Los documentos describen las leyes de reforma en México que limitaron el poder de la iglesia católica y el clero, incluyendo la libertad de prensa, la abolición de privilegios del clero, la nacionalización de bienes de la iglesia, y el establecimiento del registro civil para reemplazar los registros parroquiales. Los obispos se opusieron a estas leyes en un manifiesto, afirmando que destruían el catolicismo y reemplazaban la moral cristiana.