El abuelo le cuenta a su nieto la historia del canasto de carbón para enseñarle que aunque no siempre se pueda entender o recordar completamente la Biblia, leerla regularmente cambia el interior de una persona y la transforma lentamente para ser más como Cristo. El nieto intentó repetidamente llevar agua en un canasto al río y de vuelta, fallando cada vez, hasta que el abuelo le hizo notar que aunque el canasto estaba vacío, por dentro ahora estaba limpio, al igual que leer la Biblia cambia el interior