La Señora Pata empolló siete huevos, de los cuales nacieron seis patitos preciosos y uno más grande y feo. El patito feo fue rechazado por su madre y sus hermanos, por lo que huyó de su granja en busca de aceptación. Pasó el invierno solo y hambriento hasta que llegó la primavera y encontró un estanque con cisnes elegantes. Al ver su reflejo, descubrió que durante el invierno se había transformado en un hermoso cisne blanco.