El documento describe la música y la danza como formas de alabar a Dios, citando varias tradiciones y textos antiguos. Explica que Moisés y María dirigieron coros mixtos de hombres y mujeres que cantaban himnos antifonales después de cruzar el Mar Rojo. Más tarde, los esenios o terapeutas de Egipto reinterpretaron estos himnos como un sistema integrado de poesía, movimiento y ritmo. Finalmente, Filón de Alejandría da testimonio de cómo los terapeutas componían e interpretaban