. Pero a esos seres que nos llevaron a nuestra vista, como
                les vamos a decir desaparecidos? Cómo puede desaparecer una persona, si
                era un objeto...y la gente tenía que comprender que decir desaparecido era
                decir muchas cosas más. Era decir una persona que se había secuestrado,
                que había sido llevado en auto sin patente. Ahí comenzaba el proceso de
                desaparecimiento, ahí empieza la verdadera vía crucis.(Entrevista con Maria
                del Rosário Cerruti, Madres).



            Antes que se conociera el informe las madres habían tomado la decisión de
 legalizar su lucha. En Agosto constituyen ante escribano público una asociación civil,




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sin fines de lucro, denominada Madres de Plaza de Mayo. La asociación compuesta
por veinte socias fundadoras elige una comisión directiva de 11 miembros. De acuerdo
con Hebe de Bonafini la decisión resultó de la convicción de que su lucha era contra el
olvido que la Junta trató siempre de implementar. Tenemos por lo tanto la memoria de
un lado y el olvido del otro, como elementos que estructuran un nuevo conflicto. Así,
en el contexto de “cierre de la plaza” se hace claro que “esto tiene que quedar, porque
si la represión se hace brutal y no podemos retomar la Plaza los jueves, esto tiene que
quedar”235. La decisión fue tomada el 14 de mayo y se firmó, casualmente, el 22 de
agosto, una fecha de fuerte valor simbólico en la historia de la resistencia236.


          Es también de esa época la decisión de tener un local propio que permitiera
superar los desencuentros resultantes del “cierre de la Plaza” y a su vez, tener un punto
de referencia que permitiese desarrollar una serie de tareas solidarias con relación al
conjunto de los afectados. Esas actividades ayudaron a minimizar las dificultades
encontradas en lo cotidiano por            los afectados de menores recursos así como
permitieron, posteriormente, con la vigencia del estado de derecho, la implantación de
diversos programas de ayuda, entre ellos el programa atención psicológica brindado
por el equipo de psicólogos de las Madres. Esas actividades fueron facilitadas gracias
al apoyo de entidades del exterior así como de diversos premios internacionales que
recibieron desde 1980. Como resultado del aporte solidario recibido de un grupo de
mujeres holandesas congregadas en la Asociación de Apoyo a la Lucha de las Madres
(SAM) consiguen comprar su local dando un paso decisivo en la superación del miedo:


               Primero pensamos en alquilar...se nos ocurría decir que íbamos a poner
               un local para reunión de jubiladas, para enseñar a tejer, etc. Después
               pensamos mejor ...y llegamos a la conclusión de que la única
               oportunidad que teníamos era ser dueñas de un departamento...Se
               encontró uno en la calle Uruguay que tenía algunas ventajas: era un
               edificio chico, sin ascensor ni porteros para vigilarnos; quedaba cerca
               de otros organismos de derechos humanos. Pero, las primeras veces
               íbamos con muchísimo miedo y discutimos en la asociación,
               reconociendo la necesidad de tener un local pero, al mismo tiempo daba


    235
        Hebe de Bonafini Conferencia pronunciada el 6 de Julio de 1988 en Liber/Arte publicada por la
    Asociación de Madres de Plaza de Mayo.
    236
        . El 15 de agosto de 1972, veinticinco presos políticos se fugaron del Penal de Rawson. Seis
    consiguieron llegar a Chile. Los Diecinueve restantes se entregaron luego de acordar garantías para
    su integridad física. No obstante, el 22 de Agosto fueron fusilados en el interior del penal. Tres
    consiguieron sobrevivir a la”Masacre de Trelew.




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132

                  cierto miedo. Nunca se quedaba una persona sóla de noche, no nos
                  ibamos muy tarde. (Entrevista con Juanita de Pergament)



                  Fruto de la transcendencia de su lucha fue la indicación de las Madres para
el Premio Nobel de la Paz propuesto por el partido socialista español. El premio fue
finalmente otorgado al coordinador general del Servicio de Paz y Justicia en América
Latina (SERPAJ) Perez Esquivel quien                    lo hace co-extensivo al movimiento de
derechos humanos y, en particular, a las Madres reforzando de esa manera la legitimidad
de sus demandas en el plano internacional y dando un nuevo paso hacia la superación
del aislamiento interno. El premio representó otro duro golpe para la Junta quien
nuevamente, en un acto de distorsión comunicativa, trata de deslegitimar a su ganador
presentándolo en los medios como siendo un ex - preso político del Proceso.


                  Nuevo golpe fue dado en ocasión de la divulgación del informe de la
CIDH. Contrariando las expectativas de la Junta, el informe no tuvo complacencia y
sorprendió a todos por su dureza, agudizando como defienden Acuña y Smulovitz, la
fractura del frente interno de las FF.AA238. Las reacciones más fuertes provinieron de
aquellos que se habían opuesto a la invitación como los generales Suárez Mason y
Benjamín Menéndez, responsables respectivamente del primer y tercer cuerpo del
Ejército239 La publicación del informe fue prohibida en el país y la Junta sólo autorizó la
publicación de las conclusiones acompañada de una refutación gubernamental en la cual
se esgrimían viejos argumentos centralizados en el discurso que enfatizaba la idea de la
“victoria en la guerra contra la subversión”240


                   Como vimos, cuando la Comisión visitó la Argentina el primer
argumento de la Junta fue que la investigación no podía hacerse fuera del contexto

238
    Op.cit. 1995.
239
    Suarez Mason luego del inicio del proceso a las tres primeras juntas militares iniciado en la etapa
democrática, se fugó a los Estados Unidos. Encontrado y repatriado fue dado de baja de los cuadros del
ejército. Finalmente fue juzgado y sentenciado el 6 de diciembre de 2000 en Roma en el juicio que el estado
italiano se presentó como querellante. En ese proceso judicial fueron condenados dos generales retirados y
cinco oficiales y suboficiales de la Prefectura Naval Argentina. La justicia italiana los encontró culpables de
homicidios aberrantes y atroces. Hoy cumple su sentencia en prisión domiciliar.
240
    Después de una descripción minuciosa en sus conclusiones el informe recomienda 1) “en relación a
aquellas muertes que han sido imputadas a autoridades públicas y a sus agentes, abrir las investigaciones
correspondientes y enjuiciar y sancionar, con todo el rigor de la ley, a los responsables por esas muertes.
Informe de la OEA sobre la situación de los derechos humanos en Argentina en El Informe Prohibido.
Buenos Aires, 1984. Pag. 291. El grifo es mio.




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creado por la “subversión”. La OEA rechazó estos argumentos señalando que investigar
la violación de los derechos humanos por parte de grupos subversivos equivalía
equipararlos al Estado y añadió que todo gobierno que combate la subversión debe elegir
entre respetar el derecho o caer en el “terrorismo estatal”, esa fue la expresión empleada
por la Comisión en su informe. Las conclusiones de la CIDH acabaron también
legitimando el accionar del MDH y postergaron la intención de la Junta de “cerrar las
cuentas del pasado” como se pretendió, al dar el primer paso rumbo a la organización de
la actividad política a través de la convocación al “diálogo político”241 anunciado por
Videla en Marzo de 1980. La respuesta del MDH llegó en forma de solicitada, una de
APDH y otra de Madres, condicionando el diálogo al esclarecimiento sobre los
desaparecidos. En ese momento el líder del Partido Radical, Ricardo Balbín, formula
polémicas declaraciones a la televisión española que tendrán repercusiones políticas
importantes:


                 Creo que no hay desaparecidos; creo que están muertos, aunque no he
                 visto el certificado de defunción de ninguno, lo que me preocupa es
                 aliviar dolores, pero también evitar dolores(...)Preferimos a las Madres
                 llorando que mendigando una respuesta241

             Cómo puede saberlo? Que tipo de datos maneja para llegar a esa conclusión?
Son preguntas que se hacen las Madres y que cuestionan esa lectura con la que muchos
hubieran querido cerrar esa etapa en carta enviada al líder del partido radical y publicada
por La Prensa:


                 ...Nos consta que aún hoy, muchos de nuestros compatriotas ignoran este
                 drama, hasta hace poco tema tabú e inclusive en la actualidad no muy
                 comentado en la prensa nacional y huérfano de referencias en la radio y
                 televisión salvo alguna rara excepción...Sepa ud. Dr. Balbín que las
                 madres no mendigamos una respuesta, la estamos exigiendo en nombre
                 de la más elemental justicia, pues es lo que corresponde242


241
  Un análisis detallado del “diálogo” se encuentra en Acuña, Carlos H.; “El ‘diálogo’ del gobierno”, en
Revista del Centro de Investigación y Acción Social, Buenos Aires, Año XXIX, nº 295/296,
Agosto/Septiembre de 1980.
241
    Tiempo mas tarde, Raul Alfonsín entonces candidato a la presidencia por el partido Radical, trató de
establecer distancia con esa declaración de Balbín al afirmar durante su campaña que: “creo que hay
desaparecidos con vida. Ello quedsrá absolutamente aclarado en cuanto asumamos el gobierno y
dispongamos de la información”. Cf. El Clarin del 23 de octubre de 1983. La prueba de esta sospecha es,
entre otros, la aparición con vida, del detenido desaparecido Victor Melchor Bastierra liberado de la
ESMA en Julio de 1984 ya durante el gobierno constitucional. Cf. Diario del Juicio nº 5.
242
    Cf. el Diario La Prensa del 4 de mayo de 1980.




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134

                       Surge también en l980 y en el medio de la discusión por la apropiación
 de la historia, una consigna implacable: “aparición con vida”. La consigna, de fuerte
 carga emotiva tiene un potencial político y estratégico inigualable, reúne en tres palabras
 demoledoras        un     potencial movilizador mayor que                la simple exigencia de
 “esclarecimiento de la situación” o de “listas de muertos” negociables individualmente
 con cada familiar que predominó en el momento anterior105. Tuvo también este sentido
 la intervención de Julio Cortazar en el encuentro internacional de juristas realizado en la
 Asamblea Nacional Francesa para tratar de esta novedad histórica: la desaparición
 forzada de personas y búsqueda de estrategias legales contra este tipo de crímenes. En su
 discurso sobre la “Negación del Olvido” expresó:


                   Hay que mantener en un obstinado presente, con toda su sangre y su
                   ignominia, algo que ya se está queriendo hacer entrar en el cómodo país
                   del olvido; hay que seguir considerando como vivos a los que acaso ya
                   no lo están pero que tenemos la obligación de reclamar, uno por uno,
                   hasta que la respuesta muestre la verdad que hoy se pretende
                   escamotear243

                       La consigna, que se convertirá en la principal bandera de la
   transición244y en torno de la cual se irán moviendo los diversos organismos en
   movimientos de aproximación o distanciamiento, fue elaborada por algunas Madres
   que habían acompañado Perez Esquivel a Suecia. Dicha consigna impugna a su vez las
   declaraciones de Balbín referidas anteriormente al tiempo que reedita la consigna “con
   vida los llevaron, con vida los queremos” que aparece en 1978 en una de las rondas de
   la Plaza en ocasión del mundial cuando varios médicos que participaban del Congreso
   Internacional del Cáncer acompañaban a las Madres:


                   Los médicos van a adelante, desafían a los vigilantes, una voz femenina
                   se alza y les grita, protegida por las espaldas de los médicos: ‘Con vida
                   los llevaron, con vida los queremos’, lo vuelve a repetir, se convierte en
 105
     Ver al respecto Jelin, E. “La politica de la memória: el movimiento de Derechos Humanos y la
  Construcción de la Democracia en la Argentina” en Juicio, Castigo y Memorias: derechos humanos y
  justicia en la politica argentina. Buenos Aires, Nueva Visión, 1995, p. 114.
243
    Cf. Periódico de las Madres nº 1, Segunda Epoca, Noviembre de 2001.
244
    La consigna puede parecer contradictoria, pero no sólo fue eficaz en su potencial movilizador como
acompañaba también las informaciones de la época. Entonces se sabia, y durante mucho tiempo fue una
certeza – inclusive durante la implantación del estado derecho- que existían desaparecidos con vida como
muestra el proyecto de Massera discutido en páginas anteriores. Es de esa época también el relato de tres
sobrevivientes de la ESMA – María Alicia Miria, Sara Solartz de Osatinsky y Ana Maria Marti, realizado
ante la Asamblea Nacional Francesa. Editado por CADHU (Comisión Argentina de Derechos Humanos)
S/d.




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135

                 un grito, las demás repetimos...No era nada y, a la vez, era todo: lograba
                 sintetizar nuestras emociones, denunciaba245

               A partir de 1981 los acontecimientos se precipitan con pasmosa velocidad.
El General Viola designado por la Junta en septiembre de 1980 asume la presidencia en
marzo de 1981 en medio de un clima de incertidumbre generalizado. Su designación
expresa la crisis interna del régimen militar agudizada por la constatación del fracaso del
proyecto económico implementado por Martinez de Hoz, con el consecuente
distanciamiento de diversos sectores empresariales así como de un creciente descontento
social 246 En ese clima y a menos de un mes de la asunción de Viola, las Madres marcan
presencia en la Plaza para conmemorar su cuarto aniversario junto con la sorprendente
adhesión de mas de dos mil manifestantes. De la marcha participa la presidente del
comité de solidaridad holandesa (SAN)


                 En el mes de junio se constituye la Multipartidaria - un frente político
integrado por cinco partidos - el Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical, el
Movimiento de Integración y Desarrollo; la Democracia Cristiana y el Partido
Intransigente. Este frente realizó un primer movimiento rumbo a la consolidación de una
oposición política con capacidad de negociación con los sectores militares en un contexto
de crisis de régimen. En diciembre de 1981 el sector duro de las fuerzas armadas,
encabezado por el general Galtieri, desplaza al general Viola del gobierno finalizando su
breve mandato (marzo-diciembre de 1981). Es dentro de ese contexto también que l las
Madres realizan - para conmemorar el 33° aniversario de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos - su primera Marcha de la Resistencia. A la marcha, que se extendió
por 24 horas en la Plaza de Mayo, adhirieron todos los organismos de Derechos Humanos,
dejando claro la ruptura de su aislamiento social. Moviéndose al ritmo de la crisis social
acentuada por los efectos deletéreos de las políticas económicas implementadas, se
produce la primera manifestación de protesta callejera que contó con la participación de
partidos políticos, sindicatos y estudiantes que adhirieron a la convocatoria de la CGT.
Las Madres también acudieron al acto convocante luego de una decisión tomada en
asamblea y, como no podía dejar de ser, la movilización, no autorizada por las
autoridades, fue severamente reprimida. El entonces ministro del Interior General Alfredo

 245
   Hebe de Bonafini, citada por Jelin, op. cit. p.160.
 246
   Andrés Fontana “Fuerzas Armadas, Partidos Políticos y Transición a la Democracia en Argentina”,
 Buenos Aires, CEDES,1989. p.11




                                                                                                 135
136

Saint Jean calificó la movilización como un “ejercicio subversivo”, aclarando que “eso no
podría permitirse”247.


           Dos días después, el 2 de Abril de 1982, se produce el movimiento de fuga
 hacia adelante que constituyó la invasión de las Islas Malvinas tratando de prolongar la
 dominación militar e iniciando una guerra – la única real – contra un enemigo externo: la
 Gran Bretaña. Ese movimiento eclipsó nuevamente la memoria popular y dejó
 nuevamente, a las Madres y Familiares, aislados del resto de la sociedad pues fueron
 ellas las únicas, junto con el SERPAJ en mantener la lucidez en ese momento al
 cuestionar la legitimidad de la acción bélica propuesta.




  REFLEXIONES FINALES


                 La derrota de Malvinas en 14 de Junio de 1982 - impuesta por los mismos
 miembros de la coalición que en 2003 ocupó Irak - precipita la desintegración de la Junta
 Militar. Con la ruptura del pacto de los 33% debido a la salida de la Marina y de la
 Aeronáutica resta, como única posibilidad, la retirada de la escena política mediante la
 convocatoria de elecciones y sin fuerza para negociar los términos de la transición. El 22
 de junio de 1982 asume el general Reynaldo Benito Bignone248 indicado por el Ejército.
 Los partidos nucleados en la Multipartidaria reclaman la suspensión del estado de sitio y
 la convocatoria a elecciones, entretanto, debido a la velocidad de la crisis, toman cuidado
 para no precipitar el proceso electoral. En ese momento no constaba en la pauta político
 partidaria ni en las organizaciones sindicales cualquier mención a lo actuado por la
 represión. A pesar de la inexistencia de un pacto formal y de la presión ejercida sobre las
 liderazgos partidarios por el MDH, la no revisión de las cuentas del pasado parecía ser la
 palabra de orden de un sistema partidario que re-emergía después de años de silencio.



 247
     Y complementó con la lógica circular que enmoldura su arguto pensamiento: “Hubo infiltrados
 facilmente identificables por su forma de comportarse e incluso, de vestirse...los grupos juveniles, muy
 bien vestidos, pero calzando zapatillas para poder moverse mejor; que hemos detectado lo dice todo” Cf.
 Diario El Clarin 1 de Abril de 1982.
    248
        Fervoroso defensor del exterminio de la subversión había manifestado a fines del 1976 que “o se está
    del lado de la legalidad impuesta el 24 de marzo de 1976 o se está en contra de esta situación
    institucional. Un pueden existir indiferentes, por que ellos en mayor o menor medida son cómplices de
    un sector o de otro”.




                                                                                                        136
137

             Pero también, será a partir de la derrota de Malvinas que el MDH rompe
 definitivamente el aislamiento social en que se encontraba desde el inicio del Proceso.
 Ahora, el MDH como único portador de la verdad,, consigue imprimir un dinamismo
 sorprendente al proceso de transición constituyéndose en punta de lanza de lo que
 O’Donnell denominó la “resurrección de la sociedad civil”, produciéndose una
 vertiginosa recreación de la escena pública.. Es también en este contexto que la
 consigna “juicio y castigo a todos los culpables” se torna una demanda hegemónica del
 MDH. Recuperando la recomendación del informe de la CIDH de “enjuiciar a los
 responsables” y evidenciando la inclinación hacia una oposición más frontal y abierta
 sustentada en una opinión pública que tendía a enfatizar el no olvido. En esa trama de
 nuevos significados se irá construyendo por un lado una especie de pacto cultural
 sostenido en el deseo de no retornar al pasado traumático de violencia política y crisis
 recurrente y, por otro lado la hasta entonces inédita valorización del Estado de
 Derecho. Esa posición ganaba fuerza debido a la mudanza con relación a las claves
 interpretativas del pasado - descartando las versiones hasta entonces predominantes
 que insistían en la “guerra contra la subversión” - para enfatizar un discurso que
 sustentaba la idea de “violaciones a los derechos humanos”249.


                Las Marchas por la Vida de octubre y diciembre de 1982 y de abril, junio y
 agosto de 1983 marcan con claridad la hegemonia del MDH encabezado por Madres,
 Familiares y SERPAJ durante el proceso de transición. Indican también el rol
 desempeñado por el movimiento en la reconstrucción de un nuevo espacio público en el
 cual, como dijimos arriba, la recuperación de la historia reciente será leída desde la
 perspectiva de la sistemática violación de los Derechos Humanos. Una muestra es la
 obtención de más de doscientas mil adhesiones a un petitorio dirigido al gobierno en el
 mes de septiembre de 1983, y representa también la conquista del espacio público por
 tanto tiempo interdicto.


                  En ese contexto, será elaborado por la Junta, a fines de 1983, el
 Documento Final por el que se pretende cerrar cualquier debate sobre el tema
 reproduciendo los mismos argumentos esgrimidos en ocasión del Mundial y de la
 publicación de las conclusiones del informe de la CIDH, es decir, justificando la acción

249
   Véase el trabajo de Oscar Landi y González Bombal, (1995. “Los derechos en la cultura política”. In:
derechos humanos y Justicia en la politica argentina.




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138

represiva en virtud de la guerra contra la subversión internacional y, finalmente, dando
por muertos, sin explicaciones adicionales, a los detenidos-desaparecidos.


              Como no podía dejar de ser el Documento Final fue duramente criticado por
los organismos de derechos humanos. Estos mostraron una capacidad de convocatoria
y movilización callejera también inédita que acabó arrastrando buena parte de la
sociedad que empezaba a despertar del letargo luego de la derrota militar. El casi
unánime repudio250 al “Documento Final” llevó a la sanción de la “Ley de Pacificación
Nacional”251, conocida popularmente como la ley de “Autoamnístia”. Por la misma se
declaran extintas “las acciones penales emergentes de los delitos cometidos con
motivación o finalidad de combatir el terrorismo entre el 25 de mayo de 1973 y el 17 de
julio de 1982”.


               La mayor parte de los comentaristas concuerdan que el posicionamiento
ambiguo de Ítalo Lúder, candidato del Partido Justicialista, con relación a dicha ley y
el compromiso públicamente asumido por Raúl Alfonsín, candidato de la Unión Cívica
Radical, de anularla fueron decisivos en la victoria electoral del segundo. Así como fue
determinante su mayor identificación con la consigna originaria del MDH del “derecho
a la vida”.


              Las Elecciones del 30 de octubre de 1983 que consagraron la candidatura de
Alfonsín también propiciaron la elección, como Diputado orgánico del movimiento, de
Augusto Conte, militante del MDH y vicepresidente del CELS. Las elecciones
generales del 30 de octubre marcan el inicio de otra etapa del MDH em la cual se
desarrollarán distintas formas de lucha. En esta nueva etapa el tema de los derechos
humanos continúa en el centro de la escena política. No obstante los acontecimientos
dejan en evidencia el agudo potencial conflictivo de la relación entre el gobierno
democrático y las entidades pues cada uno de estos actores estructuran su




250
    Como muestra Emilio Bignone el Documento Final fue defendido únicamente por la comisión ejecutiva
de la Conferencia Episcopal Argentina. Cf. Iglesia y Dictadura – El papel de la Iglesia a la luz de sus
relaciones con el régimen militar. p.79/80.
251
    La ley numero 22.924 fue promulgada el 23 de septiembre de 1983 poco antes de las elecciones que
conducirían al restablecimiento del estado de derecho. A lo que debe agregarse el decreto nº 2726/83 que
dispuso la destrucción de los documentos relativos a la represión militar.




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139

 comportamiento según lógicas específicas y distintas252. De esa manera, si la victoria
 de Alfonsín marca el retorno al estado de derecho, marca también el inicio de un
 proceso conflictivo con las entidades del MDH, principalmente aquellas formadas por
 afectados. Luego de su elección, el presidente pone en práctica lo que había
 manifestado elípticamente en su campaña electoral con relación a la revisión de las
 cuentas del pasado, sancionando los decretos 157 y 158. El primero determinaba la
 persecución y arresto de líderes guerrilleros253; el segundo somete a juicio sumario a los
 integrantes de las tres primeras juntas militares254. Esa estrategia gubernamental dio
 lugar a la “teoría de los dos demonios”. A través de esa estrategia el gobierno pretendía
 eludir cualquier crítica sobre su parcialidad. Fue también la formula a través de la cual
 se pretendió pasar del fundamentalismo de la doctrina de la Seguridad Nacional, con la
 cual la dictadura legitimó su acción, a la democracia. Como vimos a lo largo de este
 trabajo, la construcción del demonio subversivo que justificó el golpe resultó durante
 mucho tiempo en una operación cultural victoriosa por la cual el régimen construyó el
 silencio social suprimiendo toda voz discordante.


                   Contrariamente a las propuestas emanadas del MDH, que pretendían un
 juicio político a las Fuerzas Armadas a través de la constitución de una comisión
 investigadora bicameral, el gobierno sanciona la ley 23.049 de Reforma del Código
 Militar que otorga, en primera instancia, a los de tribunales militares la jurisdicción
 inicial del proceso penal. Esa estrategia resultó de un claro intento de minimizar los
 problemas con las Fuerzas Armadas y permitió colocar en funcionamiento lo que
 posteriormente derivaría en la ley de “Obediencia Debida”. De acuerdo con la
 caracterización del problema por el gobierno, que enfatiza las violaciones como
 resultado de excesos, la ley estableció una distinción entre aquellos que dieron las
 órdenes, en rigor, los comandantes de las tres primeras juntas - y que ya se encontraban
 en situación de retiro de servicio, los que se excedieron en el cumplimiento de dichas
 órdenes y finalmente aquellos que las ejecutaron sobre quienes la justicia debería

252
    Al respecto véase Palermo, Vicente, 1983 p.12;Gomes, José Maria, “Direitos humanos e
redemocratização no Cone Sul” em Direitos Humanos: um debate necessário. São Paulo, Brasiliense,
1988.
  253
      Entre ellos Fernando Vaca Narvaja, Enrique Goriaran Merlo, Roberto Perdía y Mario Eduardo
  Firmenich, este último preso en Rio de Janeiro y extraditado.
  254
      Varios autores concuerdan que la cuarta Junta no fue juzgada pues se tomó como presupuesto que la
  convocación electoral la eximia de cualquier culpa. Se imaginó también que durante su corto mandato
  las arbitrariedades y las torturas habían acabado. Hoy se sabe que no sólo continuaron dichas practicas
  como ordenaron la destrucción de importantes documentos públicos.




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140

 operar con benignidad. Estos últimos, en su mayoría, se encontraban todavía en
 actividad255. El argumento “lógico” que se desprende de esa fórmula indica que, como
 subordinados y habiendo cometido crímenes de lesa humanidad, no pueden responder
 ante la justicia pues se encontraban en una situación sin salida en que la no-obediencia
 llevaría al castigo.


              Luego de asumir el cargo el presidente envía al Congreso un proyecto de ley
 declarando la nulidad de la ley de Pacificación Nacional conocida como
 “autoamnistía”256 y envía el proyecto que establece una distinción en lo actuado por la
 represión que dará lugar a ley 23.049. Esta ley fue ligeramente modificada por el
 Senado que consiguió incorporar dos cláusulas que acabaron mudando el sentido
 original de la propuesta alfonsinista. Una de ellas establecía que, en caso de demora
 injustificada o de cualquier irregularidad constatada en el juzgamiento del Consejo
 Supremo de las Fuerzas Armadas, la Cámara Federal podría determinar la remisión del
 proceso a la juridisción civil. Fue lo que sucedió, dada la demora y dada la negativa en
 determinar la sentencia. La segunda modificación exceptúa de la “obediencia debida”,
 los “actos atroces y aberrantes”. De esa manera todos aquellos involucrados en torturas
 y asesinatos de prisioneros no podrían ampararse en la ley de obediencia. Como
 observa Mignone, por esas dos modificaciones el “delicado mecanismo puesto en
 marcha por Alfonsín se le fue de las manos257”.


          Como dijimos anteriormente, la negativa del Tribunal Supremo de las Fuerzas

Armadas de realizar su propia catarsis juzgando a sus pares, así como los argumentos

utilizados desde siempre para justificar la represión ilegal dio lugar, en virtud de las

modificaciones introducidas por el Senado en la ley 23.049, a que la Cámara Federal

asumiese el caso como previsto legalmente. Mignone hace notar que “por razones de

coherencia jurídica y por la magnitud de las acusaciones, la Cámara decidió utilizar el

procedimiento sumario en tiempo de paz del Código de Justicia Militar, lo que implicó

la realización de un juicio público y oral.”

255
    Cf. Mignone, 1991. p. 150,151 y Méndez: 1991. p. 63
256
    El 27 de diciembre de 1983 es sancionada por unanimidad del Congreso la ley 23040.
257
    Mignone, op. Cit. 1991, p. 156.




                                                                                         140
141



            El juicio a los ex comandantes llevado adelante en 1985 representó un hecho
 inédito por su extensión y por su significado, es decir, fue el resultado visible de la
 lucha desarrollada por el MDH y, en particular por Madres y Familiares. En el período
 que se inicia con la derrota de Malvinas y que se extiende al juicio, los diversos relatos
 sobre el pasado inmediato se conjugaban con un proceso de multiplicación significativa
 de acciones políticas y manifestaciones artísticas que se encargaban de llevar nuevas
 informaciones a la sociedad. Junto a esas manifestaciones se asiste a la proliferación, a la
 eclosión, del tema de los derechos humanos a través de la creación de diversas
 agrupaciones de promoción de estas ideas en escuelas, fábricas, sindicatos, organismos
 barriales, etc. Es oportuno indicar que prácticamente todas ellas solicitaron el aval, tanto
 de las Madres como de los Familiares, en concurrencias permanentes a sus respectivas
 casas. Estos movimientos van creciendo al compás de la difusión de la información
 sobre las atrocidades cometidas, como la resultante de la compilación de denuncias
 confeccionadas por la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas
 (CONADEP)258 Informaciones que, al final de cuentas, acabaron transformándose en
 pruebas jurídicas presentadas en el juicio. Esa nueva realidad es contrastante con todo lo
 vivenciado en términos de información en el período anterior. La ambivalencia y
 ambigüedad reinante en buena parte de la población con relación al juicio, -
 acompañando con vivo interés durante semanas en transmisiones televisivas que
 disociaron la imagen del sonido - resulta de lo inédito de la situación, es decir, de ver en
 el banco de acusados a quienes dispusieron sobre la vida y la muerte durante su triste
 reinado. Durante esas semanas la realidad se presentó de forma inexorable contra todos
 aquellos que insistían todavía en la perspectiva predominante hasta Malvinas259.


               Es innegable que el juzgamiento y posterior condena de cinco de los nueve
acusados representó un hecho inédito en la historia de la región. Por primera vez un

258
   La CONADEP fue criada a través del decreto 187 el 15 de diciembre de 1983. El trabajo de investigación
llevado adelante por la CONADEP resultó en un informe de 490 páginas que traen una radiografía completa
del esquema represor acordado en la reunión de septiembre de 1975. La CONADEP recibió 8.960 denuncias.
Localizó 340 centros clandestinos de detención. Su informe final editado en seis idiomas, vendió en Argentina
más de 300.000 ejemplares.


259
   Nuevamente esa lectura queda clara en el descargo que el Almirante Massera pronuncia en el juicio
“Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra. Y la guerra contra el terrorismo fue una guerra
justa...Pero aquí estamos. Porque ganamos la guerra de las armas y perdimos la guerra psicológica...Soy
responsable de todo, pero culpable de nada” Cf. El Diario del Juicio nº 20 8 de octubre de 1985.




                                                                                                        141
142

tribunal de Justicia de un gobierno democrático consigue juzgar a las cúpulas militares
responsables de la ruptura democrática anterior. De hecho, el juicio público fue portador de
una dimensión cultural que se proyecta significativamente sobre el imaginario popular; es
a través del rito jurídico que ira tomando cuerpo la idea de que la justicia para todos,
finalmente, formará parte del universo de lo posible260.


               A pesar de haber quedado clara la existencia de un plan previamente elaborado
de desaparición de personas y, como aún no existía en el código penal esa figura jurídica
los comandantes fueron condenados por delitos de homicidios y secuestros. Como es de
imaginar, la sentencia no agradó al movimiento de derechos humanos, principalmente
aquellos constituidos por afectados directos. Tampoco agradaron las voces que se
escucharon - poco tiempo después de haber sido anunciadas las sentencias - a favor de un
“punto final”. Estas vinieron en términos de “instrucciones” del Ministerio de Defensa al
fiscal militar y relativas a la aplicación de la cláusula de “obediencia debida”. Como
muestra Juan Méndes en el relatório de Americas Watch ,


                  las instrucciones estaban disfrazadas como un mecanismo
                  administrativo para acelerar el proceso, pero el mensaje principal era que
                  los fiscales debían anular los cargos en aquellos casos donde la
                  ´obediencia debida` era un factor exculpante 261.

               Como resultado de las instrucciones y de una interpretación del Punto 30262 del
fallo contra los ex comandantes, el Consejo Supremo absolvió a Alfredo Astiz, responsable
por el secuestro de Azucena y otros familiares en 1977 y del secuestro de la ciudadana
sueca Dagmar Hagelin y al teniente Coronel Luciano Benjamím Menéndez263. De la misma
manera, en la víspera de la promulgación de la ley de “punto final” el consejo supremo
declaró, en el sobreseimiento de quince almirantes en el caso ESMA , que eran infundadas



260
    La discusión a respecto de la dimensión cultural del Juicio se encuentra en Gonzáles Bombal, op.cit,
1995.
261
    Cf. Mendes, Juan. “Verdad y justicia en Argentina: actualización”. Buenos Aires CELS, 1991, p.64.
262
    En el párrafo conocido como “punto 30” del fallo contra los comandantes la Cámara decidió,
  “cumpliendo nuestros deberes legales de informar sobre delitos, transmitir esa prueba al Consejo Supremo
  de las Fuerzas Armadas para que se pudiese procesar a oficiales superiores que comandaban las áreas y sub-
  áreas de defensa durante la campaña contra la subversión y contra todos aquellos que tuvieron
  responsabilidad operativa en las acciones”. Es decir, si el acusado tenía algún grado de oder en la toma de
  decisiones, la cláusula de “obediencia debida” no lo beneficiaría. Cf. Juan Mendez, Verdad y Justicia en la
  Argentina: actualización. Americas Watch y CELS 1991. pg. 45.
263
    Absolvido en el caso Maria Amelia Inzauralde




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143

las acusaciones por las cuales la Cámara de Apelaciones condenó a los almirantes Massera
y Lambruschini, enfatizando que los comandantes habían emitido órdenes legitimas.


               El proyecto de Ley de “Punto Final” fue enviado por el presidente al Congreso
a fines de 1986 como mecanismo de “preservación de la democracia” y, a pesar de
desmentir insistentemente los rumores sobre presiones militares, tenía como objetivo
reducir el problema de juzgamiento de los militares a proporciones consideradas
manejables o absorbibles en términos de gobernabilidad. La ley aprobada el 24 de
diciembre de 1986 establecía un plazo de 60 días – a contar de la fecha de su promulgación
– para la presentación de denuncias. Durante ese plazo, “las denuncias previamente
presentadas serían consideradas nulas a menos que los tribunales hubiesen recibido
declaración indagatoria de los acusados o intentado indagarlos”. La estrategia del gobierno
era minimizar el número de denuncias debido a la exigüidad del plazo y a la proximidad de
las ferias judiciales. La ley implicaba también una transferencia de responsabilidad a los
tribunales impidiéndoles procesar aquellos que no hubiesen sido todavía denunciados
cuando el plazo legal se agotase. Presionados por la exigüidad de los plazos, las diversas
entidades de trabajaron intensamente, en los dos meses del verano, en la formulación de
nuevas denuncias y en la presentación de nuevas pruebas que redundaron en números que
superaron en mucho las expectativas de un gobierno que acabó saliendo del episodio con
su credibilidad avalada264


                Dos meses después, tienen lugar los episodios de Semana Santa que dieron
lugar a la elaboración de la Ley de Obediencia Debida en nueva capitulación de Alfonsín a
las fuerzas armadas. La ocupación de una unidad del ejercito por parte de una oficialidad
joven que exigía una ley de amnistía y la baja de todos os generales en actividad, fue
enfrentada por el gobierno que apeló para el apoyo popular en la defensa de la democracia.
Las movilizaciones que se realizaron en diversos puntos del país, el cerco de los sectores
populares a la unidad sublevada y, finalmente, el desembarque del helicóptero de Alfonsín
en la unidad en donde mantuvo una corta conversación con el coronel Aldo Rico, jefe de
los “caras pintadas”, fue suficiente para acabar con la rebelión.



264
   El numero de acusados fue superior a las estimativas oficiales. Entre ellos se encuentran mas de 40
generales, 8 almirantes y Brigaderes, 2 ex - presidentes y 2 ex - comandantes en jefe del ejército. Cf.
Informe de America Watch e CELS Ediciones. Página 67.




                                                                                                      143
144

                 El episodio fue leído por buena parte de la prensa y anunciado por               el
gobierno como una victoria; entretanto, antes que se apagasen totalmente la luces de la
rebelión y sedimentase la victoria, el Gobierno elevó al Congreso un nuevo proyecto de ley
que fue finalmente sancionado en junio de 1987 y conocido como la Ley de “Obediencia
Debida”. Esta nueva ley modifica la cláusula de `obediencia debida` ya incorporada en la
ley 23.049 de 1984. Como apunta Méndez, en la versión original, se había instruido a los
tribunales que tratasen la obediencia debida como una presunción de inocencia en el
sentido de que los acusados actuaron con error insalvable sobre la legitimidad de las
órdenes que se les habían impartido.


                    Esa presunción era, en lenguaje legal argentino, `juris tantum´, lo que
                    significaba que se le permitía a los tribunales recibir pruebas en contrario.
                    En la nueva ley, la presunción se convierte en `juris et de jure`, es decir,
                    irrefutable. No se establece ninguna excepción para los ´actos aberrantes y
                    atroces`, como fue el caso en la ley anterior después de las modificaciones
                    realizadas en el Congreso al proyecto original. La ley exceptúa sólo a tres
                    delitos: violación, robo, y falsificación del estado civil, el crimen por el cual
                    se otorgó a los hijos de desaparecidos identidades falsas y se los entregó a
                    otras familias.265




                   A pesar de la promulgación de la Ley de Obediencia Debida sectores de las
 fuerzas armadas liderados primero por el Coronel Aldo Rico y luego por el Coronel
 Seineldein produjeron dos nuevos levantamientos durante el gobierno Alfonsín y otro
 durante la presidencia de Carlos Menen. El Coronel Aldo Rico, después de su prisión y
 juzgamiento          se fugó de la detención en enero de 1988 y organizó un nuevo
 levantamiento, también sofocado sin derramamiento de sangre. Juan Méndes enfatiza que
 en ambos casos los autores fueron juzgados por “motín” en jurisdicción militar en lugar de
 haber sido acusados por “rebelión”, caso que hubiera determinado el juzgamiento en
 tribunales civiles.


                     Caso semejante ocurrió con el alzamiento de diciembre de 1988 liderado
 por el Coronel Mohamed Ali Seineldin y controlado nuevamente por el gobierno de
 Alfonsín. Diferente de los dos anteriores, el alzamiento de villa Martelli terminó con la
 muerte de un policía y de dos civiles, asimismo nadie fue responsabilizado por esas

265
      Mendes, op. Cit. 1991, p. 69.




                                                                                                144
145

muertes y nuevamente los rebeldes fueron acusados de “motín” y poco tiempo mas tarde
beneficiados por el indulto presidencial de Carlos Menen, en octubre de 1989. El indulto
benefició no solamente a las centenas de oficiales rebelados sino también a los oficiales
de elevada graduación condenados por los tribunales civiles por lo actuado contra la
“subversión”. Las actitudes benignas de Alfonsín y de Menen no evitaron el cuarto
levantamiento de los carapintadas en diciembre de 1990 que dejó un saldo de más de 20
muertos entre militares y civiles. El primero, Alfonsín, obtuvo su mandato presidencial
después de haber denunciado la existencia – nunca comprobada – de un pacto sindical-
militar y por paradojas de la historia, acabó entregando anticipadamente su mandato
después de la generalizada sospecha de haber pactado con los militares sublevados. El
segundo, Carlos Menen, después de haber acentuado la crisis económica y social por la
implementación de políticas de corte neoliberal que permitieron la flexibilización de la
economía, la descalificación del trabajo y su degradación moral, el aumento de los índices
de desempleo, el aumento de la miseria y de la degradación del espacio urbano, en suma,
políticas que permitieron ir desestructurando un tejido social ya horadado por años de
autoritarismo. A su vez, y para acompañar ese proceso, desarrolló un proyecto político
encaminado a la solución de la cuestión militar a través de una serie de decretos que
sancionaron indultos a los militares y a las cúpulas de las organizaciones políticos
militares que actuaron en los setenta, en reedición de la teoría de los dos demonios106. En
esa misma línea de actuación el transitorio presidente Eduardo Duhalde firmaría en mayo
de 2003 el decreto 1228 definido como un “aporte a la pacificación del país” el indulto
para Gorriaran Merlo y Seineldín jefes guerrilleros y carapintadas.




Concluyendo


             Después de más de una década de implantación de gobiernos democráticos el
actual diagnóstico no es muy promisor. Se puede constatar que en este corto período
fueron siendo minadas las esperanzas, alguna vez imaginadas, de justicia para todos. Se
observa también en las diversas experiencias del Cono Sur una acentuada erosión de los
ya escasos valores colectivos de solidaridad, verdad y justicia. Hay claras evidencias de la

106
   Las medidas del Gobierno Alfonsín a parte de las reseñadas arriba fueron: la Ley 23.492 – punto
final (1º Ley del Olvido). Y la 23.521 Obediencia Debida ( 2ª ley del Olvido). Al gobierno justicialista
de Carlos Menem le corresponde los decretos 1002/1003/1004/1005 – Indultos - del 7 de diciembre de
1990. Decretos 2741/2742/2743/2744/2745/2746 – Indultos – del 30 de diciembre de 1990




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146

 supervivencia de practicas sociales que Paulo Sergio Pinheiro107 llama de “campos
 negativos” que la democracia no hizo desaparecer, entre otros, “la existencia de una
 sociedad política con bajos índices de prestigio y poco sometida al control de las no
 elites”, que se expresan en la Argentina bajo la consigna “que se vayan todos”, y un “no
 Estado de derecho para la mayoría de las no elites, conjugado con un no-acceso a la
 justicia” que estructuraría una “democracia sin ciudadanía”.


              Después de la perdida de la centralidad del discurso y la práctica de la defensa
 de los derechos humanos reencontramos una sociedad cada vez más atemorizada por la
 violencia cotidiana que tiene como blanco principal a las “victimas de siempre”.
 Violencia que, al ser espectacularmente difundida por los medios de comunicación,
 permite que se desarrolle una conciencia colectiva de apoyo y justificación de las
 recurrentes prácticas de torturas y violaciones policiales que permanecen en las diversas
 experiencias democráticas. En ese clima de individualismo perverso que ordena esa
 nueva configuración social se perfila la construcción de un universo en el que
 predominan, - como señala Jurandir Freire Costa al analizar las formas de sociabilidad en
 el contexto de la sociedad brasileña contemporánea - el “distanciamiento del otro” y la
 “irresponsabilidad con relación a sí mismo” prácticas culturales que conducen a la
 despolitización radical del mundo108. En su conjunto, es posible pensar que esas ideas
 acaban estimulando las prácticas que conducen al olvido y el perdón.


                En medio de ese clima de desencanto, entretanto, se puede verificar la
presencia de prácticas político culturales orientadas hacia la construcción de áreas de
igualdad y que pretenden responder al desafío de re-encantar este mundo. Las Madres, ya
escindidas desde 1986, no desisten en su lucha contra el no olvido y la justicia. Unas,
Madres de la Línea Fundadora, participan de los diversos actos convocantes de las
instituciones democráticas. Apuestan en su transformación, insisten en la promoción de los
derechos humanos a través de proyectos de educación, inclusive en instituciones policiales.
Otras, Madres de Plaza de Mayo, nucleadas en torno de la carismática presencia de su
presidenta, Hebe de Bonafini, re-significaron su discurso al asumir los ideales


107
    Véase Pinheiro, P.S. , “O Estado de Direito e os não privilegiados na América Latina” en Democracia,
Violencia e Injustita: o não estado de directo na América Latina. Mendes, O”Donnell e Pinheiro, (org)
São Paulo, Paz e Terra, 2000
108
    Costa Freire, Jurandir, “A ética democrática e seus inimigos: o lado privado da violência pública” en
Ética, Rio de Janeiro, Ed. Garamond 1977, p.78




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147

revolucionarios de sus hijos y de avanzar una crítica a los que aplaudieron entusiastamente
el “fin de la historia” al considerar a los desempleados del nuevo sistema económico
mundial “como los nuevos desaparecidos”


                    Las Madres, a partir de la desaparición de nuestros hijos nos fuimos
                    haciendo revolucionarias. Hablamos de revolución en momentos donde
                    nadie hablaba, porque creímos en ella, porque la revolución no es
                    violencia. Están en revolución permanente, porque defienden lo que
                    quieren, lo que aman. Tenemos que aprender a hablar de revolución, a
                    hacernos revolucionarios, a no tenerle miedo ni a la lucha armada, ni a la
                    guerrilla... Nuestros hijos, nuestros amados y queridos hijos, que dieron su
                    sangre por este pueblo, los miles y miles de compañeros que dieron su
                    sangre por este pueblo, era sangre maravillosa que nosotras no vamos a
                    dejar morir, ni vamos a vender, esa sangre querida que nos alimenta.
                    (Discurso de Hebe de Bonafini, en el acto por los 49 años del asalto al
                    Cuartel Moncada, realizado en la Facultad de Medicina, el 26 de Julio de
                    2002)



                Tanto en la apuesta de la promoción de derechos, cuanto en la resignificación
 de su identidad y luego de 26 años de lucha y reconocimiento, vuelven hoy a ocupar el
 centro de la discusión política como dejó claro el presidente Néstor Kirchner en su
 discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas:


                     Somos los hijos de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo(...)La
                     defensa de los derechos humanos ocupa un lugar central en la nueva
                     agenda de la República Argentina y por ello insistimos en apoyar en
                     manera permanente el fortalecimiento del sistema internacional de
                     protección de los derechos humanos y el juzgamiento y condena de
                     quienes los violen"109

                 Posición que celebra el valor de la Justicia Universal en oposición a la
territorialidad que excluye el juzgamiento internacional de los delitos de lesa humanidad y
corrobora la decisión de la Cámara de Diputados de declarar inválidas e inconstitucionales
las leyes de “Punto Final “ y “Obediencia Debida”. Ratificando así la idea de que
secuestros y desapariciones son delitos contra la humanidad, es decir, categoría de ilícitos
que repugnan a la conciencia universal:




109
      Cf. Diario Página 12 del 26 de septiembre de 2003.




                                                                                            147
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                 Los crímenes de lesa humanidad son serios actos de violencia que dañan a
                 los seres humanos al golpear lo más esencial para ellos: su vida, su
                 libertad, su bienestar físico, su salud o dignidad. Son actos inhumanos que
                 por extensión y gravedad van más allá de lo tolerable para la comunidad
                 internacional, la que debe necesariamente exigir su castigo.110

               En una Plaza desbordada por una presencia multitudinaria que festejó la
nulidad de las leyes renovando las exigencias de “Juicio y Castigo a todos los Culpables” se
reinicia una lucha contra la impunidad del pasado y la implementación de la justicia en el
presente concluyendo así, con las Madres que “La fuerza de la memoria destruye la
impunidad”.




110
  Citación de los juices Cattani e Irurzun al confirmar la invalidez de las Leyes de Obediencia Debida y
Punto Inicial. Cf. Página 12 13 de agosto de 2003




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Dissertaçao madres jes_iuperj_2012

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    1 Jorge Edgardo Sapia La Construcción de Espacios Simbólicos de Resistencia: Madres de Plaza de Mayo y Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Dissertação de Mestrado apresentada ao Instituto Universitário de Pesquisas do Rio de Janeiro como requisito parcial para a obtenção do grau de Mestre em Sociologia. Marcelo Gantus Jasmin (Orientador) Maria Alice Rezende de Carvalho Beatriz Schmidt de Araújo Rio de Janeiro, 2004 1
  • 2.
    2 ÍNDICE INTRODUCCIÓN 5 CAPÍTULO I VIOLENCIA E TERROR COMO FORMA DE DOMINACIÓN 13 1) Antecedentes de la Implantación de un Sistema de Terror 19 2) Características del Pronunciamiento Militar 23 3) El Proceso de Reconstrucción Nacional y la Construcción del Silencio 29 4) Las Bases del Consenso y del Disciplinamiento 33 5) La Desaparición como Metodología del Terror 37 6) Detenidos Desaparecidos: nueva categoría jurídica 45 CAPÍTULO II EL RESULTADO NO ESPERADO 1) Las Organizaciones de Derechos Humanos 50 2) La Construcción del Sentido y la Contención 56 3) La Comisión de Familiares de desaparecidos y Presos por Razones Políticas 60 4) La Construcción de un Espacio Público: Madres de La Plaza de Mayo 66 5) Marchas y Contramarchas: Ofensiva Represora 77 6) Apretando el cerco 81 CAPÍTULO III LOS PASOS PREVIOS 1) En Busca de Apoyo Internacional 84 2) Los afectados y el Campeonato Mundial de Fútbol 87 3) El proyecto Massera y los Liberados de la ESMA 94 4) Los Petitorios como Forma de Lucha 96 5) Rompiendo el silencio: la Internacionalización de sus Denuncias 99 a) Clausuras del Espacio Público y Contención 105 b) El crecimiento del movimiento 107 c) Las relaciones entre el MDH y la Iglesia Católica 114 6) La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) 123 a) El Arribo de la Comisión y sus Consecuencias 124 REFLEXIONES FINALES 136 149 BIBLIOGRAFÍA 2
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    3 RESUMEN El trabajo discute el proceso de formación y consolidación -durante el último régimen autoritario en la Argentina – de dos entidades de defensa de los derechos humanos: Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y Madres de la Plaza de Mayo. A través del desarrollo de una acción social de movilización y denuncia testimonial permanente se constituyeron en la primera y principal forma de resistencia al autoritarismo La implantación de una cultura del miedo, con su carga de incertidumbre, privatización y aislamiento, fue superada con la construcción de un movimiento social que acabó tornándose protagónico en la fase de colapso del régimen y en los primeros años del gobierno democrático que heredó la responsabilidad de resolver las cuentas del pasado. Mostramos también el papel que juega en el inédito juzgamiento a las tres Juntas de Comandantes y en la reciente movilización por la abolición de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Se discute por lo tanto, el papel del no olvido y la reivindicación de una justicia para todos que permita re-encantar un mundo desencantado por prácticas destituidas de valoración ética y colectiva. Se observa una acción en la cual la fuerza de la memoria pueda funcionar como mecanismo de desconstrucción de la impunidad. 3
  • 4.
    4 AGRADECIMIENTOS Agradezco especialmente al profesor Renato Lessa quien siempre me estimuló a la realización de este trabajo. Fue ese también el comportamiento del profesor Marcelo Jasmin quien no sólo me reabrió las puertas de la institución, aceptándome como orientando, como se empeño personalmente para que se aceptara la defensa de esta disertación. A Vicente de Paulo Batista , Jorge de Paula Paixão y Milton Temer que me ayudaron con sus críticas y valiosas sugestiones. Agradezco especialmente a Mario Vidal que desde Buenos Aires acompañó en trabajo desde su retomada y se encargó de municiarme con importantes informaciones. A Conceição Chermont Sapia cujas sugestiones fueron particularmente importantes para la finalización del trabajo. Quiero dejar constancia de mi reconocimiento al Centro de Estudios Legales y Sociales que abrió las puertas de su Programa de Documentación para pudiese realizar el levantamiento del material periodismo que sustenta este trabajo. Y finalmente mi especial reconociendo al IUPERJ, institución que siempre ofreció todo el apoyo necesario. Resta compartir con todos las alegrías de la entrega y reconocer que son todos míos los errores y lo limites de este trabajo. 4
  • 5.
    5 INTRODUCCIÓN El resultado no esperado del intento de refundación capitalista implementado en el cono sur de América Latina en las décadas de sesenta y setenta fue la formación de un movimiento de defensa y promoción de Derechos Humanos, hasta entonces inédito en la región. Su formación alude, a un tipo de respuesta específica al proyecto de dominación política autoritaria fundado en la sistemática violación del derecho a la vida. El “sistema de Terror” implantado por el régimen autoritario provocó un significativo silencio social, producido por un a creciente percepción de miedo. Silencio social, que a menudo fue interpretado o re-significado en el monólogo gubernamental, como expresión de consentimiento de la sociedad a las directivas y a las prácticas emanadas del régimen. La formación de un movimiento colectivo dedicado a la defensa y promoción de Derechos Humanos constitu ye la primera y principal forma de resistencia al autoritarismo. A su vez, su formación enmarcará -con variables grados de imbricación - las relaciones de las diversas entidades que constituyeron el Movimiento de Derechos Humanos (MDH) con el régimen y con la oposición política. Esta relación conflictiva, radical y permanente se expresará en Argentina, principalmente, a través de la constitución y desarrollo de entidades formadas por familiares de las víctimas del “sistema de terror”. La ausencia de un programa de asistencia jurídica que limitase los efectos perversos del régimen autoritario permitió que la acción desarrollada por esos grupos embrionarios se caracterizase por un proceso de movilización y denuncia testimonial permanente, que acabó siendo responsable por la pro yección del tema de los Derechos Humanos. 5
  • 6.
    6 Esta experiencia contrastó con la situación similar vivida en la sociedad brasilera posterior a la intervención militar de 1964. En este contexto, diversos actores desempeñaron un rol importante en la formulación de denuncias permitiendo dar resonancia pública a un problema -prisiones, torturas y desapariciones- que exigía tratamiento silencioso. Papel protagónico desempeño, por ejemplo, la Comissão Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB), manifestando, a través de documentos oficiales, su denuncia y su claro repudio a las sistemáticas violaciones que ganan intensidad en el período comprendido entre los años 1968 y 1974. A su vez, la creación de la Comissão Arquidiocesana de Justiça e Paz permitió – a través de su departamento jurídico – que se ofreciese asistencia jurídica a las familias afectadas por la represión. Situación semejante pudo observarse en el contexto del régimen autoritario chileno con la creación de la Vicaría de Solidariedad. Estas instituciones, inclusive, ofrecieron en sus respectivas realidades, un espacio físico que sirvió como punto de referencia y que ayudó en la superación del proceso de atomización de los afectados permitiéndoles romper la situación de aislamiento social. En el caso argentino las entidades se constituyen y adquieren relevancia y trascendencia a partir del esfuerzo denodado que imprimen madres, esposas y abuelas cuyos hijos, compañeros y nietos fueron salvajemente arrancados de sus hogares por quienes, en nombre de la “cristiandad occidental”, se erigieron en cruzados del buen orden de nuestras inquisiciones contemporáneas. Así, ante el abismo abierto por la acción del secuestro de un ser querido y por encima de la violent a ruptura de vínculos afectivos, la madre sale a la calle para indagar, para buscar, para exteriorizar su dolor en medio a una sociedad cada vez mas silenciada por el terror, cuando no por la complicidad de algunos y el consentimiento de no pocos, con los objetivos que encarnaban quienes, desposeídos de toda valoración ética, acechaban en las sombras, escudados por la mentira y por la impunidad. Yo recalco que es la madre la que sale a la calle, no solamente por el motivo que el padre pueda ser el sostén económico de la familia, sino por que hay una fuerza interior que hace que la madre salga a defender a su hijo. Sin fijarse en lo mínimo si ella participaba ideológicamente en la lucha de su hijo, si 6
  • 7.
    7 estaba o no de acuerdo que su hijo era militante político o si, cuando se lo llevaron, ella sabia que era un militante político, representante de fábrica o de universidad... en absoluto, eso no impidió la defensa de la vida de su hijo. Corriendo todos los riesgos, exponiendo su vida como ya la expone una madre cuando da a luz a su hijo. Y creo que el primer acto de amor de una mujer, es el acto de dar vida a un hijo, corriendo el riesgo de la propia vida. Y yo creo que eso se da después, nuevamente, cuando nos llevan a los hijos. (Entrevista con Maria del Rosario Cerruti, fundadora de la Asociación de Madres de la Plaza de Mayo) La situación de extrema incertidumbre provocada por la eficiente política de desapariciones dará lugar a una forma de acción social de resistencia de carácter afectivo que comienza a gestarse en el ámbito familiar, entendido como espacio básico de solidariedad. Esto sugiere y explica el carácter inédito de la movilización y sus particulares modalidades de acción: coraje, perseverancia y tenacidad, elementos que permitieron ir abriendo los diques que contenían el silencio social y, así, superar el aislamiento inicial que el régimen se encargaba d e reforzar. La soledad, el desamparo y la incertidumbre que tomaba cuenta de las familias victimadas, fueron superados en la medida de la construcción de lazos solidarios entre los afectados, que derivaron en la formación de entidades de movilización y denuncia de la política represiva. El paso hacia la superación del aislamiento orientó la formación de los primeros núcleos de afectados que originaron el Movimiento de Derechos Humanos (en adelante MDH) y, desde los cuales, en función de su constitución heterogénea, se plantearon desde el comienzo estrategias de acción diferenciadas en lo ateniente a la difusión y denuncia de las violaciones cometidas por el Estado. Esa heterogeneidad permite visualizar, en el periodo estudiado, la existencia de diversos conflictos y tensiones resultantes de las también diversas 7
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    8 orientaciones políticas; delas tareas asumidas por cada uno de los organismos; de las diferencias de personalidad y estilo de liderazgo. 44 De cualquier manera, el resultado del labor de estos organismos, la centralidad que tubo el tema de la defensa y promoción de los Derechos Humanos en la fase de colapso del régimen autoritario 45 y en los primeros años del gobierno democrático que heredó la responsabilidad de resolver las cuentas del pasado, muestran el carácter de revelador histórico del MDH. A su vez, la trascendencia de su acción con relación a valores resultó en el desarrollo, a lo largo del país, d e innumeras agrupaciones de derechos humanos en fábricas, sindicatos, escuelas y universidades. Esa es también una de las características que puede ser apreciada en las diversas sociedades del cono sur como resultado de los procesos de transición política que ocurren en los ochenta. Se trata en realidad de la actualización de la ciudadanía entendida, básicamente, como el derecho a tener derechos 46, abriendo espacio inclusive, como sugiere Touraine, para la “invención” de nuevos derechos producidos por los nuevos movimientos sociales que aparecen en la contemporaneidad. 47 A parte de la introducción y de la conclusión, esta disertación se divide en tres capítulos. El primero ex amina los antecedentes y las características del régimen militar implantado en la Argentina en marzo de 1976, como parte de un pro yecto autoritario diseminado en el cono sur de América Latina en la década de 70. Resguardando las diferencias necesarias, rescatamos de la reflexión de Hanna Arendt, 48 entre otras nociones, la idea explícita en la categoría de “enemigo objetivo” – 44 Sobre las diversas fuentes de conflicto entre las diversas entidades véase JELIN, Elizabeth. 1995, “La política de la memoria: el Movimiento de Derechos Humanos y la construcción democrática en la Argentina”. 45 Sobre los diversos procesos de transición de regimenes autoritarios ver O`DONNELL, G. y SCHMITTER, F. (1988) (org.) Transições do Regime Autoritário: Primeiras conclusões. São Paulo. Ed. Vértice. 46 Véase LAFER, Celso (1991) A Reconstrução dos Direitos Humanos. São Paulo, Companhia das Letras. p. 206-207. 47 Sobre el papel de los nuevos movimientos sociales véase TOURAINE, A.(1994) Crítica da Modernidade. 48 Véase ARENDT, Hannah (1979) As origens do totalitarismo: Totalitarismo o paroxismo do poder. 8
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    9 categoría central ensu análisis sobre el anti-semitismo y a respecto del totalitarismo – para mostrar como el régimen autoritario construye el consenso interno a partir del cual legitima su pro yecto de dominación. Examinamos también el papel de la violencia, entendida inicialmente, como la intervención física voluntariamente impuesta sobre un individuo o grupo sobre otro individuo o grupo con el objetivo de destruir o dañar físicamente un oponente real o potencial, y del terror, en la construcción del silencio social que el autoritarismo exige. Nuestro propósito es mostrar como el carácter masivo de la represión contra los sectores populares perseguía el doble objetivo de someter y silenciar, por medio del terror, a la sociedad. La represión directa aunada a un proceso de intimidación colectiva permanente, parecía indicar la escasa posibilidad de que su poder pudiese ser contestado. Utilizamos las categorías desarrolladas por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) – uno de los organismos que constitu yen el MDH – en el sentido de indicar que para la imposición del silencio social contribu yó la bipolaridad de la estructura represiva, su “doble fase de la normatividad". Es decir, la instrumentalización de una represión legal asentada en el mítico discurso de la existencia de una “guerra sucia” que ponía en funcionamiento diferentes mecanismos de intimidación, represión y disciplinamiento, engarzados con la existencia “de un sistema paralelo normativo de carácter secreto, aplicado por unidades regulares, subordinadas a las máximas jerarquías militares 49.” Se trató de la implementación, como muestra Arendt, de un poder oculto y de un poder que oculta a través del uso permanente de la mentira. De esa forma, la proximidad de la violencia y de la mentira como dimensiones de la coerción, tienen para Arendt, consecuencias que son destructivas de la comunidad política, una vez que ambas impiden la libertad de la acción conjunta. Finalmente, mostramos, la construcción de una nueva metodología represiva en la región y el surgimiento de una nueva categoría jurídica: Detenidos Desaparecidos. 49 Documento sobre la Desaparición Forzada de Personas elaborado por el Centro de Estudios Legales y Sociales CELS, 1982 9
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    10 En el capítulo segundo, mostramos como la angustia y la incertidumbre provocada por la política de desapariciones da lugar a la formación de un movimiento de defensa y promoción de derechos humanos, constituido principalmente por familiares afectados por el terror estatal. Hacemos una breve reseña de los organismos de Derechos Humanos, cuatro de ellos pre-existentes al golpe militar - y mostramos como se procesa el surgimiento un nuevo actor colectivo, de naturaleza espontánea y defensiva, que acaba poniendo un límite preciso al accionar coercitivo del estado. Su identidad fue siendo construida mediante la realización, o mejor diciendo, a través de la invención de un a multiplicidad de tareas: denuncia; protesta pública en una sociedad privatizada por el miedo; divulgación de la información sobre l a dimensión del terror; apoyo y solidariedad con las victimas e internacionalización del tema de los Derechos Humanos. Se trata de una identidad social construida en una lucha por la vida y por la libertad; se trata por lo tanto, como enfatiza Marilena Chaui, de la “invención de la comunicación” desarrollada por una acción de resistencia a los mecanismos disciplinares 50. El presente trabajo se concentró en la formación de un sujeto colectivo determinado, sin llevar en consideración el proyecto económico que sustentó la implementación d e ese proceso de terror. Por eso acompañamos, específicamente, la construcción, el desenvolvimiento y la consolidación de dos organismos de afectados: Madres de la Plaza de Mayo y Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Será a partir de la re-construcción de esa memoria, que es también la memoria de la construcción de un espacio público que esa memoria evoca que el presente, tal vez, pueda ser reordenado. Como sugiere Hanna Arendt en la Condición Humana, la acción vista como actividad específicamente humana, en la medida que se empeña en “preservar cuerpos políticos crea las condiciones para la memoria, es decir, para la historia” 51. 50 La autora discute los procesos de invención de la comunicación en su trabajo Conformismo e Resistencia (1986). 51 ARENDT, H. (1991) A Condição Humana. Rio de Janeiro. Forense Universitária. 10
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    11 En el capítulo tercero, discutimos las tareas realizadas por los organismos ante la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (C IDH). Mostramos el impacto de la C IDH sobre la sociedad y sobre el movimiento, permitiendo su crecimiento a partir del año d e 1980. Pretendemos mostrar la centralidad que el tema adquiere durante la transición política caracterizada, en este caso, como de colapso. Veremos como la temática de los Derechos Humanos se proyecta sobre el primer gobierno constitucional; el papel que él juega en el inédito juzgamiento a las tres Juntas de comandantes y la posterior promulgación de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida. Es oportuno agregar que el trabajo privilegió el método de historia de vida 52. Así fue posible ingresar y vislumbrar los procesos sociales que se encuentran en la base de la interacción cotidiana; de la misma manera, permitió una mejor comprensión de la percepción, de las representaciones y de los significados atribuidos por los actores estudiados a su propia experiencia individual A su vez y avanzando algunas conclusiones, discutimos la centralidad y el retorno de un tema - Derechos Humanos - que pareció perder su fuerza convocante después de años de aplicación de diversas políticas de cuño neoliberal que llevaron al país al borde de la desintegración. Como enfatiza Adam Przeworski: “El concepto de derechos humanos constituye un acuerdo entre las fuerzas políticas de dejar algo fuera de la política, esto es, fuera de los conflictos entre intereses y valores que dividen a la sociedad53”. De esa manera y considerando que el contenido de los derechos humanos 52 Entendemos por historia de vida, una técnica de análisis que toma el discurso del actor como verdadero, esto es, el significado e interpretación del actor de su acción y posición en determinados contextos y situaciones. Su discurso requiere todavía, un trabajo de complementación y contextualización por parte del investigador, con otras fuentes de datos, informaciones y documentos ( lo que Dentzin llamó de método de triangulación). La discusión en torno del método de historia de vida y su retomada por la ciencias sociales incluye una amplia literatura en áreas como Antropología, Sociología, Historia y Sicología. Su carácter interdisciplinario (que es parte del propio discurso del actor) posibilita la interpretación de los datos desde perspectivas diferentes y a la vez permite convertir la historia oral en una fuente importante de investigación. Los trabajos de Daniel Bertaux, (1981); Aspásia Camargo; V. Lima y Lucia Hipólito (1983); Norman Dentzin (1978), dan cuenta del carácter interdisciplinario y de la importancia del método. 53 PRZEWORSKI, A. (1995) Juicio, Castigos y Memorias. Buenos Aires, Nueva Visión. P. 15. 11
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    12 no es algodado, y si “un compromiso histórico contingente”, como nos indica el autor, es probable que los mismos puedan ser observados en el futuro si se construye la capacidad institucional de sancionar las violaciones cometidas y atentar para la construcción de una democracia social que permita superar los patrones autoritarios de la sociedad. Pensamos también que la permanencia de las Madres en el espacio público de la Plaza de Mayo, insistiendo en la fuerte consigna de “aparición con vida”, permitió al gobierno Kirchner la elaboración de un proyecto - aprobado por el Congreso - de anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida - sancionadas durante el mandato presidencial de Alfonsín. Los últimos movimientos indican que ahora tal vez sea posible imaginar el cierre de las cuentas del pasado. Finalmente, resta aclarar, que los diversos testimonios utilizados a lo largo del trabajo son resultados de veintiséis entrevistas realizadas entre 1986 e 1987, con integrantes de las comisiones directivas de las dos entidades estudiadas. Diez entrevistas fueron realizadas con participantes que no ocupaban en la oportunidad ningún cargo directivo. Las entrevistas tuvieron la forma de conversación, por lo tanto abiertas y sin cuestionarios a la vista. La investigación de material periodístico, que abarcó el período de enero de 1976 hasta diciembre de 1983, fue realizada en el archivo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Las fuentes utilizadas incluyen los siguientes medios periodísticos: La Nación, Clarín, La Prensa, La Opinión e The Buenos Aires Herald. 12
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    13 CAPÍTULO I VIOLENCIA Y TERROR COMO FORMA DE DOMINACIÒN Como veremos, desde el periodo que precede a la intervención militar, la utilización de la violencia aparece como atributo para la consecución y manutención del poder político. La violencia fue utilizada como instrumento de lucha por parte de organizaciones revolucionarias que defendían una concepción de violencia que, en las aguas del marxismo, era concebida como “partera de la historia” y, por otro lado, la violencia fue frecuentemente utilizada como mecanismo de provocación y control social por parte de grupos militares y para-militares. Inicialmente entendemos por violencia la intervención física voluntariamente impuesta por un individuo o grupo sobre otro individuo o grupo. El objetivo principal es, por lo tanto, destruir o dañar físicamente un oponente real o potencial. Como sugiere Walter en su trabajo sobre el sistema del Terror, la violencia puede ser utilizada para destruir, para controlar o para punir. Si el control y la punición pueden ser vistos como formas de poder, en contrapartida la destrucción no representa un mecanismo de poder a no ser que sea utilizada directamente para controlar y punir. 1 1 La utilización sistemática de la violencia apunta básicamente a conseguir dos objetivos. Primero, como apunta Stoppino, la violencia directa es “la que afecta de modo inmediato el cuerpo del que la sufre”, permitiendo la destrucción de un enemigo real o potencial. Como consecuencia de esa acción ejemplar, es posible, en segundo lugar, promover las bases para la obtención de consenso y obediencia a un determinado tipo de régimen político. 11 Walter, E.V. (1969) Terror and Resistance. A study of political violence. P. 15 13
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    14 En el verbete sobre violencia incluido en el Diccionario d e Sociología y Política, Mario Stopino sugiere que es posible separar analíticamente el uso de la violencia en dos niveles. El primer nivel alude a la producción y efectiva utilización de ese recurso de poder, es decir, la violencia en acto. El otro designa la capacidad intrínseca de producir una violencia futura conforme las circunstancias lo exijan, es decir, la amenaza de la violencia. La primera ofrece resultados claros y precisos. La segunda apunta a la obtención de comportamiento social previsible 1 2 . Resulta obvio afirmar que la utilización de la violencia directa aliada a la amenaza, confirma y ratifica la existencia de recursos así como la predisposición con que cuentan los productores de esa amenaza para llevarla a cabo. Esta separación analítica permite distinguir la violencia, del poder; este último puede ser entendido como la capacidad de “modificar la conducta de los individuos o de los grupos dotado por lo menos de un mínimo de voluntariedad”. El poder puede mudar la voluntad del otro, “la violencia, en cambio, el estado del cuerpo o de sus posibilidades ambientales e instrumentales” 1 3 . En este sentido puede entenderse la afirmación de Hanna Arendt de que “o que jamais poderá florecer da violencia é o poder”, o todavía, que solamente “a pura violencia é muda, e por este motivo a violência, por si só, jamais poderá ter grandeza” 1 4 . Esas ideas indican que la violencia apunta a la eliminación de la política entendida por Arendt como constitutiva del campo de la libertad y, por lo tanto, de la imprevisibilidad inherente a la acción humana; o como agrega Celso Laffer, la política debe ser entendida como “campo de comunicação e de interação que assegura, no âmbito de uma comunidade, através da criatividade da ação, o poder do agir conjunto, resulta da condição humana de pluralidade e de diversidade” 1 5 . En ese mismo camino Habermas 1 6 , al comentar el concepto de poder en Arendt dice que toda ordem estatal degenera numa dominação baseada na violência, quando isola, por desconfiança, os cidadãos 12 Cf. Stopino, Mario.(1982) Diccionário de Sociologia y Política. p.1672 e ss. 13 Idem 14 Arendt, Hanna. A Condição Humana.. p.35 15 Celso Lafer. (1991) A Reconstrução dos Direitos Humanos. p. 252 16 Jurgen Habermas. (1980), “O conceito de poder em Hannah Arendt”. in Habermas – Sociología, .p.105 14
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    15 entre si, proibindo o intercâmbio público de opiniões. Essa ordem destrói as estruturas comunicativas, as únicas nas quais o poder pode surgir. En su análisis sobre el totalitarismo, Hanna Arendt discute el peso, la centralidad, que tiene la noción de “enemigo objetivo”. Esta categoría designa el grupo que en nombre de la ideología es, a priori, condenado a desaparecer independiente del comportamiento de los individuos que lo integran. O sea o totalitarismo define seu inimigo ideologicamente antes de tomar o poder(...)Assim, os judeus na Alemanha ou os descendentes das antigas classes dominantes na URSS não estavan realmente sob suspeita de ação hostil alguma; tinham sido declarados inimigos objetivos do regime em decorrência de sua ideologia, e isto bastava para serem eliminados 1 7 . De esa manera, explica, para el gobierno totalitário, el “enemigo objetivo” es un “portador de tendencias” como el portador de una enfermedad. La autora muestra que en la práctica, o governante totalitário age como alguém que persistentemente insulta outra pessoa até que todo mundo saiba que ela é sua inimiga, a fim de que possa - com certa plausibilidade – matá-la em auto-defesa 1 8 . En el periodo de que nos ocupamos, la violencia asume esa dimensión radical. La misma fue utilizada para sembrar el terror en el conjunto de la población. Por terror entendemos con Walter, el recurso extremo al que recurre un gobierno para mantenerse en el poder, ejerciendo una severa coerción contra individuos o grupos de la sociedad. La situación de terror es provocada por el grado de arbitrariedad e imprevisibilidad con que se utiliza la violencia. Estas dos características amplían la gama de posibles víctimas, regulando en la sociedad una serie de comportamientos y actitudes tendientes a ocultar cualquier manifestación visible o postura crítica - por menor y más tímida que sea - que denote la existencia de una posible oposición. El ejemplo mas conocido de este forma de utilización del terror fueron los once meses de 17 Hanna Arendt. (1979b) Totalitarismo, O paroxismo do poder.p. 178 18 Idem. p.179 15
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    16 la dictadura delComité de Salud Pública comandada por los jacobinos Robespierre, Marat y Saint-Just en la Francia post- revolucionaria (1793-1794). A su vez, la arbitrariedad e imprevisibilidad con que pueden ser aplicadas las sanciones acaba produciendo una sensación de miedo irracional a ese poder. En su trabajo sobre el Terror en Argentina, Juan Corradi muestra que el terror es una técnica de desorientación que tiene por objetivo privar a los sujetos de oportunidad de calcular y poder prever las consecuencias de sus actos. Y agrega, siguiendo las indicaciones de Arendt, que en realidad el terror “es una forma de poder en la cual la conformidad no es garantía de seguridad. Siendo su efecto principal la producción de un clima de ansiedad que resulta en una cultura del miedo.” 1 9 En ese sentido puede comprenderse que el terror acaba suspendiendo toda capacidad de reflexión y permitiendo, a su vez, que se acepte como verdadero lo que no pasa de construcción ideológica. Los comportamientos a que induce esta cultura del miedo se evidencian en una completa abstención política; a seguir normas “lógicas” de silencio, pues el discurso en estos contextos puede tornarse equívoco, restringiendo de esta forma la interacción comunicativa y posibilitando el aislamiento social. Por lo tanto, el ejercicio de la violencia y, principalmente, la memoria y la amenaza de su retorno, permite maximizar los mecanismos de control social con un mínimo dispendio de energía. En este sentido, O’Donnell e Galli: muestran que: El mecanismo operativo básico en la búsqueda de seguridad es el miedo, expresión interiorizada de la posibilidad, fantaseada o real de ser sometidos a sanciones imaginadas como terribles – violencia, incluso pero no necesariamente violencia física. Una consecuencia de ese miedo es la abstención. En lo más interiorizado, ella se traduce en la autoprohibición de ponerse frente al orden dado e interrogarlo en su validez; en el plano de la acción, en las múltiples formas de auto censura, en los silencios, y en la misma dificultad de ser algo más, o algo diferente a, el buen 19 CORRADI, Juan (1982) “The mode of destrution: terror in argentina” en TELOS, nº 54 p. 63 16
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    17 ciudadano o el buen hijo o el buen alumno y el buen empleado que ese orden interpela. 2 0 Por lo tanto, la finalidad intrínseca del terror es destruir y reducir anticipadamente toda forma de oposición potencial. Cuando un determinado régimen político, sin reconocer límites legales, utiliza la violencia sistemática y arbitrariamente como recurso óptimo de dominación y sobre todo cuando aparte de la violencia directa, mantiene sobre sus súbditos la constante amenaza de implementarla nuevamente y toda vez que la arbitrariedad del poder lo estimare necesario, se constituye un proceso de terror. Walter indica que el proceso de terror se nutre de tres elementos que lo componen y lo constituyen: 1) los productores de la violencia; 2) las víctimas escogidas y 3) los probables blancos o “enemigos sospechosos” de acuerdo con la categoría propuesta por Arendt. Las víctimas o “enemigos objetivos” tienen su destino trazado. En el proceso que nos ocupa y en la lógica del discurso oficial que enuncia una actuación precisa “al enemigo sólo le espera la muerte” conforme se cansaron de repetir y conforme sabemos que sucedió efectivamente. Los “blancos” se encuentran insertados en el proceso de terror en grados variables e imponderables de pertenencia, es decir, pueden o no tener identidades sociales específicas, dependiendo de las circunstancias, cualquier uno puede tornarse un blanco dada la arbitrariedad e imprevisibilidad con que actuaron los “mercaderes del miedo” (según la feliz expresión de Corradi). Esos dos atributos generan, como sugiere Walter, un miedo irracional que hace que desaparezca toda y cualquier evaluación lógica, que desaparezcan del universo de lo posible las preguntas que puedan conferir un sentido a las situaciones vividas. Siguiendo este mismo raciocinio Renato Lessa observa con pertinencia, a partir del testimonio de Primo Levi, que la inexistencia de una lógica; de un ¿por qué? resulta en la primera regla del método sociológico de una sociedad concentracionária, Um mundo onde não há porquê é um mundo desprovido de relações de causalidade estáveis, onde não há perguntas a serem feitas. O porquê é uma exigência existencial, diz respeito à inteligibilidade 20 O´DONNEL, G. y GALLI, C. (1980) “Sugerencias sobre algunos temas relacionados con la textura celular de la sociedad, en particular, con la sociología del miedo” Relatório presentado al Social Science Research Council. 17
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    18 do mundo. Um mundo em que a possibilidade do porquê está suprimida está radicalmente privado de sentido 2 1 . Entretanto, vale la pena no dejar de lado la idea de que el terror promovido por el Estado solamente es considerado arbitrario desde el punto de vista de las victimas, una vez que desde del punto de vista del Estado es “racional, selectivo, educacional y, sobre todo, permite un control social con el máximo de eficiencia”, como muestran Loves y Anderson en su trabajo sobre el terror en Hungria, y llaman la atención para el hecho de que para el régimen “una victima es igual a cualquier otra(...)por lo tanto es la forma mas democrática de control social 2 2 ” El período particularmente intenso del proceso de terror destinado a destruir toda forma de oposición, y durante el cual crece proporcionalmente la percepción del miedo, designa una fase de terror. En Argentina, los índices inusitados de violencia estatal se mantuvieron constantes durante la fase reactiva 2 2 del régimen autoritario, es decir, desde el momento de su implantación hasta el año de 1979, decreciendo a partir de entonces. Cuando la violencia y el miedo que ella produce se circunscriben a determinados grupos de la sociedad, como puede ser el caso de la violencia racial, o contra minorías étnicas, o en núcleos determinados previamente definidos como desviantes, queda definida una “zona de terror” y fuera de ese círculo las relaciones sociales funcionan normalmente. Pero, cuando el terror se expande sobre el conjunto de la sociedad, cuando penetra en sus tejidos más celulares, cuando los individuos sienten que sus espacios públicos se achican cada vez más, cuando como círculos concéntricos que se cierran dejan cada vez 21 Lessa Renato, (2002) “Século XX em chave maligna” en Política e Cultura Século XXI, vol. 2 RRJ. ALERJ-Relume Dumara. P. 68. 22 LOVAS & ANDERSON (1982-83) “Terror in Hungry” en Telos-Winter. P. 79 22 Manoel A.Garretón propone una periodización del régimen autoritario. Una primera etapa reactiva o defensiva da inicio a un período de represión creciente – fase del terror en nuestros términos. Es esta etapa se manifiesta el silencio, el miedo y el desaliento. El segundo momento tiene predominio la dimensión fundacional. Producido el agotamiento o la incapacidad de implementar esa etapa, se plantea un momento de crisis recurrente, período de administración de la crisis y, finalmente su momento terminal. A cada etapa corresponderían diferentes percepciones del miedo. Comunicación presentada al seminario “Cultura del Miedo” patrocinado por Social Science Research Council. Buenos Aires Mayo de 1985. 18
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    19 menos salidas alos ex -ciudadanos 2 3 , estamos en presencia de un “sistema de terror” o “terror total”. En un sistema tal, todo comportamiento se vuelve equívoco 2 4 . Por lo tanto, su eficacia depende principalmente del grado de atomización social y, como sugiere Arendt, de la desaparición de todo tipo de oposición organizada 2 5 . 1) Antecedentes de la Implantación de un Sistema de Terror La característica de la permanente crisis política Argentina en el siglo pasado se encuentra en la inexistencia de un acuerdo institucional que permitiese una alternancia regular y legítima en el gobierno. Para explicar esta situación fueron recurrentemente utilizados los conceptos de inestabilidad y empate político. Por inestabilidad, se entiende el resultado de la confrontación entre diferentes fuerzas sociales, en donde la movilización y participación de los sectores populares, esto es, la clase operaria y las camadas empleadas y sindicalizadas de los sectores medios, se encuentran directamente relacionados a las situaciones de crisis política, impidiendo la formación de alianzas estables, suficientemente amplias y capaces de sustentar un gobierno que ejerza plenamente sus funciones constitucionales 2 6 . El empate político, caracteriza una situación en la cual las diferentes fuerzas sociales y políticas mantienen constante su capacidad de veto sobre los pro yectos de otras fuerzas políticas, sin contar, no obstante, con la capacidad y recursos de poder necesarios para imponer, de forma efectiva, sus propios proyectos políticos. 2 7 23 La expresión es de O’Donnell y quiere designar el status de minoridad en que se encuentra la sociedad en los regímenes autoritarios provocada por la suspensión de los derechos civiles y políticos. 24 CORRADI, Op. Cit. P. 63 e ss. 25 ARENDT, H.; Da violencia. Brasilia. UNB, 1985, p. 30 26 Véase al respecto Velasco y Cruz, S. Instabilidade Política: o caso Argentino. 1955-1970. Tese de Mestrado,Rio de Janeiro, Iuperj, 1969, p.20 27 Cf. Portantiero, Juan Carlos “Economia y Política en la Argentina 1958-1973”, en Revista Mexicana de Sociología, México, 1980. 19
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    20 Otra característica importante de ese período se encuentra en la permanente “inversión pretoriana” 2 8 que asigna a las Fuerzas Armadas el carácter de actor legítimo del sistema político. De acuerdo con Rouquie, las Fuerzas Armadas no se presentan como un grupo de presión o de interés corporativos sino como el eje de la vida nacional. Esa legitimidad fue históricamente construida por el continuo apo yo que obtuvieron los diversos golpes militares de los sectores que, eventualmente, se encontraban ocupando el rol de la oposición política. 2 9 La situación de crisis permanente y de inestabilidad política encuentra sus orígenes en la década del 30 del siglo XX. Desde entonces y, hasta la década de 80, la participación militar es constante. Esa presencia autoritaria originó también diversas formas de protesta social y crecientes insurrecciones populares con grados variables de violencia política que se acentúa, en los años sesenta y setenta 3 0 , con el surgimiento de varias organizaciones que asumen la lucha armada como forma de resistencia y de construcción del poder popular. Entre ellas, mencionamos al ERP (Ejército revolucionario del Pueblo) brazo armado del PRT (Partido Revolucionario de los trabajadores), inicialmente de origen trotskista y, posteriormente, guevarista. La segunda organización que tendrá un poder de convocatoria significativo es la tendencia revolucionaria de la izquierda peronista 31 Montoneros , organización de guerrilla urbana nacida en 1970 y autodefinida como de extracción peronista- guevarista. Los años de 1930, 1943, 1945, 1962, 1966 y 1976 señalan los sucesivos derrocamientos de gobiernos civiles electos democráticamente; en 28 Véase Huntington, Samuel, A orden política nas sociedades em mudança. São Paulo. Forense Universitária, 1975, p.204. 29 Rouquie, Alan, “Hegemonía Militar,Estado y Dominación Social” en Argentina Hoy.A. Rouquie (comp.) Buenos Aires, Siglo XXI, 1982, p. 25. 30 El Cordobazo de mayo de 1969, fue la primera movilización social espontánea que marco su repudio al estado autoritario de la Revolución Argentina (1966-1973. Su importancia en la desconstrucción del gobierno de Ongania , y en cuanto forma generalizada de protesta social, lo coloca como un divisor de aguas en la movilización popular, Sobre el movimiento remito a Lucha de Calles, Lucha de Clases, trabajo colectivo. Ed. La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1973. También Francisco Delich, Crisis y Protesta Social: Córdoba Mayo de 1969. Ed. Signos, Buenos Aires, 1970. 31 Sobre la organización político militar peronista Montoneros, véase el excelente trabajo de Richard Gillespie, Montoneros: Soldados de Perón. Buenos Aires, Grijalbo e. 1987.. Sobre este periodo véase el capítulo.4. 20
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    21 rigor, sólo losprocesos electorales de 1943 y de septiembre de 1973, con la elección – en ambos pleitos - del General Juan Domingo Perón, fueron realizados sin ningún tipo de prescripción electoral. La crisis terminal del régimen autoritario de carácter tradicional encabezado en 1966 por el general Onganía y la re- democratización del país, en marzo de 1973, durante el breve mandato presidencial de Hector Cámpora, acentúan la movilización popular. Crece también, cuantitativamente, la línea política de la guerrilla peronista Montoneros. Ese crecimiento abre lugar para la ocupación de importantes espacios políticos en el nuevo gobierno, lo que permite aumentar su prestigio ante una militancia juvenil proveniente de algunos segmentos del movimiento operario, de importantes segmentos de la clase media y del sector estudiantil 3 2 . El retorno del General Perón al gobierno, después de 18 años de exilio y de 18 años de resistencia peronista, produce un desplazamiento y una pérdida de poder político de los sectores de la izquierda peronista nucleados en las diversas ramas que respondían a la línea de la organización Montoneros. Ese desplazamiento fue acompañado por una ola de violencia desplegada por fuerzas para-militares en torno de la Alianza Anticomunista Argentina, organizadas desde el Ministerio de Bienestar Social por iniciativa de Lopez Rega - súper Ministro, “vidente” y secretario privado del general Perón. Las acciones de este grupo, es decir, las constantes intimidaciones, atentados y diversas formas de coerció n sobre militantes populares y buena parte de la intelectualidad, contribu yeron a introducir en la población las raíces del miedo y la incertidumbre que se agudizarían pocos años más tarde. 32 O`Donnel, Guillermo, 1966-1973: El Estado Burocratico Autoritario. Triunfos Derrotas y Crisis. Buenos Aires, Edición de Belgrano, 1982, p. 464 21
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    22 Si agregamos a este cuadro la violencia proveniente de las organizaciones guerrilleras 3 3 , es posible entender que la ampliación del círculo del miedo e inseguridad sentido por la población permitió la construcción del no poco significativo consenso con que contó el nuevo régimen en su fase de implantación. La muerte de Perón, en junio de 1974, abrió un vacío de poder. Su liderazgo personal no fue heredado por el grupo que lo sucedió en el gobierno. A su vez, ese vacío incentivó la lucha interna por la conducción del complejo Movimiento Peronista, usando el recurso de la violencia como forma de expresión y de presión política. Hacia fines de 1975 los señales de una nueva usurpación militar son inequívocos, mismo faltando pocos meses para la realización de elecciones generales anticipadas que permitirían la alternancia regular y legítima y la busca de una solución pacífica, el golpe se presiente como inevitable. Dos lecturas ganan densidad en la época. La primera, en clave marxista, proveniente de las organizaciones guerrilleras, evaluando el futuro golpe como una muestra de “la crisis definitiva del capitalismo dependiente en la Argentina” 3 4 y, por lo tanto, como un claro síntoma de la “agudización de las contradicciones” que acelerarían el desarrollo de la lucha popular y la consecuente victoria de la revolución. La segunda lectura, hecha por las Fuerzas Armadas y sus bases de apo yo, - inclu yendo amplios sectores de la sociedad que habían conseguido olvidar rápidamente el fracaso del último gobierno militar - entendían la futura intervención como un paso necesario para acabar con el desorden social que la activación popular y el vacío político producido por la muerte de Perón habían permitido. De esa manera, las Fuerzas Armadas responderán con una violencia inusitada y con la implantación del terrorismo de Estado 3 5 33 El EPR mantuvo su capacidad operacional prácticamente durante todo el gobierno de Perón. Los Montoneros después del desentendimiento público con Perón en el acto del 1 de mayo de 1974, resuelven pasar a la clandestinidad el 7 de septiembre de 1974 por entender que estaban agotadas todas las medios legales de lucha. Esa decisión acabó militarizando buena parte de la estructura política de la organización. Véase Gillespie. Op. Cit. P.205. 34 Véase “Un balance de 1976” publicado en la revista mensual de la organización con distribución clandestina Evita Montanera, de febrero de 1977. 35 De acuerdo con la expresión empleada por la Comisión de Derechos Humanos de La OEA en su informe sobre la situación de los derechos humanos en la Argentina. Esa categoría designa 22
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    23 2) Características del Pronunciamiento Militar. Ese cuadro de incremento de las acciones militares de las organizaciones guerrilleras; de la furia desatada por los grupos de extrema derecha en la etapa final del Gobierno de Isabel Peron 3 6 y de la represión que desde el gobierno constitucional se imprimía contra los sectores populares, dio lugar al diagnóstico de una sociedad enferma que requería rápida y profunda intervención. Al mismo tiempo, en el segundo semestre de 1975, las acciones emprendidas por el Ejército en el norte argentino – con la anuencia gubernamental – con la finalidad de destruir el foco remante de la guerrilla rural ERP 3 7 señalaron el camino que seguirían los agentes del miedo y la metodología que sería aplicada para ordenar y sanear la sociedad una vez allanado el acceso al poder. A partir del 24 de marzo de 1976, la Fuerzas Armadas mostraron en la práctica los elementos constitutivos del orden reclamado por importantes sectores de la sociedad. Desde entonces se avocaron, como veremos a seguir, a la producción de un proceso de terror que generó aislamiento, privatización y silencio social: atributos constitutivos de una cultura del miedo 3 8 . La característica principal de este nuevo tipo de intervención militar se encuentra en la completa marginalización de los aparatos, instituciones y sistemas de mediación tradicionales. A su vez, los objetivos, previamente básicamente, una práctica sistemática de detenciones forzadas, torturas, asesinatos y desapariciones como practica de gobierno aplicada por el Estado. Consultar también Eduardo Duhalde, El terrorismo de Estado en la Argentina. Buenos Aires, Eudeba, 1984. 36 Las organizaciones para-militares que actuaron con rigor en los meses que antecedieron al golpe fueron La Triple A y el Comando Libertadores de América. 37 Como muestra Gillespie, la amenaza de la guerrilla era debilitada por el ocaso del ERP de orientación guevarista ya durante e los meses que antecedieron al golpe y por su virtual desarticulación en los cuatro meses posteriores al mismo.op.cit.pg 282 38 Cf. Moreira Alves, Maria Helena, Estado e Oposição no Brasil (1964-1984), Petrópolis, Vozes, 1984. p.169 23
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    24 fijados, se encuentranfuera de cualquier plazo como explica el Vice- Almirante Demetrio Casas: El Proceso no tiene plazos y sus formales compromisos se cumplen dentro de las previsiones que se establecieron en los documentos básicos. No tiene fechas por cuanto es dinámico y trascendente, en sus propósitos y objetivos. En función de ello se producirán las sucesiones, las aperturas y las convocatorias 3 9 . La explicitación de objetivos y la ausencia de plazos hacen qu e desaparezca el carácter normalizador que adquirieron los golpes tradicionales. Por lo tanto, no se trató de implementar ciertos ajustes coyunturales, sino y sobretodo, de implementar profundas y definitivas transformaciones en las normas de organización y administración de l a dominación 4 0 . Otro elemento constitu yente es que el diagnóstico apunta a caracterizar la crisis previa por la amenazadora activación política anterior. Esta situación de amenaza, recuerda O´Donnell, alude al grado en que las clases y actores dominantes, tanto internos cuanto externos, consideran eminente la ruptura de los parámetros capitalistas y de las afiliaciones internacionales voluntariamente buscadas por los líderes políticos del sector popular 4 1 Definida la amenaza, se torna necesario definir al enemigo principal sobre quien recaerá, con inapelable rigor, el peso de la violencia. Como fue común en los países del cono sur durante el período examinado, la categoría acusatoria de subversivo sirvió para indicar la matriz generadora del desorden y del comportamiento desviado. En la lógica discursiva del régimen militar esta categoría de acusación política contiene otras categorías más globalizadoras a través de las cuales generalmente se cuestiona la propia humanidad de los acusados y, por lo tanto, se presentan 39 Mensaje del Vice-Almirante Demetrio Casas leído en la Capilla Stella Maris el 24 de marzo de 1980. Véase Convicción Buenos Aires Abril de 1980. 40 Véase la ponencia de Noé, Alberto y Albizuri, Guillermo, “El síndrome del Cono Sur” presentada a IPSA. RJ, 1982. p. 2. mimeo. 41 O´´Donnell, G. “Desenvolvimento político ou mudança política? En Pinheiro, P.S. (coord.) O Estado Autoritario e Movimentos Populares. RJ, Paz e Terra, 1980ª. 24
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    25 como más adecuadaspara la obtención de áreas de consenso en la población 4 2 . Así, encontramos con frecuencia la utilización de términos adjetivados que estigmatizan irremediablemente a las víctimas escogidas: criminales; peligrosos delincuentes subversivos; ateos, que buscan con su accionar destruir las bases del orden occidental y cristiano. Obviamente, se excluyen de estas categorías los integrantes de los grupos para-policiales que tuvieron importante papel en el crecimiento de la violencia y subsiguiente miedo construido en el período que precede al pronunciamiento militar. A título de ejemplo elegimos aleatoriamente uno entre la cantidad de conceptos semejantes: Mi concepto de subversión se refiere a las organizaciones terroristas de signo izquierdista. La subversión de derecha no es tal. El cuerpo social del país está contaminado por una enfermedad que corroe sus entrañas y forma anticuerpos. Esos anticuerpos no deben ser considerados de la misma manera que se considera un microbio. A medida que el gobierno controle y destruya la guerrilla, la acción del anticuerpo va a desaparecer. Yo estoy seguro que en los próximos meses no habrá acciones de derecha, cosa que ya está ocurriendo, se trata sólo de una reacción natural de un cuerpo enfermo 4 3 Dejando de lado las expresiones organicistas que apuntan a justificar la necesidad de una profunda intervención quirúrgica en una sociedad gravemente enferma 54, discursos de esa naturaleza tendían también a responder a algunos medios de comunicación que, en ese momento, comenzaban a expresar su desconcierto por la creciente ola de atentados atribuidos a grupos de la derecha que actuarían paralelamente y sin control del gobierno, 4 5 ejerciendo un rol que, en terminos weberianos, es de 42 Gilberto Velho discute el papel que desempeñan las categorías de acusación y rotulación en “Duas categorías de acusação na cultura brasileira contemporânea” en Individualismo e Cultura, RJ, Zahar Ed. 1981, p. 59. 43 Declaraciones vertidas por el entonces canciller Contra-almirante Augusto Guzzetti. La Opinión 3 de octubre de 1976 54 Un excelente análisis del discurso político autoritario se encuentra en Emilio de Ipola e Lilina de Riz, “Un juego de ‘cartas políticas”. Intelectuales y discurso autoritario en la Argentina actual” en América Latina: Ideología y Cultura. Ed. FLACSO, San José, Costa Rica, 1982. 45 Sin conseguir armar, en ese momento, el rompecabezas de la represión, el diario La Opinión publica la materia del secuestro de Zelmar Michelini, ex Ministro y legislador uruguayo y del ex presidente de la Cámara de Diputados de ese país, denunciando la existencia de “una subversión paralela que busca minar al gobierno” y reclamando del Estado para que haga uso exclusivo del 25
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    26 competencia del Estado,conforme dejara claro el presidente de Junta general Videla: Sólo el Estado, para el que no aceptamos el papel de mero espectador del Proceso, habrá de monopolizar el uso de la fuerza y, consecuentemente, sólo sus instituciones cumplirán las funciones vinculadas a la seguridad interna 4 6 Decíamos que la asimilación del “delincuente subversivo” como agente reclutado por la conspiración comunista internacional sedimentó, al interior de las Fuerzas Armadas, los componentes ideológicos que permitieron su cohesión. Se trataba, en la evaluación militar, de una guerra contra un poderoso enemigo externo que no permite que se hagan concesiones ni claudicaciones. En este sentido, la distinción privilegiada deviene de una definición de la política en los términos propuestos por Carl Schmitt es decir, de la existencia del par opositivo amigo- enemigo. Como muestra Bobbio, a partir de esa definición el campo de origen y de aplicación de la política “sería el antagonismo y su función consistiría en la actividad de agregar y defender a los amigos y desagregar y combatir a los enemigos” 4 7 Esa visión dicotomica de lo social elimina la posibilidad del diálogo y exacerba las técnicas de vigilancia, identificación y aniquilamiento del enemigo. Se trató pues, en última instancia, de eliminar los irrecuperables delincuentes no consustanciados con el “ser nacional”, conforme expresó, entre otros, el General Nicolaides, anticipando, inclusive, futuras respuestas tendientes a “aclarar” la situación de las personas desaparecidas: El individuo que está comprometido con la subversión, que ha combatido, es un delincuente para mi, irrecuperable. Si intentara desligarse de ese compromiso, con seguridad le cuesta la vida. Ese es el motivo por el cual mucha gente que alguna vez militó en esas organizaciones, en la subversión, monopolio de la fuerza al tiempo en que solicita el esclarecimiento del secuestro y de los que fueron denunciados con anterioridad. Su director, Jacobo Timmermam no tardó mucho en descubrir que, desafiando la lógica geométrica, las paralelas se juntaban en los campos de concentración desplegados por el país. Cf. La Opinión 20 de mayo de 1976. 46 Declaraciones Videla, presidente en ejercicio de marzo de 1976 a mayo de 1980 Cf. diario La Opinión 20-5-76 47 Bobbio, Norberto, “Política” en Diccionario de Política, México, Siglo XXI, 1982, p.1247. 26
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    27 continúa en ellas, más que por convencimiento, por temor a las represalias 4 8 . El hecho de tratarse de “delincuentes irrecuperables” permite que se definan, con claridad, los niveles necesarios de violencia “reparadora” requeridos para lograr la destrucción del enemigo y conseguir la tan deseada seguridad nacional. Quien se encarga de definir la violencia reparadora – con claridad meridiana - es nuevamente, el comandante de la Junta Militar: (...)daremos, día a día, la batalla en que estamos empeñados, hasta extirpar definitivamente a la subversión, protegiendo así a la comunidad agredida. Para eso, seremos todo lo duros que sea necesario. De eso no quepa ninguna duda 4 9 . Como se sabe, la resolución sobre la metodología represiva a ser implementada fue adoptada por el comandante en jefe del Ejército en reunión realizada en el mes de septiembre de 1975. En dicha reunión, conforme declaró el general Camps 5 0 , fue definido tanto la clandestinidad de la represión cuanto la necesidad del exterminio de los opositores 5 1 Finalmente, resta apuntar la característica medular de esta nuev a intervención militar. A diferencia de las anteriores experiencias autoritarias, el autodenominado Proceso de Reconstrucción Nacional (en adelante, Proceso) contó con absoluta homogeneidad de pensamiento de los cuadros de la institución con relación al diagnóstico de la crisis preexistente. Homogeneidad que, claro, no se encuentra a lo largo del Proceso. De manera 48 Cf. La Opinión 12 de junio de 1976 49 Mensaje de Videla dirigido al País. Cf. La Nación 25 de mayo de 1976. 50 Camps,Ramón “Apogeo y declinación de la guerrilla en la Argentina” entrevista publicada por el diario La Prensa el 4 de enero de 1981. Véase también Frantaline, Daniel y Caiati, Maria Cristina, El Mito de la Guerra Sucia. Buenos Aires, CELS editora 1984, p. 32 y 33. 51 En el momento en que retomamos este trabajo, vino a la luz entrevista concedida por el general Ramón Dias Bessone, ex Comandante del II cuerpo y ex ministro del gobierno Videla, en la que por la primera vez, un miembro del Proceso, asume públicamente, el acuerdo de exterminio referido en la nota anterior. En la entrevista concedida a la periodista Marie-Monique Robin incluida en el telefilm “Escuadrones de la muerte. La Escuela Francesa”, Bessone admite que 8000 personas fueron torturadas y ejecutadas por la dictadura militar. Cf. el Diário Página 12. del 23 de agosto de 2003. 27
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    28 que la evaluaciónprevia, conjugada al aprendizaje de los errores cometidos en las experiencias autoritarias anteriores, delimitó la metodología adecuada para iniciar la transformación de las bases de la sociedad. Como sabemos, no se trató simplemente de acabar con el desorden del gobierno peronista, po r el contrario, no había normalización ni continuidad política posible. De hecho, marzo del 76 debería marcar una nueva etapa histórica en el país. Requiriéndose por lo tanto unánime conformidad sobre la metodología adecuada para conseguirlo 5 3 . De esa manera, se firman las bases para la construcción de un pacto de sangre en el cual actuaran en la guerra contra la subversión todos los hombres en actividad en las Fuerzas Armadas. Retomando por lo tanto, ese pacto de sangre remonta al mes de septiembre de 1975 cuando se dispuso, por decisión de todos los comandantes, el tipo de represión que se aplicaría. Se optó entonces por una represión clandestina 5 3 . El referente que se tomó en esta opción fue sin duda, la entonces reciente experiencia chilena. Como se recordará, el golp e de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular presidido por Salvador Allende se caracterizó por la extensión y dimensión pública de la violencia aplicada. Esa característica no solo consiguió generar terror en la sociedad –objetivo que se buscaba también en nuestro contexto – sino que, en contrapartida, generó una significativa protesta moral por buena parte de la comunidad internacional. Por lo tanto, el carácter sigiloso y clandestino de la represión buscaba limitar el efecto no deseado por los agentes del miedo. Por otro lado, se buscaba que en un futuro retorno al orden constitucional los presos del régimen no fuesen nuevamente sueltos. Al mismo tiempo la opción por la feudalización y clandestinización del aparato del estado y de sus acciones tenían el objetivo de reducir la virtual condena del Papa. Esta 53 Como observan Mignone (1986) y Frontalini e Caiati (1984) no todos los que participaron de la reunión de septiembre del 75 concordaron con la metodología definida. Entretanto, no existen todavía, informaciones fehacientes con relación a quienes o con cuales aspectos de la metodología se establecía algún grado de discordancia. No se sabe, en última instancia, el destino de aquellos que discordaron 53 Nuevos documentos desclasificados por el Departamento de Estado norteamericano demuestran que el ex canciller Henry Kissinger pidió en octubre de 1976 a la dictadura argentina que la masacre fuera rápida, para impedir la condena del Congreso por violaciones a los derechos humanos. Los nuevos documentos fueron presentados ayer en Washington por la principal organización no gubernamental especializada en la desclasificación de documentos secretos norteamericanos sobre la represión en Latinoamérica, National Security Archives. Cf. Diário Página 12 del 2 de diciembre de 2003. 28
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    29 tesis fue apuntadapor el ex detenido-desaparecido y ex director del diario La Opinión Jacobo Timerman 5 4 y corroborada, recientemente, por las declaraciones del General Besonne referidas en la página anterior. Es sabido que el empleo generalizado y público de la violenci a tiene costos políticos acentuados. Por eso, el método acordado posibilitó el mismo rigor eliminando la posibilidad de generar protestas, tanto en el ámbito nacional cuanto internacional. Internamente contaban con la percepción de caos generalizado, con la inseguridad producida por la crisis económica previa y con el miedo por la seguridad personal que alimenta la pasividad. Esos elementos fueron necesarios para llevar adelante la política de exterminio. La clandestinidad de la represión permitió también, por lo inusitado, por lo novedoso, que amplios sectores de la sociedad contribu yesen con su silencio al aislamiento de las víctimas indirectas de la represión, conforme veremos más adelante. Resta agregar que lo toma estado público es la amenaza de la violencia. De un lado, como comenzamos a ver, tal amenaza se efectiviza a través de la lógica discursiva. Por otro, como será mostrado adelante, a través de la ostentación de los recursos y de la predisposición para aplicar la violencia con el rigor necesario a los posibles o eventuales disidentes. 3) El Proceso de Reconstrucción Nacional y la Construcción del Silencio Los objetivos básicos del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional se encuentran enunciados en el Acta Institucional nº 1 y ratificados en una serie de Actas, comunicados, leyes y decretos dictadas con posterioridad. La estructura de poder acordada para regir el gobierno ha sido la formación de una Junta Militar integrada por los Comandantes en Jefe de las tres armas, y presidida por el General del Ejército Jorge Rafael Videla, compartiendo por igual la responsabilidad y la 54 Testimonio de Timerman en el juicio movido contra las juntas militares en 1985. Véase también Timerman, Jacobo. El Caso Camps, punto inicial. El Cid. Editor Barcelona, Caracas, .Buenos Aires. 1982 29
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    30 tarea de ordenar el país. La Junta creó la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL) también integrada por tres oficiales superiores de cada arma; esta forma organizativa respondió a un criterio proporcional que fue conocido como la política de los treinta y tres por ciento. Dicho criterio fue utilizado para dividir instituciones, vehículos de comunicación, zonas operativas y prisioneros. A su vez, esa repartición del poder incidió en la feudalización de la máquina represiva, feudalización en el sentido de autonomia y descentralización del aparato represivo. Ese criterio de proporcionalidad permite diferenciar la experiencia argentina de otros casos nacionales, como el chileno o el brasileño por ejemplo, en donde una institución especializada fue la encargada del proceso represivo 5 5 . En el caso que nos ocupa, las Fuerzas Armadas como institución, así como la fuerza policial en su conjunto, se encargaron de la aplicación y administración de la represión. Ese principio organizativo creó no pocos conflictos al interior de las instituciones, derivados de cuestiones de poder, prestigio y dominación. Su objetivo prioritario – conforme fue indicado anteriormente – y conforme se explicita en el Acta Institucional Nº 1, ha sido el combate a la subversión como medida preliminar para la “Restitución de los valores esenciales que sirven de fundamento a la conducción integral del Estado, a través de su ubicación internacional en el orden occidental y cristiano” 5 6 . Por la misma Acta Institucional se procede a la disolución del Congreso Nacional, las Legislaturas Federal y Provincial. Se produce l a remoción de los miembros de la Suprema Corte de Justicia; se suspende sine die la actividad política y partidaria; colocan fuera de la ley cinco partidos de la izquierda revolucionaria; se suspenden las actividades gremiales de trabajadores, empresarios y profesionales. Intervienen también la 55 En contraste con Chile y Brasil que resolvieron el problema de la disención militar y de su falta de cordenación a través de la creación de servicios secretos fuertes e independientes, en el caso uruguayo y argentino las rivalidades y conflictos entre los diversos organismos fueron cruciales para el aumento del grado de incertidumbre y expansión de la represión. Cf. Gillespie. Op. Cit. p.176. 56 Acta institucional nº 1 Cf. La nación 24-3-76 30
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    31 Confederación General delTrabajo CGT 5 7 , confiscan sus obras sociales, quedan disueltas las 62 Organizaciones y se procede a la detención de sus dirigentes 5 8 . Este conjunto de medidas clausura el locus de constitución de los sujetos sociales. A la vez de suprimir los derechos políticos quedan suspensos los derechos individuales: de igualdad ante la ley, a la libertad, particularmente de religión, al pensamiento, a la privacidad y a la inviolabilidad de domicilio. Al suspenderse los derechos civiles y los derechos políticos clásicos, como el derecho de votar y ser votado, de participar en organizaciones político partidarias, así como organizar movilizaciones y reivindicaciones políticas, impiden que se avance en las reivindicaciones que puedan conducir a la conquista de derechos sociales como, por ejemplo, la reglamentación de las leyes del trabajo, vacaciones y jubilaciones, para seguir la secuencia propuesta en el clásico trabajo de Marshall 5 9 . De esa manera, la suspensión de la política, entendida com o práctica de mediación entre sujetos portadores de identidades colectivas que encuentran en lo público el espacio privilegiado para debatir y negociar diferentes perspectivas y visiones de mundo, anula plenamente los derechos ciudadanos. Esa perspectiva habermasiana de “esfera pública”, entendida inicialmente como “la esfera de personas privadas reunidas en un público” 6 0 en el cual las cuestiones que dicen respecto a la comunidad se presentan de forma discursiva a través de argumentos racionalmente elaborados, no tiene lugar en una sociedad autoritaria. En esta, desaparece el carácter de mediación de la esfera pública, entre el estado y la sociedad civil, entre el 57 La CGT es la representante nacional de los sindicatos y federaciones de sindicatos trabajadores y sectores médios. Al movimiento sindical le cupo, desde 1955 hasta el retorno del peronismo al gobierno en 1973, un doble papel Primero, como representante de la clase operaria y segundo como único canal de expresión del movimiento peronista. Su capacidad de negociar directamente con el Estado la colocó como interlocutora válida frente a todos los gobiernos implantados durante este periodo. Su enorme poder de convocatoria e su capacidad en establecerse como mediador de conflictos, legitimó y fortaleció su poder frente al Estado. 58 La mayor parte de la dirigencia sindical fue detenida en la noche del Golpe y en los días subsiguientes. 59 Cf. Marshall, T.H. Cidadania, classe social e status. Rio de Janeiro, Zahar, 1967 60 El modelo discursivo de espacio público se encuentra en Haberlas, Jurguen, Mudança Estrutural da Esfera Pública, RJ. Biblioteca Tempo Universitário, 1986. El autor realizó un revisión de este concepto en el artículo “O espaço público, 30 anos depois” En Caderno de Filosofía e Ciencias Humanas, UFMG, Ano VII, n.12, abril de 1999. 31
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    32 poder público ylos intereses de la esfera privada. En una sociedad plenamente constituida en donde se establece la interacción comunicativa, los mensajes producidos en la arena pública requieren una constante reinterpretación de los sujetos sociales. En cambio, en una sociedad disciplinaria, se torna potencialmente peligroso exponer concepciones que puedan dar margen a interpretaciones contradictorias a la normatividad fácticamente instituida 6 2 . Siguiendo Brunner, en estas sociedades rige la facticidad y no la normatividad del poder puesto que esta última tiende hacia lo público residiendo “su fuerza en la adhesión a normas compartidas 6 3 ” Como muestra Foucault, las técnicas de disciplinamiento llevan “Más que a la división masiva y binaria entre los unos y los otros, (el disciplinamiento) apela a separaciones múltiples, a distribuciones individualizantes, a una organización en profundidad de las vigilancias y de los controles, a una intensificación y ramificación del poder” 6 4 . Para Max Weber el concepto de disciplina incluye la “natureza prática da obediência em massa,sem crítica e sem resistência” 6 5 . En una sociedad disciplinaria que atomiza, individualiza y objetiva la obtención de un máximo de obediencia por vía del sometimiento práctico de los individuos 6 6 , la no comunicación será privilegiada, luego, la palabra se torna equívoca. En realidad, mas que equivoca, la palabra queda soldada a un significado preciso, pierde su carácter polisémico, su metaforicidad, su riqueza. En tal sociedad, los mensajes no requieren ningún tipo de interpretación, son ordenes y como tal, deben cumplirse. El orden disciplinario uniformizó a la sociedad; la silenció hasta el limite del autismo; recortó ambiciones, proyectos y objetivos; eliminó en definitivo la capacidad de soñar, elemento fundamental para la producción de utopías. En fin, como nos recuerda Wanderley Guillerm e 62 Brunner, J.J. “Ideología, legitimación y disciplinamiento: nueve argumentos” en Autoritarismo y Alternativas Populares en America Latina. San Jose Ediciones FLACSO, 1982b,p.561. 5563 Brunner, J.J. “La cultura politica del autoritarismo” en Revista Mexicana de Sociología nº2 Mexico, 1982b, p.80 64 Foucault, Michel, Microfísica do poder. Rio de Janeiro, ed. Graal. 1979, p. 202. 65 Weber, Max, Conceitos Básicos de Sociologia. São Paulo, Ed.Moraes, 1989, p.108 66 Bruner, J,J, idem, p.81 32
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    33 disecando la lógicadel autoritarismo en sus Kantianas brasileras: “cuando los príncipes hablan, los súbditos no piensan, repiten” 6 7 4) Las bases del consenso y del disciplinamiento. Dado el diagnóstico de la crisis social, cu yos síntomas se expresaban en la activación política previa que fue dibujando el fracaso del gobierno de Isabel, se optó por una rápida y profunda intervención que daba cuenta de la visión dicotómica del mundo que caracteriza el discurso de las FFAA: “La alternativa no ofrecía dudas: o los agentes del caos se hacían cargo de la situación o las Fuerza Armadas asumían el poder político” 6 8 . La intervención demandó un pro yecto político bifronte: de un lado a través de la inscripción a un orden económico de corte liberal, por otro, estimulando la privatización y aislamiento por medio de la producción del terror, eliminando los enemigos reales y objetivos a ese proyecto económico, silenciando por el miedo, al resto de la sociedad y avocándose a la tarea de disciplinarla 6 9 . El régimen llevó adelante su estrategia a partir de dos dimensiones político-ideológicas. Una dimensión defensiva, sustentada ideológicamente en la Doctrina de Seguridad Nacional, articulada a un discurso que prometía el restablecimiento del orden en una sociedad que venía desintegrándose por una violencia cotidiana y que generaba un estado de naturaleza hobesiana. Esta situación de inseguridad fue sentida por significativos sectores de la sociedad, lo que permitió que el advenimiento 67 Wanderley Guilherme dos Santos, Kantianas Brasileiras, RJ Paz e Terra, 1984 68 Mensaje de Videla. Cf. La Nación 25-5-1976. 69 Juan Corradi observó que la peculiaridad de las experiencias autoritarias del cono sur radica en la implementación de dos formas de violencia: la violencia del Estado terrorista y la violencia del mercado. Op.cit. 33
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    34 del golpe nocausase demasiada sorpresa. O’Donnell y Galli 7 0 realizaron una investigación el 1978, en la que se proponían entender los procesos de mudanza resultantes de la violencia y represión aplicada por el régimen en la vida cotidiana y en diversos micro-contextos. Querían también detectar el nivel de percepción que sus entrevistados tenían en la época de la investigación con relación a momentos anteriores. La definición temporal del período anterior fue dejada en abierto, permitiendo que los entrevistados delimitasen el período. La mayoría de ellos coincidió en localizar ese período anterior en los momentos que precedieron al golpe de estado. Es a memoria del caos social sentida por la mayoría de la población, permitió al régimen legitimar su discurso dicotómico y la práctica desarrollada que, como vimos, tenía como premisas centrales el restablecimiento del orden en una sociedad bastante convulsionada. En cierta medida, cualquier orden era mejor de que ningún orden. Encontramos una situación en la cual, conforme sugiere Pollak 7 1 , la memoria no es solamente recuerdo, sino que puede ser también un proceso que puede recalcar, omitir o recodificar datos del pasado. El Estado funcionó y se constitu yó también en su dimensión fundacional 7 2 . Sobre esta dimensión, se construye el modelo de dominación implementado. Modelo que permitirá promover una transformación radical en las formas de producción y reproducción de la obediencia que se torna efectiva, en el orden autoritario, mediante la reproducción de formas de disciplinamiento de la sociedad civil. En este modelo de sociedad el orden 70 Cf. O´Doneel, G. y Galli C, “sugerencias sobre algunos temas relacionados con la textura celular de la sociedad y, en particular, con la sociología del miedo” Memo presentado al Social Science Research Council, 1980 71 Véase Michel Pollak. “Memória e esquecimento” en Estudos Históricos nº 3 1980. FGV 72 Existe una basta literatura sobre el proyecto fundacional del autoritarismo nos remitimos, entre otros, a Manuel Antonio Carretón. “En torno a la discusión de los nuevos regimenes autoritarios en America Latina” Santiago,mimeo, 1979; Adolfo Canitrot, “”Teoria y práctica del liberalismo. Politica antiinflaionaria y apertura económica en la Argentina, 1976-1981” en Desarrollo Económico, nº 82, Julio- setiembre, Benos Aires, 1981; Juan Carlos Portantiero, “ Da crise do País popular à Reorganização do País Burguês” en América Latina: Novas Estratégias de Dominação. Petrópolis, Vozes, 1980. 34
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    35 resultante goza, comosugiere Brunner, de una legitimidad puramente fáctica; las relaciones disciplinares se legitiman represivamente 7 3 . El autoritarismo, al cerrar los canales de participación política y de creación artística y literaria, inhibe cualquier forma de expresión que no implique, como vimos, en un consenso tácito y silencioso. La mente autoritaria está obcecada por la idea de que el mundo se presente con claridad y nitidez. La sutileza, la contradicción, la pluralidad de ideas, la polisemia de la palabra, la heterogeneidad comportamental confunde y asusta, ultrapasa el límite de lo soportable. Por eso la respuesta eficaz es la violencia. Al eliminar la política como práctica de mediación entre actores en conflicto se elimina, por ende, toda tentativa de creación y disenso. De esta manera, suprimidos los espacios públicos de resolución de conflictos, y mediante la internalización individual y social del miedo a ser castigado por un Estado omnipresente que vigila 7 4 y castiga se hace posible la despolitización de la sociedad. La privatización de los espacios públicos es una de las consecuencias de la internalización del miedo. Este opera como elemento resocializante de actitudes pasivas frente a imposibilidad, concreta o presentida, de esbozar cualquier forma de resistencia y, como resultado, se tiene una visión enteramente gris, y mismo uniformizada de la sociedad. De acuerdo con Delich: Para la dictadura, restringir la sociabilidad es inicialmente condición de seguridad, pero luego es condición de perduración (...)La sociabilidad tiene por lo menos dos funciones: por una parte es el vehículo de la solidariedad o aislamiento y por otra parte expresa la magnitud de la distancia social intrínseca a una estructura social. Cuando se restringe el espacio de la sociabilidad, cuando se crea un clima de sospecha y temor, se crean las condiciones que empujan al aislamiento y por ende disminuye la solidariedad social 7 5 . 73 Bruneer, op. Cit, 1982ª, p.560 74 Sobre esta face oculta Del terror y las complicidades sociales que alimentó ve el ensayo de Guillermo O”Donnel. (1984), “Y a mi, que me importa?: notas sobre sociabilidad y política en Argentina y Brasil. Mimeo. 75 Delich, Francisco, “Teoria y practica política en situaciones de dictadura” en Revista Crítica y Utopía nº 8, Buenos Aires, 1983, p. 15. 35
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    36 Diversos fueron las técnicas disciplinares 7 6 y los métodos utilizados para promover la privatización de las relaciones sociales; la individualización, también estimulada por el mercado, contribuyó, en suma, para construir el orden y erradicar la subversión. Confrontación directa en las calles; chequeo de vehículos; allanamientos de barrios enteros; quinteos; detenciones masivas para averiguación de antecedentes; secuestros; diversas formas de intimidación; tortura como practica cotidiana; violación del secreto profesional (Sicólogos) y confesional; violación de correspondencia; control de bibliotecas públicas y particulares, dejando en ambos casos a criterio exclusivo de los particulares, hecho que conduce a una desestructurante autocensura y, completando el cuadro, la política de desapariciones 7 7 El disciplinamiento; la retracción hacia la esfera privada las practicas de terror implementadas, y la clausura de la política marcando el retroceso de los movimientos sociales explica también el silencio social que el autoritarismo exige: O silêncio é uma autodefesa oculta assassinato, oculta assassino impune, oculta o que sabemos sobre o assassinato e o assassino. O silêncio é uma estratégia de sobrevivência numa sociedade repressiva 7 8 . Así, despojados los ciudadanos de su condición de tal, destruidas las instancias mediadoras del Estado y de la política, ausente 76 A título de ejemplo de esas medidas disciplinares podemos citar la reglamentación especial sobre el comportamiento del alumnado en los colegios secundarios. Alunas: vestido, en o posible pollera gris, blusa blanca o celeste, zapatos bajos, medias azules, cabello peinado y tomado, DOCUMENTOS. Alumnos: Traje, cabellos cortos a dos dedos por encima del cuello de la camisa, cara afeitadas, DOCUMENTOS. Cf. La Opinión 7-01-76. Sobre estas formas de disciplinamiento en el ámbito educativo puede consultarse el trabajo de Carina Perelli. Presentado en el seminario sobre el miedo. SSRC. Buenos Aires 1985. No está demás decir que en otros contextos celulares de la sociedad como universidades y establecimientos fabriles fueron adoptadas medidas similares. A pesar de parecer normas básicas de socialización implementadas en cualquier institución, es necesario tener en cuenta que se trata de un contexto póst mayo del 68 y del “destape” producido por la transición política anterior, es decir, la iniciada en 1973. De manera que esas “mínimas” normas disciplinares tienen un peso significativo sobre el conjunto de los sectores juveniles en sus ámbitos básicos de socialización: la escuela y la universidad. 77 Una excelente pintura de ese clima de represión y autocensura puede verse en la novela del escritor uruguayo Mario de Benedetti, Primavera con una Esquina Rota. 78 Barraza, Ximena, “Notas sobre a vida cotidiana numa ordem autoritária” en América Latina: novas estratégias de dominação. Petrópolis, Vozes, 1980,p. 155. 36
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    37 todo conflicto legítimo,la política se hace imposible como práctica, transformándose en una actividad privada. En otras palabras, en su propia negación. La política también desaparece “cuando la confrontación toma la forma de lucha ‘cuerpo a cuerpo” y también desaparece - como discut e González Bombal - el derecho “cuando la punición no se realiza sobre el supuesto delito, “sino que es la persona concreta lo que está en juego en el acto de la punición” 7 9 El orden fáctico no precisa de consenso para legitimar su acción ya que crea los mecanismos necesarios para que el disenso no tenga expresión social. Hoy sabemos que fue una represión sentida, presentida, pero desconocida en su momento, inédita, clandestina. Visto que no se conocían los engranajes del accionar “privado” del aparato represivo ¿De qué manera se podría públicamente denunciarlo? La discusión adelantada en las páginas anteriores lleva la investigación para el análisis de la consecuencia inesperada y más significativa de ese orden y de esa lógica: la formación y consolidación de un Movimiento de Derechos Humanos como primera forma organizada de resistencia al poder coercitivo del Estado. Principalmente, el desenvolvimiento de organismos constituidos por familiares afectados. A su vez, se trata de situar y explicitar la categoría a partir de la cual se produce, aún ho y, un proceso de interacción conflictiva de los organismos con el régimen y con los subsiguientes gobiernos constitucionales. La categoría jurídica referida es la del Detenido-Desaparecido. 5) La Desaparición como metodología del terror. Intentamos demostrar en las páginas precedentes, que la característica central del régimen militar puede ser encontrada en el empleo sistemático de la violencia política como método adecuado para la obtención de niveles 79 Cf. Gonzáles Bombal, “Nunca más, el juicio mas allá de los estrados”, en Juicio, Castigo y Memorias. Buenos Aires, Nueva Visión, 1995, p.210. 37
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    38 óptimos de produccióny reproducción de obediencia. Vimos que la implantación de un sistema de terror perseguía el objetivo de aislar y atomizar a los individuos; desestimular los lazos básicos de solidaridad social; destruir toda forma de organización social pre-existente o futura que pudiese poner en duda los contenidos ideológicos implementados por la política represora. La intensidad de la violencia aplicada contra los sectores populares en la fase reactiva-defensiva del régimen, propició la instauración de un denso silencio social. De esta manera, el efecto combinado de la represión directa, por un lado, y la permanente intimidación colectiva, por el otro, parecían indicar la escasa probabilidad de que su poder pudiese ser enfrentado. El elemento constitu yente del “sistema de terror”, ha sido l a elaboración e implementación de una política de desapariciones forzadas de personas como metodología represiva. La bipolaridad de la estructura represiva, según la conceptualización del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), su “doble fase de normatividad” permitió el desarrollo de esta metodología. Es decir, se instrumentalizó, por un lado, una represión legal, asentada en el mítico discurso de la existencia de una “guerra sucia”. Esto posibilitó la puesta en funcionamiento de diversos mecanismos d e intimidación y disciplinamiento. Por otro lado, estos mecanismos se engarzaban con la existencia de “un sistema paralelo normativo de carácter secreto, aplicado por unidades regulares, subordinadas a las máximas jerarquías militares 8 0 .” El carácter paralelo y secreto de la represión reforzó la imagen ordenancista del régimen. Su intensa campaña propagandística y la permanente intimidación colectiva han sido medios adecuados para explicitar la amenaza y la predisposición de aplicar la violencia, toda vez y contra quien se hiciese necesario. Estos medios agudizaron diversos mecanismos de negación, tanto individuales como colectivos, frente a un poder que demostraba, con argumentos irrefutables, que la simple 80 CELS, (1982) Desapariciones forzadas: elementos para una política. 38
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    39 conformidad no era,en absoluto, garantía de seguridad. Negación que se expresaba no sólo en la construcción de un silencio acentuado en diversos sectores de la población, cuanto en frases proferidas con bastante frecuencia y que, a rigor, ocultan mecanismos de complicidad social. Fue común escuchar durante estos años: “algo habrá hecho para que se lo detuvieran”; o entonces: “por algo sería”. Frases que revelan fórmulas de encontrar alguna lógica racional a lo que entonces parecía carecer de toda lógica. Como se puede ver son actitudes similares a las descriptas por Bruno Betthlein en su registro sobre los campos de concentración en la Alemania nazista: “La forma más simple de lidiar con el problema (de las desapariciones) era partir del principio de que apenas la escoria de la sociedad merecía ese destino 8 1 ”. El autor muestra el papel desempeñado por tres mecanismos sicológicos diferentes utilizados con frecuencia para lidiar con el problema de los campos: a) se negaba su aplicación al hombre en general afirmando que la violencia y tortura fueron cometidas por un grupo reducido de personas generalmente pervertidas o locas – en nuestro caso, esas personas tendrían cometido excesos en la represión, argumento utilizado para elidir la responsabilidad del régimen; b) se negaba la veracidad de los relatos atribu yéndolos a propaganda deliberada y c) se creía en las noticias pero se reprimía el conocimiento del terror luego que posible 8 2 . La negación de la realidad – como forma de preservación – no reinaba solamente en el universo de los “blancos”, sino que se instalaba en el seno de las familias afectadas. Esto explicaría porque, frente a una represión tan extensa y brutal fueron pocos los que decidieron que su voz no sea acallada. La cultura del miedo en la sociedad era alimentada a través d e los resultados visibles de la “guerra sucia”, es decir, el conocimiento de los operativos de secuestro, las innumerables apariciones de cadáveres en lugares públicos; el constante amendrentamiento promovido por los diversos métodos de control social públicos y privados y, principalmente, los sucesivos pronunciamientos de carácter proféticos emitidos por diversos 81 Betthlein, Bruno, O Coração Bem Informado.RJ, Paz e Terra, 1985,p 221. 82 Bettelheim, op. Cit.p.198. 39
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    40 miembros de lasFuerzas Armadas. A título de ejemplo de esta visión profética, transcribimos el pronunciamiento del General Ibérico Saint Jean: Primero, mataremos a todos los subversivos; luego mataremos a sus colaboradores; luego (...)a sus simpatizantes; luego a quienes permanezcan indiferentes; y por último mataremos a los indecisos 8 3 . Si como se desprende de lo precedente, la ostensiva temática de la muerte era un elemento fácilmente detectable en la sociedad; en contrapartida, el lado oculto de esta metodología – pese a su inusitada frecuencia – permanecía recubierta del más expresivo silencio. En claro contraste con el régimen chileno por ejemplo, la doble normatividad operativa, a la que hicimos referencia anteriormente, contribuyó para que el régimen contase, en un primer momento, con significativo apoyo de la prensa internacional. Está relación será modificada tiempo más tarde en función de la desaparición de notorias personalidades públicas nacionales y extranjeras 8 4 . A partir de entonces, es posible verificar un incremento de denuncias promovidas por las agencias transnacionales de noticias. El tratamiento dado a las materias por las diversas agencias agudizará, a parti r de los primeros meses de 1977, el conflicto entre estas y el gobierno presidido por el General Videla. En contrapartida, en el plano interno y pese a la frecuencia de las desapariciones forzadas, la prensa mantenía prudente silencio, cuando no, complicidad. Pocos fueron los vehículos de comunicación que se atrevieron a publicar información, datos y denuncias. El Buenos Aires Herald redactado en inglés fue una excepción 8 5 . El diario La Opinión, a pesar de apoyar inicialmente al golpe, abrió algunos espacios de divulgación sobre 83 Cf. diario Clarin 27 de mayo de 1977. No deja de ser sugestivo que el mismo general hablando sobre la idoneidad halla expresado que “mi mayor aspiración seria no ser duro ni blando, sino razonablemente equilibrado” El subrayado es mil. Cf. La Razón 15 de mayo de 1979. 84 Me refiero al desaparición y posterior asesinato de los ex- senadores uruguayos exilados en Argentina Zelmar Michelini y Hector Gutierrez Ruiz. Así como al ex presidente boliviano Juan Torre, también muerto. Véase Gillespie Montoneros Soldados de Perón. Pág. 311 85 Su editor, Roberto Cox, fue preso y obligado a salir del país. En su testimonio en el juicio publico a los Ex Comandantes informó que recibía diariamente de la Secretaria de Información Publica la indicación de no publicar cualquier información relacionada con las desapariciones sin recibir confirmación oficial. Cf. Diario del Juicio nº 2. p.26 El mismo diario hacia fines de 1976 menciona en dos editoriales la enorme cantidad de cartas que familiares de desaparecidos enviaban a los distintos periódicos. 40
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    41 los desaparecidos hastael arresto de su director 8 6 . Claro que los canales de radio y televisión, estatales en su mayoría, apo yaron integralmente la política del régimen. No podía ser diferente pues siguiendo el criterio de proporcionalidad instituido por la Junta cada arma controlaba un canal de televisión y el cuarto estaba bajo la dirección del gobierno. No ocurría lo mismo con los resultados visibles de la “guerra sucia”. El material de prensa analizado da debida cuenta del nivel de violencia que recaía sobre la sociedad. La descripción de la muerte, cotidiana, sistemática, pone en evidencia el carácter nada utópico de la profecía transcripta anteriormente. El índice de muertes publicadas es alarmante. Particularmente en el período comprendido entre los meses de marzo a diciembre de 1976, es decir, en los primeros nueve meses del golpe. La estrategia de “guerra” incluía la implementación de diversos procedimientos: operativos de búsqueda en barrios enteros 8 7 ; identificación de control automotor de transportes públicos; irrupción en salas teatrales o cinematográficas para la identificación – a través de listas – de los asistentes. Las noticias de la “guerra” se referían a “enfrentamientos” 8 8 de carácter “sigiloso” cu yos detalles se obtenían a través de comunicados y partes oficiales emitidos por las fuerzas conjuntas de seguridad. Durante ese período se noticiaba, con asombrosa regularidad, apariciones de grupos de cadáveres en lugares públicos como muestra incontestable de la voluntad política de imponer el terror. Por regla general, los asesinatos masivos coincidían con la noticia de algún atentado realizado contra las autoridades. Conforme indican 86 Timerman fue preso y torturado hasta que la Corte Suprema de la Nación determinó, para disgusto de algunos jefes militares, su libertad. El libro citado y el testimonio presentado en el juicio a los comandantes impulsionado en el gobierno Alfonsin, tiene informaciones elocuentes sobre la metodología acordada. 87 La prensa de la época hace constantes referencias a esos operativos “rastrillos” en los cuales se instaba a la población a colaborar con las fuerzas de seguridad. Mas adelante estilizaron los operativos procediendo a allanamiento y búsqueda por quinteo es decir, comenzando de un punto determinado se contaban cinco casas y en la quinta procedían a efectuar el allanamiento aumentando, como se puede imaginar, el miedo en la población. 88 La idea de enfrentamientos se tornó lugar común, pero es en realidad un eufemismo. Ha cia e l f i nal d e 1 9 7 7 , p o r u n l e va n ta mi e nto r ea liz ad o p o r el Di ar io la Op i n ió n, s e e st i ma en c uatro mil el n ú me r o d e mu e r to s p r o d uc id o s e n eso s e n fr e n ta mi e nto s. 41
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    42 las analices delCentro de Estudios Legales y Sociales (CELS), con ese método se buscaba impactar a la opinión pública y, al mismo tiempo, expresar una severa amenaza a los militantes remanentes de las organizaciones guerrilleras 8 9 que actuaban en el país. Siguiendo todavía el análisis del CELS, la mayoría de las muertes atribuidas a “enfrentamientos” correspondería a personas que habían sido arrancadas de sus hogares por los grupos operativos y mantenidas como desaparecidas en calidad de rehenes, oficializando su muerte con este ritual macabro. Era este el tenor de las materias publicadas por la prensa. En contrapartida, las denuncias referentes a detenciones y desapariciones deberían permanecer ocultas. Junto con la censura existente, la realidad se encargaba de hacer crecer en los medios periodísticos una acentuada autocensura que puede dar cuenta del silencio existente. Para reforzar esta situación la Junta de comandantes había previsto en su comunicado nº 19 las sanciones que se aplicarían a quienes “por cualquier medio difundiere, divulgara o propagara noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las actividades de la fuerzas armadas, de seguridad o policiales”. Nada mejor entonces, que predicar con el ejemplo. Y el ejemplo no podía ser más explícito. De acuerdo con los datos recogidos por la Comisión Nacional de Desaparición de Personas CONADEP 9 0 , se elevan a 84 el número de periodistas desaparecidos. A su vez, la misma Comisión recuerda que se intervino militarmente a la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa y se procedió a la expulsión de corresponsales 89 Uma fundamentación de la capacidad operativa de las organizaciones guerrilleras se encuentra en Frontalini y Caiati. El Mito de la Guerra Sucia, Ed. Del CELS, Buenos Aires, 1984. p. 57-67. 90 La Comisión Nacional de Desaparición de Personas CONADEP, presidida por el escritor Ernesto Sábato, fue creada por el gobierno del presidente Raúl Alfonsin a través de decreto presidencial nº 187 en enero de 1984. Esta Comisión substituye a la propuesta encaminada las diversas entidades que constituyen el Movimiento de Derechos Humanos (MDH) que exigían la formación de una Comisión parlamentar Bicameral de inquerito con amplios poderes y que fuera capaz de emitir una condena política paralela a una posible y deseable condena legal que debería salir en el posterior Juicio Público contra las tres primeras juntas de Comandantes. La CONADEP se encargó de organizar y sistematizar las denuncias efectuados y elaboró un informe que recibió el título de Nunca Más. Ed. Eudeba, Buenos Aires 1984. 42
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    43 extranjeros 9 1. No es de extrañar, por lo tanto, la dificultad encontrada por los familiares y por las entidades posteriormente formadas, en la obtención de algún espacio de denuncia en los diversos medios de comunicación. De acuerdo con testimonios vertidos por el ex - director del diario La Opinión, existían cruciales motivos que cerraban la posibilidad de publicar denuncias recibidas: una constante intimidación a los diarios y un a “casi certeza de que los secuestros denunciados acababan generalmente acarreándoles mandato de muerte a los secuestrados 9 2 ”. Esta constatación llevó a los directores de este periódico a adoptar una preliminar estrategi a de denuncia. Esta consistía en sólo publicar aquellos casos que previamente hubiesen sido denunciados a través de la presentación de recursos de hábeas corpus. Al argumento precedente cabe una aclaración tendiente a demostrar el grado de indefección en que se encontraron, desde un primer momento, los Familiares de los Detenidos Desaparecidos. La formulación de recursos de hábeas corpus 9 3 , como paso previo en la formulación de denuncias, presentaba, para los familiares, serios inconvenientes. En ese momento, encontrar abogados patrocinantes no era tarea fácil. El terror había dejado su marca indeleble también en esa categoría profesional con argumentos plenamente convincentes: suman 109 los casos registrados de abogados detenidos-desaparecidos y un número similar fue detenido y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), sin que pese en su contra cargo alguno a no ser la presunción de su identificación con l a causa de los defendidos 9 4 . A pesar de esos números el Colegio de Abogados cerró filas a favor del régimen. Se trató, sin duda, de una situación en la que predominaron argumentos de naturaleza fáctica, situación que dificultó, 91 Cf. Nunca Mas. P. 368 92 Timerman,J. testimonio presentado ante la Corte de Justicia. Diario del Juicio nº 93 El recurso de hábeas corpus constituye una garantía específica para la protección de los derechos individuales; es utilizado contra prisiones arbitrarias e ilegales; puede amparar contra dichas prisiones; tiene un carácter preventivo y puede impugnarse el arresto en lugar no público. El recurso puede ser impuesto por cualquier persona y tiene un carácter unilateral, es decir, el autor de la detención carece del derecho de impugnar la acción en su transcurso. 94 A título de ejemplo resalto el testimonio del Sr. Hagelin en el Juicio a los comandantes: “ Cuando resolví presentar un hábeas corpus empiezo a buscar abogado patrocinante. Yo no quiero mentir, pero fueron arriba de cien los que vi. Nadie me quizo patrocinar por que todos tenían miedo. Finalmente pagué para que me lo hicieran y lo presente sin patrocinio letrado” Diario del Juicio nº 18 p.405. 43
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    44 seriamente, la asistenciajurídica de los afectados por el terror estatal. Para completar el cuadro debe consignarse que el 90% de las desapariciones en estos dos segmentos profesionales fueron realizadas en el periodo comprendido entre la implantación del golpe y el mes de diciembre de 1976 9 5 . Los datos sugieren que se implementó – con éxito – medidas preventivas y de carácter aséptico, destinada a “desinfectar” instituciones y personas cu yo compromiso con la libertad de expresión y el derecho a la debida asistencia jurídica tal vez hubiese contribuido para encontrar un camino de denuncias de las práctica ab yectas puestas en funcionamiento por la lógica ordenancista. Siguiendo el raciocinio anterior talvez pueda hablarse de una especie de ensayo general realizado con alguna anterioridad al pronunciamiento militar. De hecho, en los meses que precedieron al golpe se habían registrado varios casos de la nueva metodología represiva que s e pondría en práctica a partir de Marzo de 1976 9 6 . Esta nueva metodología del terror se anticipará en la ciudad de Córdoba en los primeros días de enero de 1976 con la detención y posterior desaparición de 16 personas, en su mayoría activistas sindicales y integrantes de comisiones internas de fábrica 9 7 . El hecho generó rápida respuesta por parte de aquellos que tuvieron el desagradable privilegio de constituir el primer grupo de familiares afectados. Las denuncias efectuadas contaron con significativa adhesión y solidariedad de importantes corrientes sindicales y fuerzas políticas. Fueron realizados una serie de paros en varias plantas fabriles así como una marcha de silencio frente al palacio de gobierno de la capital provincial. Esas acciones fueron sucedidas por una serie de intimidaciones puntuales a los familiares movilizados. No cabe duda que esos hechos pusieron de relieve – a pesar de su ineficacia – la capacidad de denuncia y movilización de los sectores populares en una sociedad que, pese al alto 95 datos recogidos por la CONADEP 96 De acuerdo con los datos recogidos por la CONADEP aproximadamente 600 personas habían desaparecido con anterioridad al pronunciamiento militar. 97 Este hecho elevara para 54 el número de desaparecidos en esa provincia desde septiembre de 1975. La Opinión 10 de enero de 1976 44
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    45 grado de desarticulaciónexistente en el campo popular, no había perdido aún su capacidad de procesar públicamente su protesta. Al mismo tiempo esa situación evidenció que el método de la desaparición forzada con sus principales secuelas: incertidumbre y terror, requería –como sugiere Delich – la implantación de una situación de 98 dictadura, de silenciamiento y disciplinamiento de la sociedad . 6) Detenidos Desaparecidos: nuevacategoria jurídica Antes de continuar se torna necesario definir lo que se entiende por la categoría de detenidos desaparecidos. Esta categoría designa la situación en la cual se encuentran innumeras personas que han sido detenidas en su hogar, en sus locales de trabajo o en la vía pública por unidades fuertemente armadas de las Fuerzas Armadas y de seguridad o por elementos que, sin ninguna identificación aparente, realizaron los operativos de secuestro y detención. Frente a estos hechos, en ningún caso fue posible obtener información fehaciente sobre el destino o la suerte corrida por lo s detenidos. Las autoridades han alegado sistemáticamente el desconocimiento de los hechos denunciados. En razón de esto, los millares de pedidos de Hábeas Corpus presentados ante la justicia fueron constantemente rechazados. Los primeros datos recogidos por la agrupación de Familiares – de quien hablaremos adelante- y posteriormente sistematizados y ampliados por la CONADEP, apuntan las siguientes cifras de casos de desaparecimientos presenciadas por testigos: 9 9 Detenidos en su domicilio ante testigos................ 62.0 % Detenidos en la vía pública................................... 24.6 % Detenidos en lugares de trabajo............................. 7.0 % Detenidos en lugares de estudio............................ 6.0 % 98 Delich, op. cit. 1983 99 El 62% de las desapariciones registradas ante esa fuente corresponden a operativos realizados entre media noche y cinco horas de la mañana. El 38 % restante fueron realizados de día. Nunca Mas, p.25 45
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    46 Desaparecidos secuestrados en dependencias Militares, penales o policiales estando legalmente Detenidos en esos establecimientos....................... 0.4 % Según los datos recogidos pela CONADEP en el año de 1984 de un total de 8.960 desapariciones denunciadas (dos mil a más de las denunciadas en 1979 ante la CIDH) 30.2% de los casos corresponden a sectores obreros; 17.9 % a empleados y 21% a estudiantes 1 0 0 . Los operativos fueron realizados con violencia en la mayoría de los casos, violencia que aumentaba en grados imponderables a partir del ingreso en los pozos de olvido que constitu yeron los campos de concentración 1 0 1 En el momento subsiguiente a los operativos de secuestro, el grupo familiar, o lo que de él restase se avocó a un ritual de búsqued a individual con el objetivo de determinar el paradero de sus familiares. Sus angustiantes preguntas se chocaban indefectiblemente con un impenetrable muro de silencio que, en realidad, respondía a la lógica y metodología previamente acordada por los mercaderes del miedo. Esta situación agudizaba la angustia - provocada por la falta de un punto de apoyo para orientarse en la realidad – y la incertidumbre 1 0 2 de las familias afectadas. A pesar del cuidado con excesivas generalizaciones, es posible apuntar que en la mayoría de los casos, la incertidumbre provocada por la desaparición se veía aumentada por una sensación cada vez más acentuada de aislamiento social. Hacia afuera la situación se percibía primero por la ausencia de resonancia social de las denuncias realizadas, seguramente como resultado de la rígida censura impuesta sobre los medios de comunicación. Segundo, 100 Nunca Más. P.375 101 Los Campos de Concentración o Centros Clandestinos de Detención (CCD) existieron en número aproximado de trecientos y cuarenta en toda la extensión del territorio nacional y constituyeron “ el presupuesto material indispensable de la política de desaparición de personas” op.cit., p. 54. Allí vivieron su desaparición y “allí estaban cuando las autoridades respondían negativamente a los pedidos de informes en los recursos de hábeas corpus” y alli estaban cuando las autoridades respondían que los desaparecidos estaban en el exterior. Sobre esas manifestaciones ver el “Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Argentina” 1980. 102 Kordon y Edelman del equipo psicológico de las Madres advierten que desde el punto de vista del psiquismo individual “nada hay mas difícil de soportar que una prolongada incertidumbre. Es preferible siempre el efecto de una certeza dolorosa que la desestruturación provocada por la incertidumbre. Cf. Efectos psicológicos de la represión. 2ª parte Marzo de 1985. 46
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    47 quedaba cada díamás claro que una institución, la Iglesia Católica – a l a que se acudía con frecuencia en busca de apo yo – no brindaba la cuota mínima de solidaridad requerida. Tercero, la clausura de la actividad sindical y política partidaria, eliminaba toda posibilidad de obtención de apo yos corporativos que pudiesen forzar al régimen a brindar cualquier tipo información. Internamente, el familiar afectado no pocas veces se ha resentido de apo yos familiares más explícitos. El hecho de la desaparición ocasionó serias rupturas en el grupo familiar. El temor de la contaminación familiar ayudo también a aumentar la situación de soledad y aislamiento de muchos afectados. Testimonios recogidos indican que esta situación se agudizó en muchas familias que asumieron la decisión de manifestar públicamente su dolor. Pues en estos casos el temor de la contaminación era, sin duda, más acentuado. Esa situación recuerda la “culpa por asociación” conforme surge del registro de la memoria de Nadiejda Mandelstam que ilustra el análisis del totalitarismo discutido por Hanna Arentd. 1 0 3 Si desde la perspectiva de las familias afectadas, la desaparición implicó en la ausencia del derecho a la obtención de información, para las victimas directas, la desaparición significó el ingreso a un espacio sin ley, en un lugar en el que no existe tercero a quien apelar. La sociedad quedó afuera, y no hay otra instancia que no sea la del imperio absoluto de otro, es decir la instauración misma de una relación dual que es como la negación del orden social mismo. En la escena de la desaparición, el hombre pierde la condición de ser con derechos 1 0 4 . Otra clave de aproximación a esta situación es el concepto, - propuesto por Primo Levi y comentado por Renato Lessa - de complejidad del estado de desgracia, cuyas dos dimensiones constitutivas indican primero, la existencia de una profunda desigualdad entre sus participantes – perpetradores y victimas y, en segundo lugar, el hecho de que en esa 103 Hanna Arendt, Totalitarismo, o paroxismo do poder. 1979b, p.50-52 104 Gonzalez Bombal, op. cit. p. 211. 47
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    48 situación todo esposible “tal como indica la supressão da pregunta ‘Por quê? 1 0 6 Por otro lado, estas formas de dominación realizan una modificación substancial en los conceptos de crimen y de criminosos, determinando, en consecuencia, la metodología adecuada para castigar a los individuos encuadrados en cada una de esas categorías. Como muestra Arendt, os criminosos são punidos, os indesejáveis desaparecem da fase da terra; o único vestígio que resta deles é a memória daqueles que o conheceram e que o amaram, e uma das tarefas mais difíceis da policia secreta é fazer com que até esses vestígios desapareçam justamente com o condenado 1 0 7 Tal vez sea necesario agregar que la política de desapariciones en América Latina no fue una invención del Proceso. Este procedimiento había sido aplicado con antecedencia en las diversas experiencias autoritarias implantadas en los sesenta. En la sociedad brasileña, durante el régimen militar implantado en 1964, fueron registrados 125 desaparecidos políticos 1 0 8 . Aquí la mayor parte de las desapariciones tuvieron lugar en el periodo comprendido entre los años 1969- 73, con la existencia de algunos hechos aislados en los años posteriores cuando ya se había iniciado el proceso de transición política 1 0 9 . En Chile, durante el régimen pinochetista, se han consignado aproximadamente 1300 desapariciones. Dados alarmantes dan cuenta del mismo fenómeno en países centroamericanos, en particular en 106 Renato Lessa, “Século XX em chave maligna”, en Política e Cultura Século XXI, vol. 2 RJ, Relume- Dumará ALERJ. 2002, p. 69. 107 Arendt, H. 1979b p.211 108 Datos levantados por la Subcomisión de Familiares de Desaparecidos constituida en la estructura orgánica del Comité Brasileiro pela Anístia. Con la decretación de la Anístia política de 1979, esta Comisión sufre un proceso de desarticulación. En los primeros meses de 1985, remanentes de este grupo formaron con base en la ciudad de Rio de janeiro el grupo “Tortura Nunca Más” constituido, inicialmente, con la finalidad de denunciar la presencia de antiguos torturadores en diferentes escalones de los diversos gobiernos constitucionales. Sobre este proceso consultar el I seminario del Grupo Tortura Nunca Mais realizado en 1985 y editado por la editora Vozes Petrópolis 1987 109 63% de esas desapariciones corresponden a la acción emprendida por el Ejercito para desactivar los focos de la guerrilla rural que actuaba en la región del Araguaia en el inicio de la década de 70. Recientemente, el gobierno constitucional de Luis Inácio Lula da Silva, desestímulo, cualquier tentativa de abrir los registros secretos sobre esos desaparecidos. Por lo visto, aquí las cuentas del pasado permanecen inalteradas. 48
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    49 Guatemala. Los datoscolectados por la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Desaparecidos (FEDEFAM) 1 1 0 hablan de noventa mil desaparecidos en las décadas de sesenta y setenta en toda América Latina. 110 La FEDEFAM fue criada en 1980 en Costa Rica por iniciativa del Padre Vivres. 49
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    50 CAPÍTULO 2 ELRESULTADO NO ESPERADO 1) Las organizaciones de derechos humanos En este capítulo discutimos de que manera la angustia y la incertidumbre, provocadas por la política de desapariciones, fueron enfrentadas por un grupo reducido de “afectados” que consiguieron superar la inacción inicial abocándose a una tarea de búsqueda individual casi obsesiva, hasta transformarla en una acción colectiva que se despliega en la formación de un movimiento de defensa de los derechos humanos. La conformación de ese nuevo actor colectivo resultó de una movilización, prácticamente imperceptible, oculta, de contención y amparo en la cual fueron tejiendo relaciones sociales de sentido solidario y de fuerza en la confrontación con el Estado y en la denuncia internacional. Se trata de un actor que, originalmente circunscrito al ámbito de las relaciones privadas, se proyecta en la recuperación de un espacio público de articulación discursiva, de producción de sentido, de demanda de justicia y de preservación de la memoria a través de la promoción del no olvido. Se trata también de la transformación de una acción social de carácter afectivo hacia una acción social racional conforme fines y valores, que no se agoto en su dimensión específicamente moral, sino que se pro yecto en la construcción de fenómeno de carácter político complejo e inédito. La percepción de que el tema de los derechos humanos es consustancial a un espacio público democrático y esencialmente político 1 1 1 permite que la figura del defensor de los derechos humanos asuma, como enfatiza Gomez, el papel de revelador histórico 1 1 2 . El resultado no esperado por las acciones desplegadas desde el Estado en el contexto histórico discutido en el capítulo anterior fue la 111 Lefort, Claude. A invenção democrática. SP, Brasileinse, 1983 112 “Derechos Humanos, Política y Autoritartismo en el Cono Sur” Mimeo 1982. 50
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    51 formación de unactor colectivo originado por las entidades reseñadas a continuación. El Movimiento de Derechos Humanos en la Argentina El Movimiento de Derechos Humanos 1 1 3 se encuentra constituido por ocho organizaciones dedicadas a la defensa y promoción de derecho s reconocidos jurídica e internacionalmente a través de la Declaración Universal de Derechos Humanos proclamada y aprobada en 1948 por la Asamblea general de las Naciones Unidas y por la Declaración Americana de los Derechos Humanos aprobada en el mismo año. De los organismos que componen el MDH, cuatro fueron formados con anterioridad al Golpe de 1976. Existen organismos de tipo partidario como la Asamblea Permanente por los Derechos del Hombre (APDH) y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH); de tipo asistencial como el Movimiento Ecuménico de los Derechos Humanos (MEDH); de tipo integral como el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ); de tipo jurídico, como el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y, finalmente las de tipo familiar o afectados directos compuesta por cuatro entidades: Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas; Madres de la Plaza de Mayo, Abuelas de la Plaza de Mayo e Hijos de Detenidos Desaparecidos, esta última formada en los primeros momentos del gobierno constitucional de Raúl Alfonsin. El movimiento de derechos humanos no es ni homogéneo ni uniforme. Se encuentra constituido por diversas entidades autónomas que coordinan sus actividades sin ningún tipo de vínculo o mecanismo formal, con bajo grado de institucionalización y jerarquía. La más antigua de las entidades es la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, fundada en 1937 por el Partido Comunista - al cual permanece vinculada – para defender sus militantes perseguidos y torturados, con frecuencia, por la Policía Federal. A partir de 1975 se torn a 113 Para esta apretada síntesis de las entidades que constituyentes de MDH segui el trabajo de Emilio Mignone “El movimiento de Derechos Humanos en Argentina” mimeo, 1982 . 51
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    52 uno de lospocos lugares al que acudian la victimas de la represión para formular sus denuncias. En 1976 ofrece una sala para que funcione – autónomamente - el embrión de la posterior Comisión de Detenidos – Desaparecidos por Razones Políticas. Mantiene filiales en el interior del país y posee vínculos internacionales con entidades semejantes. El vínculo que esta entidad mantiene con el Partido Comunista y el apoyo que este prestó a la dictadura de encabezada por el general Videla, fueron fuente de permanente conflicto con las demás entidades de defensa. Esto pone de manifiesto, desde un primer momento, la heterogeneidad del movimiento. El SERPAJ comienza sus actividades en el año de 1974 tras la iniciativa de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Novel de la Paz en 1980. El SERPAJ adhiere a una corriente de cristianos comprometidos en la lucha a favor de los sectores oprimidos y por la justicia social; realiza un trabajo d e concientización y movilización de los sectores populares tomando como principio ordenador la consigna de la no-violencia activa. El SERPAJ mantiene instituciones en Bolivia, Perú, Chile, Brasil, Colombia, Uruguay, así como una regional centroamericana con sede en la ciudad de Panamá. Desde su formación se dedica a la denuncia de violaciones y a la difusión, por medio de cursos, seminarios y palestras de la temática de los Derechos Humanos. En 1975 época en que se agudizan los asesinatos y comienzan las primeras desapariciones se constituye la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) autodefinida como entidad pluralista en lo político e ideológico, integrada por diversas personalidades de la vida política nacional. Desde su creación, y particularmente en la época del Proceso, actuó activamente en la presentación de solicitadas, petitorios, formulación de denuncias y presentaciones colectivas ante organismos judiciales. Realizó minucioso levantamiento - junto con Familiares – de las denuncias presentadas por los afectados llegando a registrar aproximadamente 7000 casos de secuestros seguidos de desaparecimiento. 1 1 4 114 Fueron presidentes honorarios de la Asamblea el obispo católico Jaime de Nevares, - uno de los pocos miembros de la Iglesia Católica avocado a la tarea de la defensa de los Derechos Humanos – y la veterana líder 52
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    53 En febrero de 1976 se constituye el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. El MEDH recibió ayuda asistencial del Consejo Mundial de Iglesias y centró sus actividades en la asistencia solidaria a las familias afectadas, especialmente a los hijos de detenidos desaparecidos a través de trabajo de apo yo y asistencia. Sobre su formación, Federico Pagura enfatiza la falta de apo yo de la Iglesia Católica: (....)en un determinado momento, los representantes de nuestras iglesias relacionadas con el Consejo Mundial de Iglesias – en un diálogo que tuvimos con las máximas autoridades de la Iglesia Católica – les propusimos la creación de una Vicaría de la Solidariedad al estilo de la Iglesia chilena y estuvimos dispuestos a borrarnos como iglesias evangélicas y a prestarles todo nuestro apoyo si así ellos lo decidieran, pero se nos informó que la Iglesia Argentina no estaba dispuesta a esa misma experiencia y que todo el trabajo con derechos humanos estaría encomendado a Caritas(...)Lo cual para nosotros significaba dejar ese trabajo en punto muerto. Y eso fue lo que originó precisamente la presencia de nuestro Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. 1 1 5 En Septiembre de 1976 comienza el embrión de lo que más tarde constituirá La Comisión de Familiares de Desaparecidos y Presos por Razones Políticas. Nucleadas inicialmente en dependencias de la Liga Argentina desarrollo, desde su formación, un intenso trabajo de recopilación de denuncia y presentaciones colectivas a la justicia. El paciente trabajo de recopilación le permitió ir montado, junto con el trabajo de la APDH, el organigrama y metodología de la represión. A partir de Julio de 1977 se avoca a la difícil tarea de organizar a los afectados del interior del país. Desde su creación se ocupa del problema de los presos políticos que alcanzaron, en la época del proceso, un total de 8.500 presos reconocidos. Funcionó orgánicamente con un secretariado electo y renovable y con socialista Alicia Moreau de Justo. Esta unión insólita, para la época, señala una mudanza en la mentalidad de algunos actores políticos. Cf. Mignone. Emilio, Derechos Humanos y Sociedad: el caso Argentino. CELS 1991 p.101 115 Entrevista con Federico Pagura en la Revista Humor , nº 121. enero de 1984. citado. por Jelin. E. “La Política de la Memoria: el movimiento de derechos humanos y la construcción democrática en la Argentina.” 1995, P. 106 53
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    54 diversas comisiones formadascon el objetivo de ampliar su capacidad de movilización y denuncia. El 30 de Abril de 1977 surgen, públicamente, las Madres de la Plaza de Mayo, ocupando efectiva y simbólicamente la Plaza de Mayo y constitu yéndose en el primer bastión de lucha pública contra el régimen instalado en Marzo de 1976. En agosto de 1979 constituyeron ante escribano público una Asociación civil sin fines de lucro. La asociación fue formada por una comisión fundadora integrada por veinte madres y una comisión d e doce madres elegidas en el momento de la constitución de la asociación. En 1986, ya durante el gobierno constitucional de Raúl Alfonsín, se produce una división resultante de una crítica a la conducción de la entidad en lo que dice respecto a su modo organizacional, con críticas relativas a la existencia de practicas autoritarias y, principalmente, con relación a la metodología de la lucha bajo un gobierno constitucional. De esa división surgieron las Madres de la Plaza de Mayo Línea Fundadora. En 1980 asumen su actual denominación las Abuelas de la Plaza de Mayo, grupo de mujeres que trabajan juntas desde octubre de 1977. Su labor especifico es la búsqueda de información y localización de sus nietos secuestrados junto a sus padres o nacidos en cautiverio después de la detención de sus madres. La paciente labor realizada a lo largo de estos años permitió la localización de 71 niños desaparecidos desde 1976, de un total aproximado de 500. Constituido como Asociación civil en Marzo de 1980, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) fue creado por integrantes de las organizaciones como forma de profundizar la división de trabajo entre las distinta organizaciones y, principalmente, en función de las limitaciones que sus miembros tenían en la APDH. Se auto define como un equipo multidisciplinar, pluralista, integrado por personas comprometidas en la defensa de los Derechos Humanos y de la democracia. Mantiene desde entonces un programa jurídico, un programa de documentación y un 54
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    55 programa de investigacióny publicaciones. Constituye hoy día un importante centro de documentación sobre derechos Humanos. Con la elección del gobierno constitucional de Raúl Alfonsin, en noviembre de 1983, se tomó la iniciativa de crear la Oficina de Solidariedad para Ex iliados Argentinos (OSEA), con el objetivo de facilitar la re-integración de grande contingente de exiliados retornados. Con el pasar del tiempo y en la medida de la reintegración la OSEA fue perdiendo sus funciones. En septiembre de 1983 los organismos mencionados reconocieron como integrante del MDH al Movimiento Judío por los Derechos Humanos, agrupación creada en torno del diario Nueva Presencia, vos de denuncia activa de los desmandos del Proceso. Finalmente debe acrecentarse la formación de dos nuevas asociaciones de afectados: HIJ OS Por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio compuesta por hijos de desaparecidos y, la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos. Del conjunto de las agrupaciones que constituyeron en Movimiento de Derechos Humanos – cuatro de ellas preexistentes - vamos a centralizar nuestro análisis en la acción desarrollada por dos organismos de afectados, constituidas en el contexto de reclusión política y acentuada represión física que analizamos en las páginas anteriores. De un lado, la agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos Por Razones Políticas, politizando el espacio privado hacia el cual el régimen había recluido a la sociedad. De otro lado, la formación de las Madres de la Plaza de Mayo, conquistando y re-politizando el espacio público mediante la ocupación material y simbólica del espacio histórico constituido por la Plaza de Mayo . Estas dos entidades responden inicialmente a una situación específicament e coyuntural transformándose con el correr del tiempo en un movimiento estructurado al margen de las formas tradicionales de participación y representación política como sindicatos y partidos. Son vistas también como 55
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    56 nuevas formas deresistencia y expresión, tanto en su contenido como por su forma de organización. Estigmatizadas inicialmente, consiguieron construir una identidad que se pro yectó en la crisis terminal del régimen y las transformó en sus actores centrales. Como veremos adelante, la actividad principal de las entidades giro entorno del acumulo de información, en la formulación de denuncias en foros nacionales e internacionales y, principalmente, en la contención, es decir, en el apoyo solidario al conjunto de os afectados. 2) La construcción del sentido y la contención Como se sabe, en cualquier proceso de constitución de un acto r colectivo las primeras estructuras organizativas resultan de la necesidad. Para que se produzca su transformación en una entidad relativamente estable que consiga trascender la causa inmediata que lo constituyó es necesario que se lleven adelante una serie de mecanismos de aprendizaje que conducen, generalmente, a la comprensión política de la situación que originó su acción social inicial. En ese proceso de aprendizaje se va conformando una identidad colectiva; Habermas, utiliza esta noción: para os grupos de referência que são essenciais para identidade dos seus membros; que são, de certo modo ‘atribuídos’ aos indivíduos, não podendo ser por eles escolhidos a bel prazer; e que tem uma continuidade que vai além das perspectivas biográficas de seus membros 1 1 6 En ese arduo y doloroso proceso de aprendizaje, vivenciado por los afectados directos del proceso de terror, fue necesario comprender una serie de situaciones y responder no pocas preguntas que acabaron 116 Habermas, Jurgen, Para a Reconstrução do Materialismo Histórico. São paulo, Brasiliense, 1983, p.23 56
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    57 posibilitando una acciónsocial que permitiese la superación inicial de l a incerteza: ¿Cuál era el significado de la metodología represiva implementada por el régimen? ¿Cuáles las secuelas de esa estrategia de disciplinamiento coercitivo dejadas en el ámbito familiar? ¿Que significa ser un desaparecido? ¿Cuál era la violación cometida? ¿Cuál ha sido la tragedia de los familiares afectados? Como adelantamos en el capítulo anterior, la tragedia precisamente era esa: (...)hacer desaparecer a una persona, hacerla entrar en ese terrible cono de sombras a los que se los llevaron(...)aislarlos del mundo, en el espacio y en el tiempo; transformarlos en fantasmas, en nadie. Y crean sus responsables un doble martirio: evidentemente, el protagonista de esa violación es nuestro familiar, que padeció todo: la prisión, la tortura, posiblemente...muchos, muchos, posiblemente la muerte. Pero también dejó el dolor acá. El dolor terrible de la incertidumbre. Cuando un se fue enterando de todo lo que era(...)del infierno que eran esos campos de represión, esos campos clandestinos. La desesperación de saber qué era de su hijo y desesperación que, aún hoy, cada familiar sigue viviendo, porque cuando tiene que decirle buenas noches al retrato de su hijo, nadie se anima a decirle que ese hijo no está más(...)(entrevista con la Sra. Juanita de Pergament - Madres de la Plaza de Mayo) El ritual de búsqueda individual realizado por los familiares de los secuestrados incorporaba diariamente decenas de personas. Fue natural que, con el correr del tiempo, fueran reconociéndose en las diversas dependencias militares, en los ministerios, en las comisarías, en las iglesias y, en toda suerte de lugar donde se imaginaba poder obtener algún tipo de información. Sus angustiantes preguntas se chocaban con un impenetrable muro de silencio que respondía a la lógica y a la metodología de la represión previamente acordada, haciendo crecer la angustia e incertidumbre. Angustia e incertidumbre, alimentadas de un lado, por las constantes negativas de la justicia al rechazar sistemáticamente los recursos de Hábeas Corpus impetrados, aunado a la creciente dificultad de encontrar abogados patrocinantes de dichos recursos, y por otro, la permanente negativa de la alta jerarquía de la Iglesia Católica en brindar solidaridad, 57
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    58 profundizó el gradode aislamiento de los afectados. Como resultado de esa interacción fue tomando lugar la idea de crear alguna instancia organizativa que permitiese aunar esfuerzos. Se trata, en principio, de una idea poco definida e inclusive poco generalizada. Se buscaba primeramente socializar la experiencia recogida en la búsqueda individual. Al mismo tiempo se fueron dividiendo algunas tareas, tratando de que su búsqueda fuese más efectiva, iniciando el desarrollo de una lucha común, de una acción conjunta con otros, es decir, del “ejercicio del derecho de asociación, generador de 117 poder, orientado para un mundo común y compartido” . La negativa oficial no reduce la búsqueda, por el contrario, a la incertidumbre generada por la negativa oficial responden con perseverancia, sólo guiándose – como reiteradamente dirán las Madres, por su desesperación. Por la fuerza que brotaba de sus mismas entrañas: Lo que no adivinó este sistema tiránico de gobierno, es que los familiares, en lugar de sucumbir ante el dolor, se iban a unir en una lucha y la lucha precisamente era esa: denunciar y bregar, decir que esta horrible violación del desaparecimiento de personas era algo condenable. Era un crimen de lesa humanidad, y entonces, nos hemos hecho activistas de los Derechos Humanos.(entrevista con la Sra. Nora de Cortiñas. Madres Línea Fundadora) Una de las primeras manifestaciones de esa predisposición se encuentra en una carta, es decir, en un instrumento de comunicación que permite, por lo tanto, el pasaje de lo individual a lo colectivo como condición esencial de la vida social; así es una carta que un grupo de madres envía al diario La Opinión. Este diario a su vez, había publicado con anterioridad una carta de una madre a su hijo que “habría abandonado su hogar para incorporarse a la guerrilla”. Es probable que dicha carta haya respondido a una táctica de contra-información implementada por integrantes del poder explicitando uno de los argumentos que serán blandidos con insistencia por los voceros del régimen para explicar las desapariciones, esto es, los desaparecidos se encuentran en las organizaciones guerrilleras. De cualquier manera, los editores sugieren que 117 Arendt, H. A Condição Humana. RJ. Forense Universitária, 1991, p.238. 58
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    59 esa podría serla carta pionera de “un movimiento de madres que eleven su voz en un mismo grito de dolor y en un mismo alegato contra la muerte” 1 1 8 . Tal sugestión tuvo respuesta inmediata; fue tomada por un grupo que se identificó como “ mujeres por el derecho a la vida”. En su carta al editor hacen saber de su existencia, solicitan un espacio para formular sus denuncias, y al mismo tiempo, encaminan una propuesta: (...)Queremos llevar a su conocimiento que Buenos Aires ya existe un grupo de mujeres unidas por la preocupación y voluntad de encontrar un camino para poner fin al drama de violencia y muerte que está viviendo la Argentina. Es nuestro ferviente deseo de unir nuestra voz a la de todas aquellas personas que, por ahora paralizadas por el miedo, sufren en silencio. La violencia y la muerte reinan en nuestro país. Nosotras, las madres, queremos la vida, el amor, la justicia y la Paz. ¡No nos dejemos amedrentar por los que practican la violencia! (...)Hagamos nuestras las palabras del Papa Paulo VI – cualquiera sea nuestro credo: ‘Si quieres la paz, defiende la vida’. Escribámosla en una hoja de papel y enviémosla (al presidente de la Republica). Si hacemos esto en ocasión del día de la Madre, nuestro gobierno y el mundo entero verán así que en la argentina hay una gran mayoría silenciosa que quiere gritar: Viva la Vida! Es la Patria misma la que nos pide a sus hijos que le rindamos este homenaje precisamente en el Día de la Madre 1 1 9 Esta carta es la primera comunicación pública, comunicación en el sentido de compartir y de compartir la evidencia de una realidad intolerante. A su vez aclara – para desesperación de no pocos – que la situación vivida por los afectados no podría continuar atribuyéndose – como durante mucho tiempo se pensó – a alguna circunstancia fortuita que con el tiempo se vería esclarecida. En realidad es un primer paso para mostrar la idea de que el sistema de terror sólo es arbitrario desde el punto de vista de las víctimas. Por el contrario, insinuaba la existencia de una modalidad represiva que afectaba seriamente al conjunto de la población. La carta también marca el inicio de una irreductible interacción conflictiva entre los afectados y la Iglesia Católica1 2 0 . Al hacer suyas las palabras del Papa piden – en vano – que la curia se pronuncie efectivamente contra la “fase de terror”. En la 118 Cf. La Opinión 5 de octubre de 1976. El grifo es mio. 119 Idem el grifo es mio. 120 Una discusión definitiva sobre la relación Del MDH y la Iglesia se encuentra en Mignone,Emilio. Iglesia y Dictadura. Bus As, Ediciones Del Pensamiento Nacional. 1986. 59
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    60 carta se aludetambién al mensaje presidencial pronunciado la semana anterior en el cual se anunciaba que “la paz será el tributo que ofrendaremos a la Nación”. Finalmente, tiene la virtud de mostrar el camino de la acción colectiva. Nos parece que la propuesta proporciona la dimensión exacta de la evaluación realizada en ese momento. Se creía que una demanda masiva, enviada en una fecha cargada de fuerte contenido simbólico, obtendría respuesta inmediata de las autoridades. Lejos estaban de imaginar que este sería tan solo el comienzo de una larga y ardua marcha. 3) La Comisión de Familiares de Desaparecidos y Presos por Razones Políticas ¿Quién son esas mujeres que re-significaron el mensaje del diario? ¿En donde se han reunido para la elaboración de dicha carta? Los datos recogidos insinúan que este pequeño grupo había comenzado a reunirse en la sede de Liga Argentina por los Derechos del Hombre, entonces uno de los pocos espacios de recepción de denuncias y que brindaba algún asesoramiento jurídico. La presuposición inicial, para algunos, de que allí se obtendría información, hizo que la sede se transformase en punto de encuentro y reconocimiento de afectados. En poco tiempo los afectados superaron la capacidad física del organismo, hecho que ocasionó el ofrecimiento de una oficina en la que pudieran reunirse, conforme se desprende de la memoria de una de las protagonistas: Era tal la cantidad de gente que iba a la Liga que ellos no conseguían atender a todos. Los familiares los sobrepasaban. Un día nos ofrecen un lugar físico para que nosotros nos pudiéramos reunir, para poder organizarnos. Entonces decidimos, con otros familiares, que teníamos que transmitir nuestra experiencia(...) (entrevista con la Sra. Cata Guagnini, Comisión de Familiares) La incorporación a este y a otros grupos de referencia se daba en función del tiempo disponible y de la superación inicial del miedo a no comprometer aún más al familiar desaparecido por la decisión de una acción colectiva. Desde el Ministerio del Interior, por ejemplo, se realizaba una 60
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    61 sistemática campaña deintimidación y contra información tendiente a desestimular cualquier iniciativa que condujese a una acción colectiva. Puntualmente se explicitaba que, la participación en cualquier nivel, en un local vinculado orgánicamente al Partido Comunista, podía perjudicar la situación del desaparecido. Era una situación en la deberían primar relaciones privadas y sigilosas entre los afectados y el gobierno. Esas recomendaciones muestran la ambigüedad de las respuestas. Perversamente, se negaba la detención pero, a su vez, se incentivaba la incertidumbre al sugerir los reclamos individuales. Frente a esto, y dada la magnitud de la represión, este primer grupo trazó el objetivo de ir al encuentro de los afectados que no habían todavía formulado sus denuncias o no querían acercarse a la Liga. La Liga era otro pozo de ambigüedad. Sabemos de la larga tradición de estigmatización de los miembros del PC, desde, por los menos, el famoso “un espectro ronda a Europa” de Marx y Engels. Y, aparte, en el caso del Partido Comunista, por su posición ambigua con relación al golpe. En apretada síntesis el PC argentino veía la existencia de dos grupos al interior del régimen a través de los cuales se desarrollaría una dialéctica específica entre este y la oposición. De un lado estarían los sectores “blandos” del régimen que en esa coyuntura designaban a los sectores que respondían a Videla. 1 2 1 , siendo necesario entonces, preservar y medir las críticas evitando dar lugar al crecimiento de los “duros”. Como sabemos, ni unos ni otros se diferenciaron por la capacidad de llevar a las últimas consecuencias el sistema de terror adoptado. El apoyo crítico, fue determinante para que aflorasen no pocos conflictos al interior del movimiento que aquí comienza a gestarse. También nos da una idea de la heterogeneidad del mismo. De cualquier forma y, como decía, se trató de superar esos inconvenientes con la formación de pequeñas comisiones encargadas de hacer llegar una primera carta al familiar. Con la misma finalidad, se decide, 121 Esta posición quedará claramente de manifiesto en declaraciones efectuadas por miembros del buró político del partido efectuadas tiempo más tarde en relación a las presiones ejercidas por los Estados Unidos contra las cada vez mas inocultables violaciones cometidas. Dirán sus dirigentes que “la campaña de Derechos Humanos promovida por la administración Carter está siendo utilizada para destruir al actual gobierno argentino(...)está dirigida a apoyar los grupos antividelistas bajo el pretexto de los derechos humanos” 61
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    62 en los primerosmeses de 1977 viajar al interior de país para recoger testimonios y tratar de organizar los afectados del interior. No era tarea fácil, había que superar el miedo, el estado de sitio, la existencia de toque de queda en algunas provincias y, claro, la desconfianza, así fueron: Recorriendo casa por casa para intentar reunir la mayor cantidad de familiares y muchas veces, por temor no nos recibían o lo hacían con las puertas entreabiertas. Pero esto sirvió para dejar una inquietud, en unos casos y, en otros, el embrión de futuras comisiones que al poco tiempo comenzaron a funcionar. Por otro lado, había gente que nos hacia ir 4 o 5 veces, tenían que discutirlo en familia, se hacían asambleas en la familia para ver si se presentaban o no. El miedo fue colectivo. (entrevista con la Sra. Cata Guagnini, Familiares) Esa tentativa de organizar a los afectados en sus propios lugares de residencia buscaba allanar las dificultades ocasionadas por los continuos desplazamientos hacia la Capital Federal en busca de información. Estas dificultades se originaban no sólo por el temor como por las dificultades económicas de los afectados. Como se sabe un número importante era constituido de víctimas permanentes de la violencia estatal, es decir, los sectores populares. Recordemos que 32.8 % de las desapariciones corresponden a sectores obreros. No pocas familias ante el secuestro de sus familiares perdieron toda fuente de ingresos. Por otro lado, quienes todavía mantenían vínculos laborales deberían justificar la ausencia de sus locales de trabajo o solicitar permisos y licencias especiales que no eran fácilmente concedidas. Además, no fueron pocos también los que tuvieron que ocultar la situación vivida en virtud de la posible contaminación que significaba pertenecer, conforme discutimos anteriormente, a una “familia sospechosa”. Ese temor y, en algunos casos la vergüenza, dio lugar a una creciente marginalización social y a procesos de disociación que llevaron a definir ámbitos específicos y compartimentados para tratar de, y comunicar su, problema personal. Marginación social, disociación y desintegración del universo familiar serán algunas de las consecuencias del fenómeno de la desaparición. Por lo tanto, con esa primera iniciativa se pretendía reducir, en la medida de lo posible, ese conjunto de dificultades. 62
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    63 En ese sentido, a existencia de un lugar físico posibilitó un principio de organización que se fue desdoblando en acciones como la mencionada. En los primeros meses de 1977 el número de afectados que ahí se reunían llegó, aproximadamente, a trescientos. El crecimiento cuantitativo condujo al planteo de pautas organizativas diferenciadas y de nuevas acciones. Siguiendo las lecciones de Weber pueden observarse acciones racionales con relación a fines y a valores: Por ‘ação’ (incluindo a omissão e a tolerância) entendemos sempre um comportamento compreensível em relação a ‘objetos’, isto é, um comportamento especificado ou caracterizado por um sentido (subjetivo) ‘real’ ou ‘mental’, mesmo que ele quase não seja percebido.(...) A ação que especificamente tem importância para a sociologia compreensiva é, em particular, um comportamento que: 1) esta relacionado ao sentido subjetivo pensado daquele que age com referência ao comportamento dos outros, 2) está co- determinado no seu decurso por esta referência significativa e, portanto, 3) pode ser explicado pela compreensão a partir deste sentido mental(subjetivamente)” 1 2 2 En esa época las acciones se resumían al envío de cartas a las diversas autoridades, a personas de notoriedad pública, a todos los medios de comunicación, a diversas entidades y agrupaciones y, principalmente, de contener al conjunto de afectados. A su vez se redacta, en enero de 1977, una declaración de principios con tres puntos básicos: 1) La búsqueda de las personas detenidas-desaparecidas; 2) la libertad de los presos políticos; 3) la participación de todos los familiares sin restricción religiosa o partidaria. Con el objetivo de ordenar ese conjunto de tareas se crea entonces, un Secretariado compuesto por 14 miembros y una secretaria de Prensa y Propaganda ambos electos en una Asamblea Deliberativa: (...)son elegidas aquellas personas que ‘naturalmente’, se habían erigido en conducción. Naturalmente digo, no autocráticamente, simplemente por que tenían más tiempo para dar(...)En el medio en se daba - no existía una disputa por el 122 Max Weber, Conceitos Básicos de Sociología. São Paulo. Ed. Moraes, 1989, 63
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    64 poder. Porque acá el drama era tan terrible que no acepta los cánones comunes de elecciones. Acá la confianza era el factor principal, Decidimos no tener ningún tipo de autoridad, sino que, la gente elegida por los mismos familiares, por su representatividad (...)cada uno de nosotros tenía la misma responsabilidad, sin cargos ejecutivos, sin nada. A lo mejor con una área específica de trabajo. Pero, como en ese momento éramos tan pocos, todos hacíamos todo. ( Entrevista con Graciela Louis, Familiares) Corría el mes de marzo de 1977 cuando la Comisión establece un contacto con familiares de desaparecidos chilenos nucleados en torno de la Vicaria de la Solidaridad. De ese encuentro, a parte de socializar experiencias de lucha y organizacionales, resultó también la adopción de l a denominación de “detenidos-desaparecidos”. Y al promediar ese añ o decidieron adoptar su identificación actual, hecho que pone en evidencia el proceso de concientización política de sus integrantes: Me Acuerdo que hubo una asamblea en que resolvimos llamarnos “por Razones Políticas). Esa fue una discusión bastante linda. Porque, entender que la razón o motivación era política en gente que bueno(...) la mayoria era gente, bueno, ama de casa; gente de una u otra manera por(...)explicar eso y que se entendiera y se aceptara era importante” (entrevista Graciela Louis, Familiares) Es también en este sentido de paulatina politización que la asociación irá tejiendo su identidad, como de desprende del siguiente testimonio: (...)En este movimiento fuimos asumiendo, no solamente, el conocimiento del porque habían desaparecido nuestros hijos, sino también la convicción de que nosotros también lo teníamos que asumir como un hecho político. Es decir, que el movimiento de Familiares de Detenidos Desaparecidos por Razones Políticas _ que es la de ellos – se fue transformando en un organismo donde cada uno de los que estábamos ahí, iba asumiendo que nuestra solución también tenía que encararse con un razonamiento político y entender que la motivación era política entre personas que en la mayoría era ama de casa, explicar y que se entendiera ha sido una cosa muy importante. (Entrevista con Cata Guagnini, Familiares) 64
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    65 La actividad de la Comisión de Familiares se centra en torno d e dos ejes principales. Primero, se avocaron a la tarea de recibir denuncias. Esa tarea requirió un grande desprendimiento, pues cada testimonio hacía revivir la situación por la cual ellos mismos habían pasado. De otro lado, el denunciante sentía por vez primera estar frente a personas cariñosas y receptivas, dos cualidades difíciles de encontrar en aquel entonces. El cálido acogimiento será fundamental para comprender el proceso de acercamiento. Pues diferente de los demás organismos que componen el MDH, aquí las denuncias eran recibidas no por funcionarios burocráticos sino que por los propios familiares, quienes sobreponiéndose a su dolor, contuviero n solidariamente a los nuevos denunciantes como se puede ver en el relato de Lidia Orfanó, integrante de Familiares: Cuando fui a la Liga (con mi marido), el tipo de preguntas que se nos hizo a nosotros no nos gustó, parecía que eran un poco incriminadoras. Manifestamos nuestro desagrado y ahí nomás se nos indicó que bueno, fuéramos a la otra oficina que eran donde estaban funcionando los familiares de desaparecidos.(entrevista con Lilia Orfanó – Familiares) En general, ese desagrado provenía de preguntas que tendían a la identificación política del desaparecido, por eso, una norma fundamental establecida por los grupos de afectados en las denuncias que recibían era no indagar sobre la ideología política partidaria del desaparecido o del denunciante, “para nosotros era absolutamente importante que se respetaran esas cosas” como confirman la mayor parte de los testimonios. En segundo lugar y teniendo claro el diferencial político del pedido conjunto, se avocan como vimos, a la tarea de remitir cartas , documentos y testimonios a diversas instituciones nacionales y extranjeras. Por otro lado también, aprendieron y orientaron, la elaboración de recursos de Hábeas Corpus que, como sabemos, fueron sistemáticamente negados, en otra clara demostración de la suspensión de todos los derechos. Parte de esta lucha se materializa en varios petitorios y diversas solicitadas, entonces, únicos medios posibles a través de los cuales se consiguió a mucho costo, material y humano, ganar un espacio de publicidad y 65
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    66 divulgación. Tal vez,más que una estrategia de lucha definida puedan pensarse funcionando como estrategias de sobrevivencia. De hecho, entregarse a la tarea de recolección de las firmas que endosarían los petitorios, representó darse un objetivo preciso a su acción, es decir, puede verse como la busca de un orden que orientase el accionar cotidiano y es posible también que para muchos esa actividad representase un mecanismo de compensación resultante del desorden y la incertidumbre 1 2 3 provocada por el acto traumático de la desaparición tal vez más allá de los resultados plausibles que de esta actividad pudiesen resultar. . 4) La Construcción de un Espacio Público: Madres de la Plaza de Mayo Como estamos viendo, la situación de extrema incertidumbre provocada por la política de desapariciones dará lugar a una movilización social de resistencia, de carácter esencialmente defensivo, que comenzará a gestarse en el espacio básico de solidariedad social: el ámbito familiar. Esto sugiere y de cierta forma explica, el carácter peculiar de est e comportamiento colectivo y de sus modalidades de acción: coraje, perseverancia y tenacidad. Elementos que permitieron ir abriendo los diques que contenían el silencio, y a su vez, superar paulatinamente el aislamiento social que el régimen se encargaba de reforzar. ¿Qué ha incidido en el pasaje de un ritual de búsqueda individual hacia el desenvolvimiento de una acción colectiva, inicialmente poco clara e explícita? ¿Cómo fue posible formar un campo de aglutinación de una acción desde el cual articular un polo de resistencia? Para avanzar en las respuestas a esas preguntas trataremos de visualizar el grado de desorientación y soledad en el cual se encontraron las víctimas del sistema de terror. 123 Kordon y Edelman indican que, “desde el punto de vista del psiquismo individual nada hay más difícil de soportar que una prolongada incertidumbre. Es preferible siempre el efecto de una certeza dolorosa que la desestructuración provocada por la incertidumbre” Cf. Efectos Psicológicos de la Represión, equipo de asistencia psicológica de las Madres de la Plaza de Mayo 1984. 66
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    67 En todos los casos, tanto en aquellos familiares que optaron por la incorporación a grupos de referencia, cuanto aquellos que en proporción importante, optaron y persistieron en la búsqueda individual de información, tomaron parte de un penoso ritual de información movidos por la esperanza. Los primeros, pusieron de manifiesto una predisposición no esperada por el régimen, conforme puede verse en el testimonio anteriormente citado. Con diferentes matices de caso a caso y que tal vez respondiesen a diferentes grados de inserción social o profesional, todos siguieron el mismo y angustiante recorrido. Personas de notoria actuación pública, profesionales liberales, clérigos, militares de las más diversa graduaciones, estudiantes, obreros, todos obtenían la misma respuesta: la negación oficial de la intervención de las Fuerza Armadas en los constantes y violentos operativos de secuestro. La barrera de silencio montada en torno del problema. El dolor por la agresión sufrida; la soledad a que remitía el silencio, operaron como elementos centrales en la formación de los primeros grupos de afectados. Por lo tanto, su formación remite a un peculiar proceso de interacción surgido en las diversas reparticiones institucionales del gobierno. En medio a ese perverso enmarañado burocrático kafkiano que manoseaba a los afectados pasándolos de una repartición a otra, fueron naciendo los primeros lazos de solidaridad apo yados en un mismo e intenso dolor: Cuando desapareció mi hijo, yo me había quedado muy sola. No tenía a quien acercarme, me sentía muy sola. Cosa que le pasó la gran mayoría de las madres. Estábamos como perdidas, sin tener a quien recurrir. No sólo a quien recurrir, sino con quien hablar, alguien que participara de nuestra pena y nos comprendiera (...)En las oficinas del Ministerio del Interior yo conocí a otras madres que iban por lo mismo ,entonces empecé a tener, por fin en quien apoyarme, a tener un punto de referencia. (Entrevista con la Sra. Lola, Madres y Familiares) El Ministerio del interior se localiza en una de las arterias laterales de la Plaza de Mayo 1 2 4 . Allí se abrió a mediados de 1976, una oficina 124 La Plaza de Mayo ubicada en frente a la casa de gobierno representa un espacio de lucha de la sociedad argentina. Es parte de la historia de la resistencia nacional y, a partir del 30 de abril de 1977 con la ocupación 67
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    68 denominada “búsqueda yparadero”. Se buscaba con esto centralizar las denuncias que diariamente llegaban a las distintas agencias gubernamentales. Al mismo tiempo se pretendía disminuir el continuo asedio de los afectados que acudían, desde el día del golpe, a las más variadas dependencias militares en busca de información. Como fue dicho, el recorrido incluía las más diversas instituciones civiles y eclesiásticas dejando de manifiesto la existencia real del problema y la extensión que el mismo tomaba. En esta oficina [del Ministerio del Interior] se anotaba en un libraco enorme el nombre y apellido de la persona que iba a buscar información, de la persona buscada y se habría un legajo; a este sitio se iba semanalmente. Por supuesto, no hay respuestas, para nadie. Eso se va produciendo en todas las semanas y es notorio, no hay respuestas, no hay nada, no se recibe de ellos nada (...)” (entrevista con Juanita de Pergament, Madres) Con posterioridad y ante la creciente cantidad de afectados que allí acudían, el gobierno procederá a una mudanza de local. Sobre está súbita y significativa mudanza dirán, posteriormente, las Madres: Muy rápido las autoridades se dieron cuenta que esto no podía durar así. Por la casa de gobierno pasa demasiada gente, turistas y no podían permitir que se agolparan todos los días familiares de desaparecidos sobre las veredas de la presidencia, ya que hubiera terminado por llamar la atención. Entonces, se decidió recibirnos en este anexó, al abrigo de las miradas 1 2 5 . Como vimos, algunas madres formaron el embrión de la Comisión de Familiares. Otras madres ya se reunían en la ciudad de La plata, duramente castigada por la represión. Otras, todavía, habían comenzado a reunirse en una iglesia ubicada en Plaza Flores –zona oeste de la capital. Las reuniones eran sigilosas, el miedo era una sensación presente y el local tampoco ayudaba a disipar esa sensación. Los encuentros se realizaban en el de ese espacio público por las Madres se torna un centro de la lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos. 125 Cf. Bousquet Las locas de la Plaza de Mayo., Buenos Aires, El CID, 1983 68
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    69 subsuelo de laIglesia, en penumbras. Así fueron reconociéndose y construyendo mecanismos de apoyo y contención. En esos encuentros transmitían su experiencia y programaron sus primeras acciones: cartas enviadas a la Junta, a lo diversos ministerios y los más variados obispos, en suma, a quienes se imaginase que pudiesen ofrecer apo yo o información. En una de las tantas e infructuosas visitas a los obispos, mientras aguardaban, en el Vicariato de la Marina, en la antesala de monseñor Gracelli 1 2 6 , se pensó en hacer un pedido personalmente a la Junta de comandantes. La sugestión quedó en el aire hasta que algunas semanas más tarde, en cuanto aguardaban respuesta en los corredores del Ministerio del Interior, una de ellas, Azucena Villaflor de Vicenti, propuso nuevamente la posibilidad de un encuentro en la Plaza de Mayo para redactar el pedido de audiencia a la Junta. La sugestión no podría haber sido más oportuna y nos remite a la reflexión arendtiana sobre la acción, al mostrar que el acto de encontrar “palabras adecuadas en el momento oportuno, independiente de la información o comunicación que transmiten, constituye una acción” 1 2 7 . Y una acción política, habla de lo inusitado, de lo imprevisible, de lo contingente e indeterminado y, como sugiere Renato Lessa, Arendt realiza un “elogio de la acción fundada en la calidad mundana del juicio. O sujeto político arendtiano no precisa tener la llave de la historia, no precisa comprender el todo para actuar. Lo que importa es que tenga una postura ética” 1 2 8 . De manera que la acción, mismo sin saberlo, sin la clara conciencia, era la ocupación de la Plaza, lugar abierto, público, localizada enfrente a la casa de gobierno, lindera a la Catedral, rodeada de ministerios, reparticiones públicas y de una extensa tradición asentada en la lucha de los sectores populares. Con ese objetivo y ante la necesidad de información, la ausencia de resonancia pública de la situación vivida, y en función de la existencia de plazos cada vez más dilatados, se tomó esta primera e inédit a iniciativa. Existía una necesidad física, visceral, de romper el silencio oficial, de sensibilizar a la opinión pública, de quebrar las estructuras 126 Ver Mignone Iglesia y dictadura. 1986. 127 Arendt, H. A Condição Humana.1991, p.35 128 Cf. Caderno Idéias Jornal do Brasil del 10-8-88. 69
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    70 paralizantes del miedo,de demostrar que los argumentos esgrimidos por el gobierno para enfrentar las primeras presiones de una comunidad internacional que comenzó a manifestar su preocupación por la creciente ola de violencia, carecían de fundamento. Esa primera presión internacional resulta del secuestro y desaparición de notorias personalidades públicas. Por otro lado, la incorporación del tema de los derechos humanos, como elemento central de la política exterior norteamericana bajo la administración Carter 1 2 9 , aunada al papel de actores transnacionales como Amnest y Internacional, de la Liga Internacional de los Derechos Humanos y de la Comisión Internacional de Juristas en la formulación de denuncias irá demandar esfuerzos que se traducen en una sistemática campaña de desinformación. Los comunicados de la Junta se estructuran ad eternun sobre dos lógicas arguméntales. Una de ellas obtenía sustento ideológico en la doctrina de Seguridad nacional. Como vimos, la existencia de un poderoso enemigo interno que contaba con fuertes aliados internacionales – entre ellos las organización transnacionales y gobiernos referidos – era enfrentando con determinación por el gobierno y su población en una guerra que se libraba “más allá del bien y del mal”. Observamos ya, que ese discurso ordenancista y belicista había contado con significativos apo yos de sectores sociales y políticos que endosaban, efusiva o silenciosamente, la acción de la fuerza “redentora”. 129 Si por un lado la política exterior norteamericana causó serios problemas a la Junta es posible ver que la política de Derechos Humanos tuvo dos pesos e dos medidas Lo que cuenta como violación depende no tanto del acto como de la persona que lo comete. Noan Chomsky muestra que la política americana no tuvo una lógica clara, comentando el esfuerzo realizado por la administración Carter para evitar que el Congreso legalice un proyecto de ley que obligaría a los representantes americanos en el banco mundial y en otras instituciones de prestimos internacionales a votar contra los fondos y créditos destinados a las naciones que violan los Derechos Humanos. El argumento de Carter fue en el sentido que ese proyecto podía perjudicar los ‘esfuerzos para impulsar la mejoría de los Derechos Humanos’. Chommsky sugiere que una “interpretação mais razoável é que a lei serviria para permitir alguma pressão sem sentido contra Estados clientes que são campeões na violação de Direitos Humanos” y muestra que la ayuda militar a la Argentina fué reducida de 32 para 15 millones de dólares en función de las denuncias de violación a los Derechos Humanos, pero informa que al mismo tiempo, la Junta recibió um prestimo de 105 millones de dólares del Banco Mundial. Otro de 32 millones de dólares de BID y, del FMI un crédito disponible de 100 millones de dólares. (Chomsky:, Noan, “Administração Carter:mito ou realidade” en Encontros com a Civilização Brasileira nº 15. Rio de Janeiro,1979, p. 30 70
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    71 El segundo argumento defendía que el eficaz accionar de la Fuerzas Armadas había conseguido derrotar a la subversión. Entonces, la subversión derrotada contaba con, y accionaba sus, fuerzas aliadas internacionales con el objetivo de desprestigiar – a través de cierta “prensa cómplice” – la imagen del país. Para el régimen, las presiones ejercidas por el gobierno Carter, aliados naturales en esta guerra sin fronteras, solo podía entenderse por la manipulación informativa del enemigo derrotado. Esta situación colocaba al gobierno frente a un “difícil dilema”: explicar el porque de la existencia de personas “supuestamente” desaparecidas. No era tarea fácil, como el propio gobierno reconocía. No obstante, las explicaciones difundidas y defendidas hasta el hartazgo, fueron suficientemente efectivas para crear una especie de “zona de consenso” por la cual muchos consiguieron transitar. La profusa campaña informativa, tanto interna como externa, se estructuró en torno de cuatro simples argumentos. Con ellos se pretendía deslindar el conocimiento y responsabilidad de la junta sobre los “supuestos” desaparecimientos: 1) Se trata de personas que pasaron a la clandestinidad. 2) Han sido muertos en algún ajuste de cuentas por las propias bandas de delincuentes terroristas. 3) Abandonaron el país cambiando de identidad. 4) Imposibilidad de reconocer los cuerpos mutilados a raíz de enfrentamientos. 1 3 0 Como se podrá percibir, proponerse a desmontar esa trama - que el miedo y la negación tornaba lógica – no resultó en tarea fácil. Tampoco fue fácil mantenerse juntas en medio de las permanentes agresiones e intimidaciones. De cualquier forma, la decisión del encuentro en el espacio público de la Plaza de Mayo inició una nueva y fecunda etapa de lucha contra el autoritarismo que se proyectará en el proceso de transición democrática, así como, en los diversos gobiernos posteriormente electos. 130 Sobre estas y similares afirmaciones véase el libre editado por el ejercito argentino El Derecho a la Libertad. Buenos Aires. 1980 71
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    72 Catorce madres aceptaron la sugestión de Azucena y acudieron a la convocatoria del primer encuentro en la Plaza con el objetivo principal d e redactar un pedido de audiencia a la Junta de Comandantes. Ese primer encuentro fue marcado, ingenuamente, para el sábado 30 de abril de 1977. Catorce madres solas, en la inmensidad de la plaza: Se ve que el sábado es día que la gente va a tomar sol y a ver las palomas. Pero a nosotras nos interesaba el grueso de la gente. Teníamos que gritarlo, hablarlo, informar lo que se pasaba con cada una de nosotras. Que la gente nos escuche, que nos ayude, que nos tienda una mano. Cuando se contaba un hecho, entonces la gente se horrorizaba, la gente tapa los ojos, los oídos, tapa todo. Son pocos lo que nos escuchan (...)porque no creen! Inclusive no nos creen. Ninguna explicación nos creen!” Bueno, resolvimos que se vaya un próximo viernes y se esté en la plaza. Y el viernes vino más gente. Pero, una señora que creía en mil cosas dijo: los viernes son días que no dan suerte, ¿podemos cambiarlo? Y lo cambiamos para el jueves(...)(entrevista con Juanita de Pergament, Madres) Esa decisión y la repetición semanal de sus reuniones toman de sorpresa a la Junta de Comandantes que demorará algún tiempo para reaccionar ante el número creciente de madres que, a cada semana, desafían la prohibición de reunión y las disposiciones del estado de sitio. En ese momento se reunían en los canteros laterales de la plaza para redactar alguna carta, firmar petitorios y pasarse lo escasas informaciones. No demoró mucho para que el grupo inicial de catorce comenzase a oscilar en torno de 60 o 70 madres. En realidad es un número poco expresivo principalmente, si se tiene en cuenta la dimensión del terror; aunque significativamente provocador desde el punto de vista de las autoridades. Estas, sorprendidas por lo inédito de la situación, amenazaban detenerlas por asociación ilícita ordenando que “circulasen”. Es interesante notar que por la primera vez las madres acataron la orden impartida por la autoridad policial: comenzaron a caminar, de a dos, tomadas del brazo, alrededor de la pirámide central de la Plaza de Mayo. Caminando se pasaban sus novedades; firmaban cartas y caminando informaban a donde debían hacer 72
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    73 el próximo encuentro.Se observa que en esta relación de alteridad con el otro que representa el orden que se cuestiona, se construye en esos encuentros y marchas la identidad social de las Madres. Además, la repetición semanal de sus encuentros institu ye un tiempo estructural, sincrónico “repetitivo, con conteúdos cognitivos e afetivos característicos. È um tempo social, fortemente ligado à experiência e à visão de mundo de uma sociedade ou civilização” como muestra, en outro contexto, Maria Laura Cavalcanti recuperando la relación existente “entre as formas de marcação do tempo e a atividade simbólica dos homens” 1 3 1 discutida por Durkheim en Las Formas Elementares de la Vida Religiosa. Durante mucho tiempo, tiempo mayor de lo imaginado, las marchas siguieron la consigna del silencio y esto respondía a dos cuestiones principales. Primero, fue un medio de evitar responder las provocaciones de que, en grados crecientes, eran objeto por parte de las fuerzas de seguridad y también – como veremos – de no pocos ex - ciudadanos. Segundo, fue una expresión simbólica de manifestar que la palabra, bajo la dictadura, se encontraba postergada. Solamente en los últimos meses de 1983 romperán la consigna del silencio y, como nueva modalidad de acción, dos madres por semana ofrecen al terminar la marcha un testimonio oral. El primer paso fue dado y, al mismo tiempo, la resolución de asumir el pedido conjunto implicó en realizar el pasaje mi hijo - todos los hijos, pasaje que permitirá a las madres recuperar socialmente su rol protector extrapolando el rol socialmente definido como esencialmente doméstico 1 3 2 . Esta dimensión de inclusión en lo colectivo resulta de un proceso de aprendizaje político que transforma la lucha individual en la lucha por todos. Igualmente, como señala Jean Franco, esta resistencia no hubiera sido posible si las madres no se hubieran comportado como madres, recusándose a aceptar los calificativos mediante los cuales el régimen identificaba a sus hijos. Sugiere también, que este pasaje envuelve una 131 Cavalcanti, Maria Laura Viveiros de Castro. O Rito e o Tempo. Rio de Janeiro, Civilização Brasileira, 1999, p.77 132 Kordon, Diana y Edelman, op. cit. 1984. 73
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    74 transformación radical dela maternidad, transfiriéndose de una esfera esencialmente privada para una esfera pública, permitiendo, de esta forma, socializar la maternidad deslocándola del plano específicamente individual. De la misma manera, las Madres no solo reaccionaron ante una situación específica sino que mostraron la posibilidad de transformar su protesta en una posición ética. Privilegiar su rol materno significó también poner de manifiesto su particular respeto por la vida humana, por la condición humana asentada en la pluralidad, en la diversidad y en la esperanza que, como muestra Arendt, resulta de “la natalidad, es decir, de la permanent e capacidad que tienen los hombres de comenzar de nuevo” 1 3 3 (...)es la madre la que sale a la calle, no solamente por el motivo que el padre pueda ser el sostén económico de la familia, sino porque hay una fuerza interior que hace que la madre salga a defender a su hijo. Sin fijarse en lo mínimo si ella participaba ideológicamente en la lucha de su hijo, si estaba o no de acuerdo en que su hijo era un militante político o sí, cuando se lo llevaron sabía que era un militante político, representante de fábrica o de universidad(...)en absoluto(...)corriendo todos los riesgos, exponiendo su vida como la expone una madre cuando da a luz a su hijo. Creo que el primer acto de amor de una mujer es el acto de dar vida a un hijo, corriendo el riesgo de la propia vida. Y creo que eso se da después, nuevamente cuando se nos llevan a los hijos. (entrevista con Maria del Rosario Cerruti - Madres)” Su rol protector se evidenciará no solo en la tenacidad de su lucha como también por el hecho de desestimular, desde un primer momento, hasta bien avanzada la transición, cualquier esfuerzo de los sectores juveniles de acompañarlas en su marcha semanal: Nosotras tuvimos una relación con los jóvenes muy particular. Ellos siempre se nos acercaron, pero nosotras los sacábamos de la plaza, para protegerlos y no porque no quisiéramos su presencia. Sabíamos que un joven, sobre todo un joven que tuviera vinculación con la pérdida de algún desaparecido – en ese caso peor, pues era mucho más indicado como subversivo. Nosotras les pedíamos que se fueran, que por favor no se acerque, no queríamos que se lleven más jóvenes, los mantuvimos a raya, era una gran responsabilidad. 133 Arendt.H. op.cit. 1991, p.181. 74
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    75 Sabíamos que por lo mínimo se llevaba a un joven. Ser joven era un delito en esa época y un joven que intenta dar un paso adelante, prácticamente, se firmaba su propia condena (...)les decíamos que no se acerquen, que se vayan(...)llegó un momento que nos sentíamos como leprosos. No queríamos contagiar con el peligro que significaba nuestra presencia, nuestro accionar, contagiar sobre todo a los jóvenes que estaban tan desprotegidos. Era una actitud muy instintiva yo diría un poco como sobreprotección maternal, era como querer alejar del peligro a nuestros propios hijos. (Entrevista con Carmen Cobo, Madres y Familiares) Su rol protector y su inclusión en el plano colectivo a través del pasaje mis hijos – todos los hijos, habla no sólo de la constitución de un movimiento de resistencia y de formación de identidad social construida en la relación conflictiva y permanente contra el Estado. Habla también de la importancia de los lazos afectivos que dan lugar, en los términos de la tipología ideal weberiana de la acción social, a una acción afectiva particularmente emotiva y que deviene racional con relación a valores y que construye la base de la constitución del movimiento. Para muchos, la participación activa permitió una suerte de compensación frente a la violenta ruptura de los vínculos afectivos provocados por la desaparición. Rupturas que se extienden al ámbito de las relaciones familiares, al ámbito laboral y al de las relaciones interpersonales, como surge de la memória de Maria del Rosario Cerruti una de las primeras Madres a participar del movimiento: La única forma de encausar esa desesperación era hablar con otra madre que necesitaba lo mismo que yo. Todo esto no tiene explicación humana, no se puede razonar(...)si se ha cometido un delito, que se juzgue, que se lo condene, pero esto no(...)A una mente mediocre como de las madres que estábamos acostumbradas a lavar ropa, a planchar, a hacer la comida y a educar a los hijos y nada más, no podíamos entenderlo. Todo este encause de esta locura nos salvó, porque si no hubiéramos entrado todos en el manicomio. Entonces era descargar toda nuestra tensión, era como una terapia d e apoyo, nos dábamos fuerza. Cuando aquella bajaba, yo le daba fuerza; cuando yo bajaba, la otra me daba fuerza. Entonces, todo eso nos fue alentando, fuimos entendiendo muchas cosas (...)Nos fuimos dando cuenta de que esta situación era eminentemente política, nuestra lucha y lo que había pasado. Entonces llegamos a una conclusión: que todas las madres –estas que estábamos luchando – buscábamos a 75
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    76 todos los hijos y que todos esos hijos eran nuestros. Eso lo entendimos, que luchábamos por todos. (Maria del Rosario Cerruti, Madres) Ese pasaje es también revelador del proceso de politización de las Madres, es decir, marca el pasaje del movimiento individual hacia lo colectivo. Inclusive de comenzar a explicar lo que hasta entonces se negaba, es decir, que sus hijos hicieron parte de la lucha colectiva y de la militancia política anterior y que, por lo tanto esa situación derivaba de un proyecto económico específico de profundización del modelo de capitalismo dependiente. El grupo de Madres que institu yó como punto de referencia el espacio público de fuerte contenido simbólico de la Plaza de Mayo, encontraba dificultades para establecer mecanismos de contacto entre sus integrantes en función de la falta de local para reunirse. Si bien es cierto que desde un primer momento se compartía el espacio ocupado por Familiares, diferencias de propuestas y de evaluación determinaron la división de los afectados en ámbitos diferentes. Esto deja en evidencia desde un primer momento, el grado de heterogeneidad y diversidad de orientaciones dentro del MDH. Diversidad que se acentuara en 1983 en el contexto de la transición y consolidación de la democracia. Decíamos que una fuente de heterogeneidad era política. En efecto, el distanciamiento del local ofrecido al grupo de Familiares por l a Liga Argentina por los Derechos del Hombre se fundamentaba en clara evaluación política. La Madres entendían que compartir un local vinculado a una corriente política – en el caso el Partido Comunista – podría implicar en la necesidad de hacer concesiones o negociar determinadas posturas y posicionamientos. Conforme los testimonios recogidos el grupo de Madres no cuestionaba la supuesta peligrosidad resultante del vínculo de la Liga con el PC –conforme se encargaban de enfatizar los funcionarios del Ministerio del Interior con el objetivo de inhibir la acción colectiva. Lo que se cuestionaba era la posición y el discurso del Partido Comunista con relación 76
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    77 al Proceso deterror adoptado y, como vimos, el apoyo “crítico” que este daba al gobierno de Videla. Así, la decisión de permanecer en la Plaza fue dada por la necesidad de marcar una posición política y por la necesidad de trascender el ámbito privado en el que se movían los afectados. La desesperación y el “instinto” hicieron de ese espacio previamente clausurado, el ámbito desde el cual darían públicamente su lucha. Sin fronteras y sin contemporizaciones. Se entiende también que la Plaza era el espacio adecuado para interpelar al transeúnte indiferente o desinformado: Teníamos que gritarlos, hablarlo, informar lo que se pasaba con cada una de nosotras; que la gente escuche, que nos ayude, que nos tienda una mano(...)cuando se constata un hecho, entonces la gente se horrorizaba, la gente tapaba los ojos, los oídos, todo, Son pocos los que nos escuchan, por que no nos creen. Inclusive no nos creen. (Entrevista con Juanita de Pergament, Madres) Arendt había señalado la importancia de la normalidad del “mundo normal” como elemento de protección contra las denuncias de los crímenes cometidos por el totalitarismo dejando claro que: Os homens normais não sabem que tudo é possível e, diante do monstruoso, recusam-se a crer em seus proprios olhos e ouvidos, tal como os homens da massa não confiaram nos seus quando se depararam com uma realidade normal onde já não había lugar para eles 1 3 4 . 5) Marchas y Contra-Marchas: Ofensiva Represora La actividad de los afectados se orientaba en el sentido de movilizar la mayor cantidad de familiares posible como forma de empoderamiento para lograr ejercer presión sobre las estructuras gubernamentales. Este trabajo se realizaba de forma subterránea. Grupos de pares transmitían “boca a boca” y - mediante paciente trabajo de 134 Arendt, H. Op. cit. 1979b, p.195 77
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    78 investigación - peregrinabande “casa en casa” contactando y estimulando a los nuevos afectados a realizar su denuncia, y en la medida de lo posible, incorporarlos a los grupos. Debe prestarse atención para el hecho de que este contacto inicial significaba en si mismo una acción virtualmente solidaria. A su vez, continuaban aferradas a la esperanza de obtener la audiencia solicitada en casa de gobierno. Será en Junio de 1977, es decir, un año después del golpe, que por vez primera el Ministro del Interior General Albano Harguindeguy, accedió al reclamo recibiendo tres Madres en representación del grupo. La evaluación del Ministro, apoyada en una absoluta soberbia era que: “sus hijos se habrán ido con alguna muchacha o estarán en el exterior” – sic. La respuesta de las Madres fue clara y decisiva: informaron de su decisión de no abandonar la Plaza hasta la aparición con vida de sus hijos. Decisión que se cumplió inexorablemente. Conviene detenernos un poco en las modalidades de lucha implementadas. Ya entonces, las presiones físicas y psicológicas tendientes a establecer una lógica privada de relaciones disciplinares 1 3 5 no eran suficientes para contener el emergente movimiento. Si es verdad que muchas puertas se cerraban, otras se entreabrían. La busca incansable por estas brechas –más allá de los resultados obtenidos – generaba nuevos ánimos al tiempo de permitir establecer nuevos objetivos. Ese esfuerzo empezó a materializarse en diversos petitorios y solicitadas. En aquel momento, estos eran los únicos medios que permitían – a un alto costo, material y humano – un espacio importante de publicidad. Sobre es a modalidad de acción nos cuentan que: Cada solicitada era el paño de lamentos; parece una tontería hacer una solicitada, pero, hasta que se juntara el dinero, hasta que se consiguiera quien la publique (...) Claro, a la distancia, que ganábamos con esto. Pero talvez estábamos empleando meses en eso y, por lo menos, teníamos un objetivo 135 Bruner, J,.J. 1982ª,p.561 78
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    79 en nuestra vida: hacer una solicitada. Bueno sentíamos que no estábamos solas.( Entrevista con Cata Guagnini - Familiares) La primera solicitada resultó de la iniciativa de la Comisión de Familiares y fue endosada por 136 firmas, aparece en el diario La Prensa, en septiembre de 1977. Una semana antes de su divulgación, el régimen dio muestras de que no toleraría la decisión anunciada al ministro del Interior y procedió a la detención de 15 Madres en la ronda semanal. A pesar de haber omitido de la dirección del grupo que funcionaba en la Liga –por temor, desatención, o ingenuidad – 300 nuevas firmas se incorporarán al mismo texto, repetido y publicado, un mes más tarde. En ese nuevo texto recuperan la idea de marcar presencia en el día de la madre a través del envío de 1700 tarjetas individuales al Ministro del Interior. Estas acciones se constituyeron en paso decisivo en la ruptura inicial de la “cultura del miedo” y en la propia estructuración de la identidad del grupo. Vimos que esto significaba una motivación especial en su lucha. Faltaría agregar que significó también una superación del prejuicio relativo a la contaminación que podría resultar del pedido conjunto conforme nos informa el testimonio siguiente: Cuando sacamos una primera solicitada con la firma de 136 personas fue también una decisión. En ese momento se miraba mucho si, en un diario, negro sobre blanco, tenía que aparecer mezclado a os nombres de los familiares donde quizás atrás de tu nombre estaba el de un desaparecido que pudiese ser incriminado de Montonero, del ERP, de subversivo, de vende patria. Había un poco de resistencia a que se sacara la primera solicitada (...)En nuestro movimiento también hubo que ir venciendo sobre los miembros que lo constituíamos, el concepto de que los desaparecidos era subversivos. (idem) La segunda solicitada habla de la superación de la idea de contaminación así como del fortalecimiento de los lazos vinculantes y del potencial de movilización. Elementos poco compatibles con las orientaciones del régimen que pronto responderá de su manera habitual. En la misma fecha, el 14 de octubre de 1977, se programa la entrega de un petitorio a la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL). La 79
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    80 convocatoria fue respaldada,según diversas fuentes periodísticas, por aproximadamente mil personas. Dicho petitorio demandó el esfuerzo de meses de trabajo y estaba avalado por 23.972 firmantes. De ese total, 5302 firmas corresponden a afectados; 1300 corresponden a obreros de la fábrica Mercedes Benz en donde nueve integrantes de la comisión interna habían desaparecido. El petitorio no fue recibido y, como resultado de la nueva osadía, 300 madres fueron detenidas. Era claro, entonces para la Junta, qu e no se trató de un bluff la comunicación hecha al General Harguindegu y meses antes de no abandonar la Plaza. La ausencia de resonancia social por el doble condicionante de la rígida censura y de la “ausencia de interés” de los medios de comunicación de registrar esta protesta fue suplida, en parte, por la estrategia de publicar materia paga arriba mencionada y sobre la cual volveremos adelante. En ese momento era claro para la Junta que no se podía ignorar el alcance del movimiento. Sus acciones hacían casi imposible recepcionar cualquier visitante extranjero pues, con seguridad allí estarían las Madres haciendo entrega de sus comprometedores testimonios. En los términos de Alfred Schutz se trata de una “acción expresiva” es decir la acción en que el acto r busca pro yectar los contenidos de su conciencia ya sea para retenerlos o para comunicarlos a otros. Se trata de una acción “genuinamente planejada ou projetada, cujo motivo ‘a fim de’ é o de que alguém tome conhecimiento de alguma coisa” . Schutz muestra que esos actos expresivos siempre poseen un significado para el actor, siendo, por lo tanto, acto s genuinamente comunicativos “que tem por objetivo sua própria interpretação” 1 3 6 . Así, desde la perspectiva de los dueños del poder era menester entonces adoptar medidas claras y ejemplares para cohibir su crecimiento. 136 Véase Schutz, Alfred, Fenomenologia e Relações Sociais, RJ. Zahar, ed. 1979, p.174-175 80
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    81 6) Apretando el cerco Las dos primeras solicitadas auspiciadas por la Comisión de Familiares motivaron el deseo de Madres de realizar otra solicitada en conjunto. La fecha escogida no podría ser más significativa: 10 de diciembre de 1977, nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En ese momento no se imaginaba, claro, que la iniciativa traería aparejada nuevas y serias consecuencias. Dos días antes de la fecha, mientras un grupo ultimaba los detalles y recogía las contribuciones en el atrio de la Iglesia de Santa Cruz, fueron sorprendidos por un operativo que culminó en el secuestro de 14 de ellos, entre los cuales, las dos primeras Madres, Mary Ponce de lo Bianco y Esther de Carriaga junto a dos religiosas de nacionalidad francesa Alice Domon y Leonie Renée Duquet. La faena no estaba completa. En efecto, dos días mas tarde, será secuestrada en la puerta de su domicilio la fundadora del movimiento de Madres: Azucena Villaflor de Vicenti. Las informaciones que llevaron a la concepción de esa operación fueron precisas. Los mercaderes del miedo supieron cuándo y cómo golpear. El proceso de infiltración de los grupos, llevado adelante por integrantes del sector de inteligencia de la Marina de Guerra en los primeros días de octubre, fue exitoso. Ese operativo señala algunas dimensiones ya presentes embrionariamente. La primera de ellas es que se reconoce a través de esa operación represiva la importancia política que estaba adquiriendo el movimiento iniciado ocho meses antes - el 30 de abril de 1977. Otra dimensión es que, a partir de entonces, se agudizan las relaciones conflictivas entre el régimen y la sociedad internacional, de la cual provendrán los más significativos apoyos al movimiento de la Madres , permitiendo la internacionalización de las informaciones y de la defensa de los derechos humanos y, a su vez permite, establecer un círculo protector sobre las familias afectadas. Ningún medio de comunicación notició el secuestro masivo. Tampoco mereció denuncia o manifestación de repudio de ningún sector 81
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    82 nacional. En contrapartida, levantó una fuerte reacción internacional, producida primeramente por el gobierno francés, desdoblándose en denuncias formales elevadas a la Junta. Esta llevará dos semanas para manifestarse. Y lo hace por medio de una burda trama informativa en la cual imputa el secuestro de las dos religiosas de nacionalidad francesa, al accionar de la organización guerrillera Montoneros y, claro, omite cualquier mención al resto de los familiares secuestrados. Según su versión, la organización en cuestión imponía, como condición indispensable para liberación de la las religiosas, una lista de exigencias que el gobierno debería cumplir inmediatamente. Nuevamente encontramos una actitud semejante a aquella que Arendt identifica como una de la características de la gestión totalitaria, es decir, el empleo de la mentira “que desfigura os fatos para adequá-los a uma ideología” 1 3 7 No resta duda que supieron golpear, y golpear bien. Como no podía dejar de ser el miedo se reinstalará en el seno del movimiento, provocando una retracción. Después del secuestro de Azucena retornar a la plaza demandó un esfuerzo denodado conforme recuerda la Sra. Juanita de Pergament: Después de cada llevada, de cada represión, la presencia en nuestras marchas disminuía demasiado. Una semana antes (de secuestro) habíamos llegado a cien madres en la Plaza; el jueves posterior éramos solo treinta, las otras tuvieron miedo(...)Teníamos que volver a caminar, a dar confianza para que vinieran. El año de 1977 cierra nuevo ciclo de esperanza, como deja claro el tradicional mensaje presidencial de final de año. Deja clara y refuerza, en el plano discursivo, la ofensiva contra las Madres iniciada con la acción de secuestro arriba referida. El mensaje, que resbala por una orientación positivista, fue dirigido a la “Familia” por entender que se trata de la “célula vital de la sociedad por ser “maestras en la fe, por ser escuela de justicia, por ser templos de amor”, tuvo un destinatario particular: aquellos que – de la perspectiva del gobierno – no supieron dedicarse a cultivar ese 137 Arentd, H. 1979, p. 215 82
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    83 conjunto de cualidades.Estas personas tendrán que “pedir perdón al Señor por los errores cometidos(...)seamos severos en considerarlos –advierte- porque hemos errado tal vez mucho por la acción ,pero, también por que no es menos grave haber pecado también por la omisión, dejando de hacer el bien que pudimos realizar 1 3 8 ” Puede observarse una extraña retórica que justifica lo que la Junta califica de guerra, como siendo una guerra de carácter religiosa. Y, como se ve, ahí está la respuesta a la Navidad en Paz reclamada en las solicitadas. Ese cuadro demandó esfuerzo redoblado, para iniciar un año que se anunciaba poco revelador y, con el preanuncio de graves obstáculos, que irían interponerse en la marcha de las Madres. La proximidad del campeonato mundial de fútbol, disputado en el país, había desatado como veremos adelante, una campaña de boicot producida por algunos sectores de exilados residentes en Europa. Tal campaña fue fácilmente revertida por la Junta que, a través de actos de manipulación comunicativa inventó manifestaciones de apo yo auspiciadas por el fervor nacionalista que la propaganda oficial estimulaba: ” En este mundial tenemos que jugar de argentinos” era uno de los slogans repetidos continuamente. Si hasta ese momento, las relaciones de los afectados con la sociedad se caracterizaban como de incredulidad e indiferencia, a partir de entonces serán transformadas en desprecio y agresión. Entretanto y por otro lado, las circunstancias del campeonato abren otras posibilidades con relación a su visibilidad y a los contactos que a partir de entonces se establecen con buena parte de la prensa internacional. 138 Mensaje de Videla de encerramiento del año. Cf. El Clarin 24 de diciembre de 1977. 83
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    84 CAPÍTULO 3 LOS PASOSPREVIOS 1) En busca de apoyo internacional En este capítulo nos proponemos presentar los conflictos, apo yos y alianzas que se establecen en dos contextos históricos específicos. El primero es pautado por la realización del Campeonato Mundial de Fútbol realizado en el país en 1978 y el segundo se refiere al arribo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para investigar in situ la situación de los derechos humanos. En ambos contextos el régimen induce una movilización nacionalista y chovinista – una especie de redención del fascismo - que produce una interacción perversa entre el régimen y la sociedad 56. También hacemos referencia a los primeros viajes internacionales realizados por las Madres – de forma absolutamente precaria - en busca de apo yo. Discutimos también las tareas realizadas por los organismos – recopilación de testimonios - ante el arribo de la CIDH y mostramos el impacto de esa visita sobre la sociedad y sobre el movimiento, así como su crecimiento a partir del año de 1980. Las amenazas concretas y la sistemática campaña de distorsión comunicativa, aumentaban en grado no despreciable, el aislamiento social de las familias directamente afectadas. Recordemos que, exacerbando las lecturas de carácter organicista, los afectados eran vistos como portadores de una seria enfermedad social. Para esto contribuía – más allá del miedo existente en la sociedad – la conformidad de no pocos sectores, sobre la validez y legitimidad del discurso que sustentaba la idea de una guerra sucia. Un segundo elemento, que tal vez contribu ya para comprender el aislamiento, se encuentra enraizado en lo que parecía ser un difundido y fecundo sentimiento de descreencia – que funcionó como mecanismo de negación de aquello que se conocía o, 56 Corradi, J. “The mode of destruction: terror in Argentina” 84
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    85 simplemente, se intuía.Kordón y Edelman 57 citando Bruno Bettelheim, observan que: La negación es la más antigua, primitiva, inadecuada e ineficaz de todas las defensas psicológicas utilizadas por el Hombre. Cuando el hecho que se niega es potencialmente destructivo, la negación es la más perniciosa de las defensas psicológicas, ya que no permite tomar las medidas apropiadas para protegerse de los peligros verdaderos. La negación, por lo tanto, deja al individuo en una posición sumamente vulnerable ante los peligros de los que ha tratado de defenderse. Negación y, podría decirse, hasta una cierta complicidad de no pocos sectores, en particular de las clases medias, que no querían permitir que nada les empañase la deslumbrante posibilidad de obtener ventajas comparativas de un mercado que, orientado por un fuerte darwinismo social, premiaba la capacidad individual. A su vez el mercado, en cuanto elemento fundante de la dominación social autoritaria, cumplirá la función de disciplinar y re-socializar a los individuos, acentuando la privatización de las relaciones sociales y la individualidad, en desmedro de los anteriores sistemas de reconocimiento colectivos que el propio mercado se encargaba de disolver 58. Ambas situaciones, es decir, el miedo y la descreencia, contribuían para que el silenciamiento social de estas cruciales violaciones perdurase. La eficacia de las diversas formas de control social, tanto en la calle cuanto en la casa, permitía la manutención de la situación arriba descripta. También es posible notar que en ambas esferas existía una acentuada autocensura que delimitaba y estructuraba las nuevas normas de comportamiento social. Esto puede ser visto desde el cuidado extremo con la apariencia física de manera a no parecer o sentirse extraño, en una sociedad suficientemente capaz de detectar, y estigmatizar cualquier conducta no conducente con el nuevo orden. Aquellos ciudadanos que en tal contexto, serían “diferentes” - jóvenes, de pelo largo; homosexuales; drogados y claro, quien se atreviese a pensar diferente – corrían serios riesgos. Esta situación corresponde a lo que Lovas y Anderson - - 57 Cf.Kordon, D. y Edelmam, L. “Efeectos psicológicos de la represión – segunda parte”. en Desaparecidos. Boletin del equipo reasistencia Psicológica Madres de Plaza de Mayo. Buenos Aires, Casa de las Madres s/d. 58 Landi, º Crisis y Lenguajes Políticos, Buenos Aires, CEDES, vol, 4 nº4, 1982 85
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    86 denominan de “fasepasiva del terror” en la cual se consigue el máximo de control con el mínimo dispendio de energía: autocensura; inexistencia de comentarios que puedan tornarse dudosos, en síntesis, disminución de la práctica comunicativa 59. Es lógico pues, que frente a problemas tan candentes, como los denunciados por las familias afectadas, se mantuviese un “eficaz” silencio. Por paradojal que pueda parecer esta situación colocaba en un mismo nivel el discurso de victimas y victimarios: ambos sólo conseguían escuchar el eco de su propia voz. La diferencia estriba en que, en cuanto el régimen interpretó este silencio como resultado de la conformidad de la sociedad civil a sus prácticas y discursos, los afectados colocaban en sus debidos lugares - aún sin saberlo – los elementos fundantes de esa conformidad: el miedo instalado capilarmente en la sociedad. Esta situación dio lugar a que se percibiese que, una vez agotadas las instancias internas de denuncias, se tornase necesario concentrar esfuerzos para promover una acción de denuncia testimonial ante diversos organismos internacionales avocados a la defensa y protección de los derechos humanos en la región, y a los cuales, con anterioridad, habían sido emitidas comunicaciones individuales: Cuando empezamos a hacer el registro de todas las instituciones del exterior a las cuales enviamos nuestras denuncias: OEA, Naciones Unidas, Parlamento Europeo, nos hace comprender que nosotras teníamos que salir a buscar el apoyo del exterior. ( entrevista con la Sra. Elida Galeti, Madres) Como puede observarse, al constatar que en principio eran pocas y limitadas las acciones que restaban y podían realizarse en el país, se conclu ye y se resuelve avocarse a la internacionalización de sus denuncias. Contribuye para esta decisión, la clara percepción sobre el apo yo que podían obtener de la prensa internacional. Era sintomático el hecho de que algunos medios de comunicación se encontraban desde algún tiempo atrás, formulando con ciert a 59 Lovas y Anderson, “Terror in Hungary” 86
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    87 periodicidad, denuncias relativasa la situación Argentina. Esa pauta resultaba de la gran cantidad de desaparecidos de diferentes nacionalidades, cuyas familias presionaban sus respectivas representaciones diplomáticas De la misma manera, los afectados notan que las noticias publicadas en el país seguían un curioso camino. Observan que algunas noticias sólo eran publicadas internamente una vez que las mismas hubiesen sido difundidas en el exterior. Hay aquí un indicador de la relevancia del papel desempeñado por los corresponsales extranjeros en la difusión de denuncias hecho que, de un lado contribu ye para la formación de la identidad social de las Madres y, por otro lado, para la legitimación de sus posiciones. 2) Los afectados y el Campeonato Mundial de Fútbol Sin duda fue esa la situación creada en el contexto de la realización del Campeonato Mundial de Fútbol disputado en el país en 1978. No requiere mayores esfuerzos visualizar el interés que despierta un evento de esta naturaleza. Fuera del campo estrictamente esportivo el posicionamiento adoptado por cada uno de los actores discutidos, es decir, los miembros del régimen y sus apo yos de un lado; y los organismos de derechos humanos, por el otro, delimitaran el campo de conflicto en esa particular co yuntura. Provendrán de la sociedad internacional las críticas más contundentes al régimen y el apo yo y visibilidad buscada co n tanta convicción por los afectados. Por ocasión de ese evento, diversos medios internacionales de noticias se volcaron a cubrir la movilización de las “madres locas” que se encontraban en la Plaza de Mayo. Las Madres reconstruyen, a través de la memoria, ese contexto histórico: (...)es como un boomerang; cuando acá se hace el mundial, todos los periodistas que vinieron con la premisa de ir a la Plaza de Mayo – por que todos los que vinieron llegaban con esa premisa. Tanto es así, que el gobierno militar organiza el comienzo del campeonato, 87
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    88 un jueves a las 15 Hs. Y están la mitad de los periodistas en la cancha, fotografiando la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), y otros en la plaza. De ahí van las primeras noticias sobre el lugar de nuestra lucha; con testimonios de las madres contando lo que nos pasa. Entonces vuelve otra vez la noticia del exterior y es cuando, más o menos, el pueblo se va enterando de que, por lo pronto, hay una protesta(...)que no lo querían creer cuando uno lo contaba a los vecinos. (Entrevista, Juanita de Pergament, Madres) No debemos olvidar que con anterioridad a ese evento existía lo que el régimen había caracterizado como una “sistemática campaña de desprestigio de la Argentina y de su gobierno montada por la subversión internacional”. De manera que, como un boomerang, - para seguir la imagen del testimonio anterior, las noticias retornaban al país 60 y estas, por su vez, levantaban la ira de la Junta y de sus apo yos civiles y eclesiásticos, que endosaban la idea de la existencia de una “sistemática campaña de desprestigio de la Argentina y de su gobierno montada por la subversión internacional”. Está será la tónica discursiva a lo largo de todo ese período y, en torno de ella es que se dará el proceso de interacción conflictiva de la Junta con las entidades y al interior de la junta, conforme será trabajado adelante. Provendrán de la sociedad internacional las críticas más contundentes realizadas por una diversificada gama de actores: diversas fuerzas políticas; organizaciones internacionales de defensa de derechos humanos; la opinión pública de diversos países y de gobiernos que hicieron de la defensa y promoción de los derechos humanos el pilar de sustentación de su política externa. Al tiempo en que formulaba sus críticas, esta diversificada sociedad internacional, proporcionará reconocimiento público y apoyo solidario a la lucha de los afectados. Esta conjunción de factores, exigirá del régimen esfuerzos diplomáticos tendientes a minimizar los costos políticos de dichas denuncias. 60 Un curioso ejemplo de este mecanismo de retorno puede observarse con relación al secuestro masivo de familiares realizado en diciembre de 1977. Durante las dos semanas que se siguieron a este hecho, el silencio fue “gritante”. La opinión pública tomará conocimiento de los hechos a través de la trascripción de una materia publicada por Le Monde. En el comentario de la trascripción se hace referencia a presiones ejercidas por diversas instituciones francesas que buscaban elucidar la situación que comprometía la vida de dos religiosas de nacionalidad francesa secuestradas en el mismo operativo. Solo entonces el hecho será publicado y, solo entonces, la Junta dará su burda versión de los hechos. 88
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    89 En el contexto histórico delimitado, Francia será uno de los principales centros de críticas y denuncias. Primero, el gobierno francés exige el rápido esclarecimiento del secuestro de dos religiosas francesas junto con 14 miembros de las entidades que aquí nos ocupan ocurrido en diciembre de 1977. Como se recordará, primero el gobierno desconoce los hechos denunciados; luego, antes las primeras presiones de la comunidad internacional, imputará el hecho al accionar de una organización guerrillera que impondría exigencias para liberarlas y, posteriormente, ante la ineficacia de sus inverosímiles argumentos, acusará a los secuestrados de pertenecer a organizaciones guerrilleras. Esa posición no sólo creará un campo de conflicto entre ambos gobiernos sino que redundará en un conflicto entre las cúpulas de la Iglesia Católica 61 de ambos países. En segundo lugar, y no menos importante, estas presiones permitieron que ganase credibilidad las denuncias producidas por un expresivo contingente de exilados. Apo yándose en estos nuevos elementos, desde el exilio, algunos grupos intentaron organizar una campaña de boicot al Campeonato Mundial de Fútbol. Como es de imaginar, esas propuestas no tuvieron resultado. Bousquet 62 muestra que esa propuesta no era compartida por los afectados, pues a pesar de no tener clara conciencia de lo que podría resultar de ese evento se intuía la posibilidad de su visibilidad. Al mismo tiempo ante la insistente divulgación de la “campaña de desprestigio” y ante la imposibilitados de expresar públicamente su posición, los afectados se vieron envueltos por los argumentos que tendían a vincular su accionar al de aquellos grupos movilizados en el exilio. De hecho, el boicot, cu ya trascendencia sólo fue significativa por las respuestas emitidas por el gobierno encontrando eco en los más variados medios de comunicación, sirvió como elemento aglutinante de opiniones en un frente interno, contra los intentos de “desestabilización política promovidas por la subversión derrotada y sus aliados internacionales”como repiten los voceros de la Junta. 61 Entre otras cosas y otras críticas, el arzobispo de Paris, Cardenal Marty, en señal de repúdio se negó a oficiar misa en Catedral de Notre Dame para conmemorar el bicentenario del nacimiento del libertador general San Martín.Cf. Revista Humor nº 126/ mayo de 1984. Son centenas los episódios que envuelven tanto personas públicas como simples ciudadanos que a partir de entonces muestran su claro repudio a las diversas representaciones diplomáticas argentinas en el exterior. 62 Cf. Bousquet, J.P. Las locas de la Plaza de Mayo. Buenos Aires, El Cid, 1983. 89
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    90 Dentro del “campo de la Nación” por vez primera desde el pronunciamiento militar, él hasta entonces tácito y silencioso acuerdo sobre las medidas políticas y represivas implementadas, será públicamente endosado por buena parte de la anterior oposición política así como por diversas instituciones que hasta entonces habían mantenido un prudencial silencio. Balbín, líder del Partido Radical, expresará que “los partidos políticos han comprendido al proceso” presidido por “un gran general para la democracia” que, bajo su mando, “el gobierno ha terminado con la parte más aguda del problema. Si se quiere, cometiendo errores, pero lo ha hecho”. Concluye su posición expresando que “en el exterior se ha exagerado lo ocurrido en el país” 63. La inflación nacionalista, bien trabajada por los medios de comunicación, repercutió desfavorablemente sobre los afectados. Al mismo tiempo refuerza y ayuda a visualizar su aislamiento así como a explicitar los conflictos entre sus demandas y aquellas valorizadas por el recluido sistema partidario. El campo de conflicto también se instalará en el espacio de comunicación y articulación discursiva inventado y re-apropiado por la Madres: 64 La Plaza de Mayo. Si entonces su acción carecía –salvo raras excepciones – de espacio en los medios de comunicación; si su presencia en la Plaza era percibida con creciente incredulidad e indiferencia por los eventuales transeúntes, ahora se verifica una mudanza orientada por el desprecio y la agresión, aumentando el estigma social tan bien trabajado institucionalmente. Será en este contexto que alcanzará su auge la definición elaborada para-oficialmente. A partir de entonces estas Madres y su “excéntrico” comportamiento recibirán el apelativo descalificador de “locas”. Hecho que coloca en movimiento las tentativas de recreación de la “Nave de los Insensatos” con su carga de desarraigo y aislamiento como rescata Foucault en el Nacimiento de la Clínica. Entonces, se pone de manifiesto, por primera vez y de forma clara, la complicidad de significativos sectores sociales que asumen, como natural, el discurso y el 63 Cf. Clarin 1-4-78 64 Los únicos medios de difusión que, con cierta regularidad, llamaban la atención sobre el problema de las Madres fueron el diario la Opinión y el Buenos Aires Herald, publicación en ingles. Fuera de estos medios, la primera noticia sobre la ronda de madres los días jueves en la plaza de Mayo será recién publicada por ocasión del mundial de fútbol. por el diario la Nación en 1/6 de página impar informa “Como viene sucediendo una vez por semana desde hace dos años, un grupo de mujeres – dijeron ser madres, esposas o novias de ciudadanos desaparecidos - El acto, habitualmente inadvertido, no lo fue esta vez a causa de numerosos periodistas extranjeros” . diario La Nación 16 de junio de 1978. 90
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    91 consecuente rol socialque el régimen invocaba para dar cuenta de ese “nuevo fenómeno”. La denominación de locas busca transformar a la disidencia social en el lugar del desequilibrio psíquico, de esta manera se proponen descalificar e invalidar acciones y opiniones en el plano político. “Debemos ser locas mismo” cuentan las Madres, pues en contraposición del país real – de los desaparecidos; sus familiares; los muertos por enfrentamientos; etc. – la represión y la violencia fueron temas que, por tácito acuerdo nadie menciona, parece que la necesidad de salvarse impuso el silencio como norma. Permitiendo, inclusive, que se aceptase la información divulgada a través de todos los medios de comunicación. Se aceptó, casi pacíficamente, la versión oficial sobre las denuncias de los desaparecidos y campos de concentración. Ambos son frutos de la fantasía de esas “locas que insisten en marchar en la Plaza de Mayo siguiendo directivas del terrorismo internacional” conforme los portavoces del régimen anunciaban. De esa manera, y tomando la sugestión de Ximena Barraza es posible percibir que: numa sociedade onde se substituí o lícito pelo ilícito, onde da noite para o dia se inverte o bem e o mal, e onde tal mudança deve ser vivida como ‘normal’, será necessário a força da ‘idiotia’ para surpreenderse. Será necessário ser ‘louco, para tomar consciência da falsidade, para dar-se conta que o rei está nú 65. No demorará mucho tiempo para transformar esta categoría acusatoria en otra aún más peligrosa. Pues ya no se estará mas en presencia de “locas” a las que bastaba ignorarlas. Se trata ahora de subversivas sobre quienes habrá que tomar los recaudos necesarios para que el “mal que ellas trasmiten no se generalice por el cuerpo social”. Esta mudanza de discurso pone de manifiesto, una vez más, el reconocimiento de su poder movilizador y el aumento de la presión política contra el sistema represivo. Como se puede ver, se trata de una situación social marcada por procesos de estigmatización. Recordemos que el estigma es decir, la marca, el señal, la 65 Barraza, X. “Notas sobre a vida cotidiana numa ordem autoritária”. en América Latina: Novas estratégias de dominação. Petrópolis, Vozes, 1980, p. 137. 91
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    92 cicatriz, pone en evidencia, como muestra Goffman, algún elemento extraordinario o malo sobre el status moral de su portador. Goffman utiliza el término en referencia “ a un atributo profundamente despreciativo” y refuerza la idea de que en realidad se trata de un lenguaje de relaciones e no exclusivamente de atributos; para el autor: O estigma envolve não tanto um conjunto de indivíduos concretos que podem ser divididos em duas pilhas, a de estigmatizados e a de normais, quanto um processo social de dois papéis no qual cada indivíduo participa de ambos, pelo menos em algumas conexões e em algumas fases da vida. O normal e o estigmatizado não são pessoas, e sim perspectivas que são geradas em situações sociais durante os contatos mistos, em virtude de normas não cumpridas que provavelmente atuam sobre o encontro 66 De ahí su interés por el análisis de las situaciones sociales producidas en los contactos mixtos, es decir, en los momentos que los estigmatizados y los normales se encuentran en la misma “situación social”, en buena parte de los casos la interacción face-to face puede ser bastante violenta. Goffman sugiere también que los individuos estigmatizados tendrán motivos especiales para sentir que las “situaciones sociales mixtas provocan una interacción angustiada”. En ese cuadro de interacción angustiado fue posible que no pocos convictos de “su normalidad” agredieran física y verbalmente a quienes en su locura persistían en hacer oír su voz. El siguiente testimonio deja evidente la situación referida: Recuerdo especialmente cuando el mundial. Estábamos haciendo la ronda - yo lo vi bien, porque cuando uno no está en el medio del lío lo ve mejor – Yo estaba en una parte del arco que no fue agredido. Un tipo grandote así, tipo ropero, les dijo a los otros: les empujamos? Entonces fue como una avalancha contra las Madres. Los de adelante pueden haber sido provocadores, pero a mi me dolió más fue la gente que los siguió a los provocadores. La gente que evidentemente no eran provocadores. Eran los mirones que estaban ahí siempre, paseando. Eso para mi fue muy malo, ver de lo que eran capaces. (entrevista con la Sra. Lola participante de ambos movimientos) 66 Cf. Goffman, Erving. Estigma: notas sobre a Manipulação da Identidade Deteriorada. Rio de Janeiro, Zahar Ed. 1975, p.148-149. 92
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    93 No quiero transmitir la idea de que esa actitud haya sido generalizada. Me remito específicamente al proceso de interacción conflictiva entre un sujeto social preciso y estigmatizado: las Madres, y una masa difusa de individuos que se encuentran en una misma “situación social” y en un espacio público específicamente delimitado: la Plaza de Mayo. Talvez sea necesario acotar que el conjunto de la población lejos estaba de saber sobre la existencia de este sujeto, pues no existían – fuera del grupo de afectados – referencias concretas sobre el grupo, sus objetivos, sus demandas y sus valores. Hecha esta salvedad y, para ilustrar lo dicho anteriormente, observamos que si las actitudes agresivas contrastaban con la anterior indiferencia, contrastan aún más, los gestos de “tolerancia mínima” de las fuerzas de seguridad. Su ostensiva y agresiv a omnipresencia anterior se transforman en una “discreta”, y bien uniformada, presencia policial. Esa mudanza de actitud pretendía dejar trasparecer la existencia de un país “normal” en el cual la disidencia, a pesar de vigilada, no era castigada. 67 Ambas actitudes se explican, pues la Plaza se transformó en punto de referencia obligatoria de todo correspondiente extranjero que llegase al país para cubrir el evento deportivo y para documentar la existencia de este grupo d e resistencia que desarrollaba una acción de carácter substancialmente defensivo y que indicaba, siguiendo la orientación de Bobbio, la existencia de una movimiento de desobediencia civil, me refiero con ese concepto al proceso que tiene de “la resistencia colectiva, la característica del fenómeno de grupo” y al mismo tiempo, como acota el autor, tiene de la “ resistencia individual, el carácter predominante de la no violencia, es decir, adopta comportamientos que son característicos del objetor individual” 68. Por lo tanto, esa comprensión de estar en presencia de un movimiento de desobediencia que constitu ye un “acto de ruptura contra el ordenamiento existente” despierta un interés que dará lugar a una primera nota sobre la marcha semanal “habitualmente desapercibida”. Ahora, después de casi un año de reclusión forzada al silencio, su persistente presencia adquiría centralidad inesperada. En contraste con la realidad nacional, se les 67 En realidad, la lógica del terror continuaba en pleno funcionamiento. Entre los meses de enero y junio de 1978 desaparecieron 367 personas: 56 en enero; 48 en febrero; 47 en marzo; 40 en abril; en mayo, un mes antes del mundial, desaparecieron 112 personas y 44 durante el evento esportivo. Cf. Diario de los Madres nº 7 junio de 1985. 68 Cf. Bobbio, Norberto, “Desobediência Civil” en Diccionario de Política. p.538. 93
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    94 reconocía externamente comoportadores de un conjunto de valores legitimados por un mercado mundial de ideas. Hugo Fruling muestra como la progresiva internacionalización de los Derechos Humanos y su protección ha sido uno de los grandes procesos que tuvieron lugar en los años 70, con relación a la difusión, protección y campos de lucha 69. Ese reconocimiento incidirá sobre la posterior decisión de viajar al exterior en busca de apo yo y espacios para formular sus denuncias. Internamente, por coincidencia o no, el Mundial, tan criticado por unos (los menos) tan defendido por otros y, finalmente, tan esperado por todos, tendrá su ceremonia de abertura marcada para el mismo día y misma hora de la habitual marcha semanal de las Madres alrededor de la pirámide central de la Plaza. 3) El Proyecto Massera y los Liberados de la ESMA A pesar de todo lo referido en las páginas anteriores, es necesario también salientar, que no todas las informaciones eran ajenas a la verdad. Como táctica de contra-información y como estrategia política elaborada por el Contra Almirante Emilio Massera, titular de la Marina de Guerra y miembro de la Junta, se coloca en práctica un ambicioso proyecto político militar que comienza a gestarse algunos meses antes del Mundial de 1978. El centro de tal proyecto se encontraba en las dependencias de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) 70 uno de los mayores campos de concentración localizado en la Capital Federal. El objetivo inicial era desmantelar la campaña de boicot al mundial promovida por varias entidades europeas. El epicentro se encontraba en Paris y allí se montó, en dependencias de la embajada Argentina, el denominado “Plano Piloto de Paris”. El plano pretendía proporcionar a quien los desee material informativo relativo a la situación nacional que “echaría por tierra las infundadas denuncias promovidas por agitadores profesionales” – entre los cuales deben 69 Fruling, Hugo. 1986 70 Las atrocidades cometidas en este campo de concentración y exterminio se encuentran hoy debidamente documentadas. Cf. entre otros, testimonios de Mirian Leusine de Garcia y Victor Melchor Bastierra, respectivamente en el Diário del Juicio nº 21 y 22. Ver, También Bonasso, Recuerdos de la Muerte y el Nunca Más. 94
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    95 incluirse los familiaresafectados – y que deberían ser sentidas “por todos los argentinos como una agresión al país, sobre las opiniones políticas 71”. El pro yecto de Massera inclu yó la liberación de un número aproximado entre ciento y cincuenta y doscientos desaparecidos que habrían pasado por un proceso de “recuperación” en algunos campos de concentración dirigidos por la Marina. Esto implicaba, y la idea era, que los liberados denunciasen a los militantes de las organizaciones maximalistas en el exilio 72. Esa estrategia política que no fue integralmente compartida por las tres fuerzas, respondía y representaba las aspiraciones políticas de Massera quien jugaba con la posibilidad de tornarse el “legítimo” heredero del Proceso. Claro que tal proyecto fue posible debido al grado de descentralización de las fuerzas represivas 73. Esa resolución, a su vez, incidió en la relación de fuerzas al interior del régimen que, hasta entonces, se había caracterizado por una aparente homogeneidad interna. Esta actitud de cuño “liberalizante” tenía antecedentes. En repetidas imputaciones, proferidas generalmente a puertas cerradas, Massera insistía, ante eventuales interlocutores, que la responsabilidad primaria sobre la represión política correspondía al Ejército. Esto sugiere que el propósito perseguido era de deslindar responsabilidad de su arma y de su persona ante los hechos denunciados. A su vez, había dado muestras de esa voluntad a través de elípticas manifestaciones, en las cuales, se pronunciaba a favor de una mayor participación de la ciudadanía, entendida como elemento necesario para dinamizar el programa del Proceso y contrabalancear los riesgos derivados de la “soledad del Poder”. No nos parece posible, entretanto, interpretar esas declaraciones como señales de una probable “liberalización” política; esta comenzará años más tarde. Si bien que a esta altura, - mediados del año de 1978 - la Junta se pronunciaba claramente sobre la superación de la etapa reactiva del régimen. El pasaje a otra etapa no implicaba, claro, perder la capacidad coactiva. Pero se buscaba una mayor participación, aunque no protagónica, de algunos sectores que concordasen con las directivas del 71 Cf,.declaraciones de //Tomás de Anchorena ex-embajador em Francia, Clarín 5-5-78. 72 Bonasso M. Recuerdos de la Muerte. 1985. Tambiem, Gillespie, R. Soldados de Perón Los Montoneros. María A.Miria, Sara Solarrtz de Osatinsky e Ana Maria Martí, hicieron parte del grupo liberado por Massera para actuaren como agentes duplos no exterior. Sus denuncias ante la Asamblea francesa, en Paris,resultó en un documento de 100 paginas en las que se describen por primera vez la atrocidades cometidas por la Marina. Cf. Gillespie. Op.cit. pág. 300- 302. 73 Una experiencia semejante fue posteriormente realizada por el General Galtieri, también con resultados negativos. 95
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    96 Proceso. La propuestapresidencial tendía a la estructuración de una convergencia “cívico militar” que algunos años mas tarde recibirá la denominación de Movimiento de Opinión Nacional (MON), finalmente relegado por la vertiginosidad de la crisis abierta a raíz de la derrota en el campo militar, que se siguió a la aventura de las Malvinas. De cualquier forma, en ese momento estaba claro, como más de una vez repetirán, que en el plano interno había sido alcanzado su principal objetivo: la derrota de la subversión. De ahí en adelante, como tendremos oportunidad de ver, cualquier convergencia política debería resolver el principal problema que cualquier futuro gobierno heredaría del Proceso: la no revisión de las cuentas del pasado. 4) Los Petitorios como forma de lucha. Como hemos visto, los diversos afectados se organizaban en dos grupos. De un lado el grupo compuesto esencialmente por Madres que tenían en el espacio público de la Plaza de Mayo su punto de apoyo e irradiación. Por otro, la Comisión de Familiares de Detenidos por Razones Políticas, que agrupaba familiares con distinto grado de parentesco, teniendo como punto de encuentro una sala en las dependencias de Liga Argentina Por los Derechos del Hombre. La existencia de esos dos frentes de lucha es vista por sus participantes de la siguiente manera: Uno, el que la gente veía (Madres) y otro (Familiares) que mediante un trabajo de hormiga, permitía organizarte más, a partir de tener un espacio físico donde reunirte y que, de alguna manera, era la apoyatura de Madres. Porque si bien era muy importante el trabajo de ellas afuera, también es cierto, que se complementaba con nuestro trabajo. (Susana Migues, Familiares) Por ocasión del Mundial “Familiares” publicó una solicitada, el dia 10 de mayo de 1978, en la que se exigía la publicación de las listas de detenidos 96
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    97 que el gobiernoanunciara con anterioridad. Apoyando esa exigencia fueron encaminados tres diferentes petitorios a la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL) órgano que funcionaba en las dependencias del Congreso Nacional lugar donde otrora se desenvolvieron actividades más nobles. El primer petitorio exige la aparición de todos los “detenidos- desaparecidos”. Como hemos observado, la terminología no es gratuita ni arbitraria. Por el contrario, señala los pasos seguidos por la represión, culpabilizando al régimen por las desapariciones. Tampoco es arbitrario, ya vimos, el desagrado de los personeros del régimen por la utilización de esta terminología por las entidades de defensa. Debe tenerse en cuenta que en los reiterados pronunciamientos tendientes a “elucidar” la situación denunciada se esgrimían las cuatro causas ya mencionadas, es decir, el pasaje a ala clandestinidad; muertos por sus propios compañeros; abandono del país con cambio de identidad y, la imposibilidad de reconocer los cuerpos mutilados a raíz de enfrentamientos. 74 A estas causas, debe agregarse el hecho de que algunas desapariciones podrían haber resultado de posibles excesos de las fuerzas conjuntas en la lucha contra la subversión. 75 Parece que con esta nueva cláusula, se buscaba deslindar futuras responsabilidades de la cúpula del régimen imputando las causas a “desvíos” de algunos miembros participantes en los diversos operativos 76. Volvamos a los petitorios. El segundo de ellos reclamaba la inmediata libertad de los presos sin causa y sin proceso. El tercero exigía la entrada en vigor del Derecho de Opción para abandonar el país. El Derecho de Opción se encuentra estipulado en el artículo 23 de la constitución nacional. Se trata de 74 La cláusula que imputa la desaparición de personas a un virtual pasaje a la clandestinidad fue, uno de los principales -cuando no el único - argumentos utilizados por el régimen brasileño para deslindar cualquier responsabilidad sobre las desapariciones ocurridas en ese país. Véase por ejemplo, la respuesta emitida por el entonces Ministro de la Justicia a las interpelaciones de familiares intermediadas por el arzobispado de la ciudad de São Paulo. 75 Esta nueva versión, hasta entonces inédita, fue divulgada por Videla en entrevista ante corresponsales japoneses. Cf. diário . Clarín Diciembre de 1977. 76 La lista de posibles “excesos” o “desvios” consta del alegato acusatorio presentado a la justicia en el juicio contra las tres primeras juntas: Privación ilegitima de la libertad; aplicación de tormentos; robos agravados; falsedades ideológicas de documentos públicos; extorsión; usurpaciones; reducción a servidumbre; secuestros extorsivos; supresión de documentos; substracción de menores; tormentos seguidos de muerte; encubrimientos; privación ilegítima de la libertad. 97
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    98 garantía constitucional queofrece una alternativa temporaria a quienes han sido detenidos en virtud del estado de sitio y prefieren abandonar el territorio nacional en lugar de cumplir arresto en el mismo. El estatuto del Proceso procedió a la suspensión de ese derecho, es más, la ley 21275 promulgada el 29 de marzo de 1976 revoca la vigencia de las solicitudes presentadas con antelación a dicha ley 77. Por otro lado, como discuten Smulovitz y Acuña 78 esta violación de las garantías individuales se vio agravada por que el Poder Ejecutivo decidió poner a su disposición una numerosa cantidad de detenidos. La CONADEP consigna que por lo menos, 157 de estos detenidos pasaron a hacer parte de la categoría de desaparecidos. No resta duda que el respaldo constitucional del pedido no fue suficiente para que se obtuviese cualquier respuesta. En Agosto de 1978 se toma conocimiento a través de nueva solicitada de una nueva dimensión del sistema de terror: la desaparición de niños, secuestrados junto a sus padres o nacidos en cautiverio, sin que tal nacimiento haya sido comunicado a su legítima familia. La solicitada auspiciada por 12 abuelas que a seguir formaran la asociación de Abuelas de la Plaza de Mayo, se dirigirá a “las conciencias de aquellos que tengan conocimiento, o en su cargo sus nietos desaparecidos” 79. En ese momento el caudal de acusaciones sobre las violaciones cometidas parecía incuestionable. Contrastaba, claro, con el silencio oficial y social existente. En medio de ese clima se desarrollará una nueva operación dispersiva con el objetivo de contrarrestar esa desfavorable situación, es decir, el régimen procuró ampliar sus bases de apoyo; deslegitimar las presiones ejercidas por los afectados; desestimular su creciente movilización; de reforzar la creencia de que toda solución vendría – a través de comunicaciones individuales - con el tiempo. Dando inicio a esa nueva operación, el jefe de la Policía Federal será el encargado de emitir, en el mes de agosto de 1978, un sucinto comunicado que 77 Véase a este respecto Buerguental T. Norris, R. Shelton, D. La protección de los derechos humanos en las Américas. San Jose,Costa Rica. Ed. Juricentro. 1983, p 160-161; Groisman Enrique. “O sistema jurídico argentino diante das seqüelas do ‘proceso de reorganização nacional”, en Rouquie, Lamonier e Schvarze (org.) Como Renacen as Democracias. São Paulo, Brasiliense, 1985. 78 Op. Cit. P. 25 79 Diario La Prensa 5 agosto de 1978. Desde que iniciaron sus actividades la organización recibió 240 denuncias y estima en quinientos el número de niños robados. Su trabajo permitió encontrar 77 “nietos” el último fue encontrado en enero de 2004 con la edad de 25 años . Cf. O Globo de 30 de enero de 2004. 98
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    99 acompañó una nóminade 201 personas “cuya desaparición había sido denunciada, pero que luego aparecieron...” 80. Este enigmático comunicado junto con la nómina referida fue confeccionado por la división de búsqueda y paradero que funcionaba en el Ministerio del Interior. En la comunicación se hace saber que a partir de esa fecha serán confeccionadas mensualmente “listas similares”. Todo parecía indicar que, finalmente, se arribaría a una solución. Al final de cuentas, haber anunciado esta posibilidad abría esperanzas en los afectados. No obstante, la fuente omite indicar ¿Cómo ha sido posible establecer el paradero? ¿Cómo aparecieron, y dónde se encontraban? A rigor, el único interrogante que tiene eventual respuesta es este último, es decir, como parte del proceso de desinformación y como clara muestra del principio de distorsión comunicativa, se hace saber que parte de ese grupo se encontraba en el exterior, dando muestra del carácter circular del discurso oficial. Claro que no existió ninguna indicación sobre los criterios que serian utilizados para la elaboración de futuras listas. Tampoco era necesario, pues esa fue la primera y única publicación. 5) Rompiendo el silencio: la internacionalización de sus denuncias. Interesa rescatar que en ese momento se percibe un campo fértil en la comunidad internacional – en cuanto campo de denuncias y presiones. Esto condujo a que el grupo que poco más tarde conformará la agrupación de “Madres” realizase su primera salida al exterior al finalizar el año de 1978. En esa fecha salen, simultáneamente, dos grupos de Madres comisionadas. El primero con destino a Chile, con el objetivo de marcar presencia en el acto conmemorativo de la Declaración Universal de los Derechos de Humanos, aprobada, como se sabe, en 1948, por 48 estados miembros y resolviendo, como dice Bobbio, el problem a de la fundamentación de los derechos restando, a partir de entonces, el grave problema de protegerlos 81 . El acto al cual acuden, promovido por entidades de defensa chilenas, abre la posibilidad de establecer contactos con representantes de organismos internacionales gubernamentales y no gubernamentales que allí estuviesen presentes. Una segunda comisión seguirá a Estados Unidos y 80 Cf. entre otros La razón 8 de agosto de 1978 81 Bobbio, Norberto A era dos direitos. Rio de Janeiro, Ed. Campus, 1992, p.27 99
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    100 continuará una girapor diversos países europeos. En Washington y Nueva York realizan los primeros contactos con diversas representaciones diplomáticas y ratifican, ante organismos internacionales – OEA y Naciones Unidas – las denuncias previamente realizadas a través de comunicaciones personales. Concederán también sus primeras entrevistas siguiendo una norma que sólo será quebrada dos años más tarde: el sigilo sobre la identidad de las Madres, condición necesaria para evitar posibles intimidaciones por parte de los servicios de seguridad a su retorno al país: En ese viaje fuimos a hablar a la OEA; a la sede de las Naciones Unidas; fuimos recibidas por embajadores europeos que tenían noción del problema pero que nosotras los informábamos y era una cosa totalmente nueva (... )dimos conferencias de prensa pidiendo que no pusiesen nuestros nombres y contando todo lo que sabíamos. La pregunta que nos hacían en el exterior a fines del año 1978, era la misma que nos hacían algunas personas que miraban nuestra marcha en la Plaza de Mayo cuando preguntaban: ¿por qué? ¿Qué es un desaparecido? ¿Pero ustedes los ven, no? ¿Lo visitan? No era posible hacer comprender que la tragedia, que la violación, que la brutalidad que se hacia era justamente esa: hacer desaparecer una persona, hacerla entrar en ese terrible cono de sombras a los que se los llevaron. Porque nadie sabia nada de él. Eso es lo que han inventado como una nueva violación: el desaparecimiento. Aislarlos del mundo, en el espacio y en el tiempo: transformarlos en fantasmas, en nadie. (entrevista con Juanita de Pergament, Madres) Con renovadas esperanzas siguieron para Europa en busca de nuevos apo yos. En realidad, el objetivo principal era la obtención de una audiencia con el Papa de la cual pudiese resultar una seria condena a las prácticas ab yectas de la Junta Militar y que, a su vez, ofreciese respaldo suficiente para movilizar a su favor a una cúpula eclesiástica que hasta entonces, salvo raras excepciones, se había caracterizado por su omisión frente a este crucial problema. Lejos estaban de saber que sus propósitos, y esperanzas, serían frustrados por el súbito fallecimiento del Papa Paulo VI, encontrándose con una comunidad eclesiástica envuelta en complicados problemas de sucesión del más alto representante de la Iglesia Católica. Pese al duro revés las Madres no desistieron; tampoco estuvieron solas en Roma. Allí se encontraron con María Isabel de Mariani, integrante del núcleo 100
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    101 inicial de loque más tarde será la agrupación de Abuelas de Plaza Mayo. Ella aprovechaba las circunstancias de un viaje realizado a título personal para difundir la situación de esa más nueva, y aún más atroz, violación que el régimen había creado: la desaparición de niños, su más nuevo y tenebroso “botín de guerra” 82. Por su intermedio consiguieron un alojamiento en pequeño departamento desocupado. El trecho a seguir nos habla de la precariedad, de la urgencia y de la espontaneidad de las acciones y actitudes asumidas. Era un departamento así, vacío(...)Vimos que en la terraza había una frazada. Entonces se pone un cartel que decía: retiramos esa frazada para cubrirnos pero, inmediatamente nos retiremos del departamento la devolveremos. Y así se pudieron tapar con una única frazada para las cuatro. Hacia mucho frío...pero a pesar de todo no se consiguió ninguna entrevista...” (Entrevista con Juanita de Pergament, Madres) De la estadía en Roma se entrevistaron con varios diputados y con el Cardenal argentino Pironio, entonces apuntado como posible sucesor del Papa. Su logro principal fue la realización de entrevista personal con Sandro Pertini presidente italiano en quien encontraron apo yo y solidaridad manifestada en reiteradas interpelaciones públicas a la Junta de Comandantes. Como no podía dejar de ser, la salida de la Madres y de las Abuelas al exterior, con sus consecuentes repercusiones en el plano interno y externo, comenzaron a preocupar seriamente al régimen. Este abandonará su política de virtual desconocimiento de las denuncias efectuadas para adoptar una posición más firme y directa sobre ese embrión organizativo. Vimos que un serio anuncio de esa disposición, resultó en el secuestro masivo de familiares producido en el mes de diciembre del año anterior. Esa disposición fue también corroborada por el discurso presidencial de encerramiento del año. La alocución de Videla hechó por tierra esperanzas alentadas por familiares ante los discursos previos que habían prometido una “Navidad en Paz”. De hecho, sobre el filo del año fue explicado que ‘Navidad en paz’ no significaba necesariamente, la aparición de los ciudadanos secuestrados o la regularización de las prisiones y condenas de significativo número de personas que se encontraban a disposición del Poder 82 La expresión y sus consecuencias son analizadas por Julio Nosiglia , Botin de guerra..cooperativa Tierra Fértil, s/d. 101
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    102 Ejecutivo Nacional (PEN)83, conforme querían interpretar los núcleos de afectados. Significaba, de hecho, como informó Videla, “la disminución de actividades que envolvían unidades regulares de las fuerzas de seguridad en algunos lugares del país”. Junto a la acción propuesta en el plano internacional, el movimiento se mantuvo constante durante el año de 1978 - pese al primer momento de desarticulación producido por el secuestro del final del año anterior. Continuaban, todos los jueves, ocupando la Plaza; continuaban buscando brechas en instituciones gubernamentales nacionales y continuaban proponiendo acciones legales colectivas, traducidas en presentaciones de Hábeas Corpus y denuncias sobre privación ilegitima de la libertad. A su vez, pudo notarse un aumento en la participación de encuentros semanales en la Plaza de Mayo. Ese aumento tal vez haya sido fruto de dos órdenes de factores que se retro- alimentaban. El primero se inscribe en la permanencia de la represión sobre la sociedad – que aumentaba el número de victimas - y, en función de esto, debido a la repercusión oblicua que el movimiento había tenido por ocasión del Mundial, las nuevas víctimas contaban ahora, con un espacio de referencia que propiciaba apo yo y solidaridad. En segundo lugar, un elemento que colocaba en contacto unos y otros, resultaba de la utilización de espacios pagos de publicidad en la prensa escrita que, hasta ese momento, era uno de los pocos canales de divulgación con el cual contaban no sólo los sujetos que aquí nos ocupan, cuanto el conjunto de los sectores que manifestasen algún grado de oposición al régimen. Como ya observamos, el pronunciamiento militar no generó cualquier tipo de resistencia social. Por el contrario, frente a la sensación de “amenaza” y ante el “caos” precedente, las más variadas corrientes políticas y ideológicas parecían confluir – pese a la diversidad de lecturas – en un mismo punto: nada de lo que sucediese podría ser peor. No pocos sectores de la sociedad tendían a interpretar esta nueva intervención como – en última instancia – un mal 83 El número de presos puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional PEN desde marzo de 1976 fue de 5.182. En los nueve meses restantes del 76 de detuvieron 3485 y en 1977 otras 1264. De ese total 157 liberados del PEN, desaparecieron. CF.CADEP, Nunca Mas. Buenos Aires, EUDEBA, 1984. p. 409. 102
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    103 necesario. En esecontexto, cualquier orden era preferible a la sensación de “caos eminente”. Entretanto, la realidad demostraría con rapidez cuál era el fundamento y las características del orden encarnado por el régimen. Con la misma rapidez, el apo yo explícito de unos y el acuerdo tácito de otros, se transformará en un abrumador silencio, expresión interiorizada del miedo, percibido y perceptible en el conjunto de las relaciones sociales. El silencio, el miedo y una indiferencia generalizada – sobre lo que se veía o presentía pero que se evitaba aceptar como parte instituyente de la nueva realidad - aumentaba el aislamiento social de los afectados directos por el “sistema de terror”. Observamos también que el resultado no esperado por la lógica ordenancista fue la reacción esbozada desde la familia - ámbito básico de solidaridad – y el consecuente pasaje de una primera etapa de busca individual hacia la incorporación fáctica de grupos de referencia y acción solidaria. Este pasaje ayudó a superar en parte, la soledad que se abatió sobre los familiares afectados. Es así que frente al desenvolvimiento de una acción colectiva no ponderada y nada recomendable, el régimen responderá públicamente de manera “ejemplar” con el objetivo de desestructurar el primer embrión organizativo, demostrando la preocupación existente con la labor de estos grupos de afectados. Este espació delimitado de comunicación – la Plaza - tal vez pueda ser considerado como un termómetro adecuado para medir tendencias. Es probable que si ese espació hubiese sido sub dividido en otros similares, la pro yección obtenida no hubiese sido tan grande. Sobretodo porque predominaban mecanismos de defensa ante una demanda excesivamente peligrosa por su alto poder de “contaminación”, pues es sabido que, más allá de la conformidad o no con esas demandas prevalecía la sensación de peligro eminente de la cual eran portadores los miembros de esas agrupaciones. Claro, no todo era silencio, ni distancia. Existieron también gestos de adhesión y solidaridad que reforzaban internamente la cohesión de los grupos constituidos por afectados. Muestra de ello es el aval de 17.005 firmas que endosaban tres nuevos petitorios encaminados por la Comisión de Familiares a la 103
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    104 CAL. En ellosse exigía la aparición de los ciudadanos “ilegalmente desaparecidos”; la inmediata liberación de los “detenidos sin causa y sin proceso”; la publicación de las listas – que el gobierno se comprometiera de hacer publicas con antecedencia - de personas puestas a disposición del poder ejecutivo y, por último, la entrada en vigencia de la “opción que otorga la constitución nacional para salir del país”, anteriormente mencionada. A su vez y como ya fue observado el reconocimiento abrió dos caminos. Hacia afuera, presiona a la prensa “autóctona” a registrar por primera vez la marcha de las madres. Hacia adentro, reforzó la identidad de los grupos; permitiendo, inclusive, que sus integrantes pudiesen re-significar los contenidos de la imagen hasta entonces prevaleciente. Su connotación descalificadora y estigmatizante será resignificada por los actores tomándola como elemento de identidad con el cual pasaran a identificarse, a reconocerse y ser reconocidos. En efecto, en ese contex to, ninguna otra definición podría haber sido más acertada. En contraposición con el país real, sobrecargado de miedos, angustias e incertidumbres, era preciso estar bien “locas” para enfrentar los “cruzados del buen orden”. Como los propios actores reconocen, nadie duda que su lucha ha sido una locura: (...)pero una hermosa locura que nos ha permitido sobrellevar la lucha. Es una locura de amor... porque nos han llevado lo mejor de cada casa(...)salir a defender a un hijo es lo más hermoso que se puede hacer. Además, lo más hermoso que tiene una mujer en la vida son los hijos, porque no hay otro momento más hermoso que tener un hijo. Es una hermosa locura(...) (Entrevista con Maria del Rosário Cerruti, Madres) Será en función de ese triple reconocimiento - el conferido por el régimen con sus acciones y amenazas; el proveniente de la sociedad internacional y el de su propia identidad como grupo social - que su actividad se irá desplegando en múltiplas acciones. En ese momento, el caudal de acusaciones de nuevas denuncias –que eran siempre respondidas con viejos desmentidos - y la activación de las entidades parecía irreversible. Esa situación, llevará al régimen a dibujar nuevos caminos que permitan minimizar las presiones externas y consolidar el ‘frente interno’. En este sentido, se anunciará el inicio de una nueva 104
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    105 etapa que desembocaríaulteriormente en la construcción de una democracia restringida. Para ello se indicaba con la posibilidad de viabilizar una “mayor participación de la ciudadanía, con la finalidad de vertebrar una convergencia cívico-militar que el país persigue como una necesidad 84”. La indicación de la construcción de una futura democracia, present e en el discurso oficial desde el momento de su instalación, enunciando - como ya anotara O’Donnell - el carácter esquizofrénico de un régimen que acaba con la democracia y promete, al mismo tiempo, construir una nueva en el futuro - no fue suficiente para que disminu yeran las acusaciones puntuales a un gobierno cu yo poder de disuasión y negación ante organismos internacionales se tornaba cada día mas estrecho. En este sentido pueden ser vistas las declaraciones formuladas por Patricia Derian 85, Secretaria del Departamento de Estado norteamericano, quien acusará a los conductores del Proceso por las sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos. 86 La posición del gobierno Carter será duramente criticada por el Partido Comunista Argentino. Este entiende que las declaraciones arriba mencionadas deben ser comprendidas en el marco de una campaña de desprestigio que objetiva “destruir el actual gobierno Argentino” (sic), una vez que se dirige a “apo yar los grupos antividelistas bajo el pretexto de los Derechos Humanos”. 87 a) Clausuras del espacio público y contención de los afectados. Vamos a tratar de seguir la historia del movimiento a través del sentido, de la recuperación de la memoria de aquellos ciudadanos afectados que consiguieron sobreponerse a su dolor e inventaron y propusieron la defensa de la vida y la promoción de los derechos humanos como valores fundamentales. En las páginas anteriores, adelantamos algunas actitudes 84 Pronunciamiento de Videla. Cf. La Razón 2 de agosto de 1978. 85 Patricia Derian visitó por primera vez el país como representante oficial de su gobierno en diciembre de 1977 trayendo como carta de presentación ante el régimen, la preocupación por las constantes violaciones de Derechos Humanos. Algún tiempo después, la Sra. Derian formará un Comité de Apoyo y Solidariedad con la Madres de la Plaza de Mayo 86 Las declaraciones de Patrícia Derian, formuladas ante la Cámara de Representantes en Washington. Suscitaron duras críticas de la chancillería argentina, siendo al mismo tiempo refutadas, entre otras entidades, por La Bolsa de Comercio y por Cámara Argentina de anunciantes. Cf. La Prensa 11 de agosto de 1978. 87 Cf. Diario La Nación del 11 de julio de 1978. 105
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    106 tomadas con el sentido de producir una abertura, de ampliar y llevar su denuncia al ámbito internacional. Dijimos que esa orientación resultó, en parte, de la dimensión que su acción ejemplar gana en ocasión del campeonato Mundial. Esa percepción orientó la iniciativa de su primer viaje al exterior que, como vimos, se llevó adelante en el nuevo aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. Si una comisión se encontraba en Chile y pronta para continuar su viaje, el resto del movimiento continuaba dando sentido a su militancia desplegando diversas acciones en el país. Una de ellas se cristalizó en una nueva petición elevada a la Corte Suprema de Justicia a favor de 1551 desparecidos. Este nuevo recurso fue suscripto por 1221 familiares quienes, nuevamente, se encontraron con un poder judicial carente de autonomía88. Algunos meses antes la Corte Suprema se había declarado incompetente para dar curso normal a los insistentes y cada vez más numerosos recursos de Hábeas Corpus, la misma había denunciado que esta situación representaba y caracterizaba una efectiva privación de Justicia89. Diez días más tarde, y coincidiendo con el nuevo aniversario de la Declaración, se realiza una nueva acción que resulta en un nuevo conflicto con la Iglesia Católica. “Curioso episodio” - notició la prensa - protagonizado por el párroco de la Iglesia de Santa Cruz, ubicada a pocas cuadras de la Plaza de Mayo. La Comisión de Familiares convocó una misa en la parroquia que vio colmada su capacidad por la presencia de más de 600 personas que allí acudieron en busca de conforto espiritual. Nuevamente, sus expectativas se verán frustradas. La concurrencia pasó de la sorpresa a la indignación cuando se escuchó que, desde el púlpito, se esgrimían los mismos argumentos levantados oficialmente para justificar la existencia de los desaparecidos. No demoró para que la atónita e indignada asistencia se retirara, y se dirigiera al espacio que, se imaginaba, ayudaba a reconstruir sus fuerzas: La Plaza de Mayo. Pero como anticipamos, esa esperanza será temporariamente interrumpida. De ahí las echarán más de una vez, principalmente cuando queda claro – aunque no sin asombro – que 88 Conviene recordar que el primer recurso de este tipo fue presentado por la APDH en el mes de Abril de 1977 peticionando a favor de 450 personas desaparecidas. Durante el Proceso fueron presentados 5500 recursos de hábeas corpus que transitaron por diversos juzgados, indagando a las fuerzas de seguridad sobre el destino de los detenidos. En ninguno de esos 5500 casos “se logró detectar una sola persona que estuviese secuestrada por personal de las FFAA o de seguridad”. Datos recogidos del alegato de la fiscalía en el Juicio Público movido contra las tres primeras juntas militares. Cf. Diario del Juicio nº 24. 89 Cf. La Opinión 2 de agosto de 1978 106
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    107 sus marchas congregabanmás gente que lo deseable. Lo que queda claro también, es la lucha emprendida en el sentido de una práctica política afirmativa y, por la conquista, de tan simbólico espacio público. Si el año anterior se había cerrado con el secuestro masivo de familiares y, entre ellos, la desaparición de quien había intuido la importancia de la ocupación de la Plaza. Este nuevo final de año resultará en el “cierre” de la plaza. Se cierra, en el mismo momento, en que se autoriza - muy a contra gusto - como veremos, la visita de una misión de investigación de la (CIDH), Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La CIDH aceptó la “invitación” y, arribará, para sorpresa de muchos e, irritación de no pocos, algunos meses más tarde. La decisión de cerrar la Plaza se toma en diciembre de 1978: Fue el resultado de tres jornadas de denuncia, dos jueves seguidos. Se prometió en ese momento la publicación de listas. Cuando todo el país se presentó a la Plaza a buscar la respuesta se dijo que se volviera al otro día. Se volvió y ya estaba cerrada la Plaza de Mayo, incluso, estaba cerrada la Catedral, que es donde la gente podía buscar refugio. Al decir cerrada quiero decir que la plaza estaba rodeada por la policía. El día anterior, el jueves 28 de diciembre, cuando había gente de todo el país, fue rodeada por carros de asalto, policías con perros, policías de particular, gente en los tejados del Banco Hipotecario y de edificios altos, por ahí armados, apuntaban hacia la plaza. No obstante eso y del gran calor reinante, (la policía ni siquiera dejaba que la gente se refugiara a la sombra de los árboles) nadie se movió. Después la policía empezó a desalojar la Plaza90. Como nos informa el testimonio de arriba se cerró también, por tiempo prolongado y aparentemente para reformas, la Catedral Metropolita. Claro que esto tiene un sentido. En más de una ocasión, para sorpresa y disgusto de la jerarquía, ese espacio se había tornado punto de refugio de las madres acosadas por la represión que semanalmente se desataba en la Plaza. También está claro, que eso no impedía que de allí también se las retirase y detuviesen. Parece obvio que ese cierre haya producido una cierta discontinuidad en el movimiento. b) El crecimiento del movimiento. Puede resultar contradictorio que hayamos encerrado el párrafo anterior hablando en discontinuidad y titulemos este tópico como de crecimiento. Es que por una serie de circunstancias que iremos viendo, será a partir de la acciones y conflictos producidos en este nuevo año, que estos pequeños grupos irán definiendo los contornos de 90 Testimonio de un miembro de la Comisión de Familiares extraído del mensuario Denuncia Febrero/Marzo de 1981. Año 6 nº 58. P. 6 107
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    108 lo que, másadelante, será caracterizado como un movimiento de defensa y promoción de los Derechos Humanos. Si el año se encerró con la clausura coercitiva del espacio público, resignificado desde el 30 de abril de 1977, es decir, como la aparatosa presencia policial impedía, y desestimulaba, el acceso a ese punto de encuentro, fue necesario crear nuevos espacios de reunión; nuevas formas de acción; nuevas prácticas y nuevos reconocimientos que permitiesen la continuación de su lucha. Era necesario entonces, reforzar y mantener, los vínculos afectivos en el interior del grupo. Vínculos que permitieron canalizar angustias e inquietudes y que permitieron la construcción de una identidad particular. Los encuentros realizados a partir de entonces, en otras plazas y, claro, en otras iglesias, fueron determinando nuevas estructuras organizativas y nuevos comportamientos. De un lado existieron reuniones ampliadas franqueadas a todos los participantes; otras, más compartimentadas. De estas últimas saldrán, posteriormente, aquellas Madres que conformarán la Comisión directiva de la agrupación. Queda claro que en ese momento, tanto en una como en la otra, era necesario adoptar algunas medidas de seguridad. Los encuentros - compartimentados generalmente - obedecían la norma del sigilo pues, como se realizaban en las casas particulares de algunas de ellas esto podía traer aparejados nuevos riesgos para el grupo familiar. Así tuvieron que incorporar – no sin asombro para ellas mismas – determinadas exigencias y normas de funcionamiento típicas de cualquier movimiento clandestino. Para la mayoría de las Madres que hasta entonces habían pautado su vida por códigos “normales” de funcionamiento, la nueva situación fue todo un aprendizaje y acabó promoviendo un proceso de concientización. Es decir, si alguien todavía tenía alguna duda sobre el motivo de las desapariciones, esa duda fue desapareciendo y fue, al mismo tiempo, incorporándose cada vez con mayor claridad, la idea de que sus hijos se encontraba en esa situación por haber llevado adelante una lucha en defensa de los sectores populares. Cada vez más, las banderas defendidas por los desaparecidos, serán las banderas defendidas por las Madres. Esa percepción resultó, también, de las nuevas formas de socialización: A veces decíamos entre nosotras: ¿si nuestros hijos nos vieran, no? Porque nuestros hijos eran luchadores populares, defensores de una liberación del país. Entonces evidentemente tenían una actividad. Y nosotras, nos íbamos rotando, no llegábamos más de dos juntas a la casa donde habíamos concertado la reunión. Nos comunicábamos los materiales que había que 108
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    109 llevar en forma así...muy en clave. Por ejemplo: un día que hay que hacer una reunión imprevista se dice: ¿sabes que hoy nos vamos a reunir en casa de fulano? ¿Podes venirte vos también? Además, andábamos siempre con un bolsito que le llamábamos el bolsito de las Madres, que era la secretaría ambulante que teníamos, porque cuando nos reuníamos había que pensar en la solicitada que se iba a escribir, la carta, la consulta que había que hacer; que cosas podíamos implementar(...)y todo eso iba en el bolsito, a la mano, en todas las reuniones. ( entrevista con Juanita de Pargament, Madres) Esa característica, así como la precaria estructura organizativa, dio lugar a un funcionamiento bastante jerarquizado. Si bien era comprensible que en esa coyuntura las pautas organizativas respondiesen a un principio jerárquico, más adelante este modo de actuación será motivo de algunas críticas, produciendo inclusive, la escisión de las Madres originando una nueva asociación - durante el gobierno democrático - denominada “Madres: Línea Fundadora”. En el caso de la Comisión de Familiares, por ejemplo, la existencia de un local permitió que, desde un primer momento las reuniones semanales tuvieran un carácter más deliberativo. En ese momento, la ausencia de un local de encuentro impedía un funcionamiento más abierto. A su vez, la inexistencia de un punto fijo de referencia debido al “cierre” de la Plaza, por un lado, y a su vez en función de la implementación de las medidas de seguridad adoptadas en ese período, es decir, la mudanza semanal de los locales propuestos para nuevas acciones, acababa ocasionando desencuentros entre la conducción y las bases, siempre que, por un motivo u otro, algunas madres no hubiesen conseguido comparecer a la última cita. Por razones que en ese momento no se explicitaban, ni eran naturalmente necesarias, se desconocían la identidad de la mayoría de los participantes, viene de ahí también la dificultad en reengancharse. Esa dificultad era subsanada, en parte, por la implantación de algunos mecanismos de control que se establecieron entre los afectados. Básicamente, se habla de la formación de grupos de pares, establecidos entre aquellas Madres que, por un motivo u otro, tuvieran mayor afinidad. Sin embargo, la rotación permanente de los lugares de encuentro permitió la construcción de mecanismos de comunicación importantes. No se puede decir que los resultados fueran inmediatos, pero seguramente, habrán tenido alguna influencia en el posterior procesos de difusión y concientización de la sociedad sobre el verdadero rol jugado por estas mujeres en la reciente historia de la lucha contra la dictadura. Las tácticas 109
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    110 de “resistencia” asumieronuna variedad de formas que muestran como la capacidad creativa de las madres fue minando paulatinamente la credibilidad del discurso autoritario del régimen. De hecho, en cada encuentro, y en cada nuevo local, se producía una significativa distribución de cartillas y documentos de difusión de su problema. A veces se lo hacia de forma subrepticia, dejándolos depositados en lugares estratégicos. Otras veces, en determinados contextos, en los cuales se enunciaba oblicuamente el tema de la represión y conexos, se aprovechaba la oportunidad para complementar las informaciones por intermedio de esos materiales. Esta tarea de difusión de la información no se reducía a lugares previamente delimitados, por el contrario, era una practica constante que bien podía realizarse en una reunión semi pública; en un supermercado; en los diversos negocios del barrio; taxis y transportes colectivos. Otra cosa que se inventó, cuenta Hebe de Bonafini, presidente de las Madres: Fue escribir el dinero, los billetes, poner primero ‘tengo un hijo que se llama tal y se lo llevó en tal fecha la policía’; escribías todos los pesos que tuvieras en tu casa y salíamos todas juntas a la feria, o tomábamos ómnibus todas juntas; entonces, en épocas de plena represión asesina, el que lo recibía quería pasarlo y deshacerse rapidito del mismo; circulaba por eso muy rápido y esto era muy bueno porque lo leía muchísima gente; nosotras nos quedábamos mirando cómo la gente iba corriendo a cambiar esa plata en otro lugar, es que se trataba también de un volante bien clandestino. Así fuimos recorriendo todos los pasos del ingenio popular, cuando no había otra manera de expresarse, cuando no tenés radio, televisión, diarios, nada.91 Como se puede ver, se trata de procedimientos de la cultura popular análogos a los discutidos por Marilena Chaui en Conformismo y Resistencia . La autora entiende por Cultura popular la existencia de “um conjunto disperso de práticas dotadas de lógica própria, mas de uma lógica que se constitui durante os acontecimentos, durante a ação” de esa manera, continua, “as ações e representações da Cultura popular, se inserem num contexto de reformulação e de resistência à disciplina e à vigilância”92 Lo que aqui está en juego es la construcción de una acción no prevista por los sectores dominantes; lo que está en juego es, como sugiere la autora, “invención de la comunicación”93; se trata en suma, de la creación de una dimensión esencialmente política -en el sentido que Arendt 91 Citado por Diago, Alejandro. Hebe Bonafini: Memoria y Esperanza. Buenos Aires, Ed. Dialéctica, 1988, p. 122 92 Chauí. Marilena, Conformismo e Resistência: aspectos da cultura popular no Brasil. São Paulo, Brasiliense, p. 33. 93 Idem. p.45. 110
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    111 emplea el concepto- es decir, en cuanto campo de la libertad y de la imprevisibilidad por eso, como observa Lafer en su interpretación del pensamiento arendtiano, la política “en cuanto campo de la comunicación e de interacción que asegura , en el ámbito de una comunidad, a través de la creatividad de la acción, el poder de acción conjunto, resulta de la condición humana de la pluralidad y diversidad” 94 Observamos el despliegue de una serie de acciones dotadas de una lógica propia que pueden ser entendidas como practicas de resistencia y de comunicación creados por las Madres aprovechando toda y cualquier brecha para ampliar los espacios de denuncia. Esas formas de acción abren, como enseña Weber, nuevas posibilidades dotadas de sentido. O´Donnell, siguiendo los pasos de Albert Hirchman, llama la atención para la existencia de formas de comunicación que pueden ser encontradas en contextos represivos y que él denomina de “voz oblicua”. Esta forma de comunicación representa “un tipo especial de voz que puede ser entendido por los otros ‘como yo’ en nuestra oposición a un régimen autoritario sin ser notada por los agentes de la represión”. De esa manera se crea un espacio, aunque incipiente, de comunicación que permite rescatar gestos, señales, enunciados, etc. y que, en contextos autoritarios, tienen grande importancia emocional e cognitiva, pues permite sentir que uno no se encuentra absolutamente solo en su oposición al régimen. Por lo tanto, gestos, medias palabras, un suave guiño de ojos, y hasta la ocupación de espacios anteriormente clausurados devienen posteriormente en un proceso de comunicación horizontal, es decir, un tipo de voz que permite la construcción de un “nosotros” , de un sentido compartido que puede dar lugar a la formación de una identidad colectiva95. En nuestro caso, luego de la “resurrección de la sociedad civil” producida por el debacle de Malvinas, la acción colectiva desplegada por el (MDH) tuvo significativa importancia en la lucha por la conquista del propio derecho a la ciudadanía que presupone la existencia de una sociedad en la cual la “voz vertical” no sea reprimida, permitiendo que individuos o grupos puedan interpelar a las autoridades en una misma línea de sentido. En otro registro, se trató también de la transformación de una estructura monologal del discurso hacia una estructura dialogal. Esa estructura dialogal es 94 Lafer, Celso, A reconstrução dos direitos humanos. São Paulo, Companhia das Letras, 1991, p. 252. 95 La discusión sobre ciclos de politización y privatización se encuentra en O”donnell, G. “’Voz horizontal” e repressão política. en Contrapontos Autoritarismo e democratização. São Paulo, Vértice. 1986, p.113; ver también Hirschman, A. Saída, Voz e Lealdade. São Paulo Ed.Perspectiva, 1973. 111
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    112 una de lascaracterísticas de la idea de espacio público contemporáneo visto también como espacio de conflicto.96 Transcribo, entre centenas de situaciones semejantes otro ejemplo de lo dicho arriba: Nosotras en la comisaría (cuando ibamos presas) tampoco nos quedábamos quietas. A medida que nos identificaban y nos preguntaban quiénes éramos y nos mandaban a un lugar, decidíamos rezar también en ese lugar. Pero rezabamos pidiendo para que no fueran tan asesinos los de esa comisaría, para que no torturara el comisario; o sea que mientras tanto aprovechábamos el rezo para decirles asesinos y torturadores a los que teníamos ahí adelante. Y era una acción muy fuerte, muy fuerte, pero como era dentro del rezo, del Ave Maria y del Padre Nuestro, como hay tanto respeto, y los militares se la pasan haciéndose la señal de la cruz cuando entran y salen de la comisarías, no podían decirnos nada, porque entre Padre Nuestro y Ave María los acusábamos de asesinos”97 Es importante consignar que, más allá de las tareas informativas realizadas, asumiendo inclusive la decisión de ultrapasar las fronteras nacionales, lo que entonces prevalecía era la necesidad de fortalecer los lazos grupales, de trabajar en el sentido de la contención con aquellas madres que habían conseguido ultrapasar la barrera del miedo y de la búsqueda individual. Mas allá todavía, del objetivo preeminente y de la fuerza obtenida por el desarrollo de estas modalidades de acción colectiva, se buscaba – tal vez no de forma conciente – estrechar los lazos de solidariedad del grupo y, principalmente de preservar, contener y fortalecer a aquellos integrantes tocados por el desanimo. Por lo tanto, encontramos en ese primer momento, la conformación de núcleos de referencia altamente afectivos. La necesidad, y la capacidad, de brindar afecto es el eje central de estos movimientos. Este aspecto será constantemente enfatizado: Quitarle a una un hijo de esa forma es para volverse loca. Si uno, en la casa o con los miembros de su familia estuviera todo el día hablando de ese hijo, se volverían todos locos. Pero la madre lo necesita. Yo tengo que hablar de mi hijo. Mucha gente de mi familia me decía: no quiero llamarla, no quiero preguntarle por el hijo para no hacerla sufrir. Y yo quería que me preguntaran. A mí el que no me preguntaba por ese hijo me lastimaba: yo quería hablar de él. La única forma de encauzar esa desesperación era hablar con otra madre que necesitaba lo mismo que yo. Todo el día hablando de su hijo, de esas atrocidades que estaría sufriendo; necesitábamos hablar de eso. Eso fue un 96 Véase Miége, B. “O espaço público: perpetuado, ampliado e fragmentado”. Revista Novos Olhares, nº3, São Paulo, USP, 1999. 97 Conferencia pronunciada el 6 de Julio de 1988 en Liber/Arte por Hebe de Bonafini presidenta de la asociación Madres de Plaza de Mayo. 112
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    113 encause para nuestra locura, por que si no, nos hubiéramos vuelto locas todas, dándonos la cabeza contra la pared en la casa. Todo esto no tiene explicación humana, no se puede razonar. Todo esto no tiene explicación, porque, si se ha cometido un delito, que se juzgue, que se condene, pero esto no. A una mente mediocre como la de las madres que estábamos acostumbradas a lavar ropa, a planchar, a hacer la comida y a educar a nuestros hijos y nada más, no podíamos entenderlo. Todo este encause de esta locura nos salvó porque si no hubiéramos entrado todas en el manicomio. Entonces, era descargar toda nuestra tensión, era como una terapia de apoyo. Nos dábamos fuerza: cuando yo bajaba la otra madre me daba fuerza y viceversa. Entonces, todo eso nos fue alentando, fuimos entendiendo muchas cosas. Nos fuimos dando cuenta que esta situación era eminentemente política: nuestra lucha y lo que había pasado... ( Entrevista con Maria del Rosario Cerruti, Madres) Ese objetivo fue cultivado con inmenso cariño por todos los afectados: preservarse, contenerse, fortalecer los lazos solidarios de una “hermandad” nacida de un mismo y profundo dolor, y construida, por un mismo e intenso amor. En su arduo caminar y como resultado de los vínculos creados, fue posible trascender la negación social proyectando, con su acción, la construcción de un espacio ético que permitió a grandes sectores de la sociedad – hasta ese momento silenciada por el miedo – encontrar un punto de referencia que ultrapase las fronteras de la cotidianeidad dominadas por relaciones sociales esencialmente privadas. Esto sólo será reconocido mas tarde. En ese momento predominan relaciones pautadas por el aislamiento. Por eso, inclusive, se tornaba imperioso continuar inventando acciones y mostrando a la gran masa de afectados que no todas sus acciones eran en vano como en algún momento se pudiese suponer. Sí es verdad que la resonancia social interna de su accionar era casi nula, también es verdad que, fuera de las fronteras nacionales se estaba consiguiendo obtener resultados que reflejaban un recorte del espacio del régimen con relación a las diversas afiliaciones internacionales de las cuales aspiraba apoyo. Eso también reforzaba, individual y colectivamente, la percepción de que su lucha contra el silencio y la indiferencia comienza a ofrecer algunos resultados. Dentro de ese cuadro y con la finalidad de reforzar los vínculos endogrupales se tomó primero, la decisión de transformar en encuentros mensuales los encuentros semanales programados para distintas plazas o iglesias y, como consecuencia de esta primera resolución se decide ocupar, nuevamente la Plaza de Mayo. 113
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    114 c) Las relaciones entre el MDH y la Iglesia Católica Estábamos enfatizando el hecho de que esos nuevos espacios de lucha fueron provocados por la clausura de la Plaza con el objetivo de limitar el contenido simbólico de su ocupación por los miembros del movimiento. También observamos que la Iglesia optó por la adopción de medidas similares con el cierre de la Catedral metropolitana. Eso nos conduce a un nuevo espacio de interacción conflictiva. Desde un primer momento, las relaciones entre el MDH y la Iglesia fueron tensas. Esta última, durante el proceso examinado, jugó un claro papel de legitimación de la propuesta ordenancista del régimen. Solamente un limitado numero de obispos - tres, de un total de noventa y tres - brindaron apoyo solidario desde el primer momento, ayudando en la organización, firmando diversas solicitadas y petitorios y marchando siempre con las madres. Esa actitud solidaria proveniente de un clero de base supone una valorización desde el punto de vista cristiano de la lucha por los Derechos Humanos y alude, a su vez, a un conflicto particular en interior de la iglesia católica. Su cúpula, como dijimos, avaló la represión. Si se lleva en consideración, por ejemplo, la posición de varios miembros de la jerarquía en los años que precedieron a la implantación del régimen y en los años caracterizados como de aplicación de una política reactiva, tal vez puedan notarse algunas pequeñas diferencias de postura. Entretanto, todas apuntan hacia la temática de la construcción del orden. En efecto, en la reunión de la Conferencia Episcopal de 1974, la Jerarquía se pronunció clara y críticamente sobre la profunda crisis moral que había tomado cuerpo en el país. Durante 1975 se manifestó, claramente, contra la ola de violencia existente y profundizó las críticas sobre la crisis. Al promediar ese año el pro vicario castrense Monseñor Bonamin, en clara adhesión a las Fuerzas Armadas, destaca el papel protagónico y el accionar ejemplar del Éjército contra la guerrilla en la provincia de Tucumán98y claro, critica el vacío de poder existente en los últimos tramos del gobierno de Isabel Martinez. Haciéndose coro de las declaraciones anteriores monseñor Zaspe Obispo 98 Segundo el testimonio de Matilde de Cerviño en el juicio a los comandantes es que la acción elogiada por Bonamin en la lucha contra la guerrilla había determinado que la provincia de Tucumán se transformase en un grande campo de concentración “...se mataba en la calle, las personas llevaban fotos de los diarios de las manifestaciones estudiantiles ampliadas y, al ver las caras de los que se encontraban ahí se les disparaba...” Diario del Juicio nº 16 pag. 363 114
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    115 de Santa Fé,realiza un claro llamamiento al orden: “La Argentina se reconstruirá cuando cada uno diga lo que haya que decir y pueda decirlo; cuando la Iglesia evangelice; la Universidad enseñe; los colegios eduquen; los estudiantes estudien y los trabajadores trabajen”99. Si, como hemos visto, la violencia se agudiza durante el régimen, el silencio es el medio de expresión privilegiado por la jerarquía católica a no ser, cuando se hace necesario explicar lo inexplicable, como demuestra Monseñor Pio Laghi al hacer referencia a la violencia: El país tiene una ideología tradicional y cuando alguien quiere imponer otro ideario diferente y extraño, la nación reacciona con anticuerpos frente a los gérmenes, generándose así la violencia...en ciertas situaciones la defensa exige tomar determinadas actitudes, con lo que en este caso habrá de respetarse el derecho hasta donde se pueda.100. Los datos recogidos muestran como el desestímulo a la búsqueda colectiva provenía tanto del régimen cuanto de la iglesia. Esta también se negó a recibir cualquier comisión de afectados que solicitase apoyo o, cuando menos, comprensión. Los datos recogidos y hoy plenamente divulgados, muestran que muy a contra gusto se atendía única y exclusivamente a quienes concurrían individualmente en busca de información y apoyo. Es decir, la Iglesia católica argentina se mostró claramente sin disposición de tornarse interlocutora de los afectados ni de colocarse, como se esperaba, en canal de interpelación al régimen. Es revelador el contraste con la Iglesia chilena y brasileña en lo actuado, por cada una de ellas, en contextos autoritarios similares. En Chile, la Vicaria de la Solidariedad y en Brasil, la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz, fueron piezas claves en la asistencia jurídica y en la contención a los afectados. Tanto una, cuanto otra, ofrecieron, más allá del apoyo moral y solidario, un espacio físico desde el cual pudieran organizarse, protegidos por la autoridad religiosa. Sin duda que esa actitud permitió la superación de los inconvenientes más serios que este tipo de movimiento enfrenta a lo largo de su lucha: el aislamiento social. En Brasil, la mayor parte de los documentos oficiales elaborados por la Comissão Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB) demostraron una clara actitud de repudio al conjunto de violaciones que ganan intensidad en el periodo 99 La Opinión 3 de enero de 1976.El papel desempeñado durante la represión por Zaspe puede verse en el Diario del juicio, nº 16 pag. 363. 100 La Nación 26 de junio de 1976. El subrayado es mio. 115
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    116 comprendido entre 1969y 1973101. Por ejemplo, la Curia Metropolitana de São Paulo presidida por Dom Paulo Evaristo Arns, fue desde temprano, punto de referencia obligatorio de los familiares afectados. Na cúria nos reuníamos não só para buscar informação, mas fundamentalmente, para encontrar pessoas com as quais pudéssemos falar, desabafar. Lá começou esta organização de mães de desaparecidos que iam todas as tardes à cúria, onde tivemos um apoio efetivo da igreja. (Rosalina Santa Cruz, Comissão de Familiares de desaparecidos do Brasil) La primera acción conjunta de este grupo de familiares recibió apoyo y la mediación de Dom Paulo, para la obtención de una entrevista con el entonces Jefe de la Casa Civil Golberi do Couto e Silva . La reunión fue realizada en el mes de agosto de 1974. En ella se procedió a la entrega de una nómina de 22 desaparecidos políticos cuyas denuncias se habían realizado hasta ese momento. A pesar del apoyo obtenido, la respuesta se hizo a pública un año mas tarde a través de un mensaje difundido en red nacional de radio e televisión por el titular del Ministerio de Justicia. El anuncio oficial vino en respuesta a una intensa campaña de difusión “boca a boca” desarrollada por los familiares. Las dos primeras y últimas entrevistas con el general Golberi habían ganado estado público y eso propició el aumento de afectados que concurrían a la curia. A su vez, como estrategia de difusión los afectados consiguieron publicar en el diario Estado de São Paulo, copias de hábeas corpus impetrados, cuyos resultados se caracterizarían – también en este contexto – por la negativa oficial de la existencia de detenidos desaparecidos. Al mismo tiempo la dimensión que el problema ganaba fue públicamente manifestada en artículo del Doctor Alceu Amoroso Lima publicado en el Jornal do Brasil y titulado “Os esperantes”. Es probable que la sensibilidad con la cual el Dr. Alceu trato de un tema tan dramático haya, finalmente, acelerado una respuesta oficial. Ella misma se pondrá nuevamente de manifiesto la similitud de la modalidad operacional de las fuerzas armadas en el cono sur de América latina. La nota distribuida por el Ministro de la Justicia se transformo en doble respuesta. Primero, al conjunto de familiares y, segundo, al pedido de informaciones que, a través de comunicaciones individuales recibidas había originado la solicitación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA en el mes de agosto de 1974195. 101 Véase el trabajo de Maria Helena Moreira Alves, 1984 p. 200/208 195 Véase Desaparecidos, Rio de Janeiro 1979. p 148 116
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    117 En la respuestase consignaba que los desaparecidos denunciados “se encontraban, en realidad, en la clandestinidad”. Como vemos, ese comportamiento y esa justificativa, hizo escuela. Sólo para retomar, estaba haciendo referencia al conflicto permanente ente la Iglesia Argentina y los afectados. Si los primeros persistieron en la construcción del vacío, en el desconocimiento del otro, los afectados, por el contrario, asimilaron el conflicto con el episcopado como ellos mismos se encargan de mostrar: Las permanentes visitas a los obispos (era una de nuestras tareas), aunque rechazaran, volver a ellos. A pedirles. Cada vez que se reunía el concilio de los obispos en San Miguel – que lo hacen anualmente. (Fuimos) con el agua hasta las rodillas, 100, 150, 200madres, ir allá. ¿Y que te digo? Por supuesto, encontrar las puertas cerradas...renovar, insistir en cada parroquia; insistir en cada lado; volver, llorando, pidiendo, exigiendo. Cuando llegábamos a San Miguel – con el agua hasta acá – encontrábamos la policía adelante, frente al portón de los obispos(...)y no se recibía la mayor parte de las veces. Últimamente fuimos recibidas y ellos, uno, dos tres, cuatro de ellos, ir a conversar con nosotras. Y los demás, estar mirando por detrás de las cortinas. De manera que, todo lo que se pudo hacer en ese sentido fue hecho. Pero el sentimiento de ellos fue(...)muy duros, muy insensibles; y las promesas(...)”(Lola) Ese era el tenor, era esa la característica del proceso interactivo. Claro que eso no amilanó la voluntad de llegar a la máxima jerarquía de la Iglesia católica. Con ese propósito a comienzos de 1979 viajan dos comisiones - una de Madres y otra de Familiares - para participar de la Conferencia Episcopal Latinoamérica (CELAM) reunida en Puebla. Ahí consiguieron hacer entrega de un documento al copresidente de la CELAM en cual solicitan una urgente solución para su problema. Solicitan también que se demande al Papa para que “intervenga de manera directa ante el gobierno argentino con el propósito señalado”102 es decir: que se solucione el problema de las constantes desapariciones; que se someta a proceso a quienes corresponda y que se libere a quienes no tienen ninguna acusación concreta en su contra, tales eran los puntos del documento. Al mismo tiempo, solicitan que la CELAM disponga, en los respectivos episcopados 102 El 28 de octubre de 1979 Juan Pablo II menciona el problema de los desaparecidos en Argentina desde la Plaza de San Pedro. 117
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    118 latinoamericanos, la organizaciónde un servicio de protección y asistencia a los perseguidos y sus familias103. Ese viaje no pasó desapercibido para la Junta. Al retornar al país un matrimonio fundador de la Comisión de Familiares sufrió un violento atentado, como una seria advertencia para desestimular la movilización que podría tornarse aún más amenazadora ante la proximidad de a visita de CIDH, esperada para julio de ese año: Cuando vinimos de Puebla nos pusieron una bomba en el coche. Ya nuestra Comisión estaba trabajando muchísimo (preparándole material para presentar a la CIDH) y el 8 de marzo nos meten dos bombas en el coche porque nosotros éramos la cabeza visible, porque en ese momento había que dar la cara. Nos ponen la bomba para desintegrar la Comisión...para desmovilizar a todo el movimiento de familiares, cosa que no lograron. Cuando nos revientan el coche tuve toda la solidariedad del barrio esa noche. Al otro día yo fui al Ministerio a hacer la denuncia, solita, porque mi marido tenía que trabajar, pero te juro que iba por la calle y pensaba que en cualquier momento me mataban en la calle. En ese momento, los Familiares colectaron el dinero para que mi marido pudiera comprar otro coche, porque él lo usaba para trabajar y así la gente también siguió viniendo. ( Entrevista con la Sra. Lilia Orfanó, Familiares) Esas medidas de fuerza fueron complementadas con nueva medidas “legales” elaboradas por el gobierno. El célebre pronunciamiento del general Viola - Jefe del Ejercito y futuro presidente - leído en el día del ejército, después de explicar – una vez más – que la campaña del exterior está destinada a ocultar la derrota de la subversión, deja claro que: Esta guerra, como todas, dejó una secuela: tremendas heridas que el tiempo y solamente el tiempo puede restrañar. Ellas están dadas por las bajas producidas; los muertos, los heridos, los detenidos, los ausentes para siempre...La delincuencia subversiva integrada por hombres y mujeres circunstancialmente nacidos en nuestro suelo...engañaron a los suyos cuya ansiedad ellos mismos provocaron y nadie hoy puede legítimamente consolar...104 103 Cf. diario mejicano El Sol de Puebla 30 de enero de 1979. En realidad esa propuesta ya había sido considerada y aprobada en la anterior reunión de la CELAM promovida en diciembre de 1976. Decisión concomitante con la resolución adoptada por el congreso norteamericano – bajo la administración Carter – de supeditar la ayuda económica a los países que tuvieran una política avocada al respeto de los derechos humanos. Cf.; Diario El Clarín 5-12-76 104 Mensaje del General Viola Cf. Diario La razón 29 de mayo de 1979 118
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    119 Se trata de la primera respuesta explícita a las permanentes solicitaciones. Respuesta que irá se transformando en diversas acciones implementadas por el movimiento y diversas declaraciones de sectores de la sociedad política. Los familiares reaccionan inmediatamente a la presunción de fallecimiento invocada por el presidente Viola: Cuando Viola hablo de los ausentes para siempre, nosotros, ahí nomás, auspiciamos una solicitada, donde ya no poníamos los nombres de los familiares, sino (colocamos) los nombres de los desaparecidos, fundamentos que no eran ausentes para siempre y, lógicamente, nos la recibieron como de costumbre. Pagamos, se había diagramado toda la solicitada y, al día siguiente, nos llaman del diario La Prensa – sin dar explicaciones – diciendo que no podían publicarla y que nos devolverían el dinero. Pero además, (esa solicitada) no era la cuarta como consecuencia de las tres primeras, sino que fue una repuesta específica a las declaraciones de Viola (Sra. Guagnini, Familiares) Quisiera resaltar que la mención a lo ausentes para siempre, envuelve una mudanza substancial en el discurso gubernamental y en la acción de los afectados. Estos últimos, por ejemplo, al decidir colocar el nombre de los desaparecidos como firmantes de la nueva solicitada en respuesta al gobierno, confieren el status de individuos que el régimen hasta entonces negara. Son estos miles de ciudadanos que hablan por mediación de sus familiares, los portadores de una identidad específica. La necesidad de reponer las cosas en sus lugares, de hacer prevalecer la identidad real sobre la ambivalente identidad de las “no personas” que se desprende de la categoría de desaparecidos ya había sido expresada por las Madres de Plaza de Mayo, cuando resuelven bordar el nombre de sus hijos en los pañuelos blancos que cubren su cabeza en las marchas semanales y que se transformó en un símbolo que particulariza la entidad. Los pañuelos surgieron por primera vez en primero de octubre de 1977 en una tradicional procesión promovida por la iglesia católica a la capilla de Luján y de la cual participaron las Madres. Como varias de ellas se incorporarían a la procesión en diversos lugares, fue sugerido que como forma de identificación, como señal; como elemento visible por lo tanto, se usase un pañal en cabeza para poder reconocerse. Desde entonces el pañuelo se transformó en un símbolo de las Madres y acabó siendo incorporado por otras entidades similares como las Madres salvadoreñas e chilenas. Las últimas usan un pañuelo negro encuanto las madres por hablar de vida y esperanza adoptaron el color blanco. 119
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    120 Sabemos que toda identidad social es relacional, es decir, que supone la existencia de un nosotros y de un ellos, sabemos también que la identidad social se construye en encuentros, reuniones, y en nuestro caso, en diversas formas de movilización. Novais al discutir los procesos de contrucción de la memoria colectiva a través del análisis de las Ligas Camponesas en el nordeste brasileño, nuestra que la relación conflictiva, antagonica se instaura también en el momento en que alguien encuentra la palabra,la actitud adecuada que impulsa el movimiento originando la acción . Acción que construye la identidad social a través del desdoblamiento de acciones, enfrentamientos, redefiniciones de espacios y de la consolidación de símbolos identitários, como los pañuelos que hoy marcan el símbolo de la resistencia212. De cualquier manera la dinámica del régimen seguía su lógica perversa por el camino anunciado en el discurso del general y futuro presidente Viola, es decir, comenzaron a dibujarse las primeras propuestas de carácter “paliativo” con el objetivo de poner punto final a una situación que se prolongaba más allá de lo imaginado. Con anterioridad al arribo de la C IDH, sobre la cual hablaremos adelante, comienzan a presentarse medidas que mostraban la “predisposición” del gobierno de reestablecer y subsanar las garantías y “eventuales violaciones de derechos humanos; así como los posibles “excesos” cometidos, “tal vez, por fuerzas subalternas” en la lucha contra la subversión. En ese momento –mediados del 79 – se nota una clara intención de formular acciones orientadas a aplacar posibles sanciones y recomendaciones de este organismo interamericano. También era necesario prevenirse sobre las acciones desplegadas por el MDH. Es así como con alguna antelación al arribo de la CIDH se procedió, apo yado en fallo judicial, a realizar el allanamiento de las sedes de la APDH y de la Comisión de Familiares. Una causa abierta y caratulada “instigamiento para presentar falso testimonio” dio sustentación jurídica a este fallo. En esos allanamientos procedieron al secuestro del folleto editado por las entidades y titulado ¿Dónde están? Se trataba en realidad de una copia mimeografiada del texto de la solicitada que había 212 Véase Novaes, Regina Reyes.”Lembranças camponesas: repressão, sofrimento, perplexidade e medo, DP&A Ed., 2001. 120
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    121 sido rechazada enel diario La Prensa semanas antes. A su vez, se procedió a incautar toda la documentación elaborada hasta ese momento y que constituía un valioso material que se pondría a disposición de la C IDH. El fallo judicial fue basado en un supuesto recurso de hábeas corpus presentado por una madre que había contado – como era de costumbre – con la orientación de Familiares y en el cual se consignarían “datos falsos” tendientes a “engañar a la justicia” y aumentar “las imágenes distorcionadas del país en el exterior”. Con este procedimiento – dirá el juez interviniente- se buscaba secuestrar documentación que “resultaría de interés para establecer los medios y los métodos utilizados maliciosamente en perjuicio de la imagen del país” 2 1 3 . Cuatro días más tarde, apoyados en la misma causa, se determina nuevo allanamiento a los locales secuestrándose, en esa oportunidad, un listado de personas desaparecidas, ficheros conteniendo informaciones de casos individuales, modelos de testimonio y modelos de recursos de hábeas corpus. Fue justamente en la existencia de esos modelos que el juez pretendió sustentar su fallo sobre “instigamiento a presentar falso testimonio”. Desconociendo, o alegando desconocer, que dichos modelos representaban sobre todo, una muestra de la creatividad y aprendizaje de los afectados quienes, frente a la dificultad para encontrar abogados patrocinantes no tuvieron otro recurso que aprender ellos mismos: Con respecto a eso empezamos a realizar entre los organismos un intercambio de información, que unos se fueron completando con otros. Hicimos también un modelo de testimonio...le dimos características de standard. Después lo fuimos perfeccionando más cuando hicimos un trabajo de computación, para hacerlo con más detalles. Porque nadie de nosotros llegamos a creer que íbamos a durar tantos años y nadie pensó que esto tenía que tener las características de una “oficina”, con archivos, con fichas, con computación, con servicio jurídico, con servicio psicológico. Todos creíamos que(...)bueno, agitabas y a los seis meses(...)para la Navidad(...)cuántas navidades felices nos anunció Videla. En nuestro movimiento hubo gente que pinto la casa para la navidad, porque Videla había dicho que iba a ser una Navidad feliz. Entonces todo eso fue creando la convicción de que teníamos que avanzar en nuestros reclamos, junto con las frustraciones...(Entrevista com Cata Guagnini, Familiares) 213 Cf. diario La Prensa 11 de agosto de 1979. 121
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    122 Con esa medida de fuerza se intentó destruir el trabajo de años de Familiares y de la APDH. Como explicamos adelante, una de las principales tareas fue la de recepcionar nuevas denuncias sistematizándolas y elaborando un padrón que les permitiese mostrar gráficamente los alcances de la represión. Fue una manera de mostrar que no se trató, como se pensó inicialmente, de una situación fortuita. Por el contrario la metodología aplicada respondía a un proyecto racionalmente concebido. Nuevamente vemos de manifiesto la tenacidad de los miembros de esas entidades. Esa nueva violación, amparada en un fallo judicial, no fue suficiente para desalentarlos: En un tiempo record, volvimos a reunir más de 1000 testimonios y tuvimos la oportunidad de llevar a la CIDH no solamente esos testimonios, sino también, gráficos que nos habíamos ocupado de hacer a raíz de esos testimonios. Donde estábamos en condiciones de mostrar que porcentaje de estudiantes, de obreros, qué porcentaje de profesionales. Cuando la represión había sido más intensa: entre 1976 y 1977; cómo iba declinando en el 78, etc. Les mostramos las pirámides por edades, etc. Nosotros, Familiares, habíamos empezado a hacer este tipo de programación porque entendíamos que la realidad entra por los ojos y que los gráficos eran los que más nos servían(...)en esos también fuimos pioneros...(idem) Como veremos más adelante, la proximidad del arribo de la CIDH coincidió con una nueva campaña para-oficial de desprestigio de los movimientos. Campaña a la cual se acoplaron no pocos sectores de la sociedad externalizándose en un trágico y eficaz juego de palabras. Los panfletos lanzados por las calles céntricas y las calcomanias que inundaron la ciudad explicaban que ”los argentinos somos derechos y humanos”. Debe consignarse también que la proximidad de la visita contribuyó a la polarización de posiciones entre los grupos e instituciones que desde siempre brindaron apo yo 2 1 4 al régimen, cuanto de aquellos sectores de la oposición que hasta entonces habían guardado un prudencial silencio. 214 Entre las diversas instituciones que se manifestaron en apoyo al gobierno rescatamos las emitidas por el Colegio de Abogados en respuesta a un documento emitido por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Nueva York y considerado agravante por sus pares nacionales. En su respuesta informan que el documento y los juicios que en el mismo e formulaban sólo eran posible por haber recogido denuncias provenientes de entidades que no poseen ninguna representatividad, tratándose en la mayoría de “sellos de gomas” (Cf. Clarín 1 de agosto de 19879. Claro que las congratulaciones del régimen por el “coraje en publicar la verdad” no se hicieron esperar. En efecto, se tomaran estas declaraciones como un símbolo y un ejemplo de lo que cada institución debería defender. 122
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    123 La contra-ofensiva no se redujo a la campaña para-oficial aludida. Se instrumentalizará también una propuesta oficial de carácter “reparatório”. Esta medida, implementada por la ley 22062 que entró en vigencia el día 28 de agosto de 1979 preveía beneficios previsionales para los familiares de personas desaparecidas214. Por otro lado y como complemento entrará en vigor la ley de “Presunción de fallecimiento”215, ambas medidas fueron categóricamente rechazadas por los afectados iniciando una nueva etapa en su lucha. 6) La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) La visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en adelante, representó efectivamente el reconocimiento internacional del conjunto de los afectados; y representó también un aumento de las contradicciones en el interior del régimen; así como dejó claro la heterogeneidad del movimiento y sus tensiones más evidentes como la que resultó de la oposición a la visita de la CIDH por parte de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. La Liga entendía que el vínculo de la OEA con el gobierno norteamericano no la acreditava a producir cualquier juzgamiento al régimen La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un órgano intergubernamental creado a partir de la resolución adoptada en la V Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, en un esfuerzo por establecer un marco institucional que permita la protección y vehiculice la promoción de los derechos humanos. Su estatuto, promulgado por el Consejo de la OEA definía inicialmente a la Comisión como siendo una entidad autónoma. Su autonomía no la dotaba de autoridad política legitimada constitucionalmente. Su status político será conferido a través de la Carta Reformada de la OEA que elevará a la Comisión a uno de sus órganos principales. A partir de entonces, sus acciones se organizan en torno de dos ejes principales: 1) proteger y promover los derechos humanos; 2) actuar como órgano consultivo de la OEA en materia de derechos humanos, esto es, aquellos establecidos en la Declaración Americana. Como indica Bobbio, el principal problema de los derechos humanos no es el de fundamentarlos, 214 La ley establecía en su artículo primero que “La ausencia de una persona del lugar de residencia o domicilio en la republica, sin que de ella se tenga noticias por el término de un año, faculta a quienes tuvieron derecho reconocido por las leyes nacionales de jubilaciones y pensiones o de prestaciones no contributivas, subordinando a la muerte de esa persona, a ejercerlo en la forma prescripta por esta ley”. Cf. Informe: p.141) 215 La ley entra en vigor el 12 de septiembre de 1979 123
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    124 solución encontrada enla Declaración de 1948, sino el de su protección. A su vez, la promoción indica el conjunto de medidas orientadas para “inducir a los Estados que no tienen una disciplina específica para la tutela de los derechos humanos a introducirla” e “inducir a los que ya la tienen a perfeccionarla”216 La comisión está capacitada para recibir comunicaciones individuales y de entidades privadas. Comunicaciones que son, posteriormente, transmitidas a los estados miembros y que sirven de base para la elaboración de estudios tendientes a elucidar las situaciones planteadas y requerir soluciones específicas por parte de los estados y gobiernos imputados en las denuncias recibidas. En ocasiones especiales, como fue el caso de la Argentina, la Comisión tiene la prerrogativa para realizar trabajos de investigación in loco y emitir, posteriormente, un informe detallado sobre su investigación. Entretanto, este procedimiento requiere, para su realización, el cumplimiento de algunas condiciones formales y preliminares. Una de ellas, es que deben considerarse agotados los “recursos internos” relativos a la efectiva resolución de los casos presentados a través de comunicaciones personales. Otra condición sine qua non, es que la visita deberá contar con la anuencia de los gobiernos imputados. Es evidente que el mero enunciado de la posibilidad del desplazamiento de la Comisión trae aparejado una serie de problemas políticos dada su repercusión en la comunidad internacional. En el foro interno, la visita puede tornarse un factor de aglutinación de sectores y actores del campo de la oposición que aprovechan los espacios anteriormente clausurados para manifestar su posición sobre temas suficientemente polémicos. Esa posibilidad tiene que ser adecuadamente evaluada por los gobiernos interpelados de manera de minimizar las consecuencias negativas que podrían redundar de una visita de esa orden. Negarle esta prerrogativa a la Comisión, por lo general, no produce serias consecuencias. Como máximo estos gobiernos se harían acreedores de una fuerte recomendación en la cual se incluirían las denuncias puntuales sobre los casos conocidos y, también, por lo general, tales recomendaciones quedan encerradas en el recinto en donde 216 Bobbio, N. A era dos Direitos. RJ, ed. Campus, 1992, p. 40. 124
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    125 secciona el organismo,sin que excedan ese contexto. Para esta situación ayudan, por vía de regla, los rígidos controles accionados por la censura sobre los medios de comunicación – cuando no cuentan con su complicidad - de los países imputados. La ausencia de repercusiones negativas, es decir, la ausencia de la posibilidad de que estos organismos intergubernamentales puedan promover sanciones específicas sobre los países miembros, puede haber sido lo que pesó, en el régimen brasileño post 64, a no permitir la propuesta de investigación in situ formulada por la Comisión en mediados de la década de 60. La solicitud fue categóricamente rechazada por el gobierno bajo la fundamentación de que los casos presentados no habían agotado totalmente los recursos “internos” tendientes a solucionarlos para, finalmente, rechazar la solicitación alegando que, un pedido de tal orden, era lesivo a la soberanía nacional217. En el caso argentino, no obstante el hecho de que argumentos semejantes pudieron ser presentados, el gobierno optó por una invitación formal. Tal invitación resultó de una significativa presión ejercida por el gobierno americano bajo la presidencia de Jimmy Carter, conforme enuncian en sus respectivos trabajos Sikkind, citado por Mignone; Mignone y Noan Chomsky, al discutir la influencia de la política de derechos humanos del gobierno americano en Guatemala y Argentina: En septiembre de 1978 el Vice-Presidente Mondale (de los Estados Unidos) y el presidente Videla de la Argentina, mantuvieron una entrevista privada en Roma para discutir la preocupación del gobierno de los Estados Unidos por la situación de los derechos humanos en la Argentina. Durante el encuentro los dos hombres hicieron un trato: a cambio de la invitación por la Argentina a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA para realizar una investigación in situ de las prácticas sobre los derechos humanos, los Estados Unidos autorizarían el desembolso de fondos del Export-Import Bank, para la Argentina, que estaban bloqueados por los abusos del gobierno argentino en materia de derechos humanos. Efectivamente, semanas más tarde los Estados unidos aprobaban el otorgamiento de recursos por parte del Eximbank para la Argentina y en diciembre de 1978 este país invitaba a la CIDH a realizar una misión investigadora en su territorio218. 217 Buerguental, op. cit. P. 193 e ss. 218 Cf. Mignone, E. Derechos Humanos y Sociedad. El Caso Argentino. Buenos Aires CELS, 191, p. 109/10; Chomsky, N. “Administração Carter: Mito ou realidade” em Encontros com a civilização Brasileira nº15, 1979.Rio de Janeiro, Civilização Brasileira 125
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    126 Claro que esta invitación formal no indicaba que estuviesen limadas todas las asperezas resultantes de las diversas evaluaciones de los distintos sectores de las Fuerzas Armadas y de la sociedad. En todo caso se imaginaba que el informe sería complaciente. No fue lo que sucedió. El informe final fue lapidario y, para eso es necesario considerar el trabajo realizado por los organismos de derechos humanos y, en especial, por aquellos constituidos de afectados en lo atinente a la sistematización de denuncias. a) El arribo de la Comisión y sus consecuencias. El arribo de la CIDH fue precedido y sucedido por diversas y significativas manifestaciones institucionales y sectoriales que tuvieron la finalidad de descalificar ante la opinión pública la legitimidad y la idoneidad de la misma y de sus miembros. No faltaron tampoco manifestaciones de repudio sobre los afectados que, venciendo el miedo, llevaron sus denuncias a la CIDH con la esperanza de encontrar una solución para un problema que ya tenía tres años. Muchos acudieron por primera vez a presentar su denuncia; otros, para ratificarla o ampliarla. Ejemplos de la primera conducta surgen de las reflexiones enunciadas por el pro-vicario castrense Monseñor Bonamím: “Imaginamos que vendrán personas serias” levantando dudas que se conciliaban con el contra mensaje gubernamental; “supongo – continuará – que no discutirán nuestro derecho a disentir, incluso (como quien adelanta previas conclusiones) a disentir de lo que ellos opinan, por que me imagino que no será una Comisión infalible219”. Ilustrará la segunda posición referida, el rector de la Universidad Católica, Monseñor Derisi al solicitar que la Comisión “no se deje influenciar por aquella gente que ha creado este problema en la Argentina: las familias de aquellos guerrilleros que mataron secuestraron y robaron220” A su vez, el gobierno, por intermedio del Ministro del Interior hace entrega a los miembros de la Comisión y a diversos periodistas extranjeros dos mil volúmenes de un “Documento especial sobre la agresión del terrorismo a la Nación221” y adelanta la 219 Cf. La Razón, 5 de septiembre de 1979 220 Cf. La Razón, 12 de septiembre de 1979 221 Cf. La Razón, 23 de septiembre de 1979 126
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    127 promulgación de laLey de Presunción de Fallecimiento222. Como no podía dejar de ser, la ley fue duramente criticada por los organismos que defienden el esclarecimiento por parte de la autoridades de las personas detenidas y desaparecidas, es decir, se privilegia una demanda por la justicia y la verdad explicitada en la consigna aparición con vida. Al lado de las manifestaciones “formales”, en el arribo de la Comisión se produce desde el gobierno un nuevo acto de manipulación comunicativa, es decir, del tipo de influencia sobre el comportamiento social que se manifiesta siempre de forma subrepticia, escondida detrás de otras manifestaciones que tienen la función específica de ocultar la finalidad real que persiguen los manipuladores, y que es la de crear subrepticiamente una disposición difusa a aceptar positiva o negativamente ciertos mensajes y órdenes” 223. Por lo tanto, repitiendo viejos ejemplos y nuevas consignas se desenvolvió una campaña de movilización similar a la creada un año antes durante el campeonato mundial de fútbol. Por coincidencia, la CIDH inicia su trabajo un día después de la conquista, por la selección juvenil de fútbol, del campeonato mundial realizado en Tokio. La victoria se traduce en un festejo popular orientado desde los diversos medios de comunicación desde los cuales se convoca a la población a salir a las calles para demostrarle a los miembros de la Comisión que “en el país no existe nada que ocultar224”. La manipulación producida dio lugar a un festival grotesco y contradictorio. De un lado, una fila afectados que, disciplinadamente, ocupaban casi cinco cuadras, cargando sobre sus hombros el peso de años de búsqueda y silencio, peso mitigado ciertamente por las esperanzas que se habrían con la llegada de la CIDH. Del otro lado, una multitud que insistía en sus micro despotismos; estableciendo también la dicotomía característica de 222 Por esta ley podrá declararse el fallecimiento presunto de la persona cuya desaparición del lugar de su residencia, sin que de ella se tenga noticias, hubiese sido fehacientemente denunciada entre el 6 de noviembre de 1974, fecha de la declaración del Estado de Sitio por el decreto 1368/74 y la fecha de la promulgación de la presente ley. Indica todavía que los familiares de estas personas – una vez acreditados los certificados y declaraciones legales – tendrán derecho reconocido por las leyes nacionales de jubilaciones y pensiones “subordinadas a la muerte de esas personas, a ejercerlo en la forma prescripta por la presente ley” Cf. La Razón 23 de septiembre de 1979. 223 Véase el verbete de Luciano Pelicani, “Manipulación” en el Diccionario de Política, México Siglo XXI, 1982, p. 957. 224 Este era el mensaje emitido por José Maria Muños, popular locutor de la Radio Rivadavia quien instigava a la población a movilizarse por la Av. De Mayo. A su vez, se lanzaron desde los balcones de la casa de gobierno antes que el General Videla saliese a saludar al público reunido - que conmemoraba en la Plaza de Mayo la victoria de la selección , impresos que consignaban que “Los Argentinos somos Derechos y Humanos” Cf. La Razón 7 de septiembre de 1979. 127
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    128 todo comportamiento etnocéntricoen cuanto representación negativa del otro. Buena parte de esa multitud era formada por estudiantes secundarios - quienes aprovechando el feriado - levantaban, con una disposición proporcional a su ignorancia las consignas creadas por el gobierno: “Los Argentinos Somos Derechos y Humanos” sic. Dos generaciones diferentes, dos propuestas diferentes y un punto en común: el desconocimiento de lo que estaba sucediendo en el país. Esta situación es evocada por la Sra. Carmen Cobo, en el testimonio siguiente, poniendo nuevamente de manifiesto la preocupación de Goffman a respecto de las relaciones que se establecen en los contactos mixtos, es decir los momentos en que los estigmatizados y los normales se encuentran en la misma “situación social” y así es evocada por uno de nuestros informantes: La cola de la OEA era impresionante, era impresionante. Todo el mundo estuvo en esa cola. Salió de sus casas, se apoyaron para ser valientes y fueron a declarar a la OEA. Entonces, ¿Qué hacen ellos? Por las calles hacen manifestaciones, con chicos secundarios, los incentivan para hacer payasadas, para provocarnos...pero, no hay que olvidar el estoicismo de la gente, para dar testimonio, cumpliendo su misión con la OEA. La fila de la OEA fue terrible. Cuando estábamos en la cola, pasaban los camiones y nos gritaban cosas muy desagradables. La gente que adhería nos decía por lo bajo, con mucho miedo. Recuerdo que venía gente del interior, con su bolsito, de la manera más precaria y más pobre. Recuerdo que una señora se descompuso y yo entré a un a un bar a comprar un café y no me lo vendieron. Le quería dejar lo que costaba la taza. Y no había caso. Les pedía un vasito de papel para llevarle café y no!. Entonces le digo: ¿y si le compro un vasito de papel y vengo acá? No. No vendemos café para afuera. Ese era el clima y eso me pasó en tres bares distintos.(Carmen Cobo, Madres y Familiares) De cualquier forma, vale la pena recordar que prevalecía entonces un creciente sentimiento de hostilidad hacia los afectados que se manifestaba en los mínimos detalles, reforzando como vimos, el estigma social que recuerda los trabajos sobre pureza y peligro de Mary Douglas. Sí en relación con el estado los sectores estigmatizados se encuentran condenados a una permanente exclusión por el peligro que representa para el orden societal su presencia contaminadora. La pureza de los “ideales nacionales” no podía ser contaminada por los portadores del virus. A los ojos del régimen las Madres eran “insolentes”, por lo tanto, no puede esperarse que “hallan educado seres probos, inteligentes y rectos” – léase – obedientes. El otro argumento, como hemos visto, fue 128
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    129 interpelarlas en susanidad mental, lo que tornó la disidencia no una cuestión política, sino una cuestión de salud mental. Esos argumentos parece que fueron interiorizados por buena parte de la sociedad como se puede percibir en la descripción arriba transcripta. Es probable que el resultado de las filas haya tomado de sorpresa tanto a unos como a otros. En efecto, los afectados venían bregando para difundir su situación y alcanzar algún esclarecimiento. Por lo tanto, se habían avocado a la tarea de convocar a la mayor cantidad de afectados poniendo un excesivo énfasis en el trabajo con las familias que hasta entonces no hubiesen presentado su denuncia. No se puede olvidar que, hasta ese momento las personas movilizadas constituían un grupo de tamaño reducido, no ultrapasando las 250 personas, no todas participantes activas. Como ya vimos, uno de los motivos para esa situación puede encontrarse en las constantes insinuaciones veladas o amenazas concretas realizadas con el objetivo de inhibir cualquier manifestación que implicase la formación de un movimiento colectivo. Vimos como, desde las dependencias oficiales, se negociaban recompensas individuales - nunca obtenidas - con aquellos que siguiesen la normas de conducta propuestas por el régimen. Los testimonios recogidos indican que la concurrencia masiva sorprendió doblemente a los participantes de las entidades convocantes. Primero, porque a pesar de conocer, de imaginar, de haber trabajado en la elaboración de las listas que serán entregadas, la multitud que acudió al llamado dejó claro, por la primera vez, la dimensión del terror. Por otro lado, realimentó no pocas esperanzas. Quedó claro, a su vez, y para todos los participantes de esa interacción conflictiva que lo que sucedido no podría continuar permaneciendo oculto. Pese a lo contradictorio de la situación, el mismo régimen, al incentivar a la población a mostrar que los “argentinos eran derechos y humanos” proporcionó un público que, a pesar de ser hostil, tomó contacto con una realidad que insistía en no mostrarse en su totalidad. Independientemente de la evaluación que los manifestantes, que imbuidos de un acentuado nacionalismo pudiesen tener de la realidad con la que en ese momento se enfrentaron, ellos serán también los encargados, de transmitir a grupos de referencia mayores y mas diversificados (familia, grupos de amigos, grupos vecinales, etc.) la existencia de aquellas personas que en ese momento – aunque no será la última vez que esa interacción perversa se presente – eran sus “enemigos”. De manera que es posible suponer, a largo plazo, que la exaltación nacionalista de carácter fascista estuvo lejos de redituar en algún tipo de beneficio para el régimen. 129
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    130 Por otro lado, el encuentro con la CIDH cumple un papel fundamental en la constitución y crecimiento del MDH, particularmente en lo que concierne a la categoría de afectados. Si bien es cierto que el año se había iniciado con un movimiento de repliegue como resultado del cierre, por parte de las fuerzas policiales, de la Plaza de Mayo, lo que llevo a proponer otras pautas organizativas así como otros lugares de encuentro, es el año en que ganan notoriedad internacional. Primero la propia CIDH les confiere estatus y respaldo significativo al encontrarse con ciento cincuenta madres en el inicio de sus trabajos. Segundo, por iniciativa del Partido Socialista Español, Las Madres son recomendadas al premio Nobel de la Paz, concedido finalmente, al representante del SERPAJ Adolfo Perez Esquivel, un duro golpe que la comunidad internacional asesta contra el régimen. Tercero comienzan a recibir aportes financieros, principalmente a través de la SAM, aportes que abren la posibilidad de compra de un local en el cual reunirse así como la decisión de constituirse como entidad civil registrada ante escribano público. Al margen de lo mencionado arriba, se produce en ese momento la necesidad de precisar e informar cuál era la situación que había causado este movimiento. Era preciso que la CIDH definiese con claridad el significado de la categoría “desaparecido”. Como dijimos fue acordado que la CIDH entrevistaría ciento cincuenta madres: ...Hubo que pelear para ver a quién de nosotras se le daba la tarjeta para entrar, porque hubieran querido ir muchas, En ese momento me designaron como portavoz del grupo. Las palabras que dije, en la primera impresión que hace la OEA las incluye, pero después (como también incluía el nombre de algunos represores) hubo un acuerdo con el gobierno y eso prácticamente se quitó. Una de las cosas que yo decía, era que había que precisar y decir al mundo lo que es un desaparecido. Porque se nos pueden escapar muchas cosas de la mano, o puede desaparecer una persona por una amnesia que tuviese en la calle. Pero a esos seres que nos llevaron a nuestra vista, como les vamos a decir desaparecidos? Cómo puede desaparecer una persona, si era un objeto...y la gente tenía que comprender que decir desaparecido era decir muchas cosas más. Era decir una persona que se había secuestrado, que había sido llevado en auto sin patente. Ahí comenzaba el proceso de desaparecimiento, ahí empieza la verdadera vía crucis.(Entrevista con Maria del Rosário Cerruti, Madres). Antes que se conociera el informe las madres habían tomado la decisión de legalizar su lucha. En Agosto constituyen ante escribano público una asociación civil, 130
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    131 sin fines delucro, denominada Madres de Plaza de Mayo. La asociación compuesta por veinte socias fundadoras elige una comisión directiva de 11 miembros. De acuerdo con Hebe de Bonafini la decisión resultó de la convicción de que su lucha era contra el olvido que la Junta trató siempre de implementar. Tenemos por lo tanto la memoria de un lado y el olvido del otro, como elementos que estructuran un nuevo conflicto. Así, en el contexto de “cierre de la plaza” se hace claro que “esto tiene que quedar, porque si la represión se hace brutal y no podemos retomar la Plaza los jueves, esto tiene que quedar”235. La decisión fue tomada el 14 de mayo y se firmó, casualmente, el 22 de agosto, una fecha de fuerte valor simbólico en la historia de la resistencia236. Es también de esa época la decisión de tener un local propio que permitiera superar los desencuentros resultantes del “cierre de la Plaza” y a su vez, tener un punto de referencia que permitiese desarrollar una serie de tareas solidarias con relación al conjunto de los afectados. Esas actividades ayudaron a minimizar las dificultades encontradas en lo cotidiano por los afectados de menores recursos así como permitieron, posteriormente, con la vigencia del estado de derecho, la implantación de diversos programas de ayuda, entre ellos el programa atención psicológica brindado por el equipo de psicólogos de las Madres. Esas actividades fueron facilitadas gracias al apoyo de entidades del exterior así como de diversos premios internacionales que recibieron desde 1980. Como resultado del aporte solidario recibido de un grupo de mujeres holandesas congregadas en la Asociación de Apoyo a la Lucha de las Madres (SAM) consiguen comprar su local dando un paso decisivo en la superación del miedo: Primero pensamos en alquilar...se nos ocurría decir que íbamos a poner un local para reunión de jubiladas, para enseñar a tejer, etc. Después pensamos mejor ...y llegamos a la conclusión de que la única oportunidad que teníamos era ser dueñas de un departamento...Se encontró uno en la calle Uruguay que tenía algunas ventajas: era un edificio chico, sin ascensor ni porteros para vigilarnos; quedaba cerca de otros organismos de derechos humanos. Pero, las primeras veces íbamos con muchísimo miedo y discutimos en la asociación, reconociendo la necesidad de tener un local pero, al mismo tiempo daba 235 Hebe de Bonafini Conferencia pronunciada el 6 de Julio de 1988 en Liber/Arte publicada por la Asociación de Madres de Plaza de Mayo. 236 . El 15 de agosto de 1972, veinticinco presos políticos se fugaron del Penal de Rawson. Seis consiguieron llegar a Chile. Los Diecinueve restantes se entregaron luego de acordar garantías para su integridad física. No obstante, el 22 de Agosto fueron fusilados en el interior del penal. Tres consiguieron sobrevivir a la”Masacre de Trelew. 131
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    132 cierto miedo. Nunca se quedaba una persona sóla de noche, no nos ibamos muy tarde. (Entrevista con Juanita de Pergament) Fruto de la transcendencia de su lucha fue la indicación de las Madres para el Premio Nobel de la Paz propuesto por el partido socialista español. El premio fue finalmente otorgado al coordinador general del Servicio de Paz y Justicia en América Latina (SERPAJ) Perez Esquivel quien lo hace co-extensivo al movimiento de derechos humanos y, en particular, a las Madres reforzando de esa manera la legitimidad de sus demandas en el plano internacional y dando un nuevo paso hacia la superación del aislamiento interno. El premio representó otro duro golpe para la Junta quien nuevamente, en un acto de distorsión comunicativa, trata de deslegitimar a su ganador presentándolo en los medios como siendo un ex - preso político del Proceso. Nuevo golpe fue dado en ocasión de la divulgación del informe de la CIDH. Contrariando las expectativas de la Junta, el informe no tuvo complacencia y sorprendió a todos por su dureza, agudizando como defienden Acuña y Smulovitz, la fractura del frente interno de las FF.AA238. Las reacciones más fuertes provinieron de aquellos que se habían opuesto a la invitación como los generales Suárez Mason y Benjamín Menéndez, responsables respectivamente del primer y tercer cuerpo del Ejército239 La publicación del informe fue prohibida en el país y la Junta sólo autorizó la publicación de las conclusiones acompañada de una refutación gubernamental en la cual se esgrimían viejos argumentos centralizados en el discurso que enfatizaba la idea de la “victoria en la guerra contra la subversión”240 Como vimos, cuando la Comisión visitó la Argentina el primer argumento de la Junta fue que la investigación no podía hacerse fuera del contexto 238 Op.cit. 1995. 239 Suarez Mason luego del inicio del proceso a las tres primeras juntas militares iniciado en la etapa democrática, se fugó a los Estados Unidos. Encontrado y repatriado fue dado de baja de los cuadros del ejército. Finalmente fue juzgado y sentenciado el 6 de diciembre de 2000 en Roma en el juicio que el estado italiano se presentó como querellante. En ese proceso judicial fueron condenados dos generales retirados y cinco oficiales y suboficiales de la Prefectura Naval Argentina. La justicia italiana los encontró culpables de homicidios aberrantes y atroces. Hoy cumple su sentencia en prisión domiciliar. 240 Después de una descripción minuciosa en sus conclusiones el informe recomienda 1) “en relación a aquellas muertes que han sido imputadas a autoridades públicas y a sus agentes, abrir las investigaciones correspondientes y enjuiciar y sancionar, con todo el rigor de la ley, a los responsables por esas muertes. Informe de la OEA sobre la situación de los derechos humanos en Argentina en El Informe Prohibido. Buenos Aires, 1984. Pag. 291. El grifo es mio. 132
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    133 creado por la“subversión”. La OEA rechazó estos argumentos señalando que investigar la violación de los derechos humanos por parte de grupos subversivos equivalía equipararlos al Estado y añadió que todo gobierno que combate la subversión debe elegir entre respetar el derecho o caer en el “terrorismo estatal”, esa fue la expresión empleada por la Comisión en su informe. Las conclusiones de la CIDH acabaron también legitimando el accionar del MDH y postergaron la intención de la Junta de “cerrar las cuentas del pasado” como se pretendió, al dar el primer paso rumbo a la organización de la actividad política a través de la convocación al “diálogo político”241 anunciado por Videla en Marzo de 1980. La respuesta del MDH llegó en forma de solicitada, una de APDH y otra de Madres, condicionando el diálogo al esclarecimiento sobre los desaparecidos. En ese momento el líder del Partido Radical, Ricardo Balbín, formula polémicas declaraciones a la televisión española que tendrán repercusiones políticas importantes: Creo que no hay desaparecidos; creo que están muertos, aunque no he visto el certificado de defunción de ninguno, lo que me preocupa es aliviar dolores, pero también evitar dolores(...)Preferimos a las Madres llorando que mendigando una respuesta241 Cómo puede saberlo? Que tipo de datos maneja para llegar a esa conclusión? Son preguntas que se hacen las Madres y que cuestionan esa lectura con la que muchos hubieran querido cerrar esa etapa en carta enviada al líder del partido radical y publicada por La Prensa: ...Nos consta que aún hoy, muchos de nuestros compatriotas ignoran este drama, hasta hace poco tema tabú e inclusive en la actualidad no muy comentado en la prensa nacional y huérfano de referencias en la radio y televisión salvo alguna rara excepción...Sepa ud. Dr. Balbín que las madres no mendigamos una respuesta, la estamos exigiendo en nombre de la más elemental justicia, pues es lo que corresponde242 241 Un análisis detallado del “diálogo” se encuentra en Acuña, Carlos H.; “El ‘diálogo’ del gobierno”, en Revista del Centro de Investigación y Acción Social, Buenos Aires, Año XXIX, nº 295/296, Agosto/Septiembre de 1980. 241 Tiempo mas tarde, Raul Alfonsín entonces candidato a la presidencia por el partido Radical, trató de establecer distancia con esa declaración de Balbín al afirmar durante su campaña que: “creo que hay desaparecidos con vida. Ello quedsrá absolutamente aclarado en cuanto asumamos el gobierno y dispongamos de la información”. Cf. El Clarin del 23 de octubre de 1983. La prueba de esta sospecha es, entre otros, la aparición con vida, del detenido desaparecido Victor Melchor Bastierra liberado de la ESMA en Julio de 1984 ya durante el gobierno constitucional. Cf. Diario del Juicio nº 5. 242 Cf. el Diario La Prensa del 4 de mayo de 1980. 133
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    134 Surge también en l980 y en el medio de la discusión por la apropiación de la historia, una consigna implacable: “aparición con vida”. La consigna, de fuerte carga emotiva tiene un potencial político y estratégico inigualable, reúne en tres palabras demoledoras un potencial movilizador mayor que la simple exigencia de “esclarecimiento de la situación” o de “listas de muertos” negociables individualmente con cada familiar que predominó en el momento anterior105. Tuvo también este sentido la intervención de Julio Cortazar en el encuentro internacional de juristas realizado en la Asamblea Nacional Francesa para tratar de esta novedad histórica: la desaparición forzada de personas y búsqueda de estrategias legales contra este tipo de crímenes. En su discurso sobre la “Negación del Olvido” expresó: Hay que mantener en un obstinado presente, con toda su sangre y su ignominia, algo que ya se está queriendo hacer entrar en el cómodo país del olvido; hay que seguir considerando como vivos a los que acaso ya no lo están pero que tenemos la obligación de reclamar, uno por uno, hasta que la respuesta muestre la verdad que hoy se pretende escamotear243 La consigna, que se convertirá en la principal bandera de la transición244y en torno de la cual se irán moviendo los diversos organismos en movimientos de aproximación o distanciamiento, fue elaborada por algunas Madres que habían acompañado Perez Esquivel a Suecia. Dicha consigna impugna a su vez las declaraciones de Balbín referidas anteriormente al tiempo que reedita la consigna “con vida los llevaron, con vida los queremos” que aparece en 1978 en una de las rondas de la Plaza en ocasión del mundial cuando varios médicos que participaban del Congreso Internacional del Cáncer acompañaban a las Madres: Los médicos van a adelante, desafían a los vigilantes, una voz femenina se alza y les grita, protegida por las espaldas de los médicos: ‘Con vida los llevaron, con vida los queremos’, lo vuelve a repetir, se convierte en 105 Ver al respecto Jelin, E. “La politica de la memória: el movimiento de Derechos Humanos y la Construcción de la Democracia en la Argentina” en Juicio, Castigo y Memorias: derechos humanos y justicia en la politica argentina. Buenos Aires, Nueva Visión, 1995, p. 114. 243 Cf. Periódico de las Madres nº 1, Segunda Epoca, Noviembre de 2001. 244 La consigna puede parecer contradictoria, pero no sólo fue eficaz en su potencial movilizador como acompañaba también las informaciones de la época. Entonces se sabia, y durante mucho tiempo fue una certeza – inclusive durante la implantación del estado derecho- que existían desaparecidos con vida como muestra el proyecto de Massera discutido en páginas anteriores. Es de esa época también el relato de tres sobrevivientes de la ESMA – María Alicia Miria, Sara Solartz de Osatinsky y Ana Maria Marti, realizado ante la Asamblea Nacional Francesa. Editado por CADHU (Comisión Argentina de Derechos Humanos) S/d. 134
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    135 un grito, las demás repetimos...No era nada y, a la vez, era todo: lograba sintetizar nuestras emociones, denunciaba245 A partir de 1981 los acontecimientos se precipitan con pasmosa velocidad. El General Viola designado por la Junta en septiembre de 1980 asume la presidencia en marzo de 1981 en medio de un clima de incertidumbre generalizado. Su designación expresa la crisis interna del régimen militar agudizada por la constatación del fracaso del proyecto económico implementado por Martinez de Hoz, con el consecuente distanciamiento de diversos sectores empresariales así como de un creciente descontento social 246 En ese clima y a menos de un mes de la asunción de Viola, las Madres marcan presencia en la Plaza para conmemorar su cuarto aniversario junto con la sorprendente adhesión de mas de dos mil manifestantes. De la marcha participa la presidente del comité de solidaridad holandesa (SAN) En el mes de junio se constituye la Multipartidaria - un frente político integrado por cinco partidos - el Partido Justicialista, la Unión Cívica Radical, el Movimiento de Integración y Desarrollo; la Democracia Cristiana y el Partido Intransigente. Este frente realizó un primer movimiento rumbo a la consolidación de una oposición política con capacidad de negociación con los sectores militares en un contexto de crisis de régimen. En diciembre de 1981 el sector duro de las fuerzas armadas, encabezado por el general Galtieri, desplaza al general Viola del gobierno finalizando su breve mandato (marzo-diciembre de 1981). Es dentro de ese contexto también que l las Madres realizan - para conmemorar el 33° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos - su primera Marcha de la Resistencia. A la marcha, que se extendió por 24 horas en la Plaza de Mayo, adhirieron todos los organismos de Derechos Humanos, dejando claro la ruptura de su aislamiento social. Moviéndose al ritmo de la crisis social acentuada por los efectos deletéreos de las políticas económicas implementadas, se produce la primera manifestación de protesta callejera que contó con la participación de partidos políticos, sindicatos y estudiantes que adhirieron a la convocatoria de la CGT. Las Madres también acudieron al acto convocante luego de una decisión tomada en asamblea y, como no podía dejar de ser, la movilización, no autorizada por las autoridades, fue severamente reprimida. El entonces ministro del Interior General Alfredo 245 Hebe de Bonafini, citada por Jelin, op. cit. p.160. 246 Andrés Fontana “Fuerzas Armadas, Partidos Políticos y Transición a la Democracia en Argentina”, Buenos Aires, CEDES,1989. p.11 135
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    136 Saint Jean calificóla movilización como un “ejercicio subversivo”, aclarando que “eso no podría permitirse”247. Dos días después, el 2 de Abril de 1982, se produce el movimiento de fuga hacia adelante que constituyó la invasión de las Islas Malvinas tratando de prolongar la dominación militar e iniciando una guerra – la única real – contra un enemigo externo: la Gran Bretaña. Ese movimiento eclipsó nuevamente la memoria popular y dejó nuevamente, a las Madres y Familiares, aislados del resto de la sociedad pues fueron ellas las únicas, junto con el SERPAJ en mantener la lucidez en ese momento al cuestionar la legitimidad de la acción bélica propuesta. REFLEXIONES FINALES La derrota de Malvinas en 14 de Junio de 1982 - impuesta por los mismos miembros de la coalición que en 2003 ocupó Irak - precipita la desintegración de la Junta Militar. Con la ruptura del pacto de los 33% debido a la salida de la Marina y de la Aeronáutica resta, como única posibilidad, la retirada de la escena política mediante la convocatoria de elecciones y sin fuerza para negociar los términos de la transición. El 22 de junio de 1982 asume el general Reynaldo Benito Bignone248 indicado por el Ejército. Los partidos nucleados en la Multipartidaria reclaman la suspensión del estado de sitio y la convocatoria a elecciones, entretanto, debido a la velocidad de la crisis, toman cuidado para no precipitar el proceso electoral. En ese momento no constaba en la pauta político partidaria ni en las organizaciones sindicales cualquier mención a lo actuado por la represión. A pesar de la inexistencia de un pacto formal y de la presión ejercida sobre las liderazgos partidarios por el MDH, la no revisión de las cuentas del pasado parecía ser la palabra de orden de un sistema partidario que re-emergía después de años de silencio. 247 Y complementó con la lógica circular que enmoldura su arguto pensamiento: “Hubo infiltrados facilmente identificables por su forma de comportarse e incluso, de vestirse...los grupos juveniles, muy bien vestidos, pero calzando zapatillas para poder moverse mejor; que hemos detectado lo dice todo” Cf. Diario El Clarin 1 de Abril de 1982. 248 Fervoroso defensor del exterminio de la subversión había manifestado a fines del 1976 que “o se está del lado de la legalidad impuesta el 24 de marzo de 1976 o se está en contra de esta situación institucional. Un pueden existir indiferentes, por que ellos en mayor o menor medida son cómplices de un sector o de otro”. 136
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    137 Pero también, será a partir de la derrota de Malvinas que el MDH rompe definitivamente el aislamiento social en que se encontraba desde el inicio del Proceso. Ahora, el MDH como único portador de la verdad,, consigue imprimir un dinamismo sorprendente al proceso de transición constituyéndose en punta de lanza de lo que O’Donnell denominó la “resurrección de la sociedad civil”, produciéndose una vertiginosa recreación de la escena pública.. Es también en este contexto que la consigna “juicio y castigo a todos los culpables” se torna una demanda hegemónica del MDH. Recuperando la recomendación del informe de la CIDH de “enjuiciar a los responsables” y evidenciando la inclinación hacia una oposición más frontal y abierta sustentada en una opinión pública que tendía a enfatizar el no olvido. En esa trama de nuevos significados se irá construyendo por un lado una especie de pacto cultural sostenido en el deseo de no retornar al pasado traumático de violencia política y crisis recurrente y, por otro lado la hasta entonces inédita valorización del Estado de Derecho. Esa posición ganaba fuerza debido a la mudanza con relación a las claves interpretativas del pasado - descartando las versiones hasta entonces predominantes que insistían en la “guerra contra la subversión” - para enfatizar un discurso que sustentaba la idea de “violaciones a los derechos humanos”249. Las Marchas por la Vida de octubre y diciembre de 1982 y de abril, junio y agosto de 1983 marcan con claridad la hegemonia del MDH encabezado por Madres, Familiares y SERPAJ durante el proceso de transición. Indican también el rol desempeñado por el movimiento en la reconstrucción de un nuevo espacio público en el cual, como dijimos arriba, la recuperación de la historia reciente será leída desde la perspectiva de la sistemática violación de los Derechos Humanos. Una muestra es la obtención de más de doscientas mil adhesiones a un petitorio dirigido al gobierno en el mes de septiembre de 1983, y representa también la conquista del espacio público por tanto tiempo interdicto. En ese contexto, será elaborado por la Junta, a fines de 1983, el Documento Final por el que se pretende cerrar cualquier debate sobre el tema reproduciendo los mismos argumentos esgrimidos en ocasión del Mundial y de la publicación de las conclusiones del informe de la CIDH, es decir, justificando la acción 249 Véase el trabajo de Oscar Landi y González Bombal, (1995. “Los derechos en la cultura política”. In: derechos humanos y Justicia en la politica argentina. 137
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    138 represiva en virtudde la guerra contra la subversión internacional y, finalmente, dando por muertos, sin explicaciones adicionales, a los detenidos-desaparecidos. Como no podía dejar de ser el Documento Final fue duramente criticado por los organismos de derechos humanos. Estos mostraron una capacidad de convocatoria y movilización callejera también inédita que acabó arrastrando buena parte de la sociedad que empezaba a despertar del letargo luego de la derrota militar. El casi unánime repudio250 al “Documento Final” llevó a la sanción de la “Ley de Pacificación Nacional”251, conocida popularmente como la ley de “Autoamnístia”. Por la misma se declaran extintas “las acciones penales emergentes de los delitos cometidos con motivación o finalidad de combatir el terrorismo entre el 25 de mayo de 1973 y el 17 de julio de 1982”. La mayor parte de los comentaristas concuerdan que el posicionamiento ambiguo de Ítalo Lúder, candidato del Partido Justicialista, con relación a dicha ley y el compromiso públicamente asumido por Raúl Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical, de anularla fueron decisivos en la victoria electoral del segundo. Así como fue determinante su mayor identificación con la consigna originaria del MDH del “derecho a la vida”. Las Elecciones del 30 de octubre de 1983 que consagraron la candidatura de Alfonsín también propiciaron la elección, como Diputado orgánico del movimiento, de Augusto Conte, militante del MDH y vicepresidente del CELS. Las elecciones generales del 30 de octubre marcan el inicio de otra etapa del MDH em la cual se desarrollarán distintas formas de lucha. En esta nueva etapa el tema de los derechos humanos continúa en el centro de la escena política. No obstante los acontecimientos dejan en evidencia el agudo potencial conflictivo de la relación entre el gobierno democrático y las entidades pues cada uno de estos actores estructuran su 250 Como muestra Emilio Bignone el Documento Final fue defendido únicamente por la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina. Cf. Iglesia y Dictadura – El papel de la Iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen militar. p.79/80. 251 La ley numero 22.924 fue promulgada el 23 de septiembre de 1983 poco antes de las elecciones que conducirían al restablecimiento del estado de derecho. A lo que debe agregarse el decreto nº 2726/83 que dispuso la destrucción de los documentos relativos a la represión militar. 138
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    139 comportamiento segúnlógicas específicas y distintas252. De esa manera, si la victoria de Alfonsín marca el retorno al estado de derecho, marca también el inicio de un proceso conflictivo con las entidades del MDH, principalmente aquellas formadas por afectados. Luego de su elección, el presidente pone en práctica lo que había manifestado elípticamente en su campaña electoral con relación a la revisión de las cuentas del pasado, sancionando los decretos 157 y 158. El primero determinaba la persecución y arresto de líderes guerrilleros253; el segundo somete a juicio sumario a los integrantes de las tres primeras juntas militares254. Esa estrategia gubernamental dio lugar a la “teoría de los dos demonios”. A través de esa estrategia el gobierno pretendía eludir cualquier crítica sobre su parcialidad. Fue también la formula a través de la cual se pretendió pasar del fundamentalismo de la doctrina de la Seguridad Nacional, con la cual la dictadura legitimó su acción, a la democracia. Como vimos a lo largo de este trabajo, la construcción del demonio subversivo que justificó el golpe resultó durante mucho tiempo en una operación cultural victoriosa por la cual el régimen construyó el silencio social suprimiendo toda voz discordante. Contrariamente a las propuestas emanadas del MDH, que pretendían un juicio político a las Fuerzas Armadas a través de la constitución de una comisión investigadora bicameral, el gobierno sanciona la ley 23.049 de Reforma del Código Militar que otorga, en primera instancia, a los de tribunales militares la jurisdicción inicial del proceso penal. Esa estrategia resultó de un claro intento de minimizar los problemas con las Fuerzas Armadas y permitió colocar en funcionamiento lo que posteriormente derivaría en la ley de “Obediencia Debida”. De acuerdo con la caracterización del problema por el gobierno, que enfatiza las violaciones como resultado de excesos, la ley estableció una distinción entre aquellos que dieron las órdenes, en rigor, los comandantes de las tres primeras juntas - y que ya se encontraban en situación de retiro de servicio, los que se excedieron en el cumplimiento de dichas órdenes y finalmente aquellos que las ejecutaron sobre quienes la justicia debería 252 Al respecto véase Palermo, Vicente, 1983 p.12;Gomes, José Maria, “Direitos humanos e redemocratização no Cone Sul” em Direitos Humanos: um debate necessário. São Paulo, Brasiliense, 1988. 253 Entre ellos Fernando Vaca Narvaja, Enrique Goriaran Merlo, Roberto Perdía y Mario Eduardo Firmenich, este último preso en Rio de Janeiro y extraditado. 254 Varios autores concuerdan que la cuarta Junta no fue juzgada pues se tomó como presupuesto que la convocación electoral la eximia de cualquier culpa. Se imaginó también que durante su corto mandato las arbitrariedades y las torturas habían acabado. Hoy se sabe que no sólo continuaron dichas practicas como ordenaron la destrucción de importantes documentos públicos. 139
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    140 operar conbenignidad. Estos últimos, en su mayoría, se encontraban todavía en actividad255. El argumento “lógico” que se desprende de esa fórmula indica que, como subordinados y habiendo cometido crímenes de lesa humanidad, no pueden responder ante la justicia pues se encontraban en una situación sin salida en que la no-obediencia llevaría al castigo. Luego de asumir el cargo el presidente envía al Congreso un proyecto de ley declarando la nulidad de la ley de Pacificación Nacional conocida como “autoamnistía”256 y envía el proyecto que establece una distinción en lo actuado por la represión que dará lugar a ley 23.049. Esta ley fue ligeramente modificada por el Senado que consiguió incorporar dos cláusulas que acabaron mudando el sentido original de la propuesta alfonsinista. Una de ellas establecía que, en caso de demora injustificada o de cualquier irregularidad constatada en el juzgamiento del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, la Cámara Federal podría determinar la remisión del proceso a la juridisción civil. Fue lo que sucedió, dada la demora y dada la negativa en determinar la sentencia. La segunda modificación exceptúa de la “obediencia debida”, los “actos atroces y aberrantes”. De esa manera todos aquellos involucrados en torturas y asesinatos de prisioneros no podrían ampararse en la ley de obediencia. Como observa Mignone, por esas dos modificaciones el “delicado mecanismo puesto en marcha por Alfonsín se le fue de las manos257”. Como dijimos anteriormente, la negativa del Tribunal Supremo de las Fuerzas Armadas de realizar su propia catarsis juzgando a sus pares, así como los argumentos utilizados desde siempre para justificar la represión ilegal dio lugar, en virtud de las modificaciones introducidas por el Senado en la ley 23.049, a que la Cámara Federal asumiese el caso como previsto legalmente. Mignone hace notar que “por razones de coherencia jurídica y por la magnitud de las acusaciones, la Cámara decidió utilizar el procedimiento sumario en tiempo de paz del Código de Justicia Militar, lo que implicó la realización de un juicio público y oral.” 255 Cf. Mignone, 1991. p. 150,151 y Méndez: 1991. p. 63 256 El 27 de diciembre de 1983 es sancionada por unanimidad del Congreso la ley 23040. 257 Mignone, op. Cit. 1991, p. 156. 140
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    141 El juicio a los ex comandantes llevado adelante en 1985 representó un hecho inédito por su extensión y por su significado, es decir, fue el resultado visible de la lucha desarrollada por el MDH y, en particular por Madres y Familiares. En el período que se inicia con la derrota de Malvinas y que se extiende al juicio, los diversos relatos sobre el pasado inmediato se conjugaban con un proceso de multiplicación significativa de acciones políticas y manifestaciones artísticas que se encargaban de llevar nuevas informaciones a la sociedad. Junto a esas manifestaciones se asiste a la proliferación, a la eclosión, del tema de los derechos humanos a través de la creación de diversas agrupaciones de promoción de estas ideas en escuelas, fábricas, sindicatos, organismos barriales, etc. Es oportuno indicar que prácticamente todas ellas solicitaron el aval, tanto de las Madres como de los Familiares, en concurrencias permanentes a sus respectivas casas. Estos movimientos van creciendo al compás de la difusión de la información sobre las atrocidades cometidas, como la resultante de la compilación de denuncias confeccionadas por la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP)258 Informaciones que, al final de cuentas, acabaron transformándose en pruebas jurídicas presentadas en el juicio. Esa nueva realidad es contrastante con todo lo vivenciado en términos de información en el período anterior. La ambivalencia y ambigüedad reinante en buena parte de la población con relación al juicio, - acompañando con vivo interés durante semanas en transmisiones televisivas que disociaron la imagen del sonido - resulta de lo inédito de la situación, es decir, de ver en el banco de acusados a quienes dispusieron sobre la vida y la muerte durante su triste reinado. Durante esas semanas la realidad se presentó de forma inexorable contra todos aquellos que insistían todavía en la perspectiva predominante hasta Malvinas259. Es innegable que el juzgamiento y posterior condena de cinco de los nueve acusados representó un hecho inédito en la historia de la región. Por primera vez un 258 La CONADEP fue criada a través del decreto 187 el 15 de diciembre de 1983. El trabajo de investigación llevado adelante por la CONADEP resultó en un informe de 490 páginas que traen una radiografía completa del esquema represor acordado en la reunión de septiembre de 1975. La CONADEP recibió 8.960 denuncias. Localizó 340 centros clandestinos de detención. Su informe final editado en seis idiomas, vendió en Argentina más de 300.000 ejemplares. 259 Nuevamente esa lectura queda clara en el descargo que el Almirante Massera pronuncia en el juicio “Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra. Y la guerra contra el terrorismo fue una guerra justa...Pero aquí estamos. Porque ganamos la guerra de las armas y perdimos la guerra psicológica...Soy responsable de todo, pero culpable de nada” Cf. El Diario del Juicio nº 20 8 de octubre de 1985. 141
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    142 tribunal de Justiciade un gobierno democrático consigue juzgar a las cúpulas militares responsables de la ruptura democrática anterior. De hecho, el juicio público fue portador de una dimensión cultural que se proyecta significativamente sobre el imaginario popular; es a través del rito jurídico que ira tomando cuerpo la idea de que la justicia para todos, finalmente, formará parte del universo de lo posible260. A pesar de haber quedado clara la existencia de un plan previamente elaborado de desaparición de personas y, como aún no existía en el código penal esa figura jurídica los comandantes fueron condenados por delitos de homicidios y secuestros. Como es de imaginar, la sentencia no agradó al movimiento de derechos humanos, principalmente aquellos constituidos por afectados directos. Tampoco agradaron las voces que se escucharon - poco tiempo después de haber sido anunciadas las sentencias - a favor de un “punto final”. Estas vinieron en términos de “instrucciones” del Ministerio de Defensa al fiscal militar y relativas a la aplicación de la cláusula de “obediencia debida”. Como muestra Juan Méndes en el relatório de Americas Watch , las instrucciones estaban disfrazadas como un mecanismo administrativo para acelerar el proceso, pero el mensaje principal era que los fiscales debían anular los cargos en aquellos casos donde la ´obediencia debida` era un factor exculpante 261. Como resultado de las instrucciones y de una interpretación del Punto 30262 del fallo contra los ex comandantes, el Consejo Supremo absolvió a Alfredo Astiz, responsable por el secuestro de Azucena y otros familiares en 1977 y del secuestro de la ciudadana sueca Dagmar Hagelin y al teniente Coronel Luciano Benjamím Menéndez263. De la misma manera, en la víspera de la promulgación de la ley de “punto final” el consejo supremo declaró, en el sobreseimiento de quince almirantes en el caso ESMA , que eran infundadas 260 La discusión a respecto de la dimensión cultural del Juicio se encuentra en Gonzáles Bombal, op.cit, 1995. 261 Cf. Mendes, Juan. “Verdad y justicia en Argentina: actualización”. Buenos Aires CELS, 1991, p.64. 262 En el párrafo conocido como “punto 30” del fallo contra los comandantes la Cámara decidió, “cumpliendo nuestros deberes legales de informar sobre delitos, transmitir esa prueba al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas para que se pudiese procesar a oficiales superiores que comandaban las áreas y sub- áreas de defensa durante la campaña contra la subversión y contra todos aquellos que tuvieron responsabilidad operativa en las acciones”. Es decir, si el acusado tenía algún grado de oder en la toma de decisiones, la cláusula de “obediencia debida” no lo beneficiaría. Cf. Juan Mendez, Verdad y Justicia en la Argentina: actualización. Americas Watch y CELS 1991. pg. 45. 263 Absolvido en el caso Maria Amelia Inzauralde 142
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    143 las acusaciones porlas cuales la Cámara de Apelaciones condenó a los almirantes Massera y Lambruschini, enfatizando que los comandantes habían emitido órdenes legitimas. El proyecto de Ley de “Punto Final” fue enviado por el presidente al Congreso a fines de 1986 como mecanismo de “preservación de la democracia” y, a pesar de desmentir insistentemente los rumores sobre presiones militares, tenía como objetivo reducir el problema de juzgamiento de los militares a proporciones consideradas manejables o absorbibles en términos de gobernabilidad. La ley aprobada el 24 de diciembre de 1986 establecía un plazo de 60 días – a contar de la fecha de su promulgación – para la presentación de denuncias. Durante ese plazo, “las denuncias previamente presentadas serían consideradas nulas a menos que los tribunales hubiesen recibido declaración indagatoria de los acusados o intentado indagarlos”. La estrategia del gobierno era minimizar el número de denuncias debido a la exigüidad del plazo y a la proximidad de las ferias judiciales. La ley implicaba también una transferencia de responsabilidad a los tribunales impidiéndoles procesar aquellos que no hubiesen sido todavía denunciados cuando el plazo legal se agotase. Presionados por la exigüidad de los plazos, las diversas entidades de trabajaron intensamente, en los dos meses del verano, en la formulación de nuevas denuncias y en la presentación de nuevas pruebas que redundaron en números que superaron en mucho las expectativas de un gobierno que acabó saliendo del episodio con su credibilidad avalada264 Dos meses después, tienen lugar los episodios de Semana Santa que dieron lugar a la elaboración de la Ley de Obediencia Debida en nueva capitulación de Alfonsín a las fuerzas armadas. La ocupación de una unidad del ejercito por parte de una oficialidad joven que exigía una ley de amnistía y la baja de todos os generales en actividad, fue enfrentada por el gobierno que apeló para el apoyo popular en la defensa de la democracia. Las movilizaciones que se realizaron en diversos puntos del país, el cerco de los sectores populares a la unidad sublevada y, finalmente, el desembarque del helicóptero de Alfonsín en la unidad en donde mantuvo una corta conversación con el coronel Aldo Rico, jefe de los “caras pintadas”, fue suficiente para acabar con la rebelión. 264 El numero de acusados fue superior a las estimativas oficiales. Entre ellos se encuentran mas de 40 generales, 8 almirantes y Brigaderes, 2 ex - presidentes y 2 ex - comandantes en jefe del ejército. Cf. Informe de America Watch e CELS Ediciones. Página 67. 143
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    144 El episodio fue leído por buena parte de la prensa y anunciado por el gobierno como una victoria; entretanto, antes que se apagasen totalmente la luces de la rebelión y sedimentase la victoria, el Gobierno elevó al Congreso un nuevo proyecto de ley que fue finalmente sancionado en junio de 1987 y conocido como la Ley de “Obediencia Debida”. Esta nueva ley modifica la cláusula de `obediencia debida` ya incorporada en la ley 23.049 de 1984. Como apunta Méndez, en la versión original, se había instruido a los tribunales que tratasen la obediencia debida como una presunción de inocencia en el sentido de que los acusados actuaron con error insalvable sobre la legitimidad de las órdenes que se les habían impartido. Esa presunción era, en lenguaje legal argentino, `juris tantum´, lo que significaba que se le permitía a los tribunales recibir pruebas en contrario. En la nueva ley, la presunción se convierte en `juris et de jure`, es decir, irrefutable. No se establece ninguna excepción para los ´actos aberrantes y atroces`, como fue el caso en la ley anterior después de las modificaciones realizadas en el Congreso al proyecto original. La ley exceptúa sólo a tres delitos: violación, robo, y falsificación del estado civil, el crimen por el cual se otorgó a los hijos de desaparecidos identidades falsas y se los entregó a otras familias.265 A pesar de la promulgación de la Ley de Obediencia Debida sectores de las fuerzas armadas liderados primero por el Coronel Aldo Rico y luego por el Coronel Seineldein produjeron dos nuevos levantamientos durante el gobierno Alfonsín y otro durante la presidencia de Carlos Menen. El Coronel Aldo Rico, después de su prisión y juzgamiento se fugó de la detención en enero de 1988 y organizó un nuevo levantamiento, también sofocado sin derramamiento de sangre. Juan Méndes enfatiza que en ambos casos los autores fueron juzgados por “motín” en jurisdicción militar en lugar de haber sido acusados por “rebelión”, caso que hubiera determinado el juzgamiento en tribunales civiles. Caso semejante ocurrió con el alzamiento de diciembre de 1988 liderado por el Coronel Mohamed Ali Seineldin y controlado nuevamente por el gobierno de Alfonsín. Diferente de los dos anteriores, el alzamiento de villa Martelli terminó con la muerte de un policía y de dos civiles, asimismo nadie fue responsabilizado por esas 265 Mendes, op. Cit. 1991, p. 69. 144
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    145 muertes y nuevamentelos rebeldes fueron acusados de “motín” y poco tiempo mas tarde beneficiados por el indulto presidencial de Carlos Menen, en octubre de 1989. El indulto benefició no solamente a las centenas de oficiales rebelados sino también a los oficiales de elevada graduación condenados por los tribunales civiles por lo actuado contra la “subversión”. Las actitudes benignas de Alfonsín y de Menen no evitaron el cuarto levantamiento de los carapintadas en diciembre de 1990 que dejó un saldo de más de 20 muertos entre militares y civiles. El primero, Alfonsín, obtuvo su mandato presidencial después de haber denunciado la existencia – nunca comprobada – de un pacto sindical- militar y por paradojas de la historia, acabó entregando anticipadamente su mandato después de la generalizada sospecha de haber pactado con los militares sublevados. El segundo, Carlos Menen, después de haber acentuado la crisis económica y social por la implementación de políticas de corte neoliberal que permitieron la flexibilización de la economía, la descalificación del trabajo y su degradación moral, el aumento de los índices de desempleo, el aumento de la miseria y de la degradación del espacio urbano, en suma, políticas que permitieron ir desestructurando un tejido social ya horadado por años de autoritarismo. A su vez, y para acompañar ese proceso, desarrolló un proyecto político encaminado a la solución de la cuestión militar a través de una serie de decretos que sancionaron indultos a los militares y a las cúpulas de las organizaciones políticos militares que actuaron en los setenta, en reedición de la teoría de los dos demonios106. En esa misma línea de actuación el transitorio presidente Eduardo Duhalde firmaría en mayo de 2003 el decreto 1228 definido como un “aporte a la pacificación del país” el indulto para Gorriaran Merlo y Seineldín jefes guerrilleros y carapintadas. Concluyendo Después de más de una década de implantación de gobiernos democráticos el actual diagnóstico no es muy promisor. Se puede constatar que en este corto período fueron siendo minadas las esperanzas, alguna vez imaginadas, de justicia para todos. Se observa también en las diversas experiencias del Cono Sur una acentuada erosión de los ya escasos valores colectivos de solidaridad, verdad y justicia. Hay claras evidencias de la 106 Las medidas del Gobierno Alfonsín a parte de las reseñadas arriba fueron: la Ley 23.492 – punto final (1º Ley del Olvido). Y la 23.521 Obediencia Debida ( 2ª ley del Olvido). Al gobierno justicialista de Carlos Menem le corresponde los decretos 1002/1003/1004/1005 – Indultos - del 7 de diciembre de 1990. Decretos 2741/2742/2743/2744/2745/2746 – Indultos – del 30 de diciembre de 1990 145
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    146 supervivencia depracticas sociales que Paulo Sergio Pinheiro107 llama de “campos negativos” que la democracia no hizo desaparecer, entre otros, “la existencia de una sociedad política con bajos índices de prestigio y poco sometida al control de las no elites”, que se expresan en la Argentina bajo la consigna “que se vayan todos”, y un “no Estado de derecho para la mayoría de las no elites, conjugado con un no-acceso a la justicia” que estructuraría una “democracia sin ciudadanía”. Después de la perdida de la centralidad del discurso y la práctica de la defensa de los derechos humanos reencontramos una sociedad cada vez más atemorizada por la violencia cotidiana que tiene como blanco principal a las “victimas de siempre”. Violencia que, al ser espectacularmente difundida por los medios de comunicación, permite que se desarrolle una conciencia colectiva de apoyo y justificación de las recurrentes prácticas de torturas y violaciones policiales que permanecen en las diversas experiencias democráticas. En ese clima de individualismo perverso que ordena esa nueva configuración social se perfila la construcción de un universo en el que predominan, - como señala Jurandir Freire Costa al analizar las formas de sociabilidad en el contexto de la sociedad brasileña contemporánea - el “distanciamiento del otro” y la “irresponsabilidad con relación a sí mismo” prácticas culturales que conducen a la despolitización radical del mundo108. En su conjunto, es posible pensar que esas ideas acaban estimulando las prácticas que conducen al olvido y el perdón. En medio de ese clima de desencanto, entretanto, se puede verificar la presencia de prácticas político culturales orientadas hacia la construcción de áreas de igualdad y que pretenden responder al desafío de re-encantar este mundo. Las Madres, ya escindidas desde 1986, no desisten en su lucha contra el no olvido y la justicia. Unas, Madres de la Línea Fundadora, participan de los diversos actos convocantes de las instituciones democráticas. Apuestan en su transformación, insisten en la promoción de los derechos humanos a través de proyectos de educación, inclusive en instituciones policiales. Otras, Madres de Plaza de Mayo, nucleadas en torno de la carismática presencia de su presidenta, Hebe de Bonafini, re-significaron su discurso al asumir los ideales 107 Véase Pinheiro, P.S. , “O Estado de Direito e os não privilegiados na América Latina” en Democracia, Violencia e Injustita: o não estado de directo na América Latina. Mendes, O”Donnell e Pinheiro, (org) São Paulo, Paz e Terra, 2000 108 Costa Freire, Jurandir, “A ética democrática e seus inimigos: o lado privado da violência pública” en Ética, Rio de Janeiro, Ed. Garamond 1977, p.78 146
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    147 revolucionarios de sushijos y de avanzar una crítica a los que aplaudieron entusiastamente el “fin de la historia” al considerar a los desempleados del nuevo sistema económico mundial “como los nuevos desaparecidos” Las Madres, a partir de la desaparición de nuestros hijos nos fuimos haciendo revolucionarias. Hablamos de revolución en momentos donde nadie hablaba, porque creímos en ella, porque la revolución no es violencia. Están en revolución permanente, porque defienden lo que quieren, lo que aman. Tenemos que aprender a hablar de revolución, a hacernos revolucionarios, a no tenerle miedo ni a la lucha armada, ni a la guerrilla... Nuestros hijos, nuestros amados y queridos hijos, que dieron su sangre por este pueblo, los miles y miles de compañeros que dieron su sangre por este pueblo, era sangre maravillosa que nosotras no vamos a dejar morir, ni vamos a vender, esa sangre querida que nos alimenta. (Discurso de Hebe de Bonafini, en el acto por los 49 años del asalto al Cuartel Moncada, realizado en la Facultad de Medicina, el 26 de Julio de 2002) Tanto en la apuesta de la promoción de derechos, cuanto en la resignificación de su identidad y luego de 26 años de lucha y reconocimiento, vuelven hoy a ocupar el centro de la discusión política como dejó claro el presidente Néstor Kirchner en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: Somos los hijos de las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo(...)La defensa de los derechos humanos ocupa un lugar central en la nueva agenda de la República Argentina y por ello insistimos en apoyar en manera permanente el fortalecimiento del sistema internacional de protección de los derechos humanos y el juzgamiento y condena de quienes los violen"109 Posición que celebra el valor de la Justicia Universal en oposición a la territorialidad que excluye el juzgamiento internacional de los delitos de lesa humanidad y corrobora la decisión de la Cámara de Diputados de declarar inválidas e inconstitucionales las leyes de “Punto Final “ y “Obediencia Debida”. Ratificando así la idea de que secuestros y desapariciones son delitos contra la humanidad, es decir, categoría de ilícitos que repugnan a la conciencia universal: 109 Cf. Diario Página 12 del 26 de septiembre de 2003. 147
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    148 Los crímenes de lesa humanidad son serios actos de violencia que dañan a los seres humanos al golpear lo más esencial para ellos: su vida, su libertad, su bienestar físico, su salud o dignidad. Son actos inhumanos que por extensión y gravedad van más allá de lo tolerable para la comunidad internacional, la que debe necesariamente exigir su castigo.110 En una Plaza desbordada por una presencia multitudinaria que festejó la nulidad de las leyes renovando las exigencias de “Juicio y Castigo a todos los Culpables” se reinicia una lucha contra la impunidad del pasado y la implementación de la justicia en el presente concluyendo así, con las Madres que “La fuerza de la memoria destruye la impunidad”. 110 Citación de los juices Cattani e Irurzun al confirmar la invalidez de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Inicial. Cf. Página 12 13 de agosto de 2003 148
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