Sally está devastada después de que su hijo Jimmy muere de cáncer a pesar de los esfuerzos de los médicos. Ella se pregunta por qué Dios no salvó a su hijo. Más tarde, Sally encuentra una carta supuestamente escrita por Jimmy desde el cielo, diciendo que ya no sufre dolor y que Dios lo está cuidando. La carta intenta consolar a Sally explicando que Dios siempre estuvo con Jimmy y que se volverán a ver algún día.