El corazón, del tamaño de un puño, es una bomba eficiente que bombea sangre oxigenada a todo el cuerpo a través de sus cuatro cavidades y válvulas. La sangre, compuesta de líquidos y sólidos, transporta oxígeno y nutrientes mientras el sistema linfático ayuda a drenar exceso de líquido y filtrar desechos. Los riñones, que filtran grandes volúmenes de sangre, generan orina al eliminar los desechos y regular el agua en el cuerpo.