El padre recibe con alegría al hijo pródigo que regresa arrepentido después de haber malgastado su herencia. El padre lo viste con ropas nuevas y ordena un banquete para celebrar su regreso. El hijo mayor se enoja porque no había recibido tal trato a pesar de haberse quedado y servido a su padre fielmente. El padre le explica que también él es amado y que es necesario celebrar el regreso del hermano arrepentido.