La atmósfera terrestre está compuesta por aire, que se contamina por sustancias no deseadas provenientes de diversas fuentes, tanto naturales como humanas. La contaminación del aire, incluyendo gases, partículas y efectos como el smog y la lluvia ácida, tiene repercusiones significativas para la salud humana y el medio ambiente. A pesar de mejoras en la calidad del aire en las últimas décadas, las áreas urbanas siguen siendo problemáticas, especialmente para poblaciones vulnerables como niños y ancianos.