Svante Arrhenius estableció en 1896 la relación entre el CO2 atmosférico y la temperatura de la Tierra, sugiriendo que el doble de CO2 causaría un aumento de 5°C. En los años 40-50 se confirmó que el CO2 causa un mayor calentamiento al absorber la radiación infrarroja, aunque los océanos no pueden absorber todo el exceso de CO2. En los 80, las curvas de temperatura comenzaron a mostrar un calentamiento global que ganó apoyo científico, estableciéndose el IPCC