El documento describe cómo la gente vivía de manera más ecológica y sostenible en el pasado sin darse cuenta, a través de ejemplos como reutilizar envases, lavar pañales, secar la ropa naturalmente, viajar a pie o en transporte público, y usar menos aparatos eléctricos. La autora argumenta que las generaciones actuales no deberían criticar a las generaciones pasadas por no preocuparse por la ecología, ya que vivían de forma más respetuosa con el medio ambiente sin proponérselo.