Robert sueña con un diablillo que quiere enseñarle matemáticas. A través de varios sueños, el diablillo le muestra sistemas numéricos cada vez más complejos en entornos diferentes. Robert empieza a encontrar las matemáticas más interesantes gracias a los ejemplos prácticos del diablillo. Con el tiempo, Robert y el diablillo se hacen amigos y el chico aprende mucho sobre números y cálculos.